﻿{"id":6445,"date":"2023-02-03T21:22:06","date_gmt":"2023-02-03T20:22:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/?p=6445"},"modified":"2025-11-17T10:59:13","modified_gmt":"2025-11-17T09:59:13","slug":"galeria-de-reinas-amalasunta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/?p=6445","title":{"rendered":"GALER\u00cdA DE REINAS: AMALASUNTA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Rebeca Calvo nos invita, en primicia, a leer su \u00faltima novela<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como ya hemos indicado en otra p\u00e1gina Rebeca es una escritora \u00edntimamente relacionada con Valdehumada donde pas\u00f3 parte de su infancia y adolescencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Su pasi\u00f3n por nuestro valle es tal que aprovecha sus obras para introducir alguna referencia a sus pueblos, ya se narrando sus costumbres y forma de vida de mediados del siglo pasado, o asignando a sus personajes nombres de los convecinos que vivieron en nuestro pueblo en aquellos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mejor que sea ella misma quien nos haga una breve sinopsis de su producci\u00f3n literaria y nos presente su \u00faltimo libro, a\u00fan no publicado, y que nos presenta en exclusiva.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abMi curriculo como escritora es corto, pues, aunque haya escrito desde siempre y tenga en el caj\u00f3n bastantes manuscritos, s\u00f3lo he podido publicar tres libros <strong>(\u00abEl Fantasma del Corral de la Pacheca\u00bb;<\/strong> <strong>\u00abLa Gran Berengaria\u00bb;<\/strong> y <strong>\u00abLas Recetas de Solita\u00bb<\/strong> o la comida en los Episodios Nacionales de B. P\u00e9rez Gald\u00f3s). El negocio de la edici\u00f3n es tortuoso y hace falta moverse mucho y tener un nombre en la literatura para que se llegue a publicar un libro propio. No es mi caso, pues no he insistido ni he hecho relaciones p\u00fablicas, ni marketing; s\u00f3lo he escrito.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este libro que quiero forme parte de la p\u00e1gina web de Valdehumada es la historia de una reina ostrogoda, Amalasunta. Gran mujer, inteligente, culta que regent\u00f3 Italia tras la ca\u00edda del Imperio Romano de Occidente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tenemos una idea equivocada de los godos, creo que es debida a una mala ense\u00f1anza de la Historia. S\u00f3lo nos acordamos de las famosas listas de reyes visigodos que nos hicieron estudiar de peque\u00f1os. As\u00ed, cualquiera odia a esos se\u00f1ores. Pero debemos pensar que eran seres humanos como nosotros, con sus odios, amores, ambiciones&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Siempre me ha interesado la Historia (herencia paterna) y en particular las historias de las reinas, creo que se conoce poco de ellas. Por eso dentro de la colecci\u00f3n Galer\u00eda de Reinas, el segundo volumen est\u00e1 dedicado a la reina ostrrogoda, Amalasunta. Como siempre que puedo introduzco alg\u00fan comentario sobre Humada, en este libro tampoco pod\u00eda faltar mi referencia a Valdehumada, a quien llevo siempre en mi coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Rebeca C.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que es de agradecer la deferencia de Rebeca para con los seguidores de esta web ofreci\u00e9ndonos la posibilidad de ocupar parte de nuestro tiempo en esta \u00e9poca de vacaciones disfrutando de su lectura.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"556\" height=\"321\" src=\"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/T\u00edtulo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1274\" srcset=\"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/T\u00edtulo.jpg 556w, https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/T\u00edtulo-300x173.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 556px) 100vw, 556px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>ARBOL GENEAL\u00d3GICO DE AMALASUNTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1031\" height=\"1300\" src=\"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Arbol_genealogico-1031x1300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1275\" srcset=\"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Arbol_genealogico-1031x1300.jpg 1031w, https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Arbol_genealogico-238x300.jpg 238w, https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Arbol_genealogico-768x969.jpg 768w, https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Arbol_genealogico.jpg 1109w\" sizes=\"auto, (max-width: 1031px) 100vw, 1031px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>AMALASUNTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La fortaleza del lago<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del tibio sol de la tarde, Amalasunta da un paseo solitario por la orilla. Las olas, m\u00e1s grandes que de costumbre, mojan los bajos de su t\u00fanica granate, pero no le importa, los pensamientos cruzados que pueblan su cabeza no quieren marcharse y ocupan toda su atenci\u00f3n. Le gusta sentir en la cara el cecius* soplando fuerte portando aromas de su querida R\u00e1vena. \u00bfHabr\u00e1 llegado su nota a Casiodoro? Rodeada de enemigos es incr\u00e9dula al respecto, puede que el esclavo al que se la dio ya est\u00e9 muerto. Le dejan andar libremente y sin escolta porque es imposible salir de la peque\u00f1a isla en la que est\u00e1 presa; incluso puede pasear fuera de la fortaleza en la que vive y caminar por la orilla. Las fr\u00edas aguas del lago Vulsinio (actual lago de Bolsena) son la mejor barrera que frena a Amalasunta para iniciar la huida. Tan convencido est\u00e1 su primo de que no podr\u00e1 escapar de all\u00ed que s\u00f3lo la vigilan diez soldados y una cocinera. El sacerdote mandado llamar por la Reina a\u00fan tardar\u00e1 en llegar, pues tiene que pasar un examen de fidelidad y Teodato no est\u00e1 seguro de encontrar alguno en todo el reino que cumpla esas condiciones.<br>Oscurece, y Amalasunta entra en su prisi\u00f3n; una fortaleza en la isla Martana propiedad de su primo Teodato; desde su habitaci\u00f3n a\u00fan sigue escuchando el rumor de las olas que le recuerdan su querido mar, cuando jugaba de peque\u00f1a con otras ni\u00f1as en las cercanas playas del Adri\u00e1tico. Hasta parece sentir su aroma a salitre. Ahora, en su estancia, recostada en el lecho y con las olas de fondo se siente sola, profundamente sola; s\u00ed, sabe que es querida entre su pueblo, que los romanos tambi\u00e9n la quieren, que tiene un nutrido grupo de amigos, senadores, prefectos, gente importante apoy\u00e1ndola, a pesar de ser mujer y reina de los ostrogodos, pero \u00a1qu\u00e9 sola se siente! No tiene a nadie cercano de verdad, s\u00f3lo le quedan Casiodoro, su hija, Matasunta, por supuesto su fiel Marcelina y \u00a1c\u00f3mo no!, su perrita, Frida junto a los restantes&nbsp;perros.<\/p>\n\n\n\n<p>4<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los dem\u00e1s han muerto o no sabe de ellos; su querido hijo, Atalarico, muerto en plena juventud cuando acababa de cumplir dieciocho a\u00f1os; su amado padre, Teodorico; su marido, Eutarico; Boecio, su buen amigo, que pas\u00f3 por el mismo trance en el que est\u00e1 ella ahora\u2026Todos, han muerto.<br>Aunque no est\u00e1 segura de su futuro y puede que hasta sea liberada, pues no sabe qu\u00e9 decisi\u00f3n tomar\u00e1 Teodato, vive su prisi\u00f3n con incertidumbre; en cambio Boecio supo casi desde el principio que ser\u00eda condenado a muerte, como as\u00ed fue. Qu\u00e9 valor el de su amigo, estar condenado a muerte y pasar el tiempo que le quedaba escribiendo un libro, su mejor obra, la mejor obra filos\u00f3fica de la \u00e9poca \u201cLa Consolaci\u00f3n de la Filosof\u00eda\u201d. Con qu\u00e9 cari\u00f1o relee las letras que le regal\u00f3 el propio Severino Boecio cuando fue a visitarlo a la c\u00e1rcel de Pav\u00eda; \u00a1cu\u00e1nto intercedi\u00f3 ante su padre para que le perdonara la vida a su amigo y compa\u00f1ero de fruct\u00edferas charlas!. Los tres, Amalasunta, Aurelio Casiodoro y Severino Boecio, compa\u00f1eros de estudios los dos primeros y todos amigos, se reun\u00edan casi a diario para comentar y discutir sobre cualquier cosa, daba igual si el tema era una decisi\u00f3n real, un decreto sobre el senado antiguo o el de su padre, una disputa cristol\u00f3gica\u2026, hasta sobre temas culinarios discut\u00edan, todo por el af\u00e1n de aprender unos de otros, pues los tres eran conocidos entre ostrogodos y romanos como grandes eruditos. \u00a1Cu\u00e1nto debi\u00f3 sufrir Boecio! C\u00f3mo le doli\u00f3 su muerte a Amalasunta, impotente y frustrada al no conseguir que su padre cambiara de opini\u00f3n. Ni siquiera el recuerdo de la famosa laudatio* sobre Teodorico pronunciada por Boecio al comienzo de su reinado le hizo cambiar de idea.<br>De magister officiorum a morir apaleado en Pav\u00eda, el trece de octubre del a\u00f1o 525, previo encarcelamiento esperando la decisi\u00f3n senatorial. En realidad Teodorico ya hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de ajusticiarlo, deb\u00eda dar ejemplo a su pueblo y forz\u00f3 al Senado de Roma para que dictase la sentencia de muerte.<br>&#8211; Nadie, por muy alto que est\u00e9, debe ser sospechoso de traici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pero padre, sabes que no se ha hecho una verdadera indagaci\u00f3n de los hechos; que todo son conjeturas, pues el favor de Boecio a Justiniano no est\u00e1 probado. Fuiste vos quien lo mand\u00f3 a Constantinopla\u2026 En cuanto a las otras acusaciones de mago y sacr\u00edlego, sabes muy bien que son calumnias, conozco muy bien a Severino y s\u00e9 que son mentiras. Si se ha acercado a la cultura pagana o a ritos m\u00e1gicos es s\u00f3lo por estudio, no por creencia.<br>&#8211; Amalasunta, d\u00e9jalo, no quiero entablar una discusi\u00f3n contigo, aunque dial\u00e9cticamente vencieras, sabes que el poder lo ejerzo yo.<br>Es todo cuesti\u00f3n de poder.<br>Con tanto como amaba a su padre, en aquellos momentos le hubiera abofeteado como a un esclavo pillado en falta. Hubo un antes y un despu\u00e9s en el afecto que sent\u00eda por su padre, ya nunca fue igual, una especie de fr\u00edo hab\u00eda entrado por sus venas recorri\u00e9ndo todo su cuerpo y los abrazos de Teodorico nunca le supieron tan c\u00e1lidos.<br>Cuando a Amalasunta le toc\u00f3 ser reina, una de las primeras cosas que hizo fue restituir bienes y honores a la familia de Boecio; consolar a Rusticiana, la viuda obligada a vagar por las calles en busca de un mendrugo para poder comer, pues NADA le dejaron. Era costumbre desposeer de bienes a la familia del condenado, cuanto m\u00e1s si lo era por traici\u00f3n. Tambi\u00e9n restituy\u00f3 los bienes de la esposa de S\u00edmaco, suegro del fil\u00f3sofo mandado tambi\u00e9n ejecutar por Teodorico.<br>C\u00f3mo se acuerda de su amigo; tumbada en el lecho de su prisi\u00f3n que para una prisionera es hasta lujoso, se acuerda del amigo, del fil\u00f3sofo y de la v\u00edctima. Como ella, v\u00edctima de un error propio, de un error al haber unido en el poder al resentido de su primo; v\u00edctima de unas leyes que le impiden ejercer el poder por el \u00fanico y peque\u00f1o detalle de ser mujer. Ella sabe que est\u00e1 mejor preparada para ejercer el poder real que&nbsp;la mayor\u00eda de hombres<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>de su alrededor, pero en el mundo godo es impensable que una mujer sea reina titular, siempre ser\u00e1 consorte. Aunque lo sea de un mal rey.<br>Se le pas\u00f3 por las mientes, cuando todav\u00eda viv\u00edan su marido y su padre, proponer cambiar la ley, igualar mujer y hombre en el trono, pero ni pudo empezar a desarrollar la idea frente a su padre, \u00e9ste le solt\u00f3 un exabrupto y dio por zanjada la cuesti\u00f3n. Su marido, Eutarico, en cambio, era m\u00e1s proclive, pero muri\u00f3 pronto sin ni siquiera poder reinar. La dichosa ley s\u00e1lica de Clodoveo era una de las muchas razones por las que siempre le tuvo man\u00eda, la otra\u2026, la otra era de car\u00e1cter sentimental, Clodoveo fue el asesino de su gran amor de adolescencia, M\u00e1ximo.<br>En su habitaci\u00f3n de la fortaleza Martana le da tiempo para pensar en todo, los pensamientos se suceden c\u00f3mo rel\u00e1mpagos en plena tormenta. Apenas ha cenado. \u00a1Con lo que le ha gustado siempre comer!, pero el viento le ha quitado el apetito y esta noche sopla m\u00e1s fuerte que de costumbre.<br>Es la segunda noche que pasa prisionera en la fortaleza de su primo en el lago Vulsinio y comienza a darse verdadera cuenta de la magnitud de los hechos recientes, siente una punzada lacerante en el pecho que casi le impide respirar.<br>A\u00fan resuenan en su cabeza las zancadas de los soldados que fueron a prenderla haciendo ese ruido caracter\u00edstico con sus botas sobre el m\u00e1rmol del palacio real. Se arrepiente de no haber estado prevenida, de no haber escuchado las voces que le aconsejaban contra su primo, pero ya es tarde para arrepentimientos. Iban armados con sus grandes lanzas y las espadas desenvainadas para repeler una posible defensa; pero estaba sola, \u00fanicamente acompa\u00f1ada por Frida y su querida Marcelina, que es m\u00e1s que su madre para la Reina; pues, excepto parirla, siempre ha estado junto a ella en todos los instantes de su vida, en los buenos y en los malos. Sus consejos siempre fueron puros, desinteresados y casi siempre acertados. Luchadora como el dios Marte a pesar de su peque\u00f1a talla latina, a los ojos de Amalasunta es la&nbsp;persona que est\u00e1 m\u00e1s alta en su consideraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los soldados obligaron a la Reina a vestirse para llevarla prisionera, Marcela quiso acompa\u00f1arla pero, a petici\u00f3n de su ni\u00f1a, como siempre la llamaba, se qued\u00f3 para cuidar a su perrita Frida y a Matasunta, la \u00fanica de la familia que todav\u00eda quedaba con vida.<br>Ahora est\u00e1 apesadumbrada de no tenerla a su lado, de no poder sentir el consuelo de sus charlas y cotilleos; s\u00f3lo el pensamiento de que cuidar\u00e1 de su hija mejor que el m\u00e1s fiero gladiador la consuela de su soledad; por supuesto la peque\u00f1a Frida y los dem\u00e1s perros estar\u00e1n bien en manos del ama.<br>Muchas veces jugaba con Marcelina a leerse la mente, una pensaba en una flor y la otra deb\u00eda adivinarla en tres intentos; los d\u00edas que se les daba bien lograron acertar casi siempre a la primera al menos cinco flores distintas. Otras veces eran animales, n\u00fameros o nombres de personas lo que se deb\u00eda adivinar; de las dos, era Marcelina quien demostraba m\u00e1s poder adivinatorio.<br>En su segunda noche de prisi\u00f3n, sobre el lecho, Amalasunta hace ejercicios telep\u00e1ticos con su ama, intenta por todos los medios trasmitirle un mensaje:\u201dllama a Justiniano\u201d, \u201cllama al emperador\u201d. Es su \u00fanica manera de poder comunicarse con el exterior, lo hace sobre todo para tranquilizarse, para poder entrar en el sue\u00f1o que le aislar\u00e1 durante unas horas de la terrible realidad en la que vive.<br>No es que desconf\u00ede de Casiodoro, a pesar de su amistad con Cipriano sabe que la quiere de verdad, pero el poder del emperador bizantino es m\u00e1s efectivo y si se enterara de que Teodato ha encarcelado a Amala caer\u00eda como un trueno sobre la codiciosa cabeza de su primo. \u201cMarcela, llama a Justiniano\u201d, \u201cll\u00e1male\u201d, sigue con su cantinela.<br>Qu\u00e9 larga se hace la noche cuando no se puede dormir.<br>No debo dejarme llevar por las preocupaciones ni por los malos pensamientos-se dice a s\u00ed misma para animarse-. A pesar de todo, mi pueblo me quiere y har\u00e1 algo para&nbsp;sacarme de este terror. Qu\u00e9<\/p>\n\n\n\n<p><strong>8<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>tonta fui al elegir a Teodato, cre\u00ed que hab\u00eda olvidado, que no era vengativo, que compartir el trono habr\u00eda cubierto su ambici\u00f3n. No debo desesperarme, Marcela, Matasunta, Casiodoro, Totila, Wulfredo\u2026 no estar\u00e1n quietos, seguro que est\u00e1n preparando mi liberaci\u00f3n de alguna forma.<br>Amalasunta est\u00e1 en lo cierto y el gran grupo de amigos y partidarios que tiene, una vez en conocimiento de la fortaleza en la que est\u00e1 presa, se han movilizado para reunir el n\u00famero suficiente de soldados y acudir en su ayuda. Pero la empresa no es f\u00e1cil, Teodato se ha atrevido a dar un paso definitivo y tiene que llegar hasta las \u00faltimas consecuencias. Ella lo sabe y espera con la angustia de la incertidumbre, esa incertidumbre que anida en nuestro \u00e1nimo cuando esperamos la posibilidad de una mala noticia; espera que en cualquier momento la ejecuten, sabe que es un reh\u00e9n peligroso. Lo que le extra\u00f1a es que no lo hayan hecho ya y ese peque\u00f1o resquicio en su duda, es lo que le hace concebir alguna esperanza.<br>Los minutos se deslizan despacio durante la triste noche, la anhelada luz matinal no acaba de explosionar, no sabe cu\u00e1nto le queda a la noche pero para ella es demasiado. Ya ha aprendido que el d\u00eda amanece cuando los primeros rayos del sol entran por el alto ventanuco situado a la derecha de su cama, y lo mira fijamente, hipnotizada, esperando ver la m\u00e1s m\u00ednima claridad. Cuando se pasa una mala noche, ya por problemas, por dolencias o por cualquier otro motivo y llega el d\u00eda, \u00a1cu\u00e1nta alegr\u00eda!; es una tonter\u00eda porque los problemas siguen ah\u00ed, pero el d\u00eda hace que nos enfrentemos a ellos de otra forma, con m\u00e1s energ\u00eda, los problemas parecen empeque\u00f1ecer con el sol aunque sean los mismos. Esto le pasa a Amalasunta, la noche le hace temer cosas que de d\u00eda se ve con fuerzas para afrontarlas, por eso es tan importante que duerma, pero no lo consigue. Cualquier ruido que llega desde el exterior la sobrecoge, nota c\u00f3mo se apodera el miedo de ella, empeque\u00f1eci\u00e9ndole como un ovillo entre la ropa de la cama para pasar desapercibida. Cada tres horas&nbsp;cambia la guardia de la<\/p>\n\n\n\n<p><strong>9<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>fortaleza y el estruendo de las pisadas de los soldados sobre el pavimento retumba en el coraz\u00f3n de la Reina dej\u00e1ndolo dolorido durante un rato. Se levanta y da paseos alrededor de su habitaci\u00f3n, se arrodilla bajo el ventanuco y reza desesperadamente para que el sue\u00f1o inunde sus sentidos, para que los anestesie, para que pueda adormecerse aunque sea s\u00f3lo un rato. Tiene la tentaci\u00f3n de rezar el credo arriano, pero se detiene, es cat\u00f3lica y se pregunta si convencida, \u201cCreo que hay un solo Dios Padre y en su Hijo unig\u00e9nito\u2026\u201d. No tiene ganas de entablar una de tantas discusiones religiosas consigo misma y se acuesta sobre el lecho, cansada, pero sin sue\u00f1o. S\u00f3lo le queda una \u00faltima baza para poder dormir, a la que recurre con frecuencia cuando est\u00e1 desvelada con ese zumbido en la cabeza que machaconamente le hace obsesionarse. Se mete en la cama, se tapa bien hasta la barbilla y se sube lentamente la t\u00fanica de dormir que la llega hasta los pies.<br>Comienza por los pezones, retorci\u00e9ndolos con firmeza hasta notar c\u00f3mo se endurecen, despu\u00e9s, mientras sigue con la mano izquierda toc\u00e1ndose los pezones, con la derecha baja hasta la entrepierna abierta esperando las maniobras que tan bien conoce, sobre todo desde que qued\u00f3 viuda. Ninguno de sus m\u00faltiples esclavos le hizo surgir el deseo. Se acaricia con la mano el vello rojo como su pelo, el s\u00f3lo contacto con sus rizos la eriza el pelo de la nuca, poco a poco introduce un dedo hasta alcanzar esa zona que lam\u00eda con pasi\u00f3n su marido. De pronto cruza su pensamiento la tosca y bisoja cara de Teodato y, r\u00e1pida como un rel\u00e1mpago, escucha el ruido de las armas cuando fueron a prenderla. Tiene que hacer un gran esfuerzo para concentrarse y volver a las placenteras sensaciones onan\u00edsticas, qui\u00e9n sabe si por la \u00faltima vez. Pasan por su mente los dos hombres que ha amado, de entre todos no olvida a M\u00e1ximo que muri\u00f3 en la batalla de Vouill\u00e9; a pesar de ser romano luch\u00f3 junto a su padre. Pero Amalasunta nunca pone cara al hombre que piensa la va a penetrar cuando se masturba, prefiere imaginar s\u00f3lo un cuerpo con un buen miembro enhiesto&nbsp;que se<\/p>\n\n\n\n<p><strong>10<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>introduce en sus entra\u00f1as en el mismo instante del cl\u00edmax. Cuando termina, se relaja y se adormece pensando en qu\u00e9 hubiera pasado si M\u00e1ximo no hubiera muerto en Vouill\u00e8.<br>Duerme poco pero al menos ha descansado algo; en tensi\u00f3n pero descansada. En el ventanuco ya es de d\u00eda y espera que la cocinera le traiga el almuerzo. Sof\u00eda es griega y, a pesar de haber sido puesta por Teodato para vigilarla, ha simpatizado en seguida con Amalasunta, hablan las dos en griego, cosa que parece unirlas aunque se conozcan desde hace tan s\u00f3lo unas horas. Sof\u00eda procura cocinar platos sabrosos que supone gustan a la Reina; esta ma\u00f1ana le trae higos rellenos con frutos secos machacados, leche agria al estilo oriental endulzada con miel, y mojama del Tirreno, de las lejanas tierras de su a\u00f1orado mar.<br>A pesar del poco apetito que tiene sabe que Sof\u00eda se esfuerza en servirla bien, con agrado y se come todo; en cierto modo ella tambi\u00e9n est\u00e1 prisionera en la isla sin poder salir ni si quiera a comprar v\u00edveres. No se sabe por cu\u00e1nto tiempo la vida de las dos mujeres discurrir\u00e1 paralela, pero ambas intuyen que la de Amalasunta pende de un hilo, o puede que de una cuerda, la incertidumbre corroe a la Reina por dentro. Todav\u00eda es pronto pero cuando haya necesidad de alimento, ser\u00e1n los soldados quienes vayan a tierra firme y compren en el cercano mercado de Valentano, o en la feria que el pueblo de Volsinii celebra cada lunes.<br>La isla Martana no es demasiado grande, aunque s\u00ed lo suficiente para albergar adem\u00e1s de la fortaleza en la que est\u00e1 prisionera la Reina una peque\u00f1a iglesia y unas pocas casas y huertos de campesinos que se han marchado por orden de Teodato mientras su prima permanezca presa en la fortaleza. Toda precauci\u00f3n es poca, Teodato se sabe en falta y tiene miedo. Nunca ha sobresalido por su valent\u00eda, de lo contrario se hubiera enfrentado a su prima abiertamente, sin tapujos. Pero no, con alevos\u00eda ha estudiado primero el momento en el que Amalasunta estuviera<\/p>\n\n\n\n<p><strong>11<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>indefensa&nbsp;para entrar en el palacio y llevarla prisionera&nbsp;a&nbsp;su&nbsp;fortaleza del lago; y sabiendo que su prima estaba sola con los gardingos, mand\u00f3 a prenderla con un batall\u00f3n de soldados fieles a \u00e9l.<br>Una vez tomado el ientaculum*, la Reina, que quiere mantener en lo que pueda sus costumbres, se acerca a la cocina y pide a Sof\u00eda que le caliente agua para el ba\u00f1o. Contrariamente a los usos de su pueblo, ella se ba\u00f1a a diario; s\u00f3lo cuando surge alg\u00fan imprevisto o si est\u00e1 visitando a sus tropas o haciendo un viaje largo es cuando perdona el ba\u00f1o. Adem\u00e1s de por otros motivos ha sido criticada entre algunos ostrogodos por \u201cesa costumbre romana de ba\u00f1arse\u201d, hasta en eso se ha romanizado, no le basta con hablar lat\u00edn, comer frecuentemente a la romana, escribir poemas en lat\u00edn, leer a Cicer\u00f3n, Tito Livio, o a cualquier otro escritorzucho latino; no le basta con haber sido amiga de Boecio, serlo del Senador Casiodoro\u2026No, encima tiene que ba\u00f1arse a diario. Una buena y honesta mujer goda no debe ba\u00f1arse nada m\u00e1s que despu\u00e9s del parto y de la menstruaci\u00f3n, si quiere. Los hombres, en cambio, s\u00f3lo se ba\u00f1ar\u00e1n el d\u00eda de la boda y si se han manchado excesivamente de sangre y barro tras la batalla.<br>Como es f\u00e1cil observar, Amalasunta despierta amores y odios tanto entre su pueblo godo como entre los latinos; no es una mujer que pase desapercibida. Ya desde peque\u00f1a destac\u00f3, en el palacio de su padre Teodorico, ante el maestro que iba a ense\u00f1ar a los peque\u00f1os de la Corte. Inmediatamente se dio cuenta el maestro de la inteligencia, la curiosidad intelectual y la gran capacidad de estudio de la `peque\u00f1a Amalasunta.<br>&#8211; Es excepcional, majestad \u2013dijo el maestro a su madre, Audofleda-, la princesa est\u00e1 capacitada para todo lo que se proponga, incluso alcanzar la cima del poder. S\u00e9 que nunca podr\u00e1 reinar por ella misma, las leyes lo impiden, pero&nbsp;ser\u00eda una<\/p>\n\n\n\n<p><strong>12<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>magn\u00edfica reina. En mis largos a\u00f1os de ense\u00f1anza nunca he tenido un alumno tan aventajado como vuestra hija.<br>&#8211; Lo que tiene que ser ante todo es piadosa y obedecer a su marido.<br>&#8211; Lo comprendo, majestad, pero si casa con un necio\u2026 Su esposo deber\u00e1 ser hombre instruido y\u2026<br>&#8211; Con que respete su credo\u2026\u2013 cort\u00f3 secamente Audefleda al maestro-, y ahora, puedes retirarte.<br>Audofleda nunca valor\u00f3 la capacidad intelectual de su hija, para ella carec\u00eda de importancia el saber, pues el conocimiento s\u00f3lo estaba reservado a cuatro estrafalarios; incluso en los hombres valoraba m\u00e1s la fuerza f\u00edsica que la destreza intelectual. Para ella lo importante en una mujer siempre fue la devoci\u00f3n religiosa y la obediencia al hombre, padre, marido o hermano. La mujer debe estar protegida por un hombre y sometida a \u00e9l, lo que los romanos llaman estar tutelada, pobre de la viuda que no quiera volver a casar o ingresar en un convento.<br>Como princesa franca, pues Audofleda es hija de Childerico I, rey de los francos salios y de Basina de Turingia, tuvo acceso a un nivel de educaci\u00f3n superior a sus coet\u00e1neos, hombres y mujeres, pero Audofleda lo us\u00f3 para volcarse en su lucha contra la herej\u00eda arriana. Era lo \u00fanico que le molestaba de su esposo, que permaneciera arriano a pesar de sus muchos intentos para convertirle a la fe verdadera del catolicismo.<br>Por eso cuando el maestro de Amalasunta alab\u00f3 su inteligencia, Audofleda no pudo reprimir un rechazo instintivo que le hizo sentir culpable; a los hijos hay que quererlos, como as\u00ed nos ense\u00f1a nuestro se\u00f1or Jesucristo, pues tambi\u00e9n son pr\u00f3jimo, pero algunos son m\u00e1s dif\u00edciles de querer que otros. Ese sentimiento de culpa por querer menos a su propia hija, sangre de su sangre, que a sus hijastras Ostrogota y Tiudigota, hijas de un primer matrimonio de Teodorico, lo pretend\u00eda expiar rezando&nbsp;constantemente en la<\/p>\n\n\n\n<p><strong>13<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>capilla de palacio, o en cualquier iglesia de R\u00e1vena, aunque siempre prefiri\u00f3 la peque\u00f1a capilla del baptisterio neoniano. All\u00ed se encontraba sola frente a s\u00ed misma y pod\u00eda pensar en los sinsabores de la vida; bien es cierto que ella no se pod\u00eda quejar, pues tuvo suerte de haber nacido princesa y ser la esposa de un gran hombre que adem\u00e1s era rey, aun as\u00ed ya se sabe que el ser humano nunca est\u00e1 feliz del todo y a Audofleda le atormentaba m\u00e1s de lo que hubiera querido la mala relaci\u00f3n con su hija. A veces se sentaba en la parte m\u00e1s oscura de los ocho lados que tiene el baptisterio (uno para cada d\u00eda de la semana y el octavo para conmemorar la Resurrecci\u00f3n) y se quedaba traspuesta mirando la imponente figura de San Juan bautizando a Jes\u00fas.<br>Siempre acababan surgiendo excusas para el desamor hacia su hija; por ejemplo recordaba c\u00f3mo de peque\u00f1a Amalasunta, cuando ca\u00eda enferma, s\u00f3lo quer\u00eda que su padre le contase alguna historia sobre batallas en las que \u00e9l hubiera intervenido, aunque no fueran muy fiables, le consolaba la voz de su padre y se cre\u00eda a salvo de la enfermedad simplemente escuchando bajo las mantas cualquier historia que \u00e9l le contaba, eso a su madre le dol\u00eda; tambi\u00e9n estaba el tema de la edad, sus hijastras eran de su misma edad y las consideraba como hermanas. En cambio, frente a Amalasunta sent\u00eda una especie de responsabilidad que le pesaba en el \u00e1nimo, quiz\u00e1s fuera porque la ve\u00eda demasiado parecida a su padre, con la misma firmeza de car\u00e1cter y la misma curiosidad intelectual de Teodorico. Entre los dos se entend\u00edan a la perfecci\u00f3n, a veces hasta sin palabras se comunicaban padre e hija, cosa muy molesta para Audofleda, que notaba c\u00f3mo nac\u00eda en su pecho un calor precursor de la rabia y representante de los celos.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa Amala, como as\u00ed la llamaba a veces su padre, en muchas cosas. El ba\u00f1o es buen momento para dejar libre el pensamiento, que fluyan incoherentes las ideas, los&nbsp;recuerdos, los miedos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>14<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Recuerda a su madre y le duele haberse dado cuenta del desamor que siempre la tuvo, haber sentido que s\u00f3lo la quiso casi por obligaci\u00f3n (aunque siempre sea preferible saber y conocer la verdad; cuando las emociones y sentimientos est\u00e1n por medio es casi mejor permanecer en la ignorancia). Con el amor tan grande que siempre sinti\u00f3 hacia Audofleda, a veces le parec\u00eda que le iba a estallar el pecho de cari\u00f1o cuando miraba c\u00f3mo su madre, sentada junto al ventanal de su peque\u00f1a y coqueta habitaci\u00f3n de labores, bordaba primorosamente o c\u00f3mo se cepillaba la larga y negra cabellera antes de meterse en la cama; casi todas las noches, Amalasunta brujuleaba a su alrededor para asistir al ritual del cepillado. Cuando su madre terminaba, se peleaba con la esclava para limpiar el cepillo o el peine que hab\u00eda usado. El ritual segu\u00eda con los rezos ante el crucifijo que hab\u00eda junto a la peque\u00f1a ventana de la habitaci\u00f3n; las tres, arrodilladas, daban gracias a Dios por haber llegado al final del d\u00eda y rogaban que la noche fuera pl\u00e1cida y el nuevo d\u00eda sin sobresaltos. La esclava quitaba el brasero de mango largo que calentaba el lecho y Audofleda, tras despedirse de su hija, se met\u00eda en la cama. Amala marchaba a su habitaci\u00f3n contenta por haber participado junto a su madre en los ritos que m\u00e1s parec\u00edan gustarle a Audofleda, el cuidado del pelo y los rezos. Para Amalasunta su madre fue el referente a imitar en casi todo; por eso le acompa\u00f1aba a menudo a rezar; por eso no dud\u00f3 en bautizarse como cat\u00f3lica aunque no comprendiera muy bien eso de que el Padre y el Hijo sean una misma persona. El arrianismo, demasiado arraigado en su coraz\u00f3n, luchaba por permanecer en su esp\u00edritu.<br>Las discusiones religiosas fueron frecuentes en la juventud de la princesa goda; sus amigos Boecio y Casiodoro eran los otros integrantes del pol\u00e9mico y discutidor tr\u00edo de estudiosos que pasaban juntos la mayor parte del tiempo. Qu\u00e9 alegr\u00eda siente al recordar esas veraniegas tardes sentados en los jardines de la casa de Casiodoro, charlando de cualquier cosa, arreglando la situaci\u00f3n pol\u00edtica del momento, o&nbsp;intentando dilucidar c\u00f3mo el<\/p>\n\n\n\n<p><strong>15<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Padre y el Hijo pueden ser el mismo dios. De pronto se sobresalta Amalasunta al percibir un aroma familiar y antiguo; es el olor dulce de las higueras y alhel\u00edes del jard\u00edn de Casiodoro. Tan intensamente est\u00e1 imbuida en su recuerdo que hasta el olor parece materializarse junto a ella.<br>Pero no, la realidad es bien distinta, ya no son los tiempos del aprendizaje, aunque es cierto que nunca se termina de aprender, dec\u00eda su padre ansioso como estaba siempre de cosas nuevas. El rey analfabeto, siempre quiso aprender. Ahora tocan tiempos de brumas, hierro y fr\u00edo.<br>&#8211; Gracias, Sof\u00eda, ha sido un ba\u00f1o reconfortante, me ha terminado de quitar los restos del cansancio que ten\u00eda por no haber dormido bien. \u00bfLe has echado alguna hierba especial? Ol\u00eda muy bien.<br>&#8211; No se\u00f1ora, s\u00f3lo lleva un poco de agua de rosas que he hervido para estas ocasiones o para que se lave las manos durante la comida. Aqu\u00ed al lado, en una de las casas de los labradores, hay un jard\u00edn con muchas rosas y aunque ahora no sea todav\u00eda tiempo de flores, hay un rosal que se ha adelantado y est\u00e1 plagado de rosas blancas. \u00bfLe pongo el ung\u00fcento en el pelo?<br>Amalasunta duda un momento y se queda pensativa, \u00bfmerece la pena cuidarse el pelo en esas circunstancias? Realmente no tiene ganas de estar un rato con ese mejunje en la cabeza para que el pelo est\u00e9 m\u00e1s limpio y suave. Pero como tantas veces en su vida, a pesar de su car\u00e1cter, dice y hace lo contrario de lo que piensa, quiere y siente, s\u00f3lo a nivel intelectual ha sido casi siempre fiel a s\u00ed misma.<br>&#8211; S\u00ed, p\u00f3nmelo Sof\u00eda, me sentar\u00e9 en este taburete para estar a tu alcance \u2013lo dice porque sabe el trabajo que ha tenido su cocinera-ama de compa\u00f1\u00eda y cuidadora para mezclar despacio la ceniza de madera de haya con grasa de cabra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>16<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Los galos, aunque un poco brutos, en algunas cosas acertaron, este ung\u00fcento es mejor que el jab\u00f3n egipcio hecho a base de agua, aceite y grasa; deja el pelo mucho m\u00e1s sedoso. Y vos ten\u00e9is un pelo precioso, no s\u00f3lo por el maravilloso color rojizo.<br>Es cierto, Amalasunta, como buen ejemplo de la dinast\u00eda amala, oriunda de las lejanas tierras del norte, luce una larga y ondulada cabellera pelirroja, herencia paterna y que en privado lleva suelta lleg\u00e1ndole hasta la cintura. De su madre ha heredado la palidez de la piel, el fino \u00f3valo de la cara y la esbeltez del talle que, junto a la elevada altura para ser una mujer, le hace parecer como salida de cualquier p\u00e1gina de una saga n\u00f3rdica. Ella ha aportado a la herencia de sus progenitores una seriedad acogedora en el trato, pasi\u00f3n por todo lo que le rodea, incluido el sexo contrario, gran fuerza de voluntad para el trabajo y car\u00e1cter firme, configurando una personalidad sugerente y atractiva que no deja indiferente a quien la trata. Por algo su nombre significa \u201cla fuerte Amala\u201d.<br>Acostumbrada a una intensa actividad (con lo que tambi\u00e9n hace honor al significado de su dinast\u00eda, pues Amal quiere decir laborioso), no sabe c\u00f3mo emplear el mucho tiempo libre del que goza en su encierro del lago Vulsinio, sobre todo por la incertidumbre de su destino que merma su caracter\u00edstica capacidad de concentraci\u00f3n. Pero intenta sobreponerse a la congoja agarrada al pecho con la fuerza de una zarpa y pide a sus carceleros, por medio de Sof\u00eda, que le dejen escribir; en caso afirmativo tendr\u00e1n que proporcionarle alg\u00fan pergamino, plumas y tinta. Por su parte Amalasunta se compromete a no intentar mandar mensajes al exterior y dejar libertad para que se lea lo escrito si es que hay alguien que sepa hacerlo. Como privilegio le han dejado tener en su encierro el libro de su amigo Boecio, pues estaba en sus manos cuando fue hecha prisionera. Se lo sabe casi de memoria, \u201cQuien con \u00e1nimo sereno sabe&nbsp;poner el destino<\/p>\n\n\n\n<p><strong>17<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>implacable bajo sus pies y mira impasible la mudable fortuna, permanecer\u00e1 inm\u00f3vil ante la furia amenazadora del Oc\u00e9ano\u2026\u201d<br>Teodato, aunque gran estudioso de Plat\u00f3n, se extra\u00f1\u00f3 que no quisiera llevarse las Sagradas P\u00e1ginas y prefiriera un libro profano de un fil\u00f3sofo para estar en la fortaleza de la isla Martana. No sab\u00eda que su prima encontraba m\u00e1s consuelo en las palabras de Boecio que en los escritos religiosos, fueran arrianos o no. Para ella la Filosof\u00eda estaba por encima de la religi\u00f3n, pero eso s\u00f3lo lo sab\u00eda su querida Marcelina.<br>La Filosof\u00eda fue siempre el gran consuelo de la Reina que lee a los grandes griegos en su propio idioma ya que habla y escribe correctamente lat\u00edn, griego, godo y franco.<br>Se siente orgullosa de poseer una vasta biblioteca. En sus dependencias del Palacio Real de Ravena, construido por su padre, tiene acumulados centenares de rollos, muchos de ellos originales, como los de su amigo Boecio; del matem\u00e1tico Marino de N\u00e1poles, o de su otro amigo Casiodoro; de Porfirio de Tiro, fil\u00f3sofo griego disc\u00edpulo de Plotino; y del fil\u00f3sofo Damascio, \u00faltimo integrante de la Academia de Atenas, al que invit\u00f3 a vivir en Ravena cuando en el a\u00f1o 529, mal a\u00f1o aquel, el emperador Justiniano orden\u00f3 clausurar dicha Academia. Tambi\u00e9n tiene escritos jur\u00eddicos, otros sobre medicina y varias versiones de las Sagradas P\u00e1ginas, entre ellas la llamada Biblia de Ulfilas, obispo arriano que tradujo al godo el texto sagrado\u2026<br>La Escuela de Atenas fue una escuela filos\u00f3fica fundada por Plat\u00f3n sobre el a\u00f1o 388 antes de Cristo en los jardines de Academo; olivar sagrado dedicado a la diosa de la sabidur\u00eda, Atenea, a las afueras de la ciudad de Atenas. La finalidad de la Academia era profundizar y estudiar el conocimiento, tambi\u00e9n fue donde se desarroll\u00f3 todo el trabajo matem\u00e1tico de la \u00e9poca. En su entrada se pod\u00eda leer \u201cAqu\u00ed no entra nadie que no sepa Geometr\u00eda\u201d. Durante novecientos a\u00f1os la Escuela de Atenas fue el foco del saber en occidente, manteniendo viva la llama del conocimiento y curiosidad&nbsp;intelectual. Fue el Alma Mater de<\/p>\n\n\n\n<p><strong>18<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>numerosos fil\u00f3sofos y cient\u00edficos, siendo el m\u00e1s conocido Arist\u00f3teles. Dicha escuela pas\u00f3 por varias \u00e9pocas, desde la Antigua con disc\u00edpulos directos de Plat\u00f3n, la Academia Media representada por Arcesilao de Pitana y la Academia Nueva representada por Carn\u00e9ades, hasta Damascio estudioso de las obras de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, que fue el \u00faltimo fil\u00f3sofo de la Academia.<br>El emperador Justiniano para conseguir la hegemon\u00eda en su imperio anul\u00f3 todo pensamiento contrario al suyo y supuso que la Filosof\u00eda griega era su gran enemiga, ya que hac\u00eda pensar. En el a\u00f1o 529 promulg\u00f3 un edicto por el que se proscribieron el paganismo, el juda\u00edsmo, numerosas sectas y se prohibi\u00f3 la ense\u00f1anza de la Filosof\u00eda griega, ordenando cerrar la Academia de Atenas.<br>As\u00ed empezaron los Tiempos Oscuros dominados por la religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Amalasunta es cat\u00f3lica por educaci\u00f3n y por agradar a su madre a quien adoraba pero en su pensamiento y coraz\u00f3n piensa como su arriano padre y ni siquiera eso, ella tiene sus ideas al respecto de la religi\u00f3n que s\u00f3lo sus dos grandes amigos conocen.<br>Hasta que llegue o no la orden de permitirle escribir, la Reina pasea por la peque\u00f1a isla convertida en c\u00e1rcel; le acompa\u00f1a Sof\u00eda que no siempre fue cocinera y tiene una conversaci\u00f3n amena. Suben por el camino bordeado de romero hacia la peque\u00f1a iglesia que hay en la cumbre del promontorio central de la isla Martana. Amalasunta quiere ver la iglesia por dentro; de origen arriano ahora est\u00e1 dedicada al culto cat\u00f3lico, por lo que hay un mosaico encima de la puerta de entrada que representa al Padre y al Hijo en distintas alturas, ya que a\u00fan no ha sido sustituido por el Pantocr\u00e1tor que quiere poner el sacerdote encargado de la iglesia.<br>Hace viento y las dos mujeres aprietan el paso hacia la cumbre. Qu\u00e9 pena -piensa Amala-, en qu\u00e9 circunstancias terribles estoy conociendo esta peque\u00f1a isla; seguro&nbsp;que est\u00e1 preciosa en verano,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>19<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>qui\u00e9n sabe si llegar\u00e9 a conocerla en esa \u00e9poca, pueda oler el aroma de sus flores y recrearme con la belleza del paisaje.<br>Llevan consigo la llave proporcionada por un soldado y abren la puerta de la iglesia; les recibe el g\u00e9lido aliento de los templos cerrados, pero al menos est\u00e1n al abriga\u00f1o del viento que la primavera a\u00fan no ha calmado, a pesar de estar a mediados de abril.<br>&#8211; Me recuerda a la peque\u00f1a iglesia de mi pueblo, toda dorada.<br>&#8211; \u00bfDe qu\u00e9 pueblo eres, Sof\u00eda? No s\u00e9 nada de ti. S\u00f3lo que eres griega, nada m\u00e1s.<br>&#8211; Nac\u00ed y me cri\u00e9 en un peque\u00f1o pueblo cercano a Plakias, en la isla de Creta. Pero la vida da muchas vueltas\u2026<br>&#8211; Cu\u00e9ntame, Sof\u00eda, cu\u00e9ntame algo de tu vida, \u00bfc\u00f3mo has terminado en esta otra isla tan alejada de Creta?<br>La cocinera es parlanchina y no hay que forzarla mucho para que se suelte a hablar. De peque\u00f1a correteaba por los campos de su aldea y, al igual que todas las ni\u00f1as de su edad, ayudaba a labrar la tierra, cuidar el reba\u00f1o de ovejas familiar y a las labores de la casa. Es la tercera de cinco hermanos, tres hombres y dos mujeres. Como se llevan poco tiempo entre ellos jugaban a menudo juntos a cualquier cosa, pero lo que m\u00e1s le entreten\u00eda era bajar a la cercana y peque\u00f1a ciudad de Plakias y ba\u00f1arse en las c\u00e1lidas aguas del Egeo. Sof\u00eda siempre estaba dispuesta a acompa\u00f1ar a su madre al mercado para vender las famosas hortalizas de su huerta. Tras la venta paseaban un poco por la ciudad y retornaban a su aldea. Cuando tuvo edad bajaba sola a vender lo que su madre le pon\u00eda en un ser\u00f3n.<br>Un d\u00eda de los que se le dio bien la venta, a buen precio y r\u00e1pidamente, y ya enfilaba el camino de su pueblo de vuelta a su casa, contenta, pensando en lo guapo que era el vendedor de vinos, compa\u00f1ero de mercado, se fij\u00f3 en un gran barco que maniobraba en el puerto y del cual desembarcaban unos soldados. Sof\u00eda vio de lejos el brillo de&nbsp;sus cascos y de sus armas bajando del vistoso<\/p>\n\n\n\n<p><strong>20<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>barco que acababa de atracar. Curiosa, volvi\u00f3 a la ciudad y se dirigi\u00f3 al puerto para poder ver en primera fila el acontecimiento. El peque\u00f1o puerto de Plakias s\u00f3lo era frecuentado por barcos de pescadores y apenas de vez en cuando por alg\u00fan carguero. No le dio tiempo a llegar al puerto; los soldados que hab\u00eda visto de lejos estaban capturando a los j\u00f3venes que ten\u00edan a mano; los varones ser\u00edan entrenados como soldados de Bizancio y las ni\u00f1as vendidas como esclavas a cualquier noble bizantino o incluso para la Corte.<br>Ariadna, la emperatriz bizantina de entonces, mujer intuitiva y gran conocedora de los hombres, vio con temor que el ardor de su esposo por ella ya no era el de los comienzos de su relaci\u00f3n. No pretend\u00eda que le amase como el primer d\u00eda, sab\u00eda Ariadna que eso es casi imposible, pero tambi\u00e9n sab\u00eda que si el viejo Zen\u00f3n ten\u00eda a mano novedades sexuales no querr\u00eda buscar m\u00e1s lejos, y a ella no le importaba compartir a su esposo con cualquier esclava. As\u00ed le ten\u00eda entretenido. Pero los soldados bizantinos tambi\u00e9n se dedicaban a raptar j\u00f3venes de ambos sexos y venderlos por su cuenta a nobles o a generales para sacarse un sobre sueldo. La carne joven produc\u00eda buenos dividendos. Ser\u00edan destinados a esclavos, gladiadores o soldados para engrosar las filas de los ej\u00e9rcitos.<br>Cuando Sof\u00eda quiso darse cuenta de lo que suced\u00eda a su alrededor ya estaba en una de las bodegas habilitadas en la panza del barco junto a otras cuatro adolescentes de Plakias. Se sent\u00eda tan asustada que ni siquiera pudo llorar; pensaba sobre todo en su madre esperando su regreso, sentada en la puerta de la casa mirando al horizonte, con esa resignaci\u00f3n que le caracterizaba ante uno de los frecuentes dramas de su vida. Una arruga m\u00e1s ser\u00eda para ella el rapto de su hija, en eso quedar\u00eda su desaparici\u00f3n, en una gran arruga a\u00f1adida a las muchas otras que surcaban su cara. Cuando se mirase en el arroyo que hab\u00eda detr\u00e1s de la huerta se tocar\u00eda la nueva arruga y con un suspiro pronunciar\u00eda su nombre, Sof\u00eda. Menos mal que le quedaba su&nbsp;hermana Aspasia para<\/p>\n\n\n\n<p><strong>21<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>consolarla y acompa\u00f1arla; los hermanos seguro que estar\u00edan en otras cosas. Dentro de la bodega del barco Sof\u00eda quer\u00eda seguir imaginando las arrugas de su madre, pero estaba tan cansada de forzar el pensamiento para no derrumbarse que se desplom\u00f3 dormida sobre la paja.<br>&#8211; Tard\u00e9 en darme cuenta de lo que pasaba, era demasiado joven y constantemente protegida por mi familia. El tiempo que estuvimos en el barco siempre ser\u00e1 un enigma. Los mareos, las vomitonas, las llantinas y los miedos de las cinco j\u00f3venes que est\u00e1bamos en el mismo compartimento nos impidi\u00f3 darnos cuenta del tiempo que permanecimos en aquel barco.<br>Una luz cegadora abras\u00f3 los negros ojos de las j\u00f3venes cuando las sacaron a trompicones de las entra\u00f1as de la nave. Uno de los soldados de brillante casco las condujo, en una peque\u00f1a barca, a la orilla de una playa parecida a la de Plakias. Sof\u00eda pens\u00f3 si todo habr\u00eda sido un mal sue\u00f1o y volv\u00eda de nuevo a su casa, pero no, el rudo hablar del soldado, que parec\u00eda eternamente enfadado, la devolvi\u00f3 a la temida realidad del rapto. Fueron conducidas a un palacete rodeado de bellos jardines y, tras una breve charla con un gigante de pelo negro, llevadas ante una mujer.<br>Era Aurelia, la cuidadora de las esclavas sexuales del amo.<br>&#8211; Como comprender\u00e1s, mi Reina, est\u00e1bamos todas aterradas. Arrancadas de nuestras familias que est\u00e1bamos seguras no ver\u00edamos nunca m\u00e1s. NUNCA M\u00c1S. NUNCA M\u00c1S. No son s\u00f3lo palabras, describen una situaci\u00f3n a la que es dif\u00edcil adaptarse. Est\u00e1bamos muertas para nuestras familias.<br>Menos mal que Aurelia era una buena persona y nos hizo la estancia en la casa del senador menos mala de lo que podr\u00eda haber sido.<br>Amalasunta escucha la historia con tanta atenci\u00f3n que se ha olvidado por completo de su gran problema, por llamarlo as\u00ed, pues ella sabe y nosotros tambi\u00e9n, que su situaci\u00f3n es verdaderamente tr\u00e1gica. Pero el ser humano ante las situaciones&nbsp;dram\u00e1ticas que<\/p>\n\n\n\n<p><strong>22<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>nos depara la vida procura evadirse para no sufrir demasiado, aunque no haga nada para ello y s\u00f3lo el pensamiento sea el que se ponga en marcha. En este caso, Amalasunta, se ha metido literalmente en la piel de la cocinera griega que su primo la ha asignado en su forzoso encierro. Siente el mismo desamparo que Sof\u00eda sinti\u00f3 cuando fue raptada y vendida a aquel senador del que la cocinera nunca supo el nombre, pues siempre se le llamaba Senador, por su profesi\u00f3n o puede que fuera su nombre. \u00bfSer\u00eda Casiodoro, que se hac\u00eda siempre llamar Senador? Todos sus escritos estaban firmados por Casiodoro Senator. Si sale del atolladero en el que se encuentra, har\u00e1 averiguaciones al respecto.<br>Una vez instaladas todas las j\u00f3venes en sus aposentos, consistentes en dos grandes habitaciones, una de ellas con una piscina a modo de ba\u00f1era siempre a punto y otra con divanes y camas para descansar, se relajaron un poco y se durmieron. A la derecha de las camas hab\u00eda un gran ventanal que daba al magn\u00edfico y cuidado jard\u00edn que personalmente mimaba el senador ayudado por un h\u00e1bil jardinero, a veces tambi\u00e9n Sof\u00eda se ofrec\u00eda para cortar alguna flor, podar los naranjos o cavar para plantar alguna especie nueva. Siempre le gust\u00f3 la azada y en su pueblo era ella quien se encargaba de cuidar el huerto familiar.<br>Con tal brusquedad comenz\u00f3 una nueva etapa en la vida de las cinco j\u00f3venes.<br>Demetria y Sof\u00eda tuvieron m\u00e1s suerte que las dem\u00e1s pues fueron destinadas una a la cocina y otra como cuidadora de las hijas peque\u00f1as del senador. Las otras tres participaban, a su pesar, de las grandes comidas y fiestas que se daban en la casa.<br>&#8211; Yo fui la destinada a cuidar de dos preciosas ni\u00f1as que ten\u00eda el senador. Su madre bien poco se preocupaba de ellas, s\u00f3lo de vez en cuando aparec\u00eda en las estancias infantiles y preguntaba protocolariamente por los avances de sus hijas. Desde el principio le tuve especial man\u00eda a esa mujer tan altanera, distante y poco afectuosa con sus hijas. Pero nunca se debe juzgar a nadie,&nbsp;eso<\/p>\n\n\n\n<p><strong>23<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ahora lo s\u00e9 porque soy perra vieja. M\u00e1s tarde me enter\u00e9 que la Senadora, como as\u00ed la llam\u00e1bamos, viv\u00eda con un miedo atroz a quedarse sin hijos. Hab\u00eda tenido once hijos que fueron muriendo por diversas razones y s\u00f3lo le quedaban esas dos ni\u00f1as con las que no quer\u00eda encari\u00f1arse demasiado para no sentir su p\u00e9rdida, pues estaba segura que tambi\u00e9n morir\u00edan.<br>Cuando fui vendida al que ser\u00eda mi marido y march\u00e9 de la casa del senador, Livia y Dar\u00eda, ya se hab\u00edan convertido en dos preciosas adolescentes que gozaban de buena salud.<br>Para poder hacerse cargo de las ni\u00f1as, a Sof\u00eda se la oblig\u00f3 a aprender a leer y escribir en griego, y por supuesto en lat\u00edn, tambi\u00e9n tuvo que estudiar matem\u00e1ticas, leer filosof\u00eda y aprenderse la Eneida y la historia de Roma haciendo hincapi\u00e9 en la \u00e9poca republicana,<br>&#8211; La mejor \u00e9poca de Roma, seg\u00fan el senador- dice Sof\u00eda, impostando la voz, tratando que parezca masculina.<br>Conoci\u00f3 a trav\u00e9s de los cl\u00e1sicos romanos, y en especial de Marco Tulio Cicer\u00f3n, su pa\u00eds, Grecia. Supo que hab\u00eda sido la cuna del saber occidental, ley\u00f3 a Homero, a los tr\u00e1gicos griegos (S\u00f3focles era su favorito), a Arist\u00f3fanes. Plutarco le ense\u00f1\u00f3 cu\u00e1n grande hab\u00eda sido Alejandro Magno. Aprendi\u00f3 a amar el conocimiento y ese amor fue el que transmiti\u00f3 a Livia y Dar\u00eda. Por supuesto las ni\u00f1as ten\u00edan un maestro que viv\u00eda tambi\u00e9n en el palacio, pero su madre quer\u00eda que la cuidadora tambi\u00e9n fuera instruida.<br>Sof\u00eda se ve\u00eda a s\u00ed misma como un Virgilio cualquiera protegido por Cayo Cilnio Mecenas, pero a ella le faltaba no s\u00f3lo m\u00e1s cultura sino inspiraci\u00f3n para escribir. De todas formas comenz\u00f3 a estar conforme con su vida; su querida aldea junto a Plakias no se le iba de la mente aunque cada vez aparec\u00eda en su memoria m\u00e1s desdibujada y lejana. Se imaginaba a su madre tal y como la dej\u00f3, sin esa arruga que seguro le habr\u00eda salido por su ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>24<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Persona inquieta, adem\u00e1s de la jardiner\u00eda le tom\u00f3 gusto a los fogones y peroles, motivo por el que pasaba mucho tiempo ayudando a Demetria como pinche de cocina. Con el tiempo le ser\u00eda muy \u00fatil todo lo que aprendi\u00f3 en casa del senador.<br>Supo que el palacio del senador se encontraba en el norte de Sicilia y que la alta y lejana monta\u00f1a de nieves casi perennes era un volc\u00e1n llamado Etna. Por esa zona estuvo tambi\u00e9n su compatriota Esquilo y cuando lo supo se le puso la piel como carne de gallina, con el vello erizado como cuando conoci\u00f3 a Gualterio, su futuro marido.<\/p>\n\n\n\n<p>La convivencia entre godos y latinos no fue tan mala como pudiera parecer a primera vista, pues los primeros no eran tan brutos como se nos ha hecho creer, ni los segundos tan arrogantes como pretend\u00edan los primeros. De hecho los dos pueblos acabaron fusion\u00e1ndose, pero eso ser\u00eda m\u00e1s tarde.<br>Ya se sabe que la historia est\u00e1 escrita por los vencedores, en este caso los bizantinos. As\u00ed vemos c\u00f3mo el historiador Procopio de Cesarea, que a pesar de ser bastante objetivo no pudo resistirse a colgar los carteles de brutos a unos y arrogantes a los latinos, aunque algo de verdad s\u00ed hubiera en ambos casos.<br>Tampoco hay que olvidar que eran tiempos convulsos de muchos cambios, no s\u00f3lo pol\u00edticos sino tambi\u00e9n religiosos, se estaban perfilando los pilares del catolicismo que gan\u00f3 la partida al arrianismo, la religi\u00f3n de los godos y de los dem\u00e1s pueblos b\u00e1rbaros cristianizados.<br>Un ejemplo de convivencia fue la voluntaria colaboraci\u00f3n del pueblo latino con los ostrogodos de Teodorico el Grande cuando estos acudieron a la llanura de Vouill\u00e9, en ayuda de los visigodos que estaban sufriendo una gran derrota infringida por los francos de Clodoveo I.<br>Hubo un antes y un despu\u00e9s de Vouill\u00e9 para los visigodos; en dicha batalla muri\u00f3 su rey Alarico II y tuvieron que replegarse hacia Hispania, cambiar la capital de Tolosa&nbsp;primero a Barcelona y<\/p>\n\n\n\n<p><strong>25<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>despu\u00e9s a Toledo, qued\u00e1ndose s\u00f3lo con una peque\u00f1a franja entre los Pirineos y la costa Azul.<br>Tambi\u00e9n hubo un antes y un despu\u00e9s de Vouill\u00e9 para las dos mujeres de la isla Martana. Amalasunta perdi\u00f3 a su querido M\u00e1ximo, su gran amor romano, mal visto por la corte goda. Pero qui\u00e9n sabe, puede que su padre hubiera accedido y se habr\u00edan podido casar.<br>A Sof\u00eda tambi\u00e9n le influy\u00f3 dicha batalla ya que hubo un grupo de visigodos que, tras la derrota, en vez de dirigirse a Hispania, como hizo la mayor\u00eda, se unieron a los ostrogodos de Teodorico y se marcharon a vivir con \u00e9stos a Italia. Al fin y al cabo, todos eran godos. Entre este grupo estaba Gualterio, que decidi\u00f3 bajar al sur de la pen\u00ednsula It\u00e1lica en busca de trabajo como soldado de alg\u00fan ricach\u00f3n que quisiera protecci\u00f3n.<br>La casualidad hizo que le contratara el senador para el que trabajaba Sof\u00eda, y en la alegre tierra siciliana surgi\u00f3 el amor.<br>&#8211; La primera vez que lo vi -contaba Sof\u00eda- y me mir\u00f3 con sus dulces ojazos azules como el cielo en verano, me corri\u00f3 un cosquilleo por todo el cuerpo\u2026 y, tonta de m\u00ed, no supe articular palabra. Asustada, corr\u00ed para esconderme de mi propia verg\u00fcenza. Era muy guapo \u2013segu\u00eda recordando-, de anchas espaldas y largo pelo rubio. Un verdadero godo. Y tan alto que yo le llegaba por el pecho.<br>Cuando Gualterio hubo ahorrado el suficiente dinero para poder comprar a Sof\u00eda, lo hizo y en vez de mantenerla como esclava se cas\u00f3 con ella.<br>Estuvieron un tiempo m\u00e1s en Sicilia y despu\u00e9s marcharon hacia tierras del norte donde se establecieron. Decidieron vivir en Breguzzo, pueblo alpino en el que tambi\u00e9n viv\u00edan familiares de Gualterio, all\u00ed pusieron un negocio de comidas que prosper\u00f3 r\u00e1pido gracias a las habilidades culinarias de Sof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>26<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Los mejores a\u00f1os de mi vida los pas\u00e9 en esa aldea entre monta\u00f1as \u00a1qui\u00e9n me lo iba a decir!, yo, que soy de mar, viviendo entre esas monta\u00f1as tan altas, y tan fr\u00edas, casi siempre nevadas, pero fui feliz criando a mis dos hijos. Ahora ellos tienen su propia familia y viven a\u00fan m\u00e1s al norte, en las lejanas y fr\u00edas tierras de Scania. Iba a marcharme con ellos pero mis cansados huesos protestaron y me tuve que quedar. M\u00e1s tarde pas\u00e9 al servicio de vuestro primo como cocinera \u2013se qued\u00f3 pensativa-, s\u00f3lo he visto a mis hijos una vez desde que marcharon con sus mujeres a comenzar sus vidas. No han salido guerreros como su padre y huyen de los constantes enfrentamientos unas veces contra los bizantinos, otras contra los latinos, o en guerras fratricidas.<br>No puede seguir con su relato; aunque ya lejana la muerte de su marido le sigue doliendo sobremanera en el centro del pecho, sobre todo si rememora el trance. Por ese lado est\u00e1 tranquila, sus hijos no son guerreros, prefieren el comercio a las armas. En algo se ten\u00edan que parecer a ella.<br>&#8211; Tranquila \u2013consuela Amalasunta a Sof\u00eda-, yo tambi\u00e9n perd\u00ed a mi gran amor, M\u00e1ximo. Quiso acompa\u00f1ar a mi padre para ganarse su favor y una francisca* le abri\u00f3 la cabeza en dos. Ten\u00edamos intenci\u00f3n de casarnos aunque fuera tarea dif\u00edcil porque \u00e9l era romano y no s\u00e9 si sabes que una princesa goda de sangre amala s\u00f3lo se puede casar con un noble godo y mejor si es de sangre amala. Por supuesto si no hubiera quien reuniese esos requisitos se buscar\u00eda simplemente entre nobles godos. Antes los matrimonios mixtos estaban prohibidos, hasta que yo derogu\u00e9 la prohibici\u00f3n.<br>&#8211; Cuando me dijeron que ten\u00eda que venir a la Martana de cocinera para la Reina, me advirtieron contra ti. Teodato dijo que hac\u00e9is magia, que sois medio bruja. Ten\u00eda mucho miedo y en cambio aqu\u00ed estoy, cobijada entre vuestros&nbsp;brazos y consolada por la gran<\/p>\n\n\n\n<p><strong>27<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Amalasunta. Cu\u00e1nto te tiene que envidiar vuestro primo para calumniaros as\u00ed.<br>&#8211; Soy una mujer como todas, con los mismos sentimientos, los mismos miedos, las mismas emociones\u2026, s\u00f3lo que he tenido la suerte de nacer de padres nobles y no tengo que trabajar de sol a sol escardando, ni limpiando cochiqueras o cuidando los reba\u00f1os. He podido estudiar, instruirme, cosa muy importante para m\u00ed. Pero en cuanto al casamiento, tambi\u00e9n las nobles somos moneda de cambio para nuestros padres como parte de pactos, acuerdos, treguas, y pobre de nosotras como no tengamos hijos varones. Mira lo que me ha pasado a m\u00ed, cuando mi querido hijo Atalarico muri\u00f3, me vi obligada a asociarme en el trono. La ley impide que reine sola. Mala elecci\u00f3n hice. Pens\u00e9 que mi primo ser\u00eda m\u00e1s noble ya que por \u00e9l tambi\u00e9n corre la sangre de los Amalos.<br>De pronto sinti\u00f3 un gran pesar y un atroz arrepentimiento, le record\u00f3 al miedo que sent\u00eda de peque\u00f1a cuando se tiraban al mar desde una gran roca que hab\u00eda al final de la playa. Al principio, delante de sus amigas se hac\u00eda siempre la valiente y se ofrec\u00eda a ser la primera pero, conforme iba trepando por la gran roca para el salto ya estaba arrepentida; su cuerpo se negaba a seguir subiendo, as\u00ed que ella lo obligaba con disimulo para que nadie se diera cuenta del temblor de sus piernas. Una vez arriba, sobre la gran roca, con la roja cabellera enmara\u00f1ada por el viento, miraba abajo y ve\u00eda la espuma de las olas romper contra la mole de piedra. Era el momento \u00e1lgido, el miedo era ya p\u00e1nico, ya no pod\u00eda volverse, su orgullo se lo imped\u00eda, \u00bfqu\u00e9 dir\u00edan sus amigas? As\u00ed que sin pensarlo m\u00e1s se tiraba con la mano apret\u00e1ndose la nariz para que no se le metiera mucho agua.<br>Ya en el agua, entre la cascada de burbujas formadas por su cuerpo y viendo que segu\u00eda viva y entera, se juraba a s\u00ed misma no volver a tirarse desde la gran roca. No&nbsp;merec\u00eda la pena pasar<\/p>\n\n\n\n<p><strong>28<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>tanto miedo para dejar boquiabiertas a sus amigas, aunque sab\u00eda que lo volver\u00eda a hacer para presumir de valiente, era m\u00e1s grande su vanidad o su inconsciencia que su miedo.<br>Tampoco ha merecido la pena asociarse con su primo. Deber\u00eda haber elegido a un buen y fiel noble godo con el que se hubiera podido casar. \u00a1Qu\u00e9 tonta ha sido!<br>&#8211; Vamos a echar una ojeada por la iglesia. Mira -observ\u00f3 Amala curiosa-, parece que han dejado un sarc\u00f3fago bajo el ara \u00bfDe qui\u00e9n ser\u00e1?<br>&#8211; No tengo ni idea; mira, mi Reina, en esta habitaci\u00f3n hay un armario, pero est\u00e1 vac\u00edo. Antes deb\u00edan guardar los h\u00e1bitos religiosos.<br>&#8211; S\u00ed, eso parece. Pero volvamos a la fortaleza, el fr\u00edo de la iglesia se nota demasiado en los huesos.<br>Bajan por el lado contrario a la subida, el viento ha amainado y un poco de sol quiere acompa\u00f1ar a las dos mujeres que caminan muy juntas para darse abrigo, aunque los grandes nubarrones que aparecen por el norte parecen que ganar\u00e1n la batalla a los tibios y titubeantes rayos de sol. Callan y piensan. Amalasunta observa el paisaje, quiere memorizarlo, \u00bfpara qu\u00e9? \u00bfPara describ\u00edrselo a Matasunta? \u00bfA Marcelina? No. Quiere memorizarlo por costumbre, est\u00e1 habituada a estudiar y retener en su gran memoria cuanto lee o ve. Cree que el paisaje de la isla plasmado en sus retinas ser\u00e1 el \u00faltimo que vea, a\u00fan as\u00ed sigue haciendo el ejercicio. No sabe qu\u00e9 habr\u00e1 tras la muerte \u00bfm\u00e1s muerte? Despu\u00e9s de muchos razonamientos y charlas con sus amigos Boecio y Casiodoro, Amalasunta se ha hecho sus composiciones y ha llegado a la conclusi\u00f3n de que cuando morimos no vamos a lugar alguno sino que volvemos a la naturaleza. No recordamos ni vemos ni sentimos, hay simplemente la nada, consoladora a veces y en otros momentos aterradora. Como es l\u00f3gico, son pensamientos que no exterioriza, ni sus m\u00e1s allegados saben c\u00f3mo piensa al respecto de la muerte y la vida eterna. Cuando estaba casada con Eutarico quiso&nbsp;alguna vez sacar el tema para ver qu\u00e9 pensaba su marido,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>29<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>pero no era muy propicio a las discusiones filos\u00f3fico-religiosas y se escabull\u00eda con besos. Eutarico ten\u00eda dos formas de eludir conversaciones; mediante el sexo o diciendo que estaba muy cansado y se mareaba si hablaba demasiado e incluso si escuchaba demasiado.<br>Era una pena que no le gustase discutir sobre cualquier tema, cosa que le apasionaba a ella. Eutarico fue m\u00e1s un hombre de armas que de palabras. All\u00e1 en Hispania, en su Amaya Patricia natal se hizo hombre trotando por las pe\u00f1as y practicando la guerra en los cercanos campamentos romanos de Segisama Iulia y Albacastro. A base de ejercicio lleg\u00f3 a tener esas espaldas tan anchas sobre las que le gustaba recostarse a Amalasunta; se sent\u00eda segura junto a aquel hombret\u00f3n t\u00edmido que la miraba con arrobo. M\u00e1s alto que la mayor\u00eda de los godos, y mucho m\u00e1s que los latinos, llevaba siempre el cabello recogido en una rubia coleta, idea de su esposa que quer\u00eda verle bien los azules y expresivos ojos y los hoyuelos que se le formaban en la cara cuando re\u00eda. S\u00ed, era un buen ejemplar godo del oeste, es decir visigodo.<br>&#8211; H\u00e1blame de Hispania \u2013preguntaba Amalasunta, curiosa y relajada tras una sesi\u00f3n de sexo.<br>&#8211; No s\u00e9 qu\u00e9 decirte, es muy variada. Amaya Patricia, donde yo nac\u00ed y me cri\u00e9 hasta los dieciocho a\u00f1os, es un lugar bonito, con altas pe\u00f1as que forman un valle donde nace un peque\u00f1o r\u00edo, el \u00c1utruca (actual Odra), que en verano se llena de renacuajos. Mi familia, harta de guerras a pesar de su estirpe guerrera, lleg\u00f3 a Amaya Patricia buscando un lugar tranquilo. Se hablaba de antiguas batallas entre c\u00e1ntabros y romanos, pero fueron otros tiempos. Hab\u00eda pocos godos en esa zona ya que casi todos prefirieron quedarse en el este de Hispania, pero mi familia y varias familias m\u00e1s siguieron hacia el norte y llegaron a Amaya, les gust\u00f3 y se quedaron. Mi madre, embarazada de m\u00ed, agradeci\u00f3 a mi padre, el<\/p>\n\n\n\n<p><strong>30<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>noble Vitericus, que no sigui\u00e9ramos buscando. Al poco de llegar nac\u00ed yo y cuando tuve la edad de andar y correr aprend\u00ed a caerme y levantarme entre los riscos serenos de la gran pe\u00f1a. Hab\u00eda un grupo de ni\u00f1os de parecida edad que siempre jug\u00e1bamos juntos. Nos hicimos amigos de unos soldados romanos del vecino campamento de Segisama Iulia, el pueblo de los canteros. Estos soldados nos ense\u00f1aron t\u00e9cnicas de lucha y a pesar de ser romanos nos llev\u00e1bamos bien con ellos. No ten\u00edan el orgullo de su raza, sab\u00edan que la Roma de siempre llegaba a su fin. Estamos en el fin de una \u00e9poca. Se consideraban, ante todo, hispanos. Nos contaban historias de los tiempos de Pompeyo el Grande y del emperador Octavio Augusto que fue a Segisama Iulia con varias legiones para luchar contra los c\u00e1ntabros que no quer\u00edan someterse al poder de Roma. Otras veces sub\u00edamos a lo alto de la gran pe\u00f1a y andurre\u00e1bamos entre las ruinas celtas y c\u00e1ntabras de los antiguos moradores; nos imagin\u00e1bamos enzarzados entre c\u00e1ntabros y romanos, luchando a brazo partido, unos a favor de Roma y otros del pueblo c\u00e1ntabro, cog\u00edamos palos a modo de espadas y comenzaba la lucha. Ya sabes que esas guerras las gan\u00f3 Roma, pero nosotros ignor\u00e1bamos la Historia y unas veces ganaba un grupo y otras veces otro. A veces baj\u00e1bamos de la pe\u00f1a llenos de moratones que trat\u00e1bamos de esconder sin \u00e9xito a nuestras madres Tambi\u00e9n nos pon\u00edamos al abriga\u00f1o para protegernos del viento y contar historias de batallas. \u00c9ramos un grupo de ni\u00f1os muy bien avenidos. A veces camin\u00e1bamos hasta reventar, llev\u00e1bamos un poco de tocino y pan y lleg\u00e1bamos hasta el Pisoraca (el r\u00edo Pisuerga), pero eso era en verano; sal\u00edamos al alba, con nuestras talegas llenas de comida a la espalda y cuando el sol acababa de salir y estaba sobre el pico de la pe\u00f1a de Albacastro sab\u00edamos que faltaba poco; los \u00e1rboles que anunciaban la&nbsp;proximidad del r\u00edo nos daban la se\u00f1al para salir corriendo a ver<\/p>\n\n\n\n<p><strong>31<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>qui\u00e9n era el primero en ba\u00f1arse en las frescas aguas del Pisoraca.<br>&#8211; Cu\u00e9ntame alguna otra historia .ped\u00eda zalamera Amalasunta.<br>&#8211; En otro momento, ahora quiero mirar tu hermoso cuerpo y deleitarme en \u00e9l Mira, toca, estoy preparado para un nuevo asalto. Te matar\u00e9 de placer.<br>Ser\u00eda otro d\u00eda cuando le contase historias sobre Pompeyo el Grande, el emperador Octavio Augusto o simplemente algunas batallas.<br>Eutarico acerc\u00f3 sus labios a los de su mujer y lentamente comenz\u00f3 a lamerlos y saborearlos, retir\u00f3 el rojo cabello que tapaba parte del rostro de Amala y la mir\u00f3 con pasi\u00f3n; ella se dej\u00f3 caer sobre las blancas pieles que cubr\u00edan el lecho y cerr\u00f3 los ojos esperando las caricias que tan bien le proporcionaba Eutarico; \u00e9ste sab\u00eda c\u00f3mo convencerla para iniciar esos juegos que les gustaban tanto a los dos hasta llegar al cl\u00edmax sexual. Mientras se acariciaban el uno al otro se cuchicheaban al o\u00eddo historias inventadas, jugaban a ser otra persona, dos desconocidos que coincid\u00edan en un mercado y se gustaban; dos parientes que se reencontraban y, a escondidas de los dem\u00e1s, se besaban apasionadamente; otras veces jugaban a esconderse en un pajar para guarecerse de la lluvia; siempre hab\u00eda un juego que se susurraban al o\u00eddo mientras sus manos revoloteaban por el cuerpo del otro. A Amala le excitaban las palabras, para ella el deseo nac\u00eda primero en la mente para trasladarse, despu\u00e9s, al cuerpo. Tuvo suerte con Eutarico; supo seguirla en sus juegos er\u00f3ticos sin escandalizarse por muy subidos de tono que parecieran.<br>Pena que muriera en la plenitud.<br>Los visigodos no llegaron de golpe a tierras hispanas, sino que llegaron en oleadas sucesivas a trav\u00e9s de los Pirineos.<br>La familia de Flavio Eutarico Cillica era de noble sangre Amala, y entre sus antepasados se pod\u00edan contar al menos dos reyes: Hermaricus y Unimundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>32<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ya se sabe que la corona entre los godos no se heredaba, sino que el rey era elegido por el consejo de nobles, ya fuera por sus dotes guerreras, por su habilidad pol\u00edtica, por su gran personalidad o por cualquier otro motivo que le confiriera la categor\u00eda de ser Primun inter Pares. A pesar de ello el pertenecer a una familia noble en la que hubiera reyes en su \u00e1rbol geneal\u00f3gico hac\u00eda que se tuvieran muchas posibilidades de ser elegido rey, como en el caso de Teodorico el Grande, o en el de Atalarico. Pero la Fortuna no acompa\u00f1\u00f3 durante mucho tiempo a Eutarico Cillica, cuando parec\u00eda que estaba todo encarrilado; cuando el Senado le admiti\u00f3 con la aprobaci\u00f3n del emperador bizantino Justino y llevaba tres a\u00f1os siendo senador; cuando su vida familiar era plena con una esposa a la que adoraba y dos hijos que parec\u00edan asegurar la estirpe\u2026, entonces muri\u00f3 en el 522, con cuarenta y dos a\u00f1os.<br>&#8211; \u00bfHonrar\u00e1s la memoria de tu marido enterr\u00e1ndole con pompas cat\u00f3licas? \u2013Audofleda segu\u00eda en su l\u00ednea respecto a su hija-, espero que no har\u00e1s caso a tu padre que sigue empe\u00f1ado en no desechar la herej\u00eda arriana.<br>&#8211; Madre, Eutarico era arriano convencido, respetar\u00e9 sus convicciones.<br>Ese fue todo el apoyo que recibi\u00f3 Amalasunta de su madre, cada vez m\u00e1s consumida seg\u00fan ella por la cabezoner\u00eda de su esposo al no querer abandonar el arrianismo. Pero, seg\u00fan la esclava de confianza de Audofleda, estaba comida por un fuego interno que la torturaba y le llevaba a odiar su entorno; de ah\u00ed tantos rezos expiatorios, tantos mea culpa y tantas limosnas en nombre de Dios. Se la ve\u00eda vagar por el inmenso Palacio Real como si no viera a nadie, con los ojos perdidos, a oscuras junto a la Columna del Abrazo (por tener un brazo pintado rodeando la columna) del primer piso, tapada con una cortina. As\u00ed horas y horas, sin hacer absolutamente nada.<br>Amalasunta se refugi\u00f3 en la compa\u00f1\u00eda de sus amigos, Boecio y Casiodoro, y en la de sus hijos Matasunta y Atalarico. Gracias a ellos pudo salir del marasmo que le&nbsp;produjo la muerte de su<\/p>\n\n\n\n<p><strong>33<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>marido. Los hijos, sobre todo si son peque\u00f1os, proporcionan fuerza ante una p\u00e9rdida tan grande. Amalasunta decidi\u00f3 no derrumbarse y ayudar a su viejo padre en el ejercicio del poder para entreg\u00e1rselo a su hijo cuando estuviera preparado para ello.<br>Ahora, en la fortaleza de la isla Martana, le parece que todo aquel dolor de la muerte de su marido a\u00fan no se ha ido; cree encontrarlo agazapado en un rinc\u00f3n del pecho oprimi\u00e9ndola y esperando salir al exterior rasg\u00e1ndole la carne. Quiere chillar, pero se contiene, no quiere que piensen que es por estar prisionera.<br>Es distinto del recuerdo, tambi\u00e9n doloroso, que su gran y primer amor M\u00e1ximo la dej\u00f3. Era todav\u00eda una cr\u00eda de trece a\u00f1os con todas las hormonas en efervescencia cuando su padre le dijo que M\u00e1ximo hab\u00eda muerto en la batalla de Vouill\u00e9; crey\u00f3 que morir\u00eda tras \u00e9l. Fue la primera vez que tuvo esa sensaci\u00f3n de ahogo de la que tanto hablaba su madre, no pod\u00eda respirar, parec\u00eda que el aire no quer\u00eda entrar en los pulmones hasta que alguien le daba unos golpes en la espalda y el azul de la cara desaparec\u00eda. Tambi\u00e9n comenz\u00f3 a notar dolor inaguantable en la nuca, dolor f\u00edsico en el pecho y est\u00f3mago, insomnio\u2026 Fueron semanas en las que Amala iba arrastr\u00e1ndose por el palacio igual que un fantasma. Ella misma se dio cuenta de que empezaba a parecerse demasiado a Audofleda y se asust\u00f3. Amaba mucho a su madre a pesar de conocer sus man\u00edas y defectos, pero no quer\u00eda ser una segunda Audofleda, ella era distinta y as\u00ed lo notaba. A pesar de ello le era imposible cambiar, salir de ese marasmo que la inmovilizaba; el nudo que sent\u00eda no le dejaba pasar la comida y apenas probaba bocado, adelgaz\u00f3 mucho hasta el punto de alarmar no s\u00f3lo a Teodorico sino tambi\u00e9n a su madre que dej\u00f3 un poco de lado los rezos para atender a su hija empe\u00f1ada en ir al lugar de la batalla para buscar los restos de M\u00e1ximo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>34<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Tiene que comer algo y pasear por la playa \u2013dec\u00eda Teodorico a su mujer-, a ti te encargo encarecidamente que lo consigas.<br>&#8211; Me la puedo llevar a la iglesia de\u2026<br>&#8211; No, nada de rezos, y menos entre el penetrante olor de los cirios. Haz lo que te he dicho, mujer. Cuando se reponga un poco que conozca a otro chico para que se le quite el latino de la cabeza.<br>&#8211; \u00bfLe buscamos un marido?<br>&#8211; Hablo de enamoriscamientos; ya habr\u00e1 tiempo de maridos.<br>Muy a rega\u00f1adientes Audofleda se encarg\u00f3 de ir con su hija a pasear por la orilla del mar; ella hubiera preferido pedir a Dios su curaci\u00f3n en San Apolinar, en el Baptisterio, o en cualquiera otra iglesia, pero el arriano de su marido\u2026 \u00a1m\u00e1s que arriano parec\u00eda ateo!, se comportaba como si s\u00f3lo importase lo que ocurre aqu\u00ed en la Tierra. \u00a1Cu\u00e1nto sufr\u00eda Audofleda con su marido! C\u00f3mo envidiaba a su cu\u00f1ada, Clotilde que convirti\u00f3 al catolicismo a Clodoveo convenci\u00e9ndole para que se bautizara junto a tres mil s\u00fabditos francos en la Navidad de 496.<br>Los pocos kil\u00f3metros que separan Ravena del Adri\u00e1tico los hac\u00edan madre e hija acompa\u00f1adas por el primo Teodato en un buen y lujoso carro mullido para no sentir el traqueteo y no hacerse da\u00f1o en los huesos. Llegaban a la orilla del mar y eleg\u00edan destino, playa de San Apolinar hacia la desembocadura del Rubic\u00f3n o hasta el valle del Comaquio o bien, si hac\u00eda bueno y el mar estaba tranquilo, daban un paseo en barca por todo el litoral.<br>Amalasunta casi siempre eleg\u00eda marchar en direcci\u00f3n al Rubic\u00f3n, aunque estuviera m\u00e1s lejos, ella no perd\u00eda la esperanza de llegar un d\u00eda y traspasarlo, como Julio C\u00e9sar, aunque fuera en sentido contrario.<br>Le gustaban estos paseos a la princesa goda, sobre todo porque iba con su madre a quien adoraba, aunque tuviera que aguantar a su primo que no la dejaba ni a sol ni a&nbsp;sombra y le ped\u00eda, una y otra<\/p>\n\n\n\n<p><strong>35<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>vez, que le contara historias sobre Julio C\u00e9sar, uno de sus personajes preferidos. Con trece a\u00f1os no es f\u00e1cil captar el desamor materno; la mayor\u00eda de los hijos achaca ese desapego a la forma de ser de la madre, est\u00e1 cansada, no se encuentra bien, est\u00e1 triste, tiene muchas preocupaciones\u2026, pero nunca piensa el hijo mi madre no me quiere. De eso se da cuenta cuando es mayor y tiene, a su vez, hijos.<br>Todo se le viene a la memoria en estos d\u00edas aciagos, lo recuerda sin reproches, sin ira, con la tranquila frialdad que da el paso del tiempo. Sabe que no se puede quejar, a pesar de haberlo hecho muchas veces.<br>Ha tenido mucha suerte en su vida, aunque s\u00f3lo sea por el hecho de haber nacido princesa. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 agradecida por haber conocido el amor; por haber querido y haberse sentido querida; agradecida por haber sentido curiosidad intelectual y haber tenido acceso al aprendizaje. Siente gratitud por no ser ciega y poder ver los colores, por mirar el sol cuando nace y cuando tramonta, por poder ver el mar tranquilo y embravecido, as\u00ed como el esplendoroso cielo, plagado de estrellas tratando in\u00fatilmente de contarlas en esas embriagadoras noches veraniegas. Est\u00e1 agradecida por haber tenido y mantener todav\u00eda amigos que le han escuchado, consolado y querido desinteresadamente, al menos cree que ha sido as\u00ed; amigos que la han animado en momentos de flaqueza; que han comido, bebido y charlado con ella en esas inolvidables cenas en los jardines de Casiodoro o en los del palacio. Agradece a la vida adem\u00e1s de poder ver, poder sentir el aroma de las flores, de la hierba reci\u00e9n cortada, el aroma fuerte de la savia de los pinos, el salitre del mar, todos los perfumes que nos rodean sin que nos demos cuenta, hasta el olor a cuadra le agrada. El \u00fanico olor que le disgusta es el de las multitudes, por eso se pertrecha de un pa\u00f1uelo mojado en esencia de flores cuando tiene que asistir a una reuni\u00f3n cortesana con sus nobles godos. El aroma a humanidad llega a ser irrespirable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>36<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hasta en las terribles circunstancias en las que est\u00e1, agradece poder charlar en griego con Sof\u00eda, que le dejen salir a pasear por la isla, conf\u00eda en que le vayan a traer pergaminos y le dejen escribir. Cualquier recuerdo que se le venga a la cabeza quiere plasmarlo para que, al menos, su hija sepa c\u00f3mo piensa su madre, cu\u00e1les son sus anhelos, c\u00f3mo ha sido su vida, que sepa la verdad, su verdad por ella misma. Por supuesto Matasunta sabe casi todo de la vida de su madre, han tenido una buena relaci\u00f3n y Amalasunta ha ejercido de transmisora de las costumbres y chascarrillos familiares y propios. Ha querido mucho a sus dos hijos, pero ha visto a Matasunta m\u00e1s desvalida por ser la peque\u00f1a de los dos, por ser mujer, por ser menos arisca que Atalarico\u2026, quien sabe. El hecho es que madre e hija han estado muy unidas hasta el momento en que los soldados de Teodato la sorprendieron en su palacio y la llevaron presa a la isla Martana.<br>No puede remediar comparar los paseos con sus hijos por la playa de San Apolinar con los que daba con su madre cuando tuvo mal de amores. Recordaba la expresi\u00f3n de cansada en el rostro de Audofleda que le confer\u00eda un rictus extra\u00f1o, de impaciencia, con ganas de terminar el paseo. Ella, en cambio, jugaba con sus hijos a cualquier cosa sin importarle si se ensuciaban o no, a veces regresaban los tres medio mojados y llenos de arena por todas partes pero con una enorme sonrisa de satisfacci\u00f3n.<br>Ten\u00eda un poco de obsesi\u00f3n con no parecerse a su madre.<br>Procuraba no gritarles ni re\u00f1irles cuando se portaban mal o desobedec\u00edan. Siempre razonaba, nunca gritaba. Y cuando razonaba utilizaba el lat\u00edn o el griego, as\u00ed, poco a poco iban aprendiendo.<br>Esa fue otra de las quejas constantes de la nobleza goda, \u201ceduca a sus hijos como a romanos\u201d y ellos quer\u00edan que al menos Atalarico fuera el paradigma de hombre ostrogodo. Tambi\u00e9n a su padre le acusaban de estar demasiado romanizado,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>37<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>latinizado, pero al gran Teodorico nadie se atrevi\u00f3 a ech\u00e1rselo en cara. La defensa que hac\u00eda Amalasunta ante esas acusaciones era siempre la misma, no pasa nada por saber demasiado, un rey tiene que saber cu\u00e1nto m\u00e1s, mejor.<br>Aunque no sirvi\u00f3 de nada y acabaron quit\u00e1ndole a Atalarico para hacer de \u00e9l un verdadero godo.<br>Fue el principio del fin.<br>Bajan deprisa de la iglesia, agarradas para protegerse de la fina lluvia que ha comenzado a caer. Por fin los nubarrones se han instalado sobre el lago formando una gran c\u00fapula gris oscura que ha oscurecido el paisaje torn\u00e1ndolo plomizo y difuminando la l\u00ednea del horizonte, por lo que apenas de distingue el cielo de las tambi\u00e9n grises aguas del lago.<br>Llegan a la fortaleza con las capas empapadas, menos mal que el hipocausto* est\u00e1 encendido as\u00ed como la gran chimenea de la sala de armas donde se convive aunque ella procura estar en su habitaci\u00f3n y en la cocina, con Sof\u00eda. No le molestan los soldados que prefieren el calor del gran sal\u00f3n a estar en la planta baja de la gran mole que es la torre de la fortaleza, ellos tambi\u00e9n se calientan al abrigo de la chimenea.<br>Amala agradece la compa\u00f1\u00eda de una mujer, es mucho m\u00e1s consoladora, parece que las mujeres saben escuchar mejor; con los soldados apenas cruza alguna palabra de cortes\u00eda y poco m\u00e1s, no tiene nada en com\u00fan con ellos.<br>Es la hora del almuerzo y mientras Sof\u00eda lo prepara Amala va a su estancia para cambiarse de ropa. Adem\u00e1s del libro de Boecio, tambi\u00e9n le han dejado llevar dos mudas de ropa interior y otro vestido, lo que indica una estancia larga y tranquilizadora para la Reina, su primo no la quiere ver muerta demasiado pronto. Conf\u00eda en aclarar este punto lo antes posible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>38<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de subir a su estancia se quita la capa granate oscura y la pone sobre la parte del suelo por la que pasa el tiro del hipocausto para secarla, se quita las botas y se calienta los pies tambi\u00e9n sobre el suelo caliente. Es un gran invento esto del hipocausto, piensa la Reina, los romanos han sido un gran pueblo, no s\u00e9 c\u00f3mo han llegado a la situaci\u00f3n actual; s\u00ed, por la corrupci\u00f3n tan grande, la ambici\u00f3n de unos pocos sin importarle que el pueblo se muera de hambre y por la apat\u00eda del resto que no ha movido un dedo para evitar los desmanes. Si logro salir viva de aqu\u00ed y puedo seguir reinando prometo no caer en los mismos errores. A m\u00ed s\u00ed me importa la gente, sin distinci\u00f3n de razas ni religiones; si logro salir viva\u2026<br>Esa frase ya no le abandona durante todo el d\u00eda, \u201csi logro salir viva\u201d, le martillea el cerebro como si estuviera febril. Me volver\u00e9 loca si sigo con este caos de emociones, recuerdos, pensamientos y miedos.<br>Pero no puede controlar el caos, siempre fue disciplinada y voluntariosa y si se propone doblegar un pensamiento o un deseo lo consigue. Aunque nunca se ha encontrado en la situaci\u00f3n actual, por otra parte \u00bfqu\u00e9 conseguir\u00eda con ello? Si de verdad va a morir prefiere revivir sus recuerdos y si logra salir viva ya retomar\u00e1 su disciplina otra vez.<br>La voz de Sof\u00eda pregunt\u00e1ndole si quiere comer en la habitaci\u00f3n o si prefiere salir a comer la saca de sus pensamientos.<br>&#8211; Bajar\u00e9 para comer, as\u00ed me distraigo un poco.<br>&#8211; He preparado una buena comida, espero que te guste, reina del pueblo ostrogodo.<br>&#8211; Una reina en p\u00e9simas circunstancias, Sof\u00eda, sonr\u00ede Amala.<br>La cocinera quiere servirle la comida en la sala de armas pero Amalasunta prefiere comer con ella en la cocina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>39<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se est\u00e1 m\u00e1s caliente, la cocina es m\u00e1s acogedora que el gran sal\u00f3n, los soldados pueden comer ah\u00ed, yo prefiero comer contigo.<br>Ruborizada, Sof\u00eda sirve la sopa en unos cuencos de madera de boj, est\u00e1 muy caliente y entona el cuerpo de las dos mujeres. Tras la sopa toman un sabroso guiso de ganso de los que se cr\u00edan libres en el patio de la fortaleza, cuyo alcaide, en la \u00e9poca en la que est\u00e1 presa Amalasunta, ha sido destinado a Castrum Cryptarum, uno de los pueblos ribere\u00f1os del lago.<br>Muy de ma\u00f1ana Sof\u00eda sale al cobertizo que hay junto a la pared norte y deja en libertad gallinas, cabras y una vaca; las ocas y los gansos pueden entrar y salir del cobertizo por una trampilla que permanece siempre abierta, aunque frecuentemente est\u00e1n en el patio picoteando y s\u00f3lo entran en el cobertizo para guarecerse del fr\u00edo de la noche.<br>Al estar en una peque\u00f1a isla en medio de un lago, la fortaleza no est\u00e1 rodeada del foso caracter\u00edstico de estos edificios, ni tampoco posee gruesas murallas de piedra, sino que sus muros son una doble empalizada de madera a la que se adhieren en su interior varias estancias, un cobertizo para los animales, otro cobertizo para guardar aperos, la entrada de una l\u00f3brega bodega, la casa de los siervos que ahora est\u00e1 vac\u00eda pues se han marchado junto al alcaide, la casa del barquero que tambi\u00e9n est\u00e1 vac\u00eda y la gran le\u00f1era en la que adem\u00e1s hay paja. En medio del patio rodeado por la empalizada se yergue la pesada mole de piedra de dos pisos que sirve de refugio en caso de ataque, pero tambi\u00e9n es la vivienda del alcaide con su familia y de Teodato, duque de Tuscia, cuando pasa temporadas en la regi\u00f3n. Tiene varias fortalezas m\u00e1s diseminadas por los pueblos de la comarca pero la de la isla Martana es una de sus preferidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>40<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Corre el a\u00f1o 535 y los primeros castillos o fortalezas medievales como los conocemos hoy a\u00fan tardar\u00e1n dos siglos en construirse. Ya sabemos que son tiempos de cambios y transformaciones; una forma de pensar, sentir, vivir, de amar y hasta de morir est\u00e1 dejando paso a otra de costumbres muy distintas. Por lo tanto tambi\u00e9n se est\u00e1 transformando la manera de construir; el pueblo godo ha tenido una forma de vida semin\u00f3mada hasta que se estableci\u00f3 en las actuales Italia y Espa\u00f1a. Antes viv\u00edan en poblados formados por chozas que abandonaban para trasladarse a otro lugar. Cuando se asentaron por fin en las dos pen\u00ednsulas y se hicieron agricultores, asimilaron parte de la cultura romana adapt\u00e1ndola a sus costumbres. Los godos admiraban la demostraci\u00f3n de fuerza y todo lo que recordara a ella, por lo que comenzaron a sustituir fortalezas de madera por mazacotes de piedra hasta llegar a los castillos y fortalezas medievales, como los conocemos nosotros. Peque\u00f1os burgos dentro de altas murallas donde conviv\u00edan los nobles due\u00f1os del castillo, con toda una poblaci\u00f3n que los serv\u00eda y que, a su vez, era protegida por los soldados pertenecientes al ej\u00e9rcito del noble, que tambi\u00e9n viv\u00edan en el castillo.<br>Los ostrogodos dejaron pocas edificaciones que se conserven. Se dedicaron (sobre todo Teodorico el Grande y Amalasunta) a restaurar acueductos, anfiteatros, v\u00edas, calzadas\u2026, y todo tipo de construcciones romanas, gracias a lo cual muchas han llegado hasta nuestros d\u00edas. S\u00ed hay que destacar el gran mausoleo de Teodorico el Grande, el Baptisterio arriano y la iglesia de San Apolinar Nuevo. Todos en R\u00e1vena, capital ostrogoda.<br>En cuanto a los visigodos, al permanecer m\u00e1s tiempo en Espa\u00f1a que los ostrogodos en Italia, s\u00ed dejaron m\u00e1s vestigios, como son S. Juan de Ba\u00f1os y la iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga, en Palencia, as\u00ed como la cripta de S. Antol\u00edn de la catedral de Palencia; S. Pedro de la Nave, en Zamora; y Sta. Comba de Bande, en la provincia de Orense.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>41<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Teodato iba a menudo a su fortaleza del lago Vulsinio, que hab\u00eda construido con mentalidad mixta, torre goda de piedra cercada con empalizada de madera, al estilo romano. No era el \u00fanico castillo que pose\u00eda el duque de Tuscia, hombre acaudalado al que le gustaba atesorar muchas propiedades. Actitud demasiado frecuente en muchos seres humanos.<br>Una especie de prurito patrimonial parec\u00eda haberle atacado ya desde su juventud que le hizo ser amonestado por Teodorico y m\u00e1s tarde por Amalasunta. El duque de Tuscia, no contento con los bienes propios, constre\u00f1\u00eda a los due\u00f1os de las propiedades colindantes para que le cedieran parte de ellas o si no, se las quitaba a la fuerza. Motivo por el que fue acusado y condenado por Teodorico de \u201calienarum rerum turpis ambitio\u201d.<br>Cuando Amalasunta tuvo poder por ser la regente de su hijo, se enfrent\u00f3 a su primo y le orden\u00f3 que parara en la rapi\u00f1a oblig\u00e1ndole a devolver parte de lo adquirido ilegalmente.<br>Desde aquel d\u00eda la Reina supo que ten\u00eda un enemigo m\u00e1s.<br>El ruido de las barcas al atracar en el peque\u00f1o puerto de la isla saca a Amalasunta de la somnolienta modorra; el mon\u00f3tono traj\u00edn de Sof\u00eda arreglando la cocina y preparando la siguiente comida relaja a la Reina hasta tal punto que apenas atiende a la conversaci\u00f3n y sus contestaciones se han vuelto maquinales. Terminada la comida las dos mujeres charlan animadamente mientras Sof\u00eda recoge la vasa y la friega en un caldero con arena y otro con agua; junto a la iglesia hay un peque\u00f1o hueco en la tierra de donde se saca la arena para limpiar los pocos cacharros de cocina de uso diario. Amala ha perdido el hilo de la conversaci\u00f3n y comienza a dar&nbsp;cabezazos, quiere ir a su habitaci\u00f3n pero se est\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p><strong>42<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>tan caliente en la cocina que no acaba de arrancar.<br>Un ruido de barcas en el peque\u00f1o embarcadero de la isla hace que las dos mujeres salgan a enterarse de lo que ocurre.<br>Dos grandes barcazas acaban de atracar trayendo fruta, verdura fresca y legumbres para unos d\u00edas m\u00e1s y nuevos soldados de refuerzo \u00bfpensar\u00e1 mi primo que diez son pocos y ya los he envenenado? Pero no son soldados de refuerzo, sino de reemplazo. Se sorprende que los diez soldados sean sustituidos por otros diez nuevos que llegan. Mi primo est\u00e1 nervioso y no sabe lo que hace, no se debe fiar de nadie.<br>Efectivamente, los soldados que la llevaron a la isla montan en las grandes barcazas a la vez que otros, con caras de despistados, bajan a tierra firme mir\u00e1ndolo todo con curiosidad.<br>Entre los nuevos soldados, reci\u00e9n llegados, se destaca una capa marr\u00f3n negruzca cuyo due\u00f1o es el sacerdote pedido por Amalasunta para poder tener consuelo espiritual, aunque ya sabemos que ella prefiere alg\u00fan escrito filos\u00f3fico y por supuesto poder hablar con Boecio, cosa del todo imposible pues hace ya diez a\u00f1os que ha sido ejecutado por orden de su padre, el gran Teodorico. Los hombres grandes tambi\u00e9n se equivocan.<br>Agradece tener alguien con quien poder contrastar opiniones, alguien que no se pliegue a su voluntad, Sof\u00eda no puede entrar en esa categor\u00eda, con s\u00f3lo dos d\u00edas de conversaci\u00f3n con su Reina, pues es ya \u201csu\u201d Reina, est\u00e1 totalmente rendida a su voluntad.<br>La reverencia que los nuevos soldados y el sacerdote hacen a Amala, le produce un cosquilleo de placer en el est\u00f3mago. No est\u00e1 todo perdido, si fuera as\u00ed estos soldados ni me mirar\u00edan a la cara, saben que las tornas pueden cambiar, que la diosa&nbsp;Fortuna puede<\/p>\n\n\n\n<p><strong>43<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>hacer girar la rueda y volver a tener yo el poder, o al menos perderlo Teodato.<br>Se inclina ante la comitiva y sonr\u00ede.<br>&#8211; Majestad \u2013se adelanta el hombre de la capa marr\u00f3n-, soy el sacerdote que hab\u00e9is pedido. Me llamo F\u00e9lix; vuestro primo el rey Teodato me ha ordenado que venga para ofreceros consuelo espiritual.<br>&#8211; Acom\u00f3date en un aposento del segundo piso, elige el que quieras menos en el que veas ropa sobre una banqueta, en \u00e9se no, es el m\u00edo. Me alegro mucho de que hayas podido venir.<br>&#8211; Tambi\u00e9n creo que has pedido algo para escribir \u2013alarg\u00f3 un buen rollo de pergamino y varias plumas-, la tinta tendremos que fabricarla nosotros.<br>&#8211; No te preocupes, en la isla hay suficientes gallarones* para hacerla.<br>Toma con verdadera unci\u00f3n el rollo de pergamino, lo huele con los ojos cerrados, una sensaci\u00f3n placentera llena su cuerpo, como siempre le ocurre ante un pergamino en blanco; coge con su otra mano las plumas y sube a su habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Teodora<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los negros ojos de la augusta emperatriz de Bizancio parecen perderse entre las flores que adornan el peristilo cercano al pabell\u00f3n administrativo, tambi\u00e9n llamado edificio Dafne. Ha terminado su labor de gobierno y le gusta descansar antes de la cena. En Constantinopla la primavera llega antes que en el lago Vulsinio y los jardines est\u00e1n cuajados de rosas, lilas, peon\u00edas y multitud de hierbas arom\u00e1ticas que al atardecer desprenden un aroma embriagador. Teodora est\u00e1 pensativa, no ha dicho&nbsp;nada,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>44<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>nadie sabe que est\u00e1 preocupada; s\u00f3lo su fiel Eudoxia ha adivinado el motivo que atormenta a la bella emperatriz.<br>Teodora tiene celos.<br>Est\u00e1 en la plenitud de su belleza a la que ha sacado partido desde muy joven, sobre todo a sus ojos, esos ojos negros, infinitos, a los que mima con cari\u00f1o porque sabe que son su mejor arma. Todas las ma\u00f1anas, despu\u00e9s del ba\u00f1o en agua de rosas, Eudoxia peina su ondulada y negra cabellera trescientas veces, para que siempre est\u00e9 brillante. De tez morena, no usa polvos para emblanquecerla, prefiere su color de piel natural nutrida con aceite de arg\u00e1n. Largas caravanas de mulos llegan a Bizancio directamente desde Esauria, en el norte de \u00c1frica, cargados con las duras semillas de arg\u00e1n. Una vez en palacio varias mujeres especializadas en la fabricaci\u00f3n del preciado aceite comprueban que las semillas hayan sido recolectadas directamente de los \u00e1rboles y no sean producto de la digesti\u00f3n de las cabras, \u00e9stas tienen un olor caracter\u00edstico a cabra que las inutilizan para fines cosm\u00e9ticos. Despu\u00e9s, parten los huesos sacando las tres semillas propiamente dichas que suelen tener cada hueso. Tras machacar las semillas, forman una bola con el aceite espeso que sale de la molienda y, por \u00faltimo, van apretando poco a poco las bolas para extraer las gotas de un aceite claro, dorado, sin apenas olor y que es el producto definitivo para la belleza de la Emperatriz. A veces a\u00f1aden p\u00e9talos de rosas, esencia de canela o semillas de clavo para que tenga un poco de perfume.<br>Una vez que el aceite de arg\u00e1n ha penetrado en todo su cuerpo y rostro, se aplica con una peque\u00f1a brocha sobre los p\u00e1rpados superiores una fina capa de kajal y con un palito de \u00e9bano se hace la raya por dentro del p\u00e1rpado inferior con kohl, as\u00ed realza sus ojos y su mirada parece m\u00e1s so\u00f1adora. Teodora sabe que es primordial tener buen aspecto; ha comprobado que se hace m\u00e1s caso a las personas bien arregladas, lo aprendi\u00f3 siendo muy ni\u00f1a en los alrededores del hip\u00f3dromo por cuyos&nbsp;subterr\u00e1neos<\/p>\n\n\n\n<p><strong>45<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>deambulaba junto a su hermana mayor Komito. M\u00e1s tarde lo corrobor\u00f3 cuando ayudaba a su hermana a poner y retirar la silla en su espect\u00e1culo de contorsionista.<br>Cuando Teodora considera que est\u00e1 bien arreglada come algo de fruta y se enfunda la t\u00fanica que le tiene preparada Eudoxia y que previamente ella ha elegido. Como toda persona que ha pasado de ni\u00f1a apuros econ\u00f3micos, a Teodora le gusta adornarse con buenas y llamativas joyas, regalo no s\u00f3lo de su marido, sino tambi\u00e9n de embajadores, nobles y ricos comerciantes que piden su intercesi\u00f3n ante el emperador.<br>No saben que casi siempre quien toma las decisiones es ella, Teodora, emperatriz de Bizancio y antigua prostituta en Constantinopla; la Augusta, como a ella le gusta ser llamada.<br>Arranca varias flores del peristilo y forma un ramo para d\u00e1rselo a Justiniano cuando le vea en la cena. Es lo \u00fanico que le regala a su marido, flores; flores y su cuerpo, perfecto, el\u00e1stico, sensual, de treinta y cuatro sabios a\u00f1os que hace enloquecer a Justiniano. Ni todas las joyas del mundo valen lo suficiente para igualar el cuerpo de Teodora, aunque ella sabe muy bien que su preciado valor no es su cuerpo sino su mente, utiliza al primero para conseguir algo cuando la segunda falla.<br>Pero Teodora, la mujer con m\u00e1s poder de todo el Imperio Romano, est\u00e1 intranquila, se dirige al comedor privado del edificio Sygma, donde se hallan tambi\u00e9n los dormitorios imperiales, con esa preocupaci\u00f3n que desde hace tiempo no se le quita de la cabeza ni del pecho. Ella es quien m\u00e1s trabaja, quien impulsa leyes que plasma posteriormente Justiniano, tiene su propio sello imperial, su propia corte, tiene su funcionarios particulares, sus escribas, pero el emperador es \u00e9l. Y como tal puede pedir el divorcio y casarse con otra mujer, por ejemplo Amalasunta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>46<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A primera vista parece un disparate, no se conocen, s\u00f3lo se escriben desde hace tiempo cont\u00e1ndose problemas de sus respectivos reinos, preocupaciones personales o cosas n\u00edmias del d\u00eda a d\u00eda; pero pens\u00e1ndolo bien hay m\u00e1s afinidad entre el emperador y la reina goda que cosas que los separen, ambos son instruidos y hablan correctamente el lat\u00edn y griego cultos (Amala, adem\u00e1s habla dos lenguas m\u00e1s, el godo y el franco), desde peque\u00f1os han le\u00eddo a grandes fil\u00f3sofos\u2026 , Amalasunta ha pedido protecci\u00f3n a Bizancio y Justiniano est\u00e1 deseoso de proporcion\u00e1rsela; dicen que es muy guapa, alta, de larga cabellera roja, como Antonina la mejor amiga de Teodora. Le han llegado rumores de sus ojos penetrantes, so\u00f1adores de un azul profundo y tez de n\u00e1car, para colmo tambi\u00e9n se rumorea que la reina goda es inteligente y buena gobernadora. Lo que m\u00e1s le duele a Teodora es que Amalasunta sea de sangre real, con antepasados reyes, que sea princesa goda hija del gran Teodorico y de una princesa franca. Ella puede competir con la goda en casi todo, incluso es emperatriz consorte de un gran imperio, toma decisiones importantes (como en los recientes disturbios entre Verdes y Az\u00fales, en los que gracias a Teodora su esposo se pudo mantener en el trono; Justiniano ante el cariz que tomaron los acontecimientos quer\u00eda huir. Fue el coraje de Teodora el que arregl\u00f3 la situaci\u00f3n llamando al mejor general del momento: Belisario), en cambio la goda es s\u00f3lo reina de los ostrogodos, federados del imperio y consentidos por Bizancio. Eso ser\u00e1 hasta que yo quiera -piensa temerosa Teodora llegando ya al comedor donde su marido la espera-. Pero no eres de sangre real, le dice una vocecita en su cabeza, ella tiene mejor genealog\u00eda que t\u00fa, aunque t\u00fa tengas m\u00e1s joyas, m\u00e1s dinero y tu poder sea m\u00e1s extenso.<br>&#8211; Las he cogido para ti. Est\u00e1s siempre en mis pensamientos y espero que yo tambi\u00e9n est\u00e9 en los tuyos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>47<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Sabes que s\u00ed, Teodorina m\u00eda, desde que te conoc\u00ed en aquella fiesta junto a Antonina y te vi al d\u00eda siguiente, hilando con tu rueca, nunca he estado con otra mujer. S\u00f3lo t\u00fa eres la reina de mi cuerpo.<br>&#8211; \u00bfY de tu mente? \u2013pregunt\u00f3 suspicaz.<br>&#8211; Por supuesto. Pero \u00bfa qu\u00e9 viene este improvisado interrogatorio? \u00bfHe dado muestras de abandono o indiferencia para contigo?<br>&#8211; No, tonto, simplemente me gusta que de vez en cuando me digas cu\u00e1nto me quieres. Tengo ya treinta y cuatro a\u00f1os puede que no me encuentres tan deseable como antes.<br>&#8211; Termina pronto los d\u00e1tiles. Quiero demostrarte cuanto te deseo. No s\u00e9 si podr\u00e9 aguantarme o te arrancar\u00e9 de tu triclinio y te arrastrar\u00e9 hasta la cama, te vas a mear de gusto.<br>Cuando Justiniano se excitaba le gustaba utilizar un lenguaje barriobajero que tambi\u00e9n compart\u00eda su mujer. Escuchar palabras vulgares y expresiones s\u00f3lo usadas en la intimidad del lecho excitaba a ambos c\u00f3nyuges. En su juventud Justiniano fue muy mujeriego, todas las mujeres eran pocas para satisfacer su apetito sexual, pero a sus cincuenta y dos a\u00f1os el sexo hab\u00eda pasado a un segundo plano siendo sustituido por las preocupaciones del imperio, adem\u00e1s la religi\u00f3n cat\u00f3lica le prohib\u00eda cometer adulterio; una ley promulgada por \u00e9l mismo (pero promovida por Teodora, como la mayor\u00eda) penaba el adulterio.<br>Teodora nunca fue una cat\u00f3lica convencida, a pesar de favorecer y ayudar a la Iglesia Cat\u00f3lica reconstruyendo una de las iglesias m\u00e1s hermosas del mundo, Santa Sof\u00eda, ayudando a diversas comunidades religiosas y mandando construir iglesias y monasterios por todo el imperio.<br>Su alma pagana y su experiencia adquirida en los burdeles de Bizancio, cuando joven, consiguieron que la emperatriz supiera utilizar su cuerpo de forma magistral.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>48<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo su amiga de siempre, Antonina, esposa del general Belisario, pod\u00eda hacerle sombra en el plano sexual. As\u00ed, pues, Justiniano estaba bien servido y nunca necesit\u00f3 de otra mujer para calmar sus ya espor\u00e1dicos ardores.<br>&#8211; Basta ya, Teodorina, me vas a destrozar. No soy H\u00e9rcules, ni tengo la d\u00e9cima parte de su fuerza f\u00edsica. Por esta semana y me atrever\u00eda a decir que por este mes ya voy bien servido.<br>&#8211; Soy una loba, una leona, una perra y necesito m\u00e1s, m\u00e1s, mucho m\u00e1s.<br>En realidad Teodora no se refer\u00eda a sus necesidades sexuales, era su inseguridad la que hablaba, necesitaba reforzar su poder, no s\u00f3lo como emperatriz, sino como mujer en el coraz\u00f3n de su marido.<br>Amaslasunta se hab\u00eda cruzado en su camino y para la emperatriz de Bizancio se termin\u00f3 la tranquilidad.<br>Y Amalasunta sin saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Sue\u00f1o de Amalasunta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEleva tu esp\u00edritu,<br>que no se hunda en la tierra tu inteligencia con el peso de la materia,<br>que no quede por debajo de tu cuerpo,<br>mientras \u00e9l camina erguido\u201d.<br>No hace falta que Amala consulte el libro de Boecio, lo ha rele\u00eddo tantas veces que se lo sabe de memoria y plasma en el que ella quiere escribir las \u00faltimas palabras del \u00faltimo verso de la Consolaci\u00f3n de la Filosof\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 agradecida le est\u00e1, cu\u00e1nto consuelo encuentra en su lectura!.<br>La luz que entra por el ventanuco de su habitaci\u00f3n es insuficiente para poder escribir bien, por lo que decide bajar a la gran sala de armas donde hacen la vida los soldados-carceleros. Coloca la peque\u00f1a mesa rectangular, auxiliar de la grande,&nbsp;junto a un<\/p>\n\n\n\n<p><strong>49<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ventanal frente a la chimenea permanentemente encendida, y comienza a escribir.<br>En ese momento los soldados se calientan junto a la enorme chimenea del sal\u00f3n, callan ante la presencia de su Reina, pues as\u00ed la consideran aunque sean visigodos.<br>Aunque est\u00e9 prisionera.<br>No es la primera vez, ni ser\u00e1 la \u00faltima, que un rey preso recobre la libertad y vuelva a ocupar el trono. Por lo que es mejor no malquistarse con ninguno de los dos, ni con Teodato, ni con su prima. No est\u00e1n muy bien enterados de los motivos por los que Teodato ha encerrado a su prima, lo poco que saben es lo que les han dicho los soldados ostrogodos que los han conducido a la isla, pero no se f\u00edan mucho de dichos soldados por ser fieles a Teodato, de todas formas sus sentimientos est\u00e1n divididos; lo han hablado mucho entre ellos paseando por la orilla del lago, unas veces piensan que Teodato ha hecho bien en recluir a su prima en la isla, al fin y al cabo es una mujer, circunstancia que la incapacita para reinar; en cambio, otras veces, creen que Amalasunta tiene raz\u00f3n cuando quiere que todos los godos aprendan a leer y escribir. Aunque, bien mirado, \u00bfpara qu\u00e9 sirve? Si casi nadie necesita ni siquiera rubricar documento alguno y si hiciera falta para eso est\u00e1n los escribas que redactan de maravilla y con poner tan s\u00f3lo una cruz debajo del nombre es m\u00e1s que suficiente. Aprender a leer y escribir quita demasiado tiempo, tan necesario para practicar el arte de la lucha con la espada, la lanza, el hacha y el arco sobre el caballo, cosas \u00fatiles de verdad. Pero \u2013tercia otro soldado- si no se sabe leer ni escribir, \u00bfc\u00f3mo sabremos lo que pone en un documento? \u00bfY las leyes? \u00bfExpresan de verdad lo que se nos dice? Tenemos que fiarnos a ciegas, aunque sean mentira. Creo que es una forma de estar vendido en manos de los que s\u00ed saben al menos leer, es como un ciego que no ve y se tiene que fiar de lo que se le dice. Callan otra vez&nbsp;dej\u00e1ndose salpicar los pies por<\/p>\n\n\n\n<p><strong>50<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>las peque\u00f1as olas de la orilla, rumian los soldados la \u00faltima frase de su camarada sin saber muy bien c\u00f3mo digerirla.<br>F\u00e9lix, el sacerdote enviado por su primo, ha recolectado y machacado varios gallarones para hacer la tinta negra a la que ha a\u00f1adido unas gotas de vino agrio como fijaci\u00f3n, la pone en un recipiente de cer\u00e1mica y se la entrega a la Reina. Para hacer la recolecta de gallarones ha tenido que pedir prestado el bote atracado en el peque\u00f1o puerto natural que hay en la parte noroeste de la isla e ir hasta la isla de al lado llamada Bisentina, un poco mayor que la Martana, donde hay un bosque de grandes robles que le han proporcionado los gallarones. Le acompa\u00f1\u00f3 un soldado, por motivos de seguridad, no s\u00f3lo del sacerdote sino para tener la certeza de que no se comunicara con el exterior, es decir seguridad para Teodato.<br>Amalasunta le hace una peque\u00f1a reverencia a modo de agradecimiento por haberle tra\u00eddo los \u00fatiles de escritura que le permitir\u00e1n plasmar alg\u00fan pensamiento o escribir una historia. Es entonces cuando se fija en el sacerdote y le parece que ve a M\u00e1ximo, su gran primer amor. Est\u00e1 casi segura de que ser\u00eda muy parecido a F\u00e9lix si siguiera viviendo si aqu\u00e9l hacha francisca no le hubiera partido la cabeza en dos. El mismo pelo ondulado, negro de joven y ya plateado, los mismos ojos negros, las mismas espaldas. Qu\u00e9 extra\u00f1a es la vida \u2013piensa la Reina-, la imagen de M\u00e1ximo muriendo me ha estado atormentando durante muchos a\u00f1os, aunque no haya presenciado su muerte s\u00ed he visto visiones como rel\u00e1mpagos de M\u00e1ximo con la francisca clavada en la cabeza, tambale\u00e1ndose hasta caer desangrado sobre su propio charco de sangre. Y ahora que soy yo quien tiene la espada pendiendo sobre mi cabeza, M\u00e1ximo viene a verme en forma de sacerdote cat\u00f3lico. \u00bfSer\u00e1 una se\u00f1al de que pronto me reunir\u00e9 con \u00e9l? \u00bfQu\u00e9 pasa cuando morimos?, interiormente creo que no pasa nada, volvemos simplemente a la tierra y nada m\u00e1s. Puede que me equivoque y s\u00ed veamos a nuestros seres queridos, no lo creo pero \u00a1qui\u00e9n sabe!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>51<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como es l\u00f3gico Amala s\u00f3lo ha hablado del tema con sus amigos del alma, Boecio y Casiodoro. Con nadie m\u00e1s se ha atrevido a expresar sus pensamientos religiosos, que no son ni arrianos, sino ateos y producir\u00edan gran esc\u00e1ndalo. Est\u00e1 tentada de comenzar una discusi\u00f3n religiosa con F\u00e9lix, el sacerdote que le ha enviado su primo, s\u00f3lo por el gusto de provocarle, pero son tantas sus ganas de comenzar a escribir que lo pospone para otro momento, si lo hay.<br>Toma en sus manos el cuenco con la tinta, afila bien la pluma de ganso, desenrolla el pergamino, se sienta en una silla frente a la mesita auxiliar y comienza a escribir,<br>\u201cTengo una ilusi\u00f3n, no s\u00e9 qu\u00e9 pasar\u00e1 con mi vida, me es igual, tengo una gran ilusi\u00f3n. A primera vista parece f\u00e1cil de conseguir pero cuando se intenta la cosa se complica. Exponerlo es bien sencillo, consiste en aunar mis dos culturas, fusionar la cultura latina con la goda. Tomar lo mejor de cada una y si puede ser tambi\u00e9n a\u00f1adir algo de las culturas griega y bizantina.<br>Una verdadera mezcla.<br>A mi esposo, Eutarico, no le gustaban las mezclas, dec\u00eda que las ovejas ten\u00edan que estar con ovejas, las vacas con las de su especie, y los hombres con los de su misma raza, educaci\u00f3n, religi\u00f3n y cultura. No le gustaban las mezclas que consideraba como experimentos peligrosos o, al menos, arriesgados. Dec\u00eda que \u201clos experimentos con agua del Pisoraca\u201d.<br>En cambio a m\u00ed me parecen enriquecedoras, creo que de la mezcla de personas sale una nueva raza reforzada, sin taras, m\u00e1s inteligente, con mayor facilidad para adaptarse a cualquier circunstancia. La Naturaleza es sabia y nos ense\u00f1a casi todo lo importante, podemos comprobar que ante cualquier temporal de nieve, viento o lluvia, sobrevive mejor el fr\u00e1gil junco, la insignificante hierba que el \u00e1rbol m\u00e1s alto y fuerte, pues \u00e9ste no se aviene a las circunstancias sino que ofrece resistencia a las inclemencias y acaba parti\u00e9ndose porque no se adapta. Si un ej\u00e9rcito s\u00f3lo tuviera&nbsp;armas de una clase, perder\u00eda todas las<\/p>\n\n\n\n<p><strong>52<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>batallas; es necesario que haya caballer\u00eda e infanter\u00eda con muchas clases de armas estrat\u00e9gicamente dispuestas. Si desde peque\u00f1os vivimos todos mezclados no nos extra\u00f1ar\u00edan las diferencias. Ya estar\u00edamos acostumbrados.<br>Qu\u00e9 felices ser\u00edamos todos, si en vez de buscar la confrontaci\u00f3n busc\u00e1ramos la afinidad, al fin y al cabo somos s\u00f3lo personas. Al fusionar las costumbres de uno y otro pueblo acabar\u00edan mezcl\u00e1ndose de tal forma que no se podr\u00eda distinguir a qu\u00e9 pueblo se pertenece. Para llegar a esta situaci\u00f3n lo primero es mezclarse las personas, propiciar los matrimonios mixtos que estaban prohibidos, as\u00ed los hijos y nietos de estos matrimonios ver\u00e1n como normales costumbres propias de cada uno de sus progenitores.<br>Que ambos pueblos frecuenten tanto las iglesias arrianas como las cat\u00f3licas y no permanezcan separados como apestados.<br>Ya he comenzado esta futura unidad derogando algunas leyes de mi padre que considero injustas, como por ejemplo la ley que proh\u00edbe a los latinos tener cuchillos y s\u00f3lo permite a los godos la tenencia de armas. \u00bfC\u00f3mo pueden comer sin cortar los alimentos? Los godos nos hemos educado, ya no somos aquellos gautas que salimos de G\u00f6taland, ni siquiera los mismos que vivimos junto al Ponto Euxino, ni aquellos godos bajo el gobierno de nuestro primer rey, Athanerik.<br>Por ese motivo orden\u00e9 derogar la ley que prohib\u00eda los matrimonios mixtos, entre godo y latina, o entre goda y jud\u00edo, de ahora en adelante podr\u00e1n contraer matrimonio quien quiera y sea libre para hacerlo.<br>Otro sue\u00f1o que tengo es que mi pueblo no sea analfabeto, que aprenda a leer, a escribir y entienda lo que lea. La figura del escribano debe desaparecer o quedar circunscrita a la Corte. Todos los Godos, al menos los del Este, tienen que valerse por s\u00ed mismos para escribir, leer y entender cualquier documento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>53<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se debe construir una gran escuela para instruir y formar maestros que viajen por todo el reino y ense\u00f1en a los ni\u00f1os peque\u00f1os al menos los conocimientos b\u00e1sicos de las letras y de las ciencias. He observado que los ni\u00f1os peque\u00f1os son como esponjas, todo lo absorben y lo aprenden enseguida. Esa gran escuela estar\u00e1 en R\u00e1vena o Roma, o puede que en las dos ciudades; ser\u00e1 la Escuela Mater de la que salgan riadas de maestros, incluso tambi\u00e9n hacia Hispania, para ense\u00f1ar a los visigodos\u201d.<br>Tengo que pensar bien c\u00f3mo estructurar la Escuela Mater \u2013deja de escribir mientras echa arena sobre la tinta para que seque, y se queda pensativa mirando por el gran ventanal con la vista vaga, hacia el horizonte, donde est\u00e1 el pueblo de Visentium-, me cuesta concentrarme pero al menos he arrancado. Continuar\u00e9 despu\u00e9s.<br>Las \u00faltimas luces del d\u00eda reflejadas sobre el lago transforman sus aguas en una gran superficie dorada y plateada por la que parece poderse andar. Los pescadores vuelven con la pesca hacia el puerto de Visentium, donde multitud de personas esperan para comprar pescado, reci\u00e9n capturado; esa jornada ha sido buena para la pesca de lucios y anguilas; pero en el lago tambi\u00e9n hay truchas y otros peces de agua dulce.<br>&#8211; Antes que anochezca del todo voy a dar un paseo por la orilla, \u00bfvienes Sof\u00eda?<br>&#8211; Bien quisiera ir con vos, pero estoy limpiando la verdura que han tra\u00eddo fresca y quiero hacerla para la cena, tambi\u00e9n he matado cinco pollos para guisarlos a la griega.<br>&#8211; \u00bfPuedo ir yo? &#8211; Intervino F\u00e9lix, el sacerdote.<br>&#8211; Si quieres, no ser\u00e9 yo quien te lo impida. Tendremos que abrigarnos un poco, esta refrescando un poco. Y cojamos tambi\u00e9n una antorcha por si oscurece del todo.<br>Salen los dos embozados con sus respectivas capas y bajan hasta la orilla del lago.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>54<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Vamos a dar un paseo por la orilla, quiero ver la vida que hay en los pueblos, parecen tan cercanos que hasta se puede escuchar el murmullo de la gente cuando el viento es propicio.<br>F\u00e9lix asiente y comienzan la marcha en silencio, ninguno se atreve a romperlo. Las primeras estrellas aparecen en el inmenso cielo que ya es cobalto intenso, como los ojos de la Reina. Ha sido un d\u00eda fr\u00edo pero luminoso, t\u00edpico de primavera, con la caracter\u00edstica bruma matinal que se forma en el lago para luego desaparecer dejando paso a un cielo azul claro.<br>A\u00fan se aprecian resquicios de ese cielo; son jirones m\u00e1s claros entremezclados con el cobalto cada vez m\u00e1s oscuro y con alguna franja rojiza creando un aspecto irreal.<br>Se sientan sobre una gran piedra volc\u00e1nica de las muchas que hay en la isla, pues todo el lago es de origen volc\u00e1nico, as\u00ed como la cercana cadena colinar formada por los montes Volsinos.<br>Amala mira con una mezcla de tristeza y curiosidad las luces que salen del interior de las casas de Castrum Cryptarum, la antigua Tiro de los etruscos, el pueblo que est\u00e1 frente a ellos. Piensa en la gente que habita sus casas, unos estar\u00e1n preparando el condumio para cenar, otros dando de comer a sus animales, orde\u00f1ando el ganado, otros estar\u00e1n ya acostados y puede que am\u00e1ndose o qui\u00e9n sabe si pele\u00e1ndose. Pero todos est\u00e1n viviendo. Ella tambi\u00e9n vive, por ahora. Se acuerda de su querida Marce y vuelve a su machacona plegaria: \u201cMarce, llama a Justiniano, ll\u00e1male, por favor\u201d.<br>\u00bfQu\u00e9 estar\u00e1n haciendo los suyos? Quiere pensar que est\u00e1n todos bien y se imagina a su hija, Matasunta, jugando con Fryda y con los otros perros y a Marcelina ri\u00f1endo a Matasunta para que se siente a la mesa que, como siempre, ser\u00e1 abundante y sabrosa.<br>La voz del religioso le saca de su ensimismamiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>55<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se\u00f1ora, cuando quieras seguimos el paseo, nos enfriaremos si nos quedamos m\u00e1s tiempo aqu\u00ed sentados. La verdad es que la vista es muy bonita, pero est\u00e1 muy oscurecido.<br>&#8211; Tienes raz\u00f3n, ya daremos la vuelta a la isla completa en otro momento, si se puede. \u00bfHas visitado la peque\u00f1a iglesia que hay en la isla? \u2013Pregunta Amalasunta para desechar el miedo que le produce la idea de si tendr\u00e1 o no otro momento de volver a la peque\u00f1a iglesia de la isla.<br>&#8211; Pues no, a\u00fan no me ha dado tiempo, aunque conoc\u00ed al sacerdote que oficiaba los servicios religiosos, viv\u00eda en la isla Bisentina donde tambi\u00e9n se ocupaba de la iglesia que hay all\u00ed. Era muy mayor y enferm\u00f3, as\u00ed que se fue a su pueblo natal para morir. Creo que las dos iglesias est\u00e1n vacantes esperando que alg\u00fan otro p\u00e1rroco quiera hacerse cargo de ellas. Yo lo estoy pensando y puede que le pida a nuestro obispo Cerbonio que me deje ser el sacerdote de las islas. Veremos qu\u00e9 dice.<br>&#8211; Ya llegamos, a ver qu\u00e9 nos ha hecho Sof\u00eda para cenar, es una gran cocinera. En eso no me puedo quejar, mi primo no parece que quiera matarme de hambre y esperemos que de ninguna otra cosa.<br>Dejan las capas en sus respectivas habitaciones y bajan a cenar a la cocina, junto a Sof\u00eda. El sacerdote prefiere unirse a las mujeres que comer con la soldadesca, adem\u00e1s de la conversaci\u00f3n, que promete ser m\u00e1s amena, est\u00e1 el asunto del fr\u00edo h\u00famedo que se respira en toda la isla incluido el interior de la fortaleza. Aunque en el espacioso sal\u00f3n adem\u00e1s del hipocausto haya una gran chimenea constantemente avivada caldeando la estancia, la cocina es m\u00e1s reducida y como el hogar est\u00e1 tambi\u00e9n siempre encendido el calor es mayor.<br>Sof\u00eda sirve un gran plato que pone en medio de la mesa para que puedan acceder todos los comensales que en la cocina son tres. Lleva otros dos grandes y&nbsp;humeantes platos para los soldados. Son<\/p>\n\n\n\n<p><strong>56<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>coles y puerros cocidos rehogados con pi\u00f1ones y ajos.<br>Somos como una gran familia \u2013piensa Amala mientras toma con su mano derecha una porci\u00f3n de la mezcla de verduras y se lo lleva a la boca-, podr\u00eda vivir as\u00ed mucho tiempo. Arreglar\u00eda la iglesia y construir\u00eda una casa junto a ella para que el sacerdote encargado de la misma pudiera vivir, si quisiera, as\u00ed no tendr\u00eda que desplazarse hasta la otra isla, -sigue Amalasunta d\u00e1ndole vueltas a la historia, siempre le han gustado las elucubraciones acerca de personas, edificaciones o situaciones. Sabe que lo que piensa o sue\u00f1a es dif\u00edcil realizarlo, es solamente eso, un juego; pero le gusta \u00e9se juego que se apodera de ella en numerosas ocasiones-. Tambi\u00e9n mandar\u00eda agrandar y adecentar el peque\u00f1o puerto de la isla y pondr\u00eda, al menos, una embarcaci\u00f3n que realizara el trayecto hasta la costa para no estar tan aislados. Qui\u00e9n sabe, puede que s\u00ed haya una barca y mi primo la haya quitado para evitar tentaciones. Como es l\u00f3gico enviar\u00eda a por Matasunta, Marce y los perros.<br>&#8211; Esta realmente delicioso, Sof\u00eda. Nunca me ha parecido tan sabrosa la col.<br>&#8211; S\u00ed, est\u00e1 muy buena \u2013dice tambi\u00e9n el sacerdote que come a dos carrillos.<br>&#8211; Recuerdo que cuando fui madre de Atalarico y de Matasunta, me daban mucha col para comer porque dicen que ayuda a tener m\u00e1s leche.<br>&#8211; Eso he o\u00eddo \u2013contesta Sof\u00eda que no para en la banqueta, levant\u00e1ndose constantemente para comprobar c\u00f3mo va el guiso que servir\u00e1 despu\u00e9s y atendiendo otra cazuela que hay en una tr\u00e9bede junto al puchero del guiso.<br>&#8211; El pan tambi\u00e9n est\u00e1 muy bueno.<br>&#8211; Es de farro \u2013aclara Sof\u00eda. S\u00ed, ya s\u00e9 que ahora se estila m\u00e1s el de otro cereal, como la cebada o el trigo, pero a m\u00ed el farro me gusta mucho.<br>&#8211; \u00bfLo has hecho hoy? \u2013pregunta la Reina conociendo ya la respuesta, pero quiere hacer sentir bien a la cocinera por su esfuerzo. Es bueno alabar el&nbsp;trabajo bien hecho aunque sea la<\/p>\n\n\n\n<p><strong>57<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>obligaci\u00f3n de cada cual. Lo f\u00e1cil es decir lo que se hace mal y a la Reina no le gusta lo f\u00e1cil.<br>Cuando el plato central est\u00e1 vac\u00edo Sof\u00eda lo retira y trae en su lugar un cuenco grande con el guiso de pollo al estilo griego. Reparte los cuencos y las cucharas de madera y deja junto al cuenco del guiso una cuchara grande, que a\u00fan se sigue llamando con el nombre latino de l\u00edgula*, para que cada cual se sirva lo que guste. Como es l\u00f3gico los soldados tambi\u00e9n tienen la misma comida.<br>&#8211; Est\u00e1 buen\u00edsimo, Sof\u00eda, te doy la enhorabuena. No s\u00e9 si mi primo quiere que est\u00e9 tan bien alimentada, no es propio de una prisionera.<br>&#8211; Mucha gracias, lo hago muy gustosa. Ya que debemos estar en esta fortaleza, al menos que tengamos buena comida.<br>&#8211; La salsa est\u00e1 deliciosa.<br>&#8211; La he hecho con leche agria, muy usada all\u00e1 por mi tierra.<br>El sacerdote calla y asiente con la cabeza, parece que sea la primera vez que come caliente.<br>&#8211; Se\u00f1ora, antes en el paseo me has preguntado si conoc\u00eda la iglesia de la isla. Y no, no la conozco, pero me gustar\u00eda hacerlo. He o\u00eddo rumores de que est\u00e1n escondidos los restos de una joven m\u00e1rtir muerta hace muchos a\u00f1os. Estaba sepultada en el vecino pueblo de Castrum Cryptarum, pero ante el miedo de que se perdiera su cuerpo durante todas las invasiones sufridas, creo que la escondieron en esta isla.<br>&#8211; Somos todo o\u00eddos, \u00bfverdad, Sof\u00eda? Queremos escuchar todo lo concerniente a esa joven m\u00e1rtir.<br>&#8211; Eso ser\u00e1 despu\u00e9s del dulce que he hecho para terminar la comida y acompa\u00f1ar al vino sin aguar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>58<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Toman un nuevo dulce que ni Amala ni F\u00e9lix hab\u00edan probado anteriormente, pencas de acelgas fritas rehogadas con miel y canela, \u00a1hasta canela hab\u00eda en la cocina! Se sorprenden gratamente con su sabor y comienzan con el vino y la charla. Momento que aprovecha Sof\u00eda para recoger la mesa y fregar los cacharros; primero los mete en un balde con arena y despu\u00e9s en otro con agua.<br>&#8211; He escuchado \u2013comienza el sacerdote-, que all\u00e1 cerca del a\u00f1o doscientos, siendo emperador Settimino Severo, viv\u00eda en el pueblo de Tiro una jovencita de once a\u00f1os llamada Cristina. Tan hermosa era que su padre, un oficial del emperador llamado Urbano, no la dejaba salir de la torre en la que viv\u00eda, ni siquiera aunque fuera acompa\u00f1ada de muchas sirvientas. Y eso que no sab\u00eda todav\u00eda que era cristiana. Cuando lo supo la oblig\u00f3 a renunciar a su fe, primero por las buenas y no lo consigui\u00f3. As\u00ed que la flagel\u00f3 y despu\u00e9s la entreg\u00f3 a las autoridades que la torturaron y encarcelaron en una l\u00f3brega mazmorra para que meditara y se decidiera a la renuncia. Ella segu\u00eda firme en sus creencias, triste pero firme; un d\u00eda acudieron a la mazmorra tres \u00e1ngeles para consolarla y cuidarla.<br>Sof\u00eda, enganchada ya por la historia de la santa, deja los cacharros y suspira. Ya los terminar\u00e9 de fregar ma\u00f1ana, yo no tengo \u00e1ngeles que me ayuden. Siga, siga ya me callo.<br>&#8211; Pero ella no renuncia a su fe \u2013sigue F\u00e9lix d\u00e1ndose importancia-, por lo que es conducida al suplicio final. Le atan una gran piedra al cuello y la tiran a las aguas del lago. Pero la piedra, sostenida por los \u00e1ngeles, flot\u00f3 hasta la orilla donde lleg\u00f3 Cristina sana y con su fe intacta. Al poco, el padre muere y es de nuevo apresada y torturada, siempre sin obtener el resultado deseado, hasta que un d\u00eda la matan con una lanza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>59<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pobrecilla \u2013comentan ambas mujeres, solidariz\u00e1ndose con la ni\u00f1a-, cuanto sufrimiento.<br>&#8211; En su pueblo empezaron a venerarla, pues dec\u00edan que una vieja recobr\u00f3 la vista cuando se lo pidi\u00f3 a la virgen m\u00e1rtir Cristina. Por eso guardaron sus restos en una cripta, sin enterrarla bajo tierra, y cuando los h\u00e9rulos de Odoacro ocuparon las tierras del Imperio, trasladaron sus huesos aqu\u00ed a la isla Martana. Lo l\u00f3gico es que est\u00e9n en la peque\u00f1a iglesia.<br>&#8211; Qu\u00e9 historia tan interesante \u2013comenta Amala que piensa en su hija Matasunta, aunque sea seis a\u00f1os mayor de los que tendr\u00eda Cristina al morir, piensa en ella. \u00bfC\u00f3mo estar\u00e1? \u00a1Marce, ponte en contacto con Justiniano, s\u00e9 buena y recibe mi pensamiento!<br>Quedan los tres un rato pensando cada cual en sus cosas hasta que el murmullo de la charla de los soldados los saca de su ensimismamiento. El vino y la buena comida propicia alegres conversaciones y si es junto a un buen fuego o sentado en el suelo de un buen hipocausto se asemeja un poco a la felicidad.<br>Todas las ma\u00f1anas, de madrugada, antes de comenzar con los quehaceres diarios, Sof\u00eda acarrea la le\u00f1a que considera suficiente para encender el fuego que alimenta el hipocausto. En el suelo de una peque\u00f1a estancia, situada junto a la gran sala de la chimenea, hay un hueco rectangular de un metro por un metro y medio de tama\u00f1o, m\u00e1s o menos. Dicho hueco est\u00e1 cerrado por una trampilla que se abre para poder atizar el hipocausto, y del que parte el tiro de la chimenea que recorre, como si fueran varios t\u00faneles, el suelo de la gran sala de armas y las estancias de dormir. En la pared de una de las habitaciones del segundo piso hay una chapa para poder abrir o cerrar el tiro de la chimenea; de \u00e9sta forma, cuando desde la estancia contigua se enciende la le\u00f1a del hipocausto, y mientras se est\u00e1 atizando, el tiro debe permanecer abierto para que el fuego arda bien. Una vez terminada de quemar toda la le\u00f1a, o la&nbsp;paja, se empuja la chapa de la pared (llamada<\/p>\n\n\n\n<p><strong>60<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>tiro) un poco hacia adentro para cerrarla, tambi\u00e9n se cierra la trampilla del suelo de la peque\u00f1a habitaci\u00f3n contigua para que el calor se quede en los t\u00faneles del suelo y paredes, entre las dos chapas.<br>A los soldados que est\u00e1n en la fortaleza Martana, vigilando a la Reina, les gusta atizar el hipocausto pues les recuerda a los de sus lejanos pueblos, por ello han eximido a la cocinera del acarreo de le\u00f1a, encendido y vigilancia del fuego. De esta forma se entretienen por las ma\u00f1anas durante dos o tres horas y como son un poco exagerados echando tanta le\u00f1a hay partes del suelo de la gran sala que est\u00e1n muy calientes.<br>Cuando la conversaci\u00f3n en la cocina languidece, Amala se traslada a su mesita junto al gran ventanal de la sala de la chimenea y saca sus b\u00e1rtulos para escribir otro poco. Est\u00e1 demasiado espabilada para poder dormir, tiene miedo a la noche e intentar\u00e1 aprovechar al m\u00e1ximo las horas nocturnas para concentrarse en su escritura.<br>Los soldados se van a acostar, menos los dos que hacen guardia; tambi\u00e9n se van a acostar Sof\u00eda, que est\u00e1 derrengada y piensa caer en el catre como un plomo y F\u00e9lix, el sacerdote, dice tambi\u00e9n estar muy cansado.<br>Bajo la luz de una antorcha, en silencio, queda pensativa Amalasunta. \u00bfQu\u00e9 ha hecho mal? \u00bfEn qu\u00e9 se ha equivocado? En querer la unificaci\u00f3n de los dos pueblos no, desde luego. Cuando se siente algo muy dentro del coraz\u00f3n y se persiste en dicho sentimiento hay que intentar realizarlo, con seguridad se est\u00e1 en el buen camino. Amala siempre sinti\u00f3 una necesidad imperiosa de realizar su sue\u00f1o unificador que ya hab\u00eda manifestado a la muerte de su padre, cuando accedi\u00f3 al trono como madre y regente del rey, su hijo, Atalarico.<br>Entonces envi\u00f3 unas misivas en ese sentido, aunque para que se tomaran m\u00e1s en cuenta, las envi\u00f3 en nombre de Atalarico, el rey. Una se la envi\u00f3 a Justino, el&nbsp;entonces emperador de Bizancio; otra<\/p>\n\n\n\n<p><strong>61<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>al Senado de Roma, remachando la ascendencia Amala de Atalarico e intentando reanudar buenas relaciones con el Senado, para lo cual envi\u00f3 al conde Sigismero con el deber de prestar juramento al Senado \u201cporque queremos mantener inviolablemente aquello que prometemos con p\u00fablico empe\u00f1o\u201d. Tras la muerte de Boecio y S\u00edmaco dichas relaciones se hab\u00edan enfriado bastante.<br>Envi\u00f3 otra carta al pueblo Romano prometiendo respetar la Justicia y tener la misma clemencia para godos y romanos. Otra fue para diversos romanos asignados a la pen\u00ednsula It\u00e1lica y a Dalmacia solicitando el pleno consenso entre los dos pueblos; envi\u00f3 una carta para diversos godos asignados a la pen\u00ednsula It\u00e1lica, a quienes el peque\u00f1o rey se presenta como heredero del viejo rey Teodorico. Otra misiva fue enviada a Liberio, prefecto del pretorio en las Galias, ofreci\u00e9ndole consuelo por la muerte de su abuelo (no hay que olvidar que las cartas se enviaron en nombre de Atalarico), pues era gran amigo de \u00e9ste. Y por \u00faltimo envi\u00f3 otras cartas al gobernador, a la corte de Ravena y a todos los provinciales asignados a las Galias, con la recomendaci\u00f3n de que \u201clos godos ofrezcan juramento a los romanos y \u00e9stos confirmen con juramentos a los godos de ser, todos juntos, devotos de nuestro reino\u201d.<br>Todos parec\u00edan contentos.<br>\u201cDeb\u00ed haber huido cuando Ubaldo, Gumersindo y Teodomiro, se rebelaron contra mi poder por ser mujer, e intentaron sublevar a sus soldados contra m\u00ed. Cualquiera de ellos quer\u00eda ser el rey de los ostrogodos; deb\u00ed haber escapado a Bizancio y dejar que se masacraran entre ellos. Entonces fue cuando comenzaron a ser m\u00e1s frecuentes las ep\u00edstolas entre Justiniano y yo, a pesar de que entre el pueblo ya se murmuraba\u2026, siempre se ha murmurado la existencia de negociaciones entre el emperador y yo. Pero el pueblo murmura sin fundamento, s\u00f3lo por el placer de&nbsp;cuchichear<\/p>\n\n\n\n<p><strong>62<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>de cualquiera y \u00bfqui\u00e9n mejor que su reina para hacerlo? Los vecinos est\u00e1n demasiado vistos y criticados.<br>Todos esperaban, tanto en Roma como en Ravena, que al quedarme viuda, volviera r\u00e1pidamente a elegir esposo para que me ayudara a gobernar. \u201cNo puede hacerlo ella sola, \u00a1es una mujer!\u201d se escuchaba en cada esquina de cada calle de cada ciudad. \u201cEs demasiada responsabilidad sobre sus espaldas, necesita a su lado un rey que tome las riendas y, llegado el caso, tenga mano dura\u201d, escuchaban mis esp\u00edas diseminados por todo el reino. Por ellos, precisamente, me enter\u00e9 de la conspiraci\u00f3n de Teodomiro, Ubaldo y Gumersindo, tres de los m\u00e1s importantes \u201cpares\u201d de los ostrogodos que se preparaban para derrocarme y con seguridad matarme.<br>No tuve m\u00e1s remedio, no me dejaron otra alternativa que adelantarme y demostrar mano dura mand\u00e1ndolos decapitar, yo hubiera querido hacerlo a plena luz del d\u00eda y en medio de la gran plaza de Teodorico, pero mis consejeros dijeron que era mejor enviarlos a una misi\u00f3n y que all\u00ed murieran; de manera que los mand\u00e9 a los Alpes con el pretexto de que los francos estaban a punto de invadirnos. Con la muerte de los tres \u201cpares\u201d se termin\u00f3 la conjura y demostr\u00e9 que no me importaba ejecutar con tal de mantener al pueblo ostrogodo unido. As\u00ed lo expres\u00e9 en el discurso que, a modo de explicaci\u00f3n, no de excusa, dirig\u00ed desde las gradas del Palacio Real, a mi gente.<br>Ahora s\u00f3lo recuerdo retazos.<br>\u201cLos godos somos un gran pueblo, hemos conquistado muchos territorios gracias a nuestra unidad. Hasta con los godos que se han asentado m\u00e1s al oeste estamos en buenas relaciones consider\u00e1ndonos un solo pueblo. Cuando \u00e9stos han querido escindirse del pueblo godo de Teodorico se equivocaron y esa equivocaci\u00f3n la han pagado en sus carnes, han sido derrotados y se han visto en la necesidad de reducir su reino.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>63<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A los godos no nos importa d\u00f3nde estemos, qu\u00e9 territorio hayamos conquistado o en qu\u00e9 pa\u00eds nos hayamos establecido. Lo importante, lo primordial, no es la tierra sino el pueblo; no es la casa sino las personas que conforman el hogar, esa es la idiosincrasia o esencia del pueblo godo. Podemos cambiar de lugar, de dinast\u00eda, de actividad, nos podremos convertir en sedentarios, pero siempre seremos el pueblo godo. De forma que cuando en el seno de nuestro pueblo surge un \u00e1nimo diluyente, alguien que quiere dividirnos, debe ser eliminado, aunque haya demostrado coraje en la batalla, debe ser apartado del pueblo. Porque una cosa es asimilaci\u00f3n de costumbres beneficiosas y otra bien distinta es divisi\u00f3n pura y dura.<br>Pensad, para terminar, que quienes os gobiernan lo hacemos siempre en nombre del pueblo godo, somos reyes de los godos, no de Hispania, Galia, Dalmacia, o de cualquier otro territorio, sino simple y llanamente reyes de los godos, all\u00e1 donde estemos.<br>\u00a1Viva el Pueblo Godo! \u00a1Vivan los Godos del Este!\u201d.<br>Se fija Amalasunta en la historiada clepsidra sujeta por una especie de argolla a uno de los gris\u00e1ceos muros de la estancia, a la derecha de la gran chimenea que a\u00fan permanece encendida. El agua de la clepsidra ha llegado casi a la mitad de su capacidad, quiere decir que ha transcurrido un poco menos de tiempo del que queda para que amanezca. Cada noche, cuando por fin la oscuridad se hace negra, un soldado, o ahora el sacerdote, revisa que tenga suficiente agua el reloj y lo pone en la posici\u00f3n adecuada para comenzar a contar las horas de oscuridad. Cuando el agua torna a su fin significa que la noche est\u00e1 a punto de terminar y que por el este comienza a clarear el cielo; con las \u00faltimas gotas de la clepsidra aparecen los primeros rayos de sol. En los d\u00edas nublados o lluviosos, sobre todo si son invernales, hay que llenar con un poco m\u00e1s de agua la clepsidra debido a que la oscuridad es mayor y las noches m\u00e1s largas. Es frecuente que en plazas y junto a los muros de&nbsp;iglesias, palacios, fortalezas y casas se\u00f1oriales haya un reloj de<\/p>\n\n\n\n<p><strong>64<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>pie para el d\u00eda, ya que funciona con sol, y dentro de la casa una clepsidra para la noche. En la fortaleza del lago el reloj de pie est\u00e1 en un extremo de la plaza de armas.<br>Amala decide recoger su pergamino y marchar a dormir pero, de pronto, un dolor entre el est\u00f3mago y el pecho, que reconoce perfectamente por no ser la primera vez en padecerlo, hace que se quede parada junto a la chimenea para ver si se le pasa. Es la ansiedad concentrada, como si fuera una piedra ardiente oprimi\u00e9ndola bajo el estern\u00f3n y que achaca a su incertidumbre. Estaba distra\u00edda escribiendo, sin acordarse de que est\u00e1 presa, pero en s\u00f3lo un segundo ha vuelto a la realidad y ha comenzado el dolor que, finalmente, le hace desenrollar otra vez el pergamino y desplegar sus aperos de escritura para seguir plasmando sue\u00f1os, inquietudes, recuerdos\u2026<br>\u201cCreo recordar que no mencion\u00e9 en aquel discurso la mano firme con la que actu\u00e9 pues lo dej\u00e9 bien claro con la decapitaci\u00f3n de los conjurados. Mi mano fue firme pero mis emociones se desbordaron en la soledad de mi estancia recordando las tres cabezas de los conjurados que fueron tra\u00eddas a mi presencia; la expresi\u00f3n in\u00e1nime de sus acuosos ojos abiertos, indicando sorpresa o terror, no lo supe distinguir bien, me impresion\u00f3 sobremanera. S\u00f3lo quise mirar lo imprescindible para cerci\u00f3rame que fueran ellos. Di las gracias a sus ejecutores, tambi\u00e9n les di unos s\u00f3lidos de oro, reci\u00e9n acu\u00f1ados en nuestras cecas de Ravena y de Roma con la efigie de Atalarico y en el reverso las inscripciones de costumbre: \u201cFelix Ravenna\u201d e \u201cInvicta Roma\u201d. Cuando estuve sola me ech\u00e9 sobre el lecho y por fin el llanto pudo aflorar; estuve toda la noche llorando sin poder parar. Esa parte del ejercicio del poder no la quer\u00eda, no me gustaba, es m\u00e1s, me repel\u00eda, nunca he sido amiga de la violencia, s\u00e9 que la mayor\u00eda de las veces todo se puede arreglar transigiendo, dialogando. Pero el poder es as\u00ed y hay que aceptarlo entero, no se puede apartar lo que no gusta; el poder tiene&nbsp;esas dos vertientes, por un lado<\/p>\n\n\n\n<p><strong>65<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>puede ser excelso, pero por otro destroza y envilece el alma de quien lo ejerce, no para conseguirlo (es otra historia), sino simplemente para usarlo y administrarlo. El poder se va apoderando de la persona y la ofusca, la trastorna, la obnubila haciendo que cambien sus valores, la envanece de tal forma que acaba sinti\u00e9ndose portadora de la verdad absoluta, terreno peligroso ese de la verdad absoluta. Sabemos que, de existir, s\u00f3lo un Ser podr\u00eda ser portador de la verdad absoluta.<br>Es muy dif\u00edcil dejar el poder cuando ya se ostenta y se ha probado su dulzor. A pesar de ello yo pens\u00e9 en abandonar el poder y huir a Bizancio, no con el tesoro de los godos, como mis enemigos han dicho. No me hac\u00eda falta, tan s\u00f3lo lo suficiente para el sustento del viaje y mantenerme los primeros d\u00edas en la capital del Imperio. Tengo recursos para ganar mi oro sin tener que robarlo a mi pueblo. Adem\u00e1s estoy segura de que Justiniano me habr\u00eda ayudado econ\u00f3micamente, a pesar de Teodora y a pesar de lo taca\u00f1o que pueda ser a veces.<br>No, a m\u00ed no me ha podido la ambici\u00f3n sino el af\u00e1n de proteger a los m\u00edos y el miedo a terminar como mi t\u00eda Amalafrida, la hermana de mi padre, torturada antes de ser asesinada por carecer de poder.<br>El poder es un arma de dos filos, por un lado protege pero por otro es objeto de codicia; yo s\u00f3lo pens\u00e9 que siendo reina me proteger\u00eda de otras conspiraciones pues ten\u00eda mecanismos de defensa para ello. Deb\u00ed haber escapado, no pens\u00e9 que el da\u00f1o vendr\u00eda precisamente de quien favorec\u00ed uni\u00e9ndolo al trono.<br>Pero fui tonta y no hu\u00ed, a pesar de haber ordenado que un barco me esperara en Epidamno, la primera ciudad bizantina en la que ya me proteg\u00eda el emperador.<br>Pero no hui\u2026\u201d<br>Ya seguir\u00e9 en otro momento y a\u00f1ade esa coletilla que desde el comienzo de su encierro usa hasta la saciedad, \u201csi es que ese otro momento llega para m\u00ed\u201d. Enciende&nbsp;un hach\u00f3n nuevo y sube a su<\/p>\n\n\n\n<p><strong>66<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>estancia para intentar dormir algo o al menos descansar<br>Amalasunta no huy\u00f3 porque se crey\u00f3 a salvo tras la muerte de los tres jefes que conspiraban contra ella, crey\u00f3 que con la muerte de Ubaldo, Teodomiro y Gumersindo se terminar\u00edan las conjuras de los disidentes. No pens\u00f3 que su primo fuera el cuarto conjurado, sobre todo porque acababa de ser unido al trono para cogobernar juntos.<br>Cuando su hijo Atalarico mostr\u00f3 los primeros s\u00edntomas de su enfermedad mortal, los consejeros de Amalasunta, con Casiodoro a la cabeza, le aconsejaron que ante un posible desenlace fatal de la enfermedad del peque\u00f1o rey (como as\u00ed ocurri\u00f3), se casara con un noble godo o uniera a su primo, tambi\u00e9n de la dinast\u00eda Amala, al trono. Un cambio de leyes para que las mujeres pudieran gobernar solas era impensable entre el pueblo godo.<br>Amala no quer\u00eda volver a casarse (el asunto de Justiniano era otra historia, si el emperador le ped\u00eda en matrimonio, deb\u00eda doblegarse y aceptarle. Pero todo eran conjeturas y habladur\u00edas), por lo que eligi\u00f3 a su primo para unirlo al trono y correinar juntos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tusciae Rex<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es f\u00e1cil tomar la decisi\u00f3n acertada a posteriori, cuando ha pasado tiempo desde que han ocurrido los hechos por los que m\u00e1s tarde nos arrepentimos. En el momento de la disyuntiva lo hacemos pensando que elegimos la mejor opci\u00f3n, ser\u00e1 m\u00e1s tarde cuando confirmemos la bondad de nuestra elecci\u00f3n o nos rasguemos las vestiduras por haber sido tan tontos de haber hecho aquello que ahora aparece ante nuestros ojos como claramente err\u00f3neo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>67<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde que Amalasunta est\u00e1 presa en la fortaleza Martana, no hace m\u00e1s que reprocharse el haber elegido la opci\u00f3n equivocada. Recuerda que all\u00e1, muy en el fondo a la izquierda de su coraz\u00f3n, una vocecita le advert\u00eda contra su primo y le dec\u00eda que no era de fiar, que huyese tal y como hab\u00eda pensado en un principio o bien se casase con un noble godo que estuviera a su altura intelectual y con el que pudiera conversar de cualquier tema en las largas noches de invierno. Pero tanto su raz\u00f3n como los consejeros que le ayudaban a tomar decisiones de gobierno, inclinaron la balanza a favor de la opci\u00f3n segunda, unir a su primo como corregente.<br>Incluso alg\u00fan consejero insinu\u00f3 a Teodato que pidiera la nulidad de su matrimonio con Ermenfrida para casar con Amalasunta. Mas se qued\u00f3 \u00fanicamente en eso, en una leve insinuaci\u00f3n que cuando la Reina tuvo conocimiento de \u00e9sa supuesta soluci\u00f3n, rechaz\u00f3 de plano; el s\u00f3lo pensamiento de consumar el matrimonio con su primo le produjo un asco infinito. Por un momento cruz\u00f3 por su pensamiento la cara de Teodato sobre la suya mir\u00e1ndola con sus ojos bizcos, besuque\u00e1ndola, palp\u00e1ndola los senos e intentando penetrarla con la torpeza que le caracteriza en todos sus actos, y le entraron ganas de vomitar. No, no la obligar\u00edan a casar con Teodato, no val\u00eda tanto el trono como para aguantar eso. A pesar de ser una mujer bastante sosa, la esposa de su primo parec\u00eda quererlo, o por lo menos aguantarlo. No ser\u00eda ella quien se interpusiera entre los dos y mucho menos obligar a su primo a anular o ignorar su matrimonio<br>Repulsi\u00f3n es el adjetivo que mejor caracteriza lo que siempre ha sentido Amala por su primo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a\u00f1os despu\u00e9s, comenzar\u00eda a circular una versi\u00f3n opuesta a la realidad, cuyo responsable fue Gregorio, obispo de Tours e historiador de la iglesia de los francos y de Auvernia. En su \u201cHistoria Francorum\u201d arremete contra Amalasunta como&nbsp;si<\/p>\n\n\n\n<p><strong>68<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>tuviera algo personal contra ella, cosa del todo imposible pues el obispo naci\u00f3 tres a\u00f1os despu\u00e9s de morir Amalasunta.<br>Esa aparente escrupulosidad con la que narra sus cr\u00f3nicas desaparece respecto a ciertos personajes y momentos.<br>Uno de ellos es la reina Goda.<br>Es cierto que cuando se refiere a hechos acontecidos antes de que empezara a narrar su Historia Francorum escribe de o\u00eddas, pero tambi\u00e9n es cierto que hace m\u00e1s caso de algunas historias que de otras, sin contrastar las fuentes. De todas formas lo verdaderamente importante para el obispo de Tours era la fe, el dogma cat\u00f3lico y desde el punto de vista religioso narra los hechos anteriores y contempor\u00e1neos suyos. As\u00ed vemos que se empecina en describir a Amalasunta y a su madre Audofleda como arrianas recalcitrantes, cuando es sabido que eran cat\u00f3licas; Amala por amor a su madre y \u00e9sta por ser princesa merovingia de rito cat\u00f3lico amiga de Clotilde, responsable de la conversi\u00f3n al rito cat\u00f3lico de su marido Clodoveo I y de tres mil francos m\u00e1s, un veinticinco de diciembre del a\u00f1o 496<br>El rito cat\u00f3lico estaba en expansi\u00f3n entre los francos en detrimento del rito arriano. Quienes siguieron siendo arrianos convencidos fueron el padre de Amala, Teodorico el Grande, y Eutarico Cillica, su esposo; sin embargo Gregorio de Tours nada peyorativo escribe de ellos; en este caso achaca a las mujeres la poca influencia intencionada que ejercieron sobre sus esposos para que \u00e9stos abandonaran la herej\u00eda arriana y se convirtieran al catolicismo que desde el concilio de Nicea era la doctrina dominante.<br>El obispo de Tours sigue fabulando contra Amala para desprestigiar su imagen y el recuerdo que pueda tener de ella la Historia utilizando el principio tan usado de \u201ccalumnia que algo queda\u201d. Y como lo escrito por el obispo franco ha sido uno de los pilares en los que se han sustentado muchos de los historiadores para describir y&nbsp;referir hechos y personas de la Europa del siglo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>69<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>VI, las mentiras del obispo han ido pasando de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n dando por buena la informaci\u00f3n de Gregorio, hasta llegar a nuestros d\u00edas, en los que, t\u00edmidamente, se est\u00e1 poniendo en duda parte de la Historia Francorum.<br>Adem\u00e1s de considerar a Amalasunta arriana, que para el de Tours es algo grav\u00edsimo, tambi\u00e9n propag\u00f3 otra serie de mentiras, como el matrimonio de Amala con un esclavo llamado Traguilla, al que su madre Audofleda mand\u00f3 asesinar cuando se enter\u00f3 de que se hab\u00edan casado en secreto. A pesar de ser falso, este dato se puede todav\u00eda encontrar en alguna enciclopedia actual.<br>Otro tanto ocurre con su primo al que se describe como rey de los ostrogodos por su \u201cmatrimonio\u201d con la reina Amalasunta, y se suele a\u00f1adir \u201ca pesar de estar casado\u201d, dando a entender que su prima le oblig\u00f3 a contraer matrimonio con ella para poder seguir reinando en la pen\u00ednsula It\u00e1lica. Esta versi\u00f3n semioficial deja en muy mal lugar a Amala, pues no s\u00f3lo aparece como ambiciosa sino como irreverente que desprecia las leyes al obligar a su primo a ser b\u00edgamo.<br>No se puede saber si Gregorio de Tours ten\u00eda conocimiento de la frecuente figura de la corregencia, ya conocida y practicada en el antiguo Egipto, suponemos que s\u00ed pero no quiso hacerse eco de la misma en este caso concreto y prefiri\u00f3 hacer b\u00edgamo a Teodato e irreverente con la ley a Amalasunta.<br>Otra cosa que el obispo franco no perdon\u00f3 a Amala fue el apoyo que proporcion\u00f3 a los visigodos de Hispania contra los francos a los que \u00e9l defend\u00eda a ultranza por ser tambi\u00e9n \u00e9l franco. Pero lo que de verdad le molestaba al de Tours era la retah\u00edla de alabanzas tanto personales como intelectuales que escuchaba a la gente del pueblo y las que ley\u00f3 en escritos contempor\u00e1neos de la Reina, sobre todo a Casiodoro. Los adjetivos m\u00e1s usados junto al nombre de Amalasunta eran buena, inteligente, culta, muy guapa, deseable, buena gobernante\u2026 Para \u00e9l, religioso medieval al uso, una&nbsp;mujer no deb\u00eda destacar, deb\u00eda ser sumisa, estar a lo que se le<\/p>\n\n\n\n<p><strong>70<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ordenara, aunque fuera noble, a la sombra de un hombre que la guiase. Para \u00e9l los varones son de superior inteligencia; las mujeres son tentadoras ya que a trav\u00e9s del sexo consiguen cuanto se proponen, esa es su \u00fanica habilidad. Era frecuente escuchar en las iglesias y conventos medievales arengas contra el pecado de la carne y, por ende, contra la mujer como incitadora del pecado que m\u00e1s atormentaba a monjes y religiosos de la \u00e9poca.<br>Gregorio de Tours no iba a ser menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Teodato no perdon\u00f3 ni una sola de las consideradas por \u00e9l afrentas recibidas por parte de Teodorico o de su hija. Puntilloso al m\u00e1ximo iba echando en un saco imaginario los resentimientos siempre presentes en su alma. Era un saco que s\u00f3lo se llenaba y nunca vaciaba. Y cuando un resentido detenta el poder, ya sea mucho o poco, lo utiliza para su venganza personal. Ya desde peque\u00f1o, cuando correteaba por el palacio de su t\u00edo Teodorico y \u00e9ste le reprend\u00eda por algo, comenz\u00f3 a llenar su saco. Ni siquiera su madre Amalafrida pod\u00eda llamarle la atenci\u00f3n y reconvenirle cuando hac\u00eda algo indebido, se lo tomaba muy a mal.<br>Como es f\u00e1cil suponer, en ese saco imaginario de afrentas hab\u00eda muchas de su prima Amalasunta. Cinco a\u00f1os mayor que \u00e9l y conviviendo en el mismo palacio de R\u00e1vena ella lo mangoneaba como si fuera su hermana mayor; sin saber que su primo estaba enamorado de ella casi desde que tuvo uso de raz\u00f3n.<br>Por las noches la espiaba cuando Amala estaba en la habitaci\u00f3n de su madre viendo c\u00f3mo la esclava cepillaba el cabello a Audofleda y c\u00f3mo despu\u00e9s rezaban madre e hija. La misma esclava acompa\u00f1aba a la princesa hasta su dormitorio, calentaba la cama con la tumbilla y la peinaba un poco el largo y rojizo cabello. Despu\u00e9s, su prima se met\u00eda corriendo, de un salto, en la cama y se tapaba hasta los ojos, sin sospechar&nbsp;que la mayor\u00eda de las veces su primo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>71<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Teo entraba sigilosamente en su dormitorio y se quedaba mir\u00e1ndola hasta escuchar el sonido regular de la respiraci\u00f3n de Amalasunta, indicando que dorm\u00eda.<br>Despu\u00e9s de esas aventuras nocturnas, Teodato, se iba a dormir tranquilo. Nunca se atrevi\u00f3 a hacerse notar por miedo a las reprimendas que tan mal llev\u00f3 siempre. Como era peque\u00f1o y pocos le hac\u00edan caso en el palacio de su t\u00edo en R\u00e1vena, donde viv\u00eda grandes temporadas con su madre Amalafrida y su hermana peque\u00f1a Amalaberga, se acostumbr\u00f3 a mimetizarse con el mobiliario y entre las grandes columnas del palacio. Andaba, silencioso, como un gato, apareciendo de pronto junto a cualquiera d\u00e1ndole un susto de muerte, cosa que alegraba al ni\u00f1o.<br>Muchas ma\u00f1anas, cuando su prima ya se hab\u00eda levantado, vestido y salido de su habitaci\u00f3n, entraba Teodato y se met\u00eda en la cama para so\u00f1ar y respirar el aroma dejado por Amala. A veces se quedaba dormido y as\u00ed le encontraba la sirvienta que iba a arreglar la habitaci\u00f3n y hacer la cama.<br>Nadie se percat\u00f3 de la obsesi\u00f3n que el ni\u00f1o sent\u00eda por su prima.<br>Fue el primero que se dio cuenta de la pasi\u00f3n surgida entre Amala y M\u00e1ximo, no le pasaron desapercibidas las ardientes miradas con que su prima obsequiaba al latino. Alguna vez los sorprendi\u00f3 bes\u00e1ndose en la oscuridad del jard\u00edn palaciego o apoyados contra alguna de las grandes columnas que circundaban el grandioso atrio del palacio. Se arrepent\u00eda enormemente de ser tan joven, quer\u00eda poder estar en el lugar de M\u00e1ximo al que odiaba con todas sus fuerzas. El romano, con su sola presencia, era capaz de llenar el saco de los rencores aunque no le hubiera hecho nada. Uno de los d\u00edas m\u00e1s felices de su vida fue cuando lleg\u00f3 la noticia de la muerte de M\u00e1ximo en la batalla de Vouill\u00e9. Antes de alegrarse quiso cerciorarse, pero cuando vio a su prima vagar por el palacio como un fantasma supo que era verdad y&nbsp;una risa nerviosa comenz\u00f3 a<\/p>\n\n\n\n<p><strong>72<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>llenarle el pecho oblig\u00e1ndole a expulsarla. Un rival menos.<br>Entonces ide\u00f3 hacerse el imprescindible, buscaba a su prima para que le explicara los textos de Plat\u00f3n, del que se har\u00eda un estudioso o le contara historias de la Roma republicana, sobre todo de Julio C\u00e9sar, o c\u00f3mo muri\u00f3 Boecio, al que tambi\u00e9n comenz\u00f3 a admirar. Sab\u00eda lo aplicada y amante del estudio que siempre fue su prima y con su af\u00e1n imitatorio Teodato comenz\u00f3 a interesarse por los estudios, en especial por la Filosof\u00eda y la Historia, quer\u00eda ser tan culto como su Amalasunta.<br>&#8211; Anda, Amala, cu\u00e9ntame c\u00f3mo se fund\u00f3 Cartago, as\u00ed cuando vuelva junto<br>a mi padre, a su palacio cartagin\u00e9s, podr\u00e9 presumir delante suya, aunque s\u00e9 que no valora mucho los conocimientos, pero\u2026<br>&#8211; Si ya te lo contado muchas veces, Teo, qu\u00e9 pesado eres.<br>&#8211; Ya s\u00e9 que me lo has contado pero no me acuerdo muy bien, te prometo<br>que esta ser\u00e1 la \u00faltima vez. Anda. S\u00e9 buena.<br>Y Amala se sentaba, con paciencia, sobre el suelo caliente del hipocausto de la sala familiar palaciega. Su primo, muy callado, sentado junto a ella y reposando la cabeza sobre las piernas de la princesa goda la escuchaba embelesado.<br>&#8211; Como ya te he dicho m\u00e1s de tres veces, cuenta la leyenda que Cartago fue fundada por la princesa Dido, hermana de Pigmali\u00f3n, rey de Tiro, hombre ambicioso que codiciaba el tesoro de Siqueo, esposo de Dido. Como hermano mayor y rey la oblig\u00f3 a que le revelase el lugar donde guardaba su cu\u00f1ado el tesoro que pose\u00eda. Pero Dido, que no ten\u00eda un pelo de tonta, enga\u00f1\u00f3 a su hermano y le indic\u00f3 otro lugar; mientras, ella desenterr\u00f3 el tesoro y huy\u00f3 con unos servidores y un s\u00e9quito de doncellas.<br>&#8211; \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Siqueo? \u00bfPor qu\u00e9 no huy\u00f3 con ella?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>73<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Sabes muy bien Teo \u2013\u00e9ste lo sab\u00eda perfectamente- que a Siqueo lo mat\u00f3 Pigmali\u00f3n antes de ir a por el tesoro que, por supuesto, no encontr\u00f3. Haz el favor de no interrumpirme m\u00e1s o no te contar\u00e9 ninguna otra historia.<br>&#8211; Me callar\u00e9, no te preocupes, sigue por favor, por favor.<br>&#8211; Dido embarc\u00f3 y lleg\u00f3 al norte de \u00c1frica hasta la regi\u00f3n habitada por una tribu de libios cuyo rey era Jarbas al que pidi\u00f3 hospitalidad y un trozo de tierra para poder asentarse con su s\u00e9quito. El rey contest\u00f3 que le dar\u00eda tanta tierra como ella pudiera abarcar en una piel de toro; pero ya sabemos que Dido era muy lista y con la piel de toro hizo fin\u00edsimas tiras con las que pudo abarcar un extenso per\u00edmetro dentro del cual hizo erigir una fortaleza a la que llam\u00f3 Birsa y m\u00e1s tarde se llam\u00f3 Cartago.<br>&#8211; \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s?<br>&#8211; Conoces la historia mejor que yo, Teo, otro d\u00eda continuamos con los amores de Dido y Eneas, hoy estoy cansada.<br>&#8211; Gracias, prima, me gusta mucho c\u00f3mo cuentas las historias.<br>Teodato abraz\u00f3 a su prima, restreg\u00f3 su cabeza en un gesto cari\u00f1oso y se march\u00f3 a la sala de estudio para llegar a ser tan instruido como ella. Teodorico el Grande, a pesar de ser casi analfabeto ten\u00eda mucha curiosidad por el aprendizaje y obligaba a todos los ni\u00f1os que vivieran en su palacio a aprender, al menos, lo m\u00e1s rudimentario de la ense\u00f1anza. Por eso cuando construy\u00f3 su gran palacio cuyas obras revisaba personalmente, se cercior\u00f3 de que hubiera una buena biblioteca y junto a ella una gran sala de estudio para poder estudiar con tranquilidad y otra sala para recibir ense\u00f1anza. Siempre hab\u00eda en palacio dos maestros, al menos, para poder atender la demanda escol\u00e1stica. A pesar de sus muchas actividades, Teodorico estuvo constantemente pendiente del aprendizaje infantil; prefer\u00eda maestros griegos pues ten\u00edan fama de ser los m\u00e1s instruidos y los mejores ense\u00f1antes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>74<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su encierro del lago Vulsinio, la todav\u00eda reina recuerda a su primo de peque\u00f1o frecuentemente pegado a ella y parec\u00eda que queri\u00e9ndola. \u00bfQu\u00e9 es lo que ha cambiado entre los dos? \u00bfEs s\u00f3lo cuesti\u00f3n de poder? \u00bfA qu\u00e9 obedece este encierro? Amalasunta cree que ha sido el miedo el motor incitador de la actuaci\u00f3n de su primo, por mucho que le d\u00e9 vueltas no acierta a comprender los motivos por los que la ha encerrado en la fortaleza Martana.<br>Pero \u00bfmiedo a qu\u00e9?<br>Al unirlo al trono y hacerlo rey de los ostrogodos le ha regalado la m\u00e1s alta posici\u00f3n que se puede tener en un reino, en el caso del reino ostrogodo s\u00f3lo debe dar explicaciones al Imperio y a su emperador, Justiniano. Si algo perturba el \u00e1nimo de Teodato, que mire hacia Bizancio, pues es de donde puede venir el peligro, no de Amalasunta que con la muerte de los tres nobles godos ha superado con creces sus acciones violentas. Est\u00e1 muy arrepentida de haberlos mandado ejecutar, no porque le remuerda la conciencia, es la Reina y por lo tanto due\u00f1a de las vidas de sus s\u00fabditos, es por sus familias, por sus esposas que han quedado indefensas.<br>En el siglo VI las ejecuciones ordenadas por el rey o por la autoridad eclesi\u00e1stica del lugar, no se consideraban ni delitos ni pecados sino el ejercicio normal del cargo que ostentaban. Los primeros por ser considerados descendientes del rey David y de Jesucristo, y los segundos por ser los representantes de la verdadera fe, del vicario de Cristo que a su vez es el representante de Dios en la Tierra y poseedores de la verdad absoluta.<br>No, el arrepentimiento de la Reina viene del da\u00f1o causado a las familias de los tres ejecutados. La figura masculina es fundamental en la sociedad goda y si desaparece el padre, el hermano o el hijo mayor, la mujer tiene que volver a casarse si est\u00e1 en la edad o debe profesar en un convento; si permanece sola ser\u00e1 objeto de murmuraciones. Piensa, Amala, en la desventura de las esposas de los \u201cpares\u201d&nbsp;&nbsp;godos, obligadas a contraer nuevo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>75<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>matrimonio para poder sacar a sus hijos adelante, pues los tres ten\u00edan descendencia<br>Por muchas razones hubiera sido mejor haber embarcado desde R\u00e1vena hasta Epidamno y Bizancio y haber pedido el amparo del emperador. Pero no lo hizo y ahora est\u00e1 presa de su primo en la fortaleza del lago Vulsinio..<br>Puede que el miedo de su primo hacia ella se base en que sea \u00e9l quien tuviera intenciones espurias. A\u00fan a su encierro del lago le han llegado noticias de los desmanes que Teodato lleva a cabo entre ostrogodos y latinos, rapi\u00f1ando todo lo que puede e impartiendo injusticia en los tribunales.<br>Pero no se siente de corcho como cuando murieron sus seres queridos, ahora se nota dolorida, con esa sensaci\u00f3n f\u00edsica de opresi\u00f3n en el pecho tan habitual en los \u00faltimos tiempos de su vida. Se lo merece, piensa mirando las tranquilas aguas del lago, se lo merece por haber bajado la guardia y no haberse dado cuenta de que ten\u00eda el enemigo junto a ella, precisamente a quien ha encumbrado. Pod\u00eda haber elegido el matrimonio con un noble en lugar de unir al trono al ambicioso y cobarde de su primo. Se lo merece por haber sabido y, a pesar de ello, permanecer inm\u00f3vil en una especie de limbo en el que se sucedieron los acontecimientos fatales que la han llevado a su situaci\u00f3n actual. Amalasunta sabe que su dolor se agudizar\u00e1 sin dar lugar a que se cronifique, y espera, espera como un castigo las consecuencias de su anterior inmovilismo producto de autoexcusas.<\/p>\n\n\n\n<p>El rey de bisoja mirada, \u201cel Bisojo\u201d, como es vulgarmente apodado, es una persona resentida, as\u00ed lo manifiesta en el ejercicio de su autoridad, pero adem\u00e1s se ha rodeado de una corte de hambrientos de poder y avarientos de dinero que lo aconsejan conforme a sus propios intereses, sin importarles las necesidades del pueblo godo. S\u00f3lo han tenido una preocupaci\u00f3n desde que Teodato ha subido al&nbsp;trono, preocupaci\u00f3n compartida por el rey,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>76<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>que el emperador no se entere de nada de lo que suceda en el reino ostrogodo.<br>Por ese motivo cuando el senador Alejandro lleg\u00f3 a la pen\u00ednsula It\u00e1lica, junto a los obispos Demetrio de Filipo e Ipacio de \u00c9feso, embajadores enviados por Justiniano desde Bizancio, el flamante rey ostrogodo intent\u00f3 distraerles con un programa apretado de actividades. A los obispos los envi\u00f3 a Roma para que participaran y discutieran cuestiones teol\u00f3gicas en la curia romana; al embajador Alejandro, lo acompa\u00f1\u00f3 a R\u00e1vena para que se entrevistara con Amalasunta, verdadero motivo del viaje, pues Justiniano estaba preocupado por la tardanza de la Reina en llegar a tierras del Imperio. Oficialmente el motivo de la entrevista era \u201cla cuesti\u00f3n de Lilibeum\u201d (actual Marsala) y otros asuntos. El Lilibeum era un problema que ven\u00eda coleando desde el gobierno de Teodorico pero que le estall\u00f3 a Amalasunta cuando era la Reina, como tutora de su hijo.<br>Aunque hab\u00eda perdido parte de su antiguo esplendor (\u201csplendidissima civitas\u201d, la llamaba Cicer\u00f3n cu\u00e1ndo fue cuestor en Sicilia) como ciudad m\u00e1s importante de Sicilia, Lilibeum segu\u00eda siendo una de las ciudades claves de la isla por su situaci\u00f3n estrat\u00e9gica y ser la ciudad m\u00e1s cercana a las costa africanas.<br>Cuando Amalafrida, hermana de Teodorico, se cas\u00f3, el rey godo le entreg\u00f3 a su hermana, como dote, la ciudad de Lilibeum. Al enviudar y volver a casar con Trasamundo, rey de los v\u00e1ndalos, la ciudad pas\u00f3 a ser gobernada por el segundo marido de Amalafrida. Al morir primero Trasamundo, y despu\u00e9s ser asesinada Amalafrida, la ciudad deb\u00eda ser restituida a la corona goda, pero los v\u00e1ndalos no quisieron devolver tan importante ciudad ya que su gran flota ten\u00eda como centro el puerto de Lilibeum.<br>Por otro lado a Bizancio, como a todo gran imperio, le lleg\u00f3 la hora de la expansi\u00f3n conquistando territorio tras territorio, pa\u00eds tras pa\u00eds; primero march\u00f3 contra el&nbsp;enemigo m\u00e1s d\u00e9bil, el pueblo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>77<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>v\u00e1ndalo, que demostraba ya su rotunda decadencia bajo el gobierno de su rey Gelimer. Los v\u00e1ndalos a\u00fan conservaban el sur de Hispania, el norte de \u00c1frica con capital en Cartago y algunas ciudades en Sicilia, entre ellas Lilibeum, de la que no se quer\u00edan deshacer a pesar de pertenecer a los godos, en concreto a Atalarico, el peque\u00f1o rey hijo de Amala.<br>Ante esa situaci\u00f3n, la reina goda decidi\u00f3 ayudar indirectamente a Bizancio, permitiendo que el general bizantino Belisario y su flota se guarecieran en puertos sicilianos como paso previo a la invasi\u00f3n contra los v\u00e1ndalos de \u00c1frica y, posteriormente, del sur de Hispania.<br>Tras la derrota de los v\u00e1ndalos, los bizantinos atracaron su flota en Lilibeum qued\u00e1ndose en lugar de los v\u00e1ndalos, cosa que no gust\u00f3 nada en la corte goda de R\u00e1vena consider\u00e1ndolo como un abuso contra el rey ni\u00f1o, Atalarico.<br>Gran diplom\u00e1tica, Amalasunta, no quiso nunca enfrentarse al Imperio Romano de Oriente del que depend\u00eda su reino. Nunca se sabe si alguna vez se decidir\u00eda a viajar hasta Constantinopla en busca de refugio, si fuera otra vez necesario. Pero aprovechaba sin dudar un segundo cualquier minucia para hacer frente a Bizancio, aunque fuera en peque\u00f1as cosas. Por eso acogi\u00f3 a diez desertores hunos huidos del campo vand\u00e1lico que se refugiaron en Campania. Se puso de acuerdo con Uliano, gobernador godo de N\u00e1poles (la antigua Part\u00e9nope), para esconderlos y m\u00e1s tarde los alist\u00f3 en su ej\u00e9rcito que luchaba contra los g\u00e9pidos, en el frente balc\u00e1nico, cerca de Sirmium.<br>Eran mercenarios contratados por los v\u00e1ndalos, por lo tanto al perder la guerra contra Belisario se rescindi\u00f3 el contrato quedando libres para alistarse en otro ej\u00e9rcito. Pero los bizantinos opinaban de distinta manera consider\u00e1ndolos prisioneros de guerra, igual que otros v\u00e1ndalos, por lo que reclam\u00f3 su entrega insistentemente ante la corte de R\u00e1vena, sin obtener resultado alguno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>78<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, Amala tuvo que escuchar otra queja de los labios del embajador Alejandro: en la campa\u00f1a de godos contra g\u00e9pidos, persiguiendo los primeros la retaguardia g\u00e9pida, entraron en territorio bizantino llegando hasta la ciudad de Graciana, atacando a sus habitantes. Lo que fue considerado por Justiniano una violaci\u00f3n injustificada, y con raz\u00f3n.<br>Tras la exposici\u00f3n de todos estos peque\u00f1os conflictos, Alejandro pas\u00f3 al tema principal, al que verdaderamente le hab\u00eda llevado a R\u00e1vena, el retraso del viaje de Amala a Epidamno y le entreg\u00f3 una carta de Justiniano con todos los temas ya expuestos por el embajador, incluida la inquietud del emperador por la seguridad de la Reina.<br>Con sus profundos ojos azules mir\u00f3 detenidamente al embajador y, sonri\u00e9ndolo, le invit\u00f3 a pasar unos d\u00edas de descanso en la corte goda de R\u00e1vena, habilitando la estancia destinada a los hu\u00e9spedes importantes.<br>&#8211; Espero que est\u00e9s c\u00f3modo, te har\u00e1 bien estar unos d\u00edas de asueto. As\u00ed podr\u00e9<br>preparar tranquilamente la contestaci\u00f3n al emperador.<br>A pesar de estar acostumbrado al lujo de la corte bizantina, Alejandro se sorprendi\u00f3 gratamente con la acogedora decoraci\u00f3n de la habitaci\u00f3n y la serenidad que en ella se pod\u00eda respirar, pero lo que m\u00e1s llam\u00f3 su atenci\u00f3n fue el gran mosaico que decoraba el muro frente a la cama; se trata de una gran cenefa de mosaicos pegada a la pared encima de un arc\u00f3n en el que se guarda la ropa de la cama. Es un esmerado mosaico caracter\u00edstico del arte godo representando la llegada de Teodorico a R\u00e1vena que ocupa una banda cercana a los dos metros de ancho y que va de lado a lado de la pared. Es de los pocos mosaicos con motivos civiles que hay en el palacio Real de R\u00e1vena; casi todos los mosaicos, y son muchos, son de car\u00e1cter religioso como el gran mural de la entrada representando a los ap\u00f3stoles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>79<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En casi todas las estancias palaciegas hay alg\u00fan motivo grande o peque\u00f1o, a modo de cuadro, hecho con peque\u00f1os mosaicos caracter\u00edsticos de la \u00e9poca. Tambi\u00e9n los suelos de la mayor\u00eda de habitaciones est\u00e1n decorados con mosaicos; como el dormitorio de Amalasunta, en cuyo piso aparecen dibujadas las nueve musas. Ella ha puesto el lecho de forma que a los lados del mismo est\u00e9n Cl\u00edo, musa de la Historia y Euterpe, musa de la M\u00fasica, as\u00ed lo primero que hace al despertar es saludar a sus dos musas preferidas.<br>Cu\u00e1nto a\u00f1ora su habitaci\u00f3n con sus queridos muebles de nogal, oscuros, sobrios pero confortables. No se puede quejar de la habitaci\u00f3n que tiene en la fortaleza Martana, pero a\u00f1ora despertarse en su cama, saludar a sus musas, asomarse al balc\u00f3n que hay a la derecha y ver a lo lejos el mar, tan azul, tan tranquilo como est\u00e1 siempre el Adri\u00e1tico, tan enso\u00f1ador\u2026Y qu\u00e9 bonito es su gran armario, con su ropa bien ordenada y dos grandes cajones, abajo, en los que guarda la ropa de la cama. A la izquierda, el tocador con los afeites que usa para acicalarse, su gran peine de plata, y a la derecha el bonito espejo en el que tantas veces se ha mirado y se ha gustado. Siente especial cari\u00f1o por ese espejo con la trasera adornada de mosaicos azules y dorados como si fueran olas marinas; fue un regalo de su medio hermana Tiudigota cuando Amala cumpli\u00f3 once a\u00f1os y comenz\u00f3 a menstruar.<br>&#8211; Ya eres toda una mocita casadera \u2013 se present\u00f3 con el regalo en la habitaci\u00f3n<br>de su hermanita.<br>&#8211; A\u00fan me queda mucho para casarme, antes debo aprender muchas cosas- contest\u00f3 Amala muy seria, para parecer m\u00e1s mayor-. Adem\u00e1s, pens\u00e1ndolo bien, no quiero casarme, te obligan a hacerlo con hombres que no conoces y son muy viejos.<br>&#8211; Tonta pero luego te gusta, yo tampoco quer\u00eda casarme con Alarico II, pero cuando lo conoc\u00ed, acab\u00e9 enamor\u00e1ndome de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>80<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Y \u00bfpara qu\u00e9 sirve el matrimonio? \u2013Pregunt\u00f3 Amala, ignorante en ese tema.<br>&#8211; Pues para muchas cosas -contest\u00f3 su hermanastra, mayor que Amala-. Si logras vivir sin la familia de tu esposo y tienes casa propia, eres la due\u00f1a de tu casa y puedes mandar en los esclavos. Si hay una suegra por medio\u2026, es otro asunto. Claro, depende de c\u00f3mo sea, yo he tenido suerte con mi suegra Ragnagilda, no interfiere en nuestras vidas\u2026<br>&#8211; Pero, para algo m\u00e1s servir\u00e1 el matrimonio, digo yo, porque para ser due\u00f1a de una casa\u2026Ya no soy tan peque\u00f1a Tiudigota, he escuchado conversaciones y algo me imagino, pero quiero que alguien de confianza me lo diga y no me mientas, sabes que te lo noto en seguida.<br>&#8211; S\u00e9 a lo que te refieres Amala \u2013Tiudigota baja la voz y cierra bien la puerta de la habitaci\u00f3n para contestar-. Ahora todav\u00eda eres muy joven, aunque hayas empezado a menstruar. Ya ver\u00e1s c\u00f3mo a partir de ahora te cambiar\u00e1 el cuerpo, te crecer\u00e1n los pechos y te gustar\u00e1 tocarlos, a\u00fan m\u00e1s, que un joven guapo te los toque \u2013no me interrumpas-. Tambi\u00e9n ensanchar\u00e1n tus caderas, tomando las formas de mujer. Y empezar\u00e1s a notar como un cosquilleo entre las piernas, en tu sexo, que se cubrir\u00e1 de vello, en tu caso rojizo porque eres pelirroja, yo como soy morena, lo tengo negro.<br>&#8211; \u00a1Negro! \u2013se admira la ni\u00f1a-, \u00a1a ver, ens\u00e9\u00f1amelo!<br>&#8211; No seas tonta, Amala, es igual que el tuyo pero con vello.<br>&#8211; S\u00f3lo quiero saber c\u00f3mo ser\u00e1 el m\u00edo cuando crezca.<br>&#8211; Si nos ve alguien, \u00bfqu\u00e9 creer\u00e1? Va a pensar lo que no es.<br>&#8211; Mira, Tiudigota, cierro la puerta con el pestillo, ya no puede entrar nadie \u2013y de un brinco se acerc\u00f3 a la bonita puerta de nogal para echar el pestillo.<br>&#8211; Bueno, pero s\u00f3lo un poco y a modo did\u00e1ctico, como te guasta decir a ti.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>81<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Su hermanastra se subi\u00f3 la t\u00fanica y se baj\u00f3, un poco, los pantalones blancos y estrechos al estilo godo que llevaba debajo descubriendo un pubis poblado con el vello negro, rizado, caracter\u00edstico de las partes sexuales.<br>Amalasunta, con sus once a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos se maravill\u00f3 del pubis de su hermana, tan poblado, tan negro, tan rizado. \u00a1Ella quer\u00eda tenerlo igual!, \u00a1quer\u00eda tenerlo ya!, sin esperar, \u00a1ahora!, que le creciera el vello de un d\u00eda para otro.<br>&#8211; Tendr\u00e1s que esperar un poco, hermana, al menos unos meses. Pero no te impacientes, que todo llega. De todas formas con esto de ense\u00f1arnos nuestras partes pudendas se me ha olvidado que el motivo de venir a tu habitaci\u00f3n es el regalo de tu cumplea\u00f1os, mira, este espejo que mi suegra me regal\u00f3 hace tiempo, perteneci\u00f3 a Gala Placidia.<br>&#8211; Gracias hermana. \u00a1De Gala Placidia! Siempre me ha gustado visitar su mausoleo y rezar por su alma.<br>Se fundieron en un abrazo maternal del que estaba tan necesitada la princesa goda; ten\u00eda m\u00e1s confianza con Tiudigota que con su madre, Audofleda s\u00f3lo le hablaba de rezos y demonios.<br>Cuando se qued\u00f3 sola a\u00fan estaba sorprendida por el pubis de su hermana, era el primero que ve\u00eda perteneciente a una mujer mayor y, como una aut\u00f3mata, cogi\u00f3 el espejo de Gala Placidia que acababa de regalarle su hermana y se observ\u00f3 con detenimiento su pelona entrepierna. Inmediatamente not\u00f3 c\u00f3mo la envidia entraba en su cuerpo.<br>Aunque fueran medio hermanas y se llevaran ocho o nueve a\u00f1os Tiudigota y Amalasunta estaban muy unidas, sobre todo cuando la reina visigoda enviud\u00f3 de Alarico II y volvi\u00f3 a vivir en la corte ostrogoda de su padre, en R\u00e1vena.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>82<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Su otra hermanastra, Ostrogota un poco mayor que Tiudigota, tuvo menos relaci\u00f3n con Amala por vivir al sur de la Galia al estar casada desde muy joven con Segismundo, rey burgundio.<br>Recuerda cada minuto de su infancia; ya se ha convertido en una vieja que se acuerda m\u00e1s de su ni\u00f1ez que de lo pasado el d\u00eda anterior. Estoy vieja y cansada, piensa Amala, que esa noche finalmente no ha podido dormir y se la ha pasado pensando y rememorando ca\u00f3ticamente momentos de su vida, sin conexi\u00f3n entre ellos. Ya queda poco para que comience a clarear, siempre lo hace por la derecha del ventanal que da al lago, el agua de la clepsidra est\u00e1 a punto de terminarse y su esp\u00edritu, que ha estado en su palacio de R\u00e1vena, donde casi siempre ha sido feliz, regresa a la triste realidad de la isla Martana.<br>Amala sigue sin saber la respuesta que se hizo al comenzar la noche. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 entre ella y su primo para llegar a la fortaleza del lago en calidad de prisionera? \u00bfEn qu\u00e9 momento se rompieron los afectos? Seguramente nunca los hubo o puede que fueran m\u00e1s d\u00e9biles que la ambici\u00f3n y con seguridad mucho m\u00e1s que el miedo. Por miedo se hacen cosas que sin \u00e9l ser\u00eda impensable llevarlas a cabo.<br>Cuando Boecio fue encarcelado y sentenciado a muerte, Amala quiso despedirse de su gran amigo y lo visit\u00f3 en la c\u00e1rcel. Ante la sorpresa de la entonces princesa, Boecio estaba tranquilo, sereno, a ella le pareci\u00f3 que hasta un poco contento.<br>&#8211; Es que no tengo miedo, Amala, no tengo miedo a morir ni he tenido miedo a la sentencia, ni al juicio, no tengo miedo porque siempre he actuado bien, conforme a las reglas sociales y a las leyes por las que nos regimos. Cuando una persona no siente miedo, pero de verdad, de verdad, no para aparentar frente a los dem\u00e1s, bien, cuando una persona no siente miedo, obra conforme a las leyes de la naturaleza y procura no hacer mal a nadie. Tu padre, Amala, me ha condenado porque \u00e9l s\u00ed ha&nbsp;tenido miedo, ha<\/p>\n\n\n\n<p><strong>83<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>cre\u00eddo que yo estaba conspirando en contra suya, que me puse en contacto con Bizancio para destronarle; el miedo a perder todo su poder, su posici\u00f3n, el miedo a verse mendigando o encarcelado, \u00c9SE MIEDO, es el que hizo que me condenara.<br>En realidad es un miedo interior que nos sale afuera ante lo que creemos una amenaza. Una de las peores emociones del hombre es el miedo. Por supuesto hay que tener miedo, pero a un peligro real, no a las historias que pensamos en nuestra mente y que casi nunca se corresponden con la realidad. Tu padre era valiente frente al enemigo en la batalla, pero sent\u00eda otra clase de miedo, era cobarde frente a los miedos internos, m\u00e1s dif\u00edciles de identificar.<br>Despu\u00e9s de pensar, recordar y razonar, Amala lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que estaba all\u00ed encerrada por miedo, por el miedo que su primo la ten\u00eda. No fue por las llamadas de atenci\u00f3n que tanto ella como su padre le hicieron para que dejara de robar las tierras de sus vecinos o restituyera las aprehendidas injustamente. No, no fue el resentimiento, aunque ayudara, fue el miedo a ser asesinado como aquellos pares que se le enfrentaron. Lo que nunca supo Amalasunta fue que hubo un cuarto noble participando en la conjura, su primo \u201cel Bisojo\u201d. Pero Teodato no estaba muy seguro de \u00e9sta \u00faltima circunstancia y pens\u00f3 que su prima estaba al tanto de la conspiraci\u00f3n.<br>Al morir en los Alpes Teodomiro, Ubaldo y Gumersindo y enterarse por su prima que hab\u00eda sido ella quien los mand\u00f3 asesinar, Teodato comenz\u00f3 a preocuparse; como alguien que quiere sonsacar informaci\u00f3n, hac\u00eda preguntas aparentemente tontas a su prima para comprobar qu\u00e9 es lo que la Reina sab\u00eda a cerca de la conjura que llev\u00f3 a los tres nobles a la muerte. Por aquel entonces Atalarico ya estaba enfermo sin que los f\u00edsicos supieran de qu\u00e9, fue cuando en el horizonte apareci\u00f3 la remota posibilidad de ser unido al trono y comenz\u00f3 a rumiar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>84<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tambi\u00e9n llamado Tusciae rex estaba casado con Ermenfrida, hija de Gumersindo, uno de de los nobles descontentos con la Reina por la educaci\u00f3n tan romanizada que le proporcionaba al peque\u00f1o rey Atalarico. A pesar de que Teodato hab\u00eda recibido ense\u00f1anzas parecidas y admiraba profundamente a Plat\u00f3n y la cultura romana, logr\u00f3 unirse al grupo de nobles que sembraba el malestar entre los godos para que se le privara a Amalasunta del derecho de educar a su hijo.<br>Porque hay que saber que Teodato era mal considerado tanto entre su propio pueblo godo, como entre los latinos, todos recelaban de \u00e9l. Ese fue el motivo por el que la nobleza goda no quer\u00eda que participara en la conspiraci\u00f3n contra Amala, no se fiaban de \u00e9l, no porque fuera primo de la Reina o perteneciera a la misma dinast\u00eda amala, sino porque era vox populi su desmesurada ambici\u00f3n y su capacidad para traicionar en el \u00faltimo momento. Si logr\u00f3 formar parte de la conjura contra Amalasunta fue gracias a su esposa Ermenfrida que intercedi\u00f3 ante su padre Gumersindo.<br>Cuando los nobles lograron separar al hijo de la madre y comenzaron a educarle a lo godo, precisamente fue Teodato quien inici\u00f3 a su primo segundo, Atalarico, en una vida de francachela constante y, como las armas no eran del gusto del Bisojo, dej\u00f3 a otros nobles que ense\u00f1aran al rey el manejo del hacha, la lanza, la espada y el arte de la defensa personal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Corte de R\u00e1vena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primera noche que el embajador Alejandro pas\u00f3 en el palacio Real de Teodorico -siempre se llamar\u00eda as\u00ed-, durmi\u00f3 como un beb\u00e9. No recordaba desde cuando hab\u00eda descansado tan bien. El sol ma\u00f1anero le despert\u00f3 lleno de energ\u00eda y alegr\u00eda sin motivo alguno, no entend\u00eda a qu\u00e9 ven\u00eda tanto optimismo, no se lo pod\u00eda explicar, pero no pensaba protestar ante nadie por ello, la vida es demasiado seria y a menudo&nbsp;demasiado triste como para protestar<\/p>\n\n\n\n<p><strong>85<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>por estar contento. Simplemente estaba gratamente sorprendido. Se asom\u00f3 a la ventana que daba a un jard\u00edn perfectamente cuidado y del que se desprend\u00eda un suave y dulce aroma que llegaba hasta la habitaci\u00f3n de Alejandro. Como todo en R\u00e1vena sea igual, pens\u00f3 el embajador bizantino, creo que permanecer\u00e9 bastante tiempo y a poco que se descuide el emperador, me quedo a vivir aqu\u00ed.<br>Despu\u00e9s se entretuvo en mirar detalladamente el gran mosaico que representaba la entrada de Teodorico en la ciudad donde instalar\u00eda su Corte y har\u00eda el centro de su reino. Era muy colorido (como casi todos los mosaicos repartidos por la ciudad), pero predominaban los tonos azules y rojizos dando mucha fuerza a la composici\u00f3n. Frente a la ventana hab\u00eda una puerta que Alejandro abri\u00f3 con precauci\u00f3n, no fuera a ser que diera a otra estancia y estuviera ocupada. Era una peque\u00f1a habitaci\u00f3n rectangular con dos letrinas al estilo romano, una matula (orinal), una ba\u00f1era al fondo, un mueble con una palangana, su aguamanil y una mesa rectangular, alta, que le llegaba hasta la cintura, \u00bfser\u00eda una cama de repuesto?<br>Decididamente Alejandro quer\u00eda vivir en aquel confortable palacio.<br>En Bizancio era mayor el lujo, y m\u00e1s ostentoso, pero al ser m\u00e1s grande tambi\u00e9n la suciedad se notaba m\u00e1s que en la capital goda. No hac\u00eda mucho R\u00e1vena hab\u00eda sido una ciudad del Imperio Romano de Occidente, con habitantes en su mayor\u00eda ciudadanos romanos y, aunque el Imperio ya estuviese en plena descomposici\u00f3n, muchas costumbres propiamente latinas se mantuvieron e, incluso, fueron absorbidas durante alg\u00fan tiempo por los llamados pueblos b\u00e1rbaros entre los que se encontraban los godos. M\u00e1s tarde, con el avanzar de la Edad Media, esas buenas costumbres fueron, poco a poco, despareciendo como consecuencia del paso atr\u00e1s que sufri\u00f3 la civilizaci\u00f3n en Europa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>86<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siempre que ha ocurrido un estancamiento o retroceso socio cultural europeo ha estado por medio el pueblo germano.<br>Ahora nos referimos por ejemplo a la salubridad e higiene, en la antigua Roma estuvo mucho m\u00e1s avanzado que, por ejemplo, en el siglo X. El sistema de letrinas p\u00fablicas y privadas bajo las cuales corr\u00eda el agua para arrastrar la suciedad, era muy sofisticado y ayudaba a la limpieza tanto de las calles como de las casas de los adinerados. En las casas m\u00e1s humildes se usaban las matulas cuyo contenido era depositado en grandes tinajas vaci\u00e1ndose peri\u00f3dicamente en pozos negros que tambi\u00e9n se limpiaban cada cierto tiempo.<br>Por eso no es de extra\u00f1ar que en el palacio Real de R\u00e1vena hubiera instaladas en muchos dormitorios una o dos letrinas que sol\u00edan ser de m\u00e1rmol, e incluso algunas de madera. Tambi\u00e9n gozaba, al igual que otras muchas ciudades romanas, de sistema de alcantarillado, ya conocido por los etruscos.<br>Cuando el embajador bizantino iba a entrar en la sala de ba\u00f1o, llam\u00f3 a la puerta un esclavo para ayudarle con el ba\u00f1o. Son \u00f3rdenes, explic\u00f3 el esclavo muy decidido.<br>&#8211; \u00bfEl se\u00f1or embajador quiere usar la letrina?<br>&#8211; Pues mira s\u00ed, ahora que lo dices, tengo ganas. Pero primero dime c\u00f3mo te llamas.<br>&#8211; Mi nombre es Amintas, pero todos me llaman Amin.<br>&#8211; No pareces godo, eres mucho m\u00e1s moreno.<br>&#8211; No, soy cartagin\u00e9s, de una peque\u00f1a ciudad llamada Gori, aunque mi familia es de origen griego.<br>Mientras hablaba, el esclavo se sent\u00f3 sobre el orificio de una letrina y ante el asombro de Alejandro, explic\u00f3 que era para calentar el m\u00e1rmol, as\u00ed cuando se sentara el embajador no estar\u00eda tan fr\u00edo.<br>&#8211; En Bizancio no han llegado estas costumbres tan sibaritas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>87<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es caracter\u00edstico de Roma, a la Reina le gusta todo lo romano. Ya pod\u00e9is sentaros. Cuando termines, te puedes limpiar con esta esponja que hay colgada y me llama para el ba\u00f1o.<br>&#8211; \u00bfY esta mesa tan alta?<br>&#8211; Es por si quer\u00e9is un masaje.<br>&#8211; No, creo que con el ba\u00f1o ser\u00e1 suficiente.<br>&#8211; Cuando el embajador termin\u00f3 de usar la letrina, volvi\u00f3 Amin con unos calderos grandes de agua que ech\u00f3 por un canalillo bajo la letrina. Despu\u00e9s volvi\u00f3 con m\u00e1s calderos, esta vez de agua caliente, para el ba\u00f1o al que a\u00f1adi\u00f3 hojas y flores de romero que aromatizaron la sala. El romero tambi\u00e9n es bueno para los m\u00fasculos.<br>Ya vestido y acicalado, Alejandro sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n, quer\u00eda ver detenidamente el palacio, pero Amin le condujo al comedor, una gran sala con varias mesas de madera, unas redondas y otras rectangulares, en las que algunas personas estaban tomando fruta fresca, frutos secos y leche agria. Era el ientaculum, la primera comida del d\u00eda.<br>En una mesa redonda, junto a otras dos mujeres, estaba Amalasunta con su perrita Frida sentada a su lado, charlaban distendidamente mientras desayunaban. Conforme el embajador bizantino se acercaba a la mesa de la Reina, unas risitas se escaparon de las amigas de \u00e9sta que no pasaron desapercibidas para nadie. A Teodato, sentado en la mesa contigua desayunando con su hijo mayor, se le torci\u00f3 el gesto, una de las risitas pertenec\u00eda a Ermenfrida, su esposa y ayudante palaciega de la Reina. Siempre dispuesta a la chanza, esta mujer m\u00eda es una simplona \u2013pens\u00f3 Teodato-, menos mal que al menos se porta bien en la cama y accede a todo lo que le pido.<br>&#8211; Se\u00f1ora \u2013se inclin\u00f3 levemente Alejandro ante Amala, estar\u00e9 eternamente agradecido a vos por la acogedora hospitalidad que me brind\u00e1is.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>88<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Sentaos* con nosotras y comed un poco para reponer fuerzas. A veces las noches cansan demasiado &#8211; m\u00e1s risas, esta vez m\u00e1s sonoras y acompa\u00f1adas de miradas de complicidad entre las mujeres.<br>&#8211; Lograr\u00e9is ponerme nervioso\u2026<br>-\u00bfC\u00f3mo es la emperatriz? \u00bfC\u00f3mo es Teodora? &#8211; Amalasunta cort\u00f3 el azoramiento del embajador, conoc\u00eda bien a sus compa\u00f1eras de mesa y sab\u00eda que lograr\u00edan inquietarlo, hasta Casiodoro que era conocido como \u201cel Tranquilo\u201d, se sal\u00eda de sus casillas cuando Ermenfrida y Adalsinda, las nobles ayudantes palaciegas y compa\u00f1eras de la Reina, empezaban con sus cuchicheos, risitas y provocaciones.<br>&#8211; Es una gran mujer, casi como vos, Majestad.<br>&#8211; No se\u00e1is zalamero, embajador. Dejad la diplomacia y las conversaciones oficiales para la Sala del Trono. Quiero saber qu\u00e9 car\u00e1cter tiene, qu\u00e9 inquietudes\u2026Creo que sois un hombre con buen criterio y me dir\u00e9is la verdad.<br>&#8211; Como sab\u00e9is la emperatriz es de origen humilde y tuvo unos comienzos dif\u00edciles. Qued\u00f3 hu\u00e9rfana muy peque\u00f1a. Se ganaba la vida primero ayudando a su hermana Komito en las funciones teatrales y despu\u00e9s ella misma actu\u00f3 de manera provocativa en el teatro de Constantinopla. Consigui\u00f3 fama representando a Leda, tumbada en el suelo del escenario e invitando a los asistentes que le echaran por encima de su cuerpo, casi desnudo, granos de trigo que com\u00edan con avidez unas ocas mientras Teodora se retorc\u00eda de placer.<br>&#8211; Se trata de la leyenda griega de Leda y el Cisne \u00bfNo es as\u00ed?<br>&#8211; En efecto, mi Reina, pero como no ten\u00edan cisnes utilizaban ocas. Poco despu\u00e9s conocer\u00eda a Antonina, que como ya sab\u00e9is es la esposa del general Belisario y ambas entraron a trabajar en un prost\u00edbulo. Desde que Bizancio es el centro del imperio recibe mucha gente, el trasiego de personas es interminable cosa<\/p>\n\n\n\n<p><strong>89<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>que&nbsp;beneficia a todos, incluyendo a las meretrices. Fue entonces cuando conoci\u00f3 a Hec\u00e9bolo, oficial sirio que se dirig\u00eda a Cirenaica para ocupar el cargo de gobernador.<br>&#8211; \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Cirenaica? \u2013pregunt\u00f3 Amalasunta interesada en la explicaci\u00f3n del embajador.<br>&#8211; En el norte de \u00c1frica, era la antigua provincia romana de Creta et Cyrenaica, aunque su origen es muy anterior. Ahora, como es l\u00f3gico, pertenece a Bizancio.<br>&#8211; Como es l\u00f3gico \u2013ya s\u00f3lo era Amalasunta la que escuchaba, ante la seriedad que la conversaci\u00f3n iba teniendo, sus ayudantes palatinas pretextaron obligaciones y huyeron-. Sigue, sigue.<br>&#8211; Permaneci\u00f3 los cuatro a\u00f1os que dur\u00f3 el cargo junto a Hec\u00e9bolo con quien tuvo una hija. De vuelta a Constantinopla Teodora prefiri\u00f3 quedarse en Alejandr\u00eda y despu\u00e9s en Antioqu\u00eda para finalmente llegar a Constantinopla. A su hija le dej\u00f3 con su padre, no se sent\u00eda con fuerzas para criarla.<br>Cuando entr\u00f3 por la Puerta Aurea, Teodora contaba veintid\u00f3s a\u00f1os reales y muchos m\u00e1s de experiencia.<br>No quiso volver al prost\u00edbulo y se hizo hilandera estableci\u00e9ndose en una casa cerca del palacio, all\u00ed conoci\u00f3 al que ser\u00eda su esposo, Justiniano, sobrino del emperador Justino. Su gran belleza cautiv\u00f3 al futuro emperador desde el primer momento que la vio. Pero no pudieron casarse, como era su deseo, porque la ley Constantiniana, a\u00fan vigente, imped\u00eda el matrimonio entre actrices y oficiales gubernamentales. Hubo de esperar a la muerte de la emperatriz Eufemia que aunque quer\u00eda mucho a Justiniano estaba en contra de su matrimonio con la antigua actriz. Al morir Eufemia, Justino se dej\u00f3 convencer por su sobrino y aunque a rega\u00f1adientes derog\u00f3 la ley, pues apreciaba de verdad a Teodora; sab\u00eda que har\u00eda feliz a su sobrino y se comportar\u00eda siempre con decoro. Como as\u00ed es.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>90<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 vida tan intensa! &#8211; Exclam\u00f3 un poco envidiosa Amalasunta. Ella siempre ha estado en R\u00e1vena, aunque haya viajado por todo su reino su hogar siempre ha sido el mismo y le da un poco de rabia. Su mundo siempre fueron los libros, el estudio\u2026 Si conoc\u00eda otras civilizaciones, otros tiempos, otros lugares, otros personajes era por haberlos estudiado e imaginado. En cuanto pudiera emprender\u00eda un viaje a Hispania, la tierra de su marido, lo ten\u00eda decidido, viajar\u00eda hasta Amaya Patricia y se llevar\u00eda a sus hijos para que pisaran por donde lo hab\u00eda hecho su padre y sus abuelos. Qui\u00e9n sabe, puede que encontrara alg\u00fan familiar. Sali\u00f3 de su ensimismamiento y comenz\u00f3 a jugar con Frida.<br>&#8211; Es muy simp\u00e1tica, la perrita.<br>&#8211; Y m\u00e1s inteligente que muchas personas \u2013contest\u00f3 Amala cogiendo a Frida en brazos bes\u00e1ndola hasta atosigar a la pobre perrita-. A pesar de su tama\u00f1o, tan peque\u00f1o, es grande en el afecto que me tiene y yo a ella. No os escandalic\u00e9is, pero es casi como mi tercer hijo. \u00bfQuer\u00e9is dar un paseo por la ciudad?<br>&#8211; Estoy deseando, mi Reina \u2013como buen diplom\u00e1tico, Alejandro sab\u00eda tratar a las personas, en particular a las mujeres.<br>Cuando salieron del comedor camino del gran p\u00f3rtico de entrada seguidos de dos esclavos, dos soldados, sus fieles gardingos y de Frida, se encontraron con Matasunta, la hija menor de Amala, una jovencita de quince a\u00f1os muy parecida a su madre, pero de cabellos morenos. Esbelta y alta, como la Reina, llevaba el cabello suelto sobre una gran capa violeta que le llegaba hasta los pies resaltando su figura y el color oscuro de su rizada y larga melena. Sus penetrantes ojos negros le confer\u00edan un halo de misterio que ella sab\u00eda explotar mirando de una forma muy particular y serena que le hac\u00eda parecer m\u00e1s mayor.<br>&#8211; Buenos d\u00edas madre, \u00bfd\u00f3nde vas?<br>&#8211; \u00bfConoces a Alejandro, embajador de Bizancio?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>91<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Algo he o\u00eddo, pero no hemos coincidido.<br>&#8211; Lleg\u00f3 ayer y se va a quedar unos d\u00edas con nosotros. Hay que ser amables con \u00e9l, no vaya a contar cosas malas de nosotros al emperador. Que conozca la hospitalidad goda.<br>&#8211; Estoy tan gratamente sorprendido por la acogedora recepci\u00f3n y trato que me parece voy a alargar unos d\u00edas m\u00e1s mi estancia en R\u00e1vena, si vos me lo permit\u00eds.<br>&#8211; Matasunta \u2013pregunt\u00f3 la Reina-, \u00bfquieres venir con nosotros? Quiero ense\u00f1arle al embajador nuestra peque\u00f1a ciudad.<br>Tras una detenida ojeada al embajador, la princesa acept\u00f3. Era mucho mayor que ella, pero muy atractivo y Matasunta estaba en esa edad (contaba quince a\u00f1os) en la que gusta tontear con los todos los hombres en general, pero sin atarse a ninguno en particular. Deb\u00eda aprovechar que su madre no le hab\u00eda buscado marido. Ya se sabe las princesas y nobles son buenas monedas de cambio.<br>Pero Matasunta conoc\u00eda perfectamente a su madre y sab\u00eda que har\u00eda todo lo posible para que su hija casara con quien ella libremente eligiera.<br>Salieron del gran Palacio de Teodorico, giraron a la derecha y fueron a pi\u00e9 hasta la vecina iglesia arriana del Salvador, tambi\u00e9n llamada de San Apolinar. Subieron al campanario para poder disfrutar de las maravillosas vistas de la ciudad y del mar. Todos jadearon al llegar, menos Amalasunta que con su caracter\u00edstico dominio de s\u00ed misma y su af\u00e1n de despuntar en todo, disimul\u00f3 el cansancio y los latidos acelerados de su coraz\u00f3n acerc\u00e1ndose al borde de la torre y exclamando acerca de la belleza de las vistas.<br>&#8211; A pesar de no ser un d\u00eda muy claro, es precioso, nunca me cansar\u00e9 de las vistas. \u00a1Mirad, qu\u00e9 bien se ve la terraza del palacio!<br>Despu\u00e9s de ver bien la maniobra de atraque de un barco que entraba en el puerto raven\u00e9s de Classe, bajaron a ver la iglesia llena de mosaicos de la vida de Cristo, de&nbsp;im\u00e1genes de profetas,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>92<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>de Cristo separando a las ovejas de las cabras a semejanza del mosaico del Buen Pastor que hay en el mausoleo de Gala Placidia, y muchas otras im\u00e1genes de nobles godos, varias del rey Teodorico, un gran mural del Palacio Real y otro del puerto de Classe, mandado construir por Augusto siendo el mayor puerto de todo el Adri\u00e1tico, con tres embarcaciones alineadas y amarradas y las murallas de R\u00e1vena.<br>Despu\u00e9s se dirigieron hacia el mausoleo del gran Teodorico, una mole en la que estaba enterrado el rey godo y seguramente se enterrar\u00edan tambi\u00e9n Amalasunta y a sus hijos.<br>&#8211; Aqu\u00ed vengo algunas veces a hablar con mi padre, sobre todo cuando estoy preocupada por alg\u00fan asunto de gobierno \u2013dijo Amala al llegar al mausoleo de su padre.<br>&#8211; Menuda fortificaci\u00f3n \u2013se asombr\u00f3 Alejandro-, es dif\u00edcil de destruir.<br>&#8211; S\u00ed \u2013terci\u00f3 Matasunta para que se notara que ya pod\u00eda opinar-, yo tambi\u00e9n vengo a veces de paseo con mis amigas, pero casi nunca entro, los muertos me producen desasosiego. \u00bfVamos a ense\u00f1arle el de Gala Placidia?<br>&#8211; Otro d\u00eda, Matasunta, le vamos a cansar con tanto andar y tanto ense\u00f1ar.<br>&#8211; Por m\u00ed, encantado, me gusta ver cuanto m\u00e1s mejor. All\u00e1 donde fueres, pasea hasta caer rendido.<br>&#8211; De acuerdo, vayamos a ver a Gala Placidia, es un mausoleo m\u00e1s peque\u00f1o, pero m\u00e1s acogedor, tambi\u00e9n vengo a hablar con la emperatriz romana, pero a ella le pregunto acerca de temas m\u00e1s personales. Desde peque\u00f1a ven\u00eda cuando ten\u00edan alg\u00fan problemilla del coraz\u00f3n. Hace mucho que no la visito.<br>&#8211; He o\u00eddo algo sobre ella, sobre su rapto por los godos y su matrimonio con Ataulfo, muerto \u00e9ste se volvi\u00f3 a casar con el emperador Constancio y\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>93<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed \u2013ataj\u00f3 la Reina-, tuvo cuatro hijos con Constancio, anteriormente hab\u00eda tenido otro con Ataulfo, y tambi\u00e9n\u2026<br>&#8211; Gobern\u00f3 en nombre de su hijo durante doce a\u00f1os \u00bfno es as\u00ed? \u2013Esta vez fue el embajador quien interrumpi\u00f3 a la Reina.<br>&#8211; Veo que est\u00e1is muy enterado de todo lo que pasa por estos lares.<br>&#8211; Es mi obligaci\u00f3n, cuando visito cualquier pa\u00eds o cualquier ciudad me informo previamente de su historia, sus costumbres, en fin, de todo lo que pueda.<br>&#8211; Deb\u00edais trabajar para m\u00ed, me gusta estar rodeada de personas responsables, competentes y cultas.<br>Iba a decir y bien parecidas, como vos; se abstuvo, no eran buenos tiempos para distraerse con tonteos masculinos. Si hubiera sido en otro momento puede que esos bonitos ojos color miel y esa sonrisa tan p\u00edcara le habr\u00edan despertado el deseo, pero la mara\u00f1a de problemas en la que estaba inmersa la absorb\u00edan por completo.<br>Llegaron al mausoleo de Gala, esa Gala Placidia con la que Amala se identificaba en algunas ocasiones; tambi\u00e9n fue regente de un hijo peque\u00f1o, aunque vivi\u00f3 m\u00e1s aventuras que la reina goda, si bien eso no sea siempre bueno. Har\u00e9 ese viaje a Hispania, tengo que hacerlo, pensaba mientras entraban en el mausoleo para que lo viera el embajador bizantino.<br>Tras los comentarios frecuentes en estos casos (ya desde antiguo el ser humano piensa y siente lo mismo ante iguales est\u00edmulos), salieron y vieron a Matasunta con un perrito peque\u00f1o en brazos.<br>&#8211; \u00a1Mira, madre!, mira qu\u00e9 cachorrito tan bonito, parece perdido.<br>&#8211; Se habr\u00e1 escapado de su madre.<br>&#8211; Lo voy a llevar al palacio, \u00a1quiero qued\u00e1rmelo! \u00a1Qu\u00e9 pena me da, pobrecito! Mira c\u00f3mo me da besos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>94<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Amalasunta no trat\u00f3 de convencer a su hija, ni mucho menos de enfrentarse a ella para que dejara al cachorrito, sab\u00eda la fortaleza de sus convicciones respecto a los perros y nada ni nadie le har\u00eda cambiar de idea. Por algo era hija suya. Bueno, Frida tendr\u00eda un compa\u00f1ero de juegos, aunque m\u00e1s parecer\u00eda un hijo, pues la perrita de Amalasunta contaba, ya, nueve a\u00f1os y se estaba convirtiendo en una solterona gru\u00f1ona de morros blanquecinos.<br>De vuelta al palacio, Matasunta no dej\u00f3 que nadie llevara al cachorro, era absorbente, cuando quer\u00eda a alguien lo quer\u00eda para ella sola. Una vez en casa, le dio un poco de sopas de leche y le puso una manta a los pies de su cama. Tendr\u00e9 que pensar c\u00f3mo lo voy a llamar. Ya est\u00e1 lo llamar\u00e9 Ulises como el pelirrojo rey de \u00cdtaca, siempre me ha gustado su inteligencia y su prudencia.<br>Cuando Frida descubri\u00f3 al cachorro comenz\u00f3 a olisquearlo y a darle peque\u00f1os toques con la patita. Tambi\u00e9n aparecieron en la habitaci\u00f3n de Matasunta los otros perros que habitaban en palacio, uno hab\u00eda sido de Atalarico, era grande, peludo y blanco, un pedazo de pan; otro, el m\u00e1s viejo, el que parec\u00eda un burro -tan grande era-fue de Teodorico; el otro era callejero y cobijado. \u00a1Menuda jaur\u00eda! Y la que mandaba en todos ellos era la peque\u00f1a Frida, que los ten\u00eda a todos a raya.<br>Otro de los motivos de cr\u00edtica hacia la Reina por una parte de su pueblo era su amor a los animales, a los godos les parec\u00eda desproporcionado e impropio. Su afecto llegaba hasta el punto de prohibir pegar a los burros, caballos, perros, gatos, aunque fueran propiedad del pegante; tambi\u00e9n oblig\u00f3 quitar el pincho de todas las aguijadas de la pen\u00ednsula it\u00e1lica, \u00bfentonces c\u00f3mo se podr\u00eda trillar? Los bueyes se parar\u00edan y no habr\u00eda manera de hacerlos andar. Pero no fue posible hacerla cambiar de idea, si alg\u00fan campesino era pillado con el pincho sin quitar, se le impon\u00eda una multa. Una aguijada sin pincho perd\u00eda el sentido de su nombre y, adem\u00e1s, era una mariconada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>95<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Amalasunta conoc\u00eda la opini\u00f3n de la mayor\u00eda de sus s\u00fabditos, le daba igual. Ya curtida en las lides del poder, sab\u00eda que si no la criticaban por ese motivo ser\u00eda por cualquier otro, como su af\u00e1n de culturizar a todos, en concreto a los ni\u00f1os, para los que estaba preparando un plan de estudios con ayuda de Casiodoro. Otro motivo de cr\u00edtica era tener demasiado apego a todo lo latino, y otro\u2026, siempre hab\u00eda algo. Como ya sabemos a Amala le gusta conciliar culturas, hermanar pueblos, le gustan las mezclas, pues son enriquecedoras, no se cansaba de repetirlo cuando la ocasi\u00f3n as\u00ed lo permit\u00eda. Pero chocaba frontalmente con su propio pueblo, con los godos, que sabi\u00e9ndose menos cultivados que los latinos andaban siempre recelosos. La fuerza era suya, lo demostraban siempre que pod\u00edan, pero no eran tan refinados, tan maricones dec\u00edan ellos, tan cultos, ni de mente tan abierta como el pueblo romano, cosa que les molestaba sobremanera.<br>No es que estuvieran descontentos de la prosperidad que su Reina parec\u00eda tener la habilidad de proporcionarles, tampoco les parec\u00eda mal la austeridad de la Corte de R\u00e1vena, hab\u00eda muchas cosas con las que estaban contentos pero ERA UNA MUJER quien los gobernaba y no estaban dispuestos a consentir que se cambiara la Ley para que pudiera hacerlo.<br>Qu\u00e9 distinto era en Bizancio, donde hasta se hab\u00eda cambiado una ley para que el futuro emperador pudiera casarse con una actriz, antigua trabajadora en un prost\u00edbulo. Amala estaba deseando que llegaran las tres y media para acribillar a preguntas a Alejandro mientras cenaban. En la corte de R\u00e1vena se segu\u00eda la tradici\u00f3n culinaria romana, el ientaculum y el almuerzo eran ligeros, pero la cena duraba varias horas y se com\u00eda en abundancia; a veces, tras los postres, se cantaba o se le\u00eda algo interesante, aunque la mayor\u00eda de las veces se conversaba si hab\u00eda ganas. Esa noche hubo muchas ganas de conversar con el embajador y todas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>96<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>las&nbsp;preguntas de Amala iban dirigidas a conocer la corte bizantina, sus costumbres, funcionamiento y, sobre todo, a Teodora.<br>&#8211; Perdonad que saque a colaci\u00f3n el monotema de Teodora, pero es que de verdad, de verdad, me interesa todo lo referente a la emperatriz.<br>&#8211; No os preocup\u00e9is, mi Reina, comprendo que os interese, pues s\u00f3lo hay dos mujeres verdaderamente importantes actualmente en nuestro mundo, Amalasunta y Teodora, es l\u00f3gico que quer\u00e1is saber la una de la otra. Tambi\u00e9n os tengo que decir que viv\u00eds en dos sociedades completamente distintas y no s\u00f3lo en lo externo. Por ejemplo creo que en Bizancio se os valorar\u00eda m\u00e1s.<br>&#8211; No quiero lisonjas.<br>&#8211; No son lisonjas, es la pura verdad. Justiniano valora mucho las opiniones de su esposa, le hace caso en casi todo. De hecho ha delegado bastantes asuntos en manos de su esposa. En honor a la verdad, es una mujer inteligente que toma buenas decisiones.<br>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 suerte! \u2013dijo Amala con admiraci\u00f3n, decididamente le estaba tomando mucha tirria a la dichosa emperatriz.<br>&#8211; Un ejemplo, hace un a\u00f1o ha habido una revuelta en Constantinopla, no s\u00e9 si lo sab\u00e9is.<br>&#8211; Algo he escuchado.<br>&#8211; Os lo contar\u00e9 brevemente, ya sab\u00e9is que en el hip\u00f3dromo hay dos partidos rivales, los Azules y los Verdes. Son rivales en todo, en pol\u00edtica, en religi\u00f3n, en carreras de carros, en\u2026, todo. Hace falta muy poco para que salte la chispa entre ellos como as\u00ed ocurri\u00f3 el a\u00f1o pasado; lo que comenz\u00f3 como una inocente discusi\u00f3n por una carrera entre las dos facciones, deriv\u00f3 en una rebeli\u00f3n que casi le cuesta el trono a Justiniano. Teodora lo salv\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>97<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n traspas\u00f3 los l\u00edmites de las carreras, pas\u00f3 a discutirse de religi\u00f3n, los Verdes son monofisistas y los Azules, entre los que se encuentra Justiniano, practican el cristianismo oficial y tras la religi\u00f3n surgi\u00f3 el descontento. Pero no fue un descontento corriente, detr\u00e1s de esas discusiones subyac\u00eda un gran descontento ante la inminente subida de impuestos para poder comprar la paz a los persas con quienes se estaba negociando en aquellos momentos. Despu\u00e9s del descontento comenzaron los disturbios, las revueltas, los incendios, prendieron fuego a Santa Sof\u00eda y a otros edificios p\u00fablicos. Hubo muertos. Los sublevados llegaron a nombrar un nuevo emperador, Hipatio, sobrino de Atanasio, el emperador anterior a Justino.<br>\u00a1Nik\u00e1! \u00a1Nik\u00e1! (\u00a1victoria!), iban gritando como locos por las calles de la ciudad, cada vez m\u00e1s rebeldes. Cuando se cruzaban con alguien de los Verdes se gritaban \u00a1Nik\u00e1!<br>Ante el cariz que estaba tomando la rebeli\u00f3n e incapaz de controlar a su pueblo, Justiniano y sus oficiales comenzaron a hacer los preparativos para huir.<br>En esto apareci\u00f3 Teodora, majestuosa, ricamente vestida, como le gusta a ella y se plant\u00f3 en el dintel de la puerta de una de las salas del edificio Dafne. Con su sola presencia llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los consejeros que hab\u00edan sido congregados para discutir la mejor forma de escapar. \u00bfEs lo que parece? \u2013Comenz\u00f3 la emperatriz dirigi\u00e9ndose a su esposo-, nunca imagin\u00e9 que fuerais un atajo de gallinas. \u00bfQu\u00e9 quer\u00e9is? Es l\u00f3gico que el pueblo se rebele, le estamos haciendo la vida muy dif\u00edcil con tanta subida de impuestos, lo que no s\u00e9 es c\u00f3mo no ha sucedido antes. Est\u00e1n cumpliendo con su deber: rebelarse. El emperador tambi\u00e9n deber\u00e1 cumplir con el suyo, controlar la revuelta, para ello nadie mejor que Belisario. Lo \u00faltimo que debe hacer un rey, \u00a1qu\u00e9 digo un rey, un emperador!, es huir para vivir en el exilio, escondido como un conejo que no sale de la madriguera por miedo a ser cazado. Es mejor morir luchando que vivir escondido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>98<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces fue cuando pronunci\u00f3 la frase que la ha hecho famosa en todo Bizancio \u201cla p\u00farpura es una excelente mortaja\u201d.<br>La frase, la decisi\u00f3n de la emperatriz, su coraje, o que recapacit\u00f3, pero el caso es que Justiniano decidi\u00f3 no escapar y orden\u00f3 a Belisario y a Mundus que atacaran a los rebeldes del hip\u00f3dromo.<br>El resultado seguro que lo conocer\u00e9is, mi Reina.<br>&#8211; S\u00ed, no s\u00e9 si ser\u00e1n ciertas pero las noticias que han llegado a R\u00e1vena, es de treinta mil muertos.<br>&#8211; Efectivamente, as\u00ed es, murieron unos treinta mil rebeldes y la ciudad qued\u00f3 casi destruida.<br>&#8211; Qu\u00e9 horrible, \u00a1cu\u00e1nta sangre!<br>&#8211; Tambi\u00e9n ajusticiaron a Hipatio, aunque \u00e9l nunca quiso ser nombrado emperador. Pero Teodora insisti\u00f3. No quiso dejar ning\u00fan cabo suelto.<br>&#8211; Qu\u00e9 car\u00e1cter. Yo creo que nunca podr\u00eda ordenar matar a tanta gente \u2013se qued\u00f3 pensativa, Amalasunta, recordando la muerte de los tres nobles godos-, pero quien sabe de lo que se es capaz de hacer en ciertos momentos.<br>Y admir\u00f3 a la que hac\u00eda poco aborrec\u00eda. No es que hubiera comenzado a amarla de pronto, pero se dio cuenta de la fibra con la que estaba hecha Teodora, y la admir\u00f3, y la envidi\u00f3, y se entristeci\u00f3 por no ser como ella.<br>Amala pertenece a ese grupo de personas que se autoanalizan con frecuencia para, seg\u00fan ellas, conocerse mejor y pulir sus defectos. La Reina sabe que es de firme convicciones consiguiendo, la mayor\u00eda de las veces, ser justa; sabe que tiene buenas ideas para su pueblo, tambi\u00e9n reconoce que es soberbia y le cuesta mucho dejar de serlo y sabe sobre todo que en el fondo, aunque lo trate de disimular, es de coraz\u00f3n blando, demasiado d\u00e9bil para ser reina de los godos. Le gusta convencer con la raz\u00f3n, no con las armas. Las pocas veces que ha usado la fuerza, como en el caso&nbsp;de la muerte de los tres nobles conjurados, se arrepiente<\/p>\n\n\n\n<p><strong>99<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>y se echa en cara no haber tratado de solucionar aquel problema de otra forma. Su mente l\u00f3gica le dice que hizo bien, para gobernar hay que tener mano dura y si hay que matar, se mata. Sigue cont\u00e1ndole su mente que incluso debi\u00f3 mandar asesinar a las familias de los conjurados para evitar futuros problemas, tambi\u00e9n a su primo Teodato; m\u00e1s de una vez le ha sorprendido mir\u00e1ndola de una forma que no le gustaba nada. No por su mirada estr\u00e1bica. Pero ella sabe que no fue capaz de dar esa orden, bastante drama es quedarse sin hombre en la casa que mantenga a la familia para ahuyentar el fantasma del hambre y la maledicencia que pesa sobre las mujeres sin marido y las familias sin padre, como el buitre vuela en c\u00edrculo sobre la carro\u00f1a o el \u00e1guila sobre su presa.<br>El recuerdo de lo mal que lo pas\u00f3 Rusticiana, esposa de Boecio, cuando enviud\u00f3 al ser ejecutado su marido y ser despose\u00edda de todo teniendo que mendigar para poder subsistir, y el pensamiento de lo mal que lo pasan todas las mujeres que enviudan es el motivo por el que convoc\u00f3 a su magister officiorum, Casiodoro, para que articul\u00e1se una ley que derogara la actual, en la que se ordenaba despojar a la viuda de un ejecutado, por cualquier delito, de todos sus bienes conden\u00e1ndola a mendigar.<br>No, Amalasunta es incapaz de mandar matar o ejecutar, s\u00f3lo en casos extremos ha ordenado tal cosa.<br>Ya encerrada en el lago Vulsinio se arrepentir\u00e1 de haber sido y seguir siendo tan d\u00e9bil, de sentir tanto dolor por las penas ajenas. No puede ser, se dice a s\u00ed misma en todo momento, tengo que sobreponerme al dolor. La vida es dura, a\u00fan para m\u00ed que no debo quejarme, soy una privilegiada a pesar de haber perdido un hijo en la flor de la vida. Pero no puedo permanecer impasible ante tanta desgracia, es superior a mis fuerzas. Ya que tengo poder tratar\u00e9 de arreglar algo, s\u00f3lo un poco, es mi obligaci\u00f3n,&nbsp;ser\u00e1 por ego\u00edsmo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>100<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>pero necesito apaciguar el dolor que llevo dentro ayudando a mi pueblo.<br>A\u00fan estuvo Alejandro unos d\u00edas m\u00e1s en la corte goda de Amalasunta esperando el regreso de los dos compa\u00f1eros de viaje, Ipazio, obispo de \u00c9feso y Demetrio de Filipo que hab\u00edan ido a Roma para asistir al s\u00ednodo en la curia pontificia y discutir sobre cuestiones teol\u00f3gicas relacionadas con el arrianismo, tan extendido por todo el imperio.<br>Cuando los dos obispos llegaron a R\u00e1vena se unieron a Alejandro y embarcaron hacia Constantinopla*. Todos llevaban noticias para Justiniano, el embajador las de Amalasunta, que le hab\u00edan sido confiadas durante sus muchas conversaciones m\u00e1s o menos formales. Amala le hab\u00eda manifestado sus sentimientos e intenciones; estaba cansada de la incertidumbre en la que viv\u00eda en la corte goda, siempre pendiente de intrigas para acabar con su vida, quer\u00eda hacer un trueque con el emperador: ella le ofrec\u00eda su reino a cambio de protecci\u00f3n, de vivir tranquila en la corte bizantina.<br>Por otro lado los obispos tambi\u00e9n eran portadores de ofrecimientos, esta vez de Teodato, que por haber estado implicado en la conspiraci\u00f3n contra su prima viv\u00eda en constante zozobra por miedo a ser arrestado y asesinado. Por todo ello ofrec\u00eda al emperador todas sus vastas posesiones en Tuscia a cambio de una cantidad de dinero y de la dignidad de senador para poder vivir en Constantinopla con holgura y consideraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Dama del Lago<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace rato que a la clepsidra se le ha terminado el agua y Amalasunta tiene los ojos resecos y pegajosos por el llanto. Parte de la noche la ha pasado llorando de pena por no estar con los pocos seres queridos que le quedan \u00a1echa mucho de menos<\/p>\n\n\n\n<p><strong>101<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>a&nbsp;Matasunta, a Marcelina, a Frida, a Ulises y a\u2026! Llorando por no haber sido perspicaz cuando era necesario, por no haber hecho caso a ese instinto que le dec\u00eda lo retorcido y malvado que es su primo, ha llorado de rabia, ha llorado de impotencia, ha llorado y se le ha desgarrado el alma por sentirse en un callej\u00f3n sin salida en el que se ha mentido ella sola, ha llorado de soledad. Ya ni se acuerda por todo lo que ha llorado.<br>Cuando se da cuenta de que ha amanecido recoge presurosa los \u00fatiles de escritura y sube a su habitaci\u00f3n para adecentarse un poco, est\u00e1 presa pero debe mantener el decoro. En las escaleras se cruza con Sof\u00eda que baja a calentarle el agua para el ba\u00f1o y a comenzar con sus quehaceres cotidianos.<br>&#8211; \u00bfHas estado toda la noche despierta?<br>&#8211; S\u00ed, Sof\u00eda, he querido escribir un poco, pero he estado meditando.<br>&#8211; Y llorando, Se\u00f1ora, no puedes disimular esos ojos pita\u00f1osos. Ahora mismo voy a preparar una tisana para que te laves los ojos y te pongas un emplasto.<br>&#8211; Gracias, eres mi consuelo en estos tristes momentos.<br>Se calla antes de romper otra vez a llorar; quiere cortar el c\u00edrculo vicioso en el que peligrosamente est\u00e1 a punto de entrar. S\u00f3lo en dos ocasiones ha estado en parecida situaci\u00f3n an\u00edmica. Las recuerda con terror; son episodios que afortunadamente pasaron sin dejar secuelas; comenzaron llorando desconsoladamente, sin poder dejar de llorar, como ahora, alimentando con las l\u00e1grimas su dolor que iba creciendo, creciendo e invadiendo el cuerpo convertido \u00fanicamente en dolor. Dolor cada minuto del d\u00eda y de la noche, dolor tan insoportable que s\u00f3lo otro dolor a\u00fan mayor, si cabe, es capaz de mitigarlo, s\u00f3lo un poco y por poco tiempo. Al menos es un respiro hasta que empieza de nuevo el c\u00edrculo vicioso.<br>Es la hora de las autolesiones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>102<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con la muerte de M\u00e1ximo se infligi\u00f3 cortes en el brazo, era lo \u00fanico que le consolaba un poco. Baj\u00f3 a las cocinas de palacio y con disimulo cogi\u00f3 un peque\u00f1o cuchillo muy afilado, despu\u00e9s, subi\u00f3 a su habitaci\u00f3n y en la penumbra del crep\u00fasculo se hizo unos cortes casi paralelos en el antebrazo izquierdo. La sangre surg\u00eda coloreando la piel e hipnotizando a Amala. Inmediatamente not\u00f3 c\u00f3mo ese dolor que le desgarraba las entra\u00f1as se apaciguaba durante unas horas; tiempo que aprovechaba para pasear, leer y pensar en la forma de quitarse el dolor definitivamente, siempre llegaba a la misma conclusi\u00f3n, la muerte. S\u00f3lo desapareciendo de la vida dejar\u00eda de sufrir, no sentir, eso era lo que quer\u00eda, no sentir. Envidiaba a su madre porque era una persona que parec\u00eda no sentir ni padecer, al menos era la impresi\u00f3n que ella ten\u00eda. Mientras decid\u00eda c\u00f3mo suicidarse ten\u00eda el peque\u00f1o cuchillo para los cortes, en las piernas, en los brazos\u2026Cuidaba bien de esconder las heridas, pero un d\u00eda, hablando acaloradamente de cualquier tema con su amigo Boecio, \u00e9ste se dio cuenta.<br>&#8211; Amala, \u00bfqu\u00e9 tienes en el brazo? \u00bfQui\u00e9n te ha hecho estas heridas? Pero bueno, a ver, ens\u00e9\u00f1amelas que las vea.<br>A pesar del forcejeo, no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio a la princesa que ense\u00f1ar los brazos a su amigo, las piernas no. Tuvo que contarle el porqu\u00e9 de la escabechina. Boecio la abraz\u00f3 con ternura, como a una hija.<br>&#8211; Te tendr\u00e9 que re\u00f1ir, pero ahora lo importante es que salgas de esta tristeza que te provoca las ganas de hacerte da\u00f1o. Tranquila que no dir\u00e9 nada a tus padres, sabemos el genio de Teodorico y de lo que es capaz. No es cuesti\u00f3n de que vivas encerrada en una celda de cualquier c\u00e1rcel. Ver\u00e1s c\u00f3mo leyendo esto comienzas a curarte. \u2013Le entreg\u00f3 el libro de poemas \u201cDe Rerum Natura\u201d de Tito Lucrecio Caro, que recoge la moral y pensamientos de Epicuro.<br>Imagino que lo conoces, es un buen libro que es necesario releer de vez en cuando.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>103<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Gracias \u2013 acert\u00f3 a responder Amala dentro de su verg\u00fcenza-, no, no lo he le\u00eddo. No te preocupes que lo har\u00e9, leer es lo que menos esfuerzo me cuesta.<br>&#8211; \u00bfSabes lo que propugnaba el maestro de Samos?<br>&#8211; S\u00ed, Epicuro es uno de mis fil\u00f3sofos preferidos.<br>&#8211; Pues no estar\u00eda mal que recordaras m\u00e1s a menudo su doctrina. Venga, vamos a recordar sus ense\u00f1anzas entre los dos.<br>&#8211; Otra vez, gracias, Severino, eres muy bueno conmigo.<br>&#8211; No me lo agradezcas tanto y vamos.<br>En seguida entablaron una conversaci\u00f3n a cerca de las doctrinas epic\u00fareas recogidas por Lucrecio. El de Samos fue uno de esos fil\u00f3sofos que comenz\u00f3 a tener mala prensa por ser sus pensamientos y ense\u00f1anzas contrarios a la doctrina que los sacerdotes predicaban desde los p\u00falpitos.<\/p>\n\n\n\n<p>El poder que un religioso ten\u00eda en el Medievo, cu\u00e1ndo desde su p\u00falpito sermoneaba a sus fieles, s\u00f3lo era comparable al del general arengando sus tropas. Ni el poder real pod\u00eda parangonarse con el religioso. Por ese motivo cuando las flechas de los sermones empezaron a dirigirse hacia los fil\u00f3sofos, \u00e9stos fueron arrinconados (algunos m\u00e1s que otros, Epicuro fue uno de los m\u00e1s denostados), y sus libros destruidos o escondidos en l\u00f3bregos s\u00f3tanos de conventos y palacios. Sobre todo a partir del cierre de la Academia de Plat\u00f3n en 529.<br>Por aquellos a\u00f1os de esta historia ya hab\u00eda, por toda Europa, un n\u00famero considerable de monasterios que segu\u00edan la regla de San Pacomio y comenzaban a trabajar copiando en el scriptorium comunal los libros que los abades eleg\u00edan \u00bfde d\u00f3nde? Es f\u00e1cil adivinarlo, del mont\u00f3n que hab\u00eda en el s\u00f3tano. Rebuscaban y el que les parec\u00eda mejor era copiado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>104<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El c\u00edrculo de la vida tambi\u00e9n lleg\u00f3 al saber por medio de los libros, la pena es que alg\u00fan jir\u00f3n se quedara en el camino. Por un lado, y por influjo eclesi\u00e1stico, Justiniano clausur\u00f3 el mayor centro del saber, del razonar y del pensar durante ochocientos a\u00f1os, y por otro, comienza en el seno de los monasterios cristianos un movimiento \u201csalvador\u201d del saber del momento, gracias al cual se pudo guardar parte del conocimiento.<br>Gracias<\/p>\n\n\n\n<p>A la princesa le consol\u00f3 aquella conversaci\u00f3n con Boecio. \u00c9ste le hizo recordar que para Epicuro el fin en la vida es procurar el placer y evadir el dolor, siempre de una manera RACIONAL, no lo olvides Amala \u2013dec\u00eda su amigo-, hay que evitar los excesos pues la mayor\u00eda de las veces, por no decir todas las veces, provocan sufrimiento, dolor. Hay que buscar los placeres del esp\u00edritu ya que son superiores a los del cuerpo. Tambi\u00e9n hay que procurar llegar a un estado de bienestar corporal y espiritual, al que \u00e9l llam\u00f3 ataraxia.<br>Recuerda, el maestro de Samos criticaba tanto el desenfreno como la renuncia al placer carnal, ambos son peligrosos y de nefastas consecuencias. Y no olvides que dec\u00eda \u201cel que no considera lo que tiene como la riqueza m\u00e1s grande, es desdichado, aunque sea due\u00f1o del mundo\u201d.<br>A partir de aquella charla Amalasunta mejor\u00f3 y cuando cicatrizaron las heridas y cayeron las \u00faltimas postillas desapareci\u00f3 el dolor en el pecho.<br>La segunda vez que su mente le oblig\u00f3 a autolesionarse fue tras la muerte de su hijo, Atalarico. Con los a\u00f1os el dolor parece mayor o se soporta peor o puede que sea por ser un sufrimiento presente y el del pasado, de igual o mayor intensidad, ya no se recuerde. Para Amalasunta, como para cualquier madre, la muerte de su hijo fue lo peor que le pudo pasar; a pesar de estar distanciados y de no vivir ya juntos, Amala&nbsp;no pod\u00eda aguantar el dolor de la<\/p>\n\n\n\n<p><strong>105<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>desaparici\u00f3n de su hijo. Quer\u00eda expresar el desgarro de su cuerpo y de su esp\u00edritu a ver si de esa forma se aliviaba un poco, pero su mente se neg\u00f3 a buscar las palabras para describir la pena que sent\u00eda. Record\u00f3 cuando de jovencita su gran amigo Severino Boecio le ayud\u00f3 a superar la crisis por la muerte de M\u00e1ximo, su primer amor. Esto era distinto, su propia sangre hab\u00eda muerto, su alma, su prolongaci\u00f3n, sus ilusiones, y hab\u00eda muerto con tan s\u00f3lo dieciocho a\u00f1os. Para ella sus hijos eran la inmortalidad. Con qu\u00e9 gusto se hubiera cambiado por su hijo. Tanta gente vieja, in\u00fatil, y sigue viviendo\u2026, en cambio su hijo, en la flor de la vida, dieciocho a\u00f1os. Si hubiera seguido viviendo conmigo seguro que todav\u00eda estar\u00eda vivo, yo le habr\u00eda cuidado con mimo, le habr\u00edan asistido los mejores f\u00edsicos, habr\u00eda ido a por ellos al lugar m\u00e1s remoto de la Tierra. Pero cuando me enter\u00e9 de su enfermedad ya era tarde y mi pobre ni\u00f1o muri\u00f3.<br>Todos en la Corte sintieron pena de la Reina, hasta su malvado primo se condoli\u00f3.<br>Comenzaron las heridas consoladoras que a\u00fan le parecieron poco a la Reina, s\u00ed, eran efectivas durante un rato, mas enseguida volv\u00eda la quemadura interna a destrozarla; f\u00edsicamente se notaba como si se rompiera poco a poco en peque\u00f1os trozos, a modo de mosaicos que se ca\u00edan al andar formando largas hileras que s\u00f3lo ella pod\u00eda ver.<br>Pero esta vez lleg\u00f3 m\u00e1s lejos, despu\u00e9s de leer a Epicuro a trav\u00e9s de Lucrecio, despu\u00e9s de conversar con su amigo muerto Boecio (lo conoc\u00eda tan bien que no hizo falta su presencia en dicha conversaci\u00f3n), de correr por la playa hasta agotarse, despu\u00e9s de no obtener resultado alguno para ese desgarro que la estaba matando, decidi\u00f3 buscar un bebedizo para poner fin a su vida. Con ese dolor tan tremendo era imposible vivir, el tiempo lo cura todo, le dec\u00eda su fiel Marcelina. Amala sab\u00eda que es cierto, pero \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s deb\u00eda pasar para que el dolor desapareciera? Con la edad se tarda m\u00e1s en purificarse, todo va m\u00e1s lento, cuesta m\u00e1s y para la Reina era&nbsp;demasiado, al menos eso pensaba ella. \u00a1Muerte! \u00a1Muerte!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>106<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que me hace falta, morir.<br>March\u00f3 a Comaquio, ciudad de moda a unas cinco horas de camino de R\u00e1vena, en busca de una curandera famosa, el pretexto que puso a Marcelina era la compra de un bebedizo para calmar la angustia y el dolor, en cierto modo as\u00ed era. A pesar de todo, Marcelina la acompa\u00f1\u00f3, no dejaba a su ni\u00f1a ni a sol ni a sombra. No le qued\u00f3 m\u00e1s remedio, a Amala, que ir con ella; tambi\u00e9n se autoinvitaron las damas palatinas, \u00a1se iban ellas a perder un viaje!, aunque fuera corto.<br>Al despuntar el alba y tras tomar un abundante ientaculum, emprendieron el viaje a Comaquio en dos carruajes bien mullidos. En el carro de la Reina iban Marcelina y dos de los perros que viv\u00edan en palacio, ellos tampoco quer\u00edan perderse el viaje. Sabemos el amor que siempre tuvo Amalasunta por los animales y siempre que pod\u00eda, los llevaba con ella. Salieron de R\u00e1vena hacia el norte por la v\u00eda Popilia Annia<br>&#8211; Est\u00e1s muy pensativa, mi ni\u00f1a -espet\u00f3 Marce-, qu\u00e9 te pasa, s\u00e9 buena y cu\u00e9ntaselo a Marcelina.<br>&#8211; Qu\u00e9 me va a pasar, que no se me quita la tristeza en la que me he instalado. No veo el d\u00eda que levante cabeza, el sufrimiento es tan fuerte como el mismo d\u00eda que Atalarico muri\u00f3.<br>&#8211; No desesperes, da tiempo al tiempo, a\u00fan es pronto, no seas impaciente.<br>&#8211; Tengo que hacer tantas cosas\u2026, necesito estar bien para poder afrontarlas,&nbsp;si sigo tan mustia no s\u00e9 si tendr\u00e9 fuerzas para ello. .<br>Qu\u00e9 prof\u00e9ticas fueron sus palabras, los meses siguientes a la muerte de su hijo estuvieron pre\u00f1ados de acontecimientos.<br>El resto del camino lo hicieron las dos mujeres en silencio, cada cual pensando en sus cosas y escuchando el paisaje, canto de p\u00e1jaros, campesinos trabajando sus tierras y como m\u00fasica de fondo las risas que llegaban desde el otro carro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>107<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Amala discurr\u00eda la forma de deshacerse de sus acompa\u00f1antes sin despertar sospechas, sobre todo deb\u00eda escabullirse de Marce para poder encargar el veneno.<br>A pesar de sus elucubraciones se fij\u00f3 en el mal estado de la calzada, hac\u00eda mucho que no se arreglaba, mucho antes de llegar su padre a R\u00e1vena. Se distrajo un poco pensando a quien iba a encargar el arreglo de la carretera.<br>Los ostrogodos construyeron pocas obras nuevas, se dedicaron m\u00e1s a conservar y restaurar las construcciones romanas gracias a lo cual muchas han perdurado durante siglos hasta nuestros d\u00edas.<br>Por fin llegaron a Comaquio; como ten\u00edan hambre buscaron una posada para poder saciar el apetito y pasar la noche. Amalasunta rog\u00f3 a sus damas que nada dijeran de su condici\u00f3n, ni siquiera quienes eran ellas. Por indicaci\u00f3n de la Reina todas se hab\u00edan vestido de forma humilde. Si alguien preguntaba deber\u00edan decir que eran unas damas en busca de sus maridos destinados en Altinum, y los cuatro soldados que las acompa\u00f1aban pertenec\u00edan a la centena de uno de los maridos. Quer\u00eda pasar desapercibida, sin que en R\u00e1vena se enteraran de su ausencia, el ambiente comenzaba a enrarecerse y deb\u00eda estar muy atenta con todo lo que se estaba fraguando. Pero si muero antes de que estalle lo que parece ser\u00e1 una rebeli\u00f3n, no me enterar\u00e9.<br>Una vez saciado el apetito salieron a pasear por la plaza todav\u00eda animada ya que hab\u00eda sido d\u00eda de mercado y quedaban algunos puestos de telas y de comida. Preguntaron por la famosa curandera de Comaquio cuya fama se extend\u00eda por todo el valle del Po. Como la ciudad se circunscrib\u00eda a sus murallas y no era muy grande casi todos se conoc\u00edan, por lo que no les fue dif\u00edcil dar con la curandera, de nombre Honoria la Romana, por ser de origen latino.<br>Marcelina se empe\u00f1\u00f3 en acompa\u00f1ar a su ni\u00f1a a casa de la curandera, sin embargo Amala logr\u00f3 convencerla para que se quedara en la posada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>108<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Me acompa\u00f1ar\u00e1n dos soldados, no te preocupes, no me pasar\u00e1 nada.<br>&#8211; Que te acompa\u00f1en los perros, el grand\u00f3n impone respeto, nadie sabe que es un pedazo de pan.<br>&#8211; Si te quedas m\u00e1s tranquila me llevar\u00e9 tambi\u00e9n a Ner\u00f3n.<br>Honoria la Romana era de las pocas personas que viv\u00edan extramuros, estaba casada con Germano, el herrero, motivo por el que viv\u00edan en un bosque cercano a la ciudad. Los herreros necesitan tener cerca mucha le\u00f1a, no en vano tambi\u00e9n se les llama Se\u00f1ores del Fuego, con toda la carga m\u00e1gica que ello conlleva. En la sociedad goda no eran s\u00f3lo simples herreros, sino que ten\u00edan m\u00faltiples funciones, como por ejemplo elegir el lugar donde construir un edificio, para lo cual tiraban su simb\u00f3lico martillo y donde cayera se constru\u00eda la casa. Tambi\u00e9n celebraban algunos juicios ante la fragua de su herrer\u00eda, adem\u00e1s de curar enfermedades tanto a personas como a los animales.<br>Aunque la herrer\u00eda estaba extramuros, junto al calor de la fragua se reun\u00edan, con frecuencia, algunos hombres de la ciudad para charlar de cualquier cosa, asuntos pol\u00edticos y hasta se tomaban decisiones. Algunas herrer\u00edas de otros lugares con el tiempo se convertir\u00edan en tabernas. Tambi\u00e9n era frecuente, en esa \u00e9poca, que para convocar una reuni\u00f3n importante se mandara circular el martillo del herrero de casa en casa, como se\u00f1al. Por todo ello se miraba con respeto a Germano y a su mujer, Honoria.<br>Lleg\u00f3 Amala a casa del herrero y de la curandera antes de que oscureciera.<br>Honoria la Romana, conoc\u00eda su llegada, as\u00ed de r\u00e1pido corr\u00edan las noticias.<br>La Reina baj\u00f3 del carro con Frida y Ner\u00f3n y se sorprendi\u00f3 de ver al matrimonio esper\u00e1ndola en el camino de su casa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>109<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Estamos honrados por tan noble visita \u2013fue Honoria quien habl\u00f3-, aunque no vivamos en el centro de la ciudad no enteramos de las novedades como si estuvi\u00e9ramos en la plaza.<br>&#8211; Pues entonces estar\u00e1s informada a por lo que vengo a pedirte.<br>&#8211; No, eso no, mi Se\u00f1ora.<br>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 me llamas mi se\u00f1ora?<br>&#8211; La dignidad se os ve en la cara y s\u00f3lo existe una mujer en el reino revestida de esa dignidad.<br>&#8211; Por lo que veo, adem\u00e1s de curandera eres adivina.<br>-Sin querer alardear, un poco s\u00ed, aunque es m\u00e1s observaci\u00f3n que otra cosa. Pero pasa, pasa a mi humilde hogar.<br>-Antes de hacerte el encargo que es por lo que he venido, quiero preguntarte una cosa. \u00bfTu marido es godo?<br>&#8211; S\u00ed, majestad.<br>&#8211; Y t\u00fa latina \u00bfme equivoco?<br>&#8211; No, no os equivoc\u00e1is.<br>&#8211; Imagino que estar\u00e9is casados.<br>&#8211; S\u00ed, pero no infringimos ninguna\u2026<br>&#8211; No te preocupes Honoria, no van por ah\u00ed las preguntas. Al rev\u00e9s, me parecen excelentes los matrimonios mixtos. Si no es demasiada indiscreci\u00f3n \u00bfqu\u00e9 tal os llev\u00e1is?<br>&#8211; Bastante bien para los a\u00f1os que llevamos ya juntos. Germano es un buen hombre \u2013 le propin\u00f3 un codazo de cari\u00f1o-, se ha ganado el respeto de todos, tambi\u00e9n el m\u00edo. Ya no nos queremos como cuando ten\u00edamos quince a\u00f1os pero\u2026-se qued\u00f3 un momento pensativa-, y eso que Dios no ha querido que tengamos hijos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>110<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Como ya te he dicho, estoy a favor de los matrimonios entre godos y latinos, quiero conseguir armon\u00eda entre los dos pueblos. Pero dej\u00e9monos de exordios, al grano, por lo que he venido a verte, quiero saber si puedes hacerme un bebedizo que sea venenoso. Me da igual si deja o no residuos. No es para matar a nadie, la destinataria soy yo.<br>Honoria se qued\u00f3 un rato mirando a Amala con expresi\u00f3n interrogadora. No le cab\u00eda en la cabeza que toda una reina quisiera poner fin a su vida.<br>&#8211; Se me olvidaba decirte \u2013sigui\u00f3 Amala-, que lo que te estoy pidiendo no debe saberlo nadie. Di a tu marido que tampoco se vaya de la lengua, me han dicho que a veces se re\u00fanen algunos hombres junto a la fragua para charlar, que no diga nada.<br>&#8211; Pero\u2026<br>&#8211; Nada de pero, Honoria \u00bfpuedes fabricarme ese veneno?<br>&#8211; S\u00ed, claro, nada m\u00e1s f\u00e1cil.<br>&#8211; Lo m\u00e1s seguro es que no llegue a usarlo, pero quiero tenerlo por si lo necesito. \u00a1Ah!, se me olvidaba, que sea l\u00edquido.<br>&#8211; Lo preparar\u00e9 en seguida, para que haga mayor efecto debo cocer durante, al menos, tres horas ra\u00edz de ac\u00f3nito y mezclarlo con jugo de cicuta menor y cocci\u00f3n de frutos de cicuta mayor. Antes de tomarlo se debe agitar la botella y despu\u00e9s beber. A los pocos minutos de beber, tan s\u00f3lo un trago, se nota picor y hormigueo en la boca que se va extendiendo, poco a poco, a la cara, cabeza, dedos de las manos y de los pies, finalmente, a todo el cuerpo \u2013Honoria quer\u00eda que la Reina conociera todos los s\u00edntomas del veneno para disuadirla -. Se nubla la vista, zumban los o\u00eddos, se pierde el olfato, la respiraci\u00f3n se debilita&#8230; La muerte se produce en unas dos horas. No hay ant\u00eddoto, cuando se tome ya no habr\u00e1 marcha atr\u00e1s. A pesar de ello he o\u00eddo que una&nbsp;p\u00f3cima de atropa<\/p>\n\n\n\n<p><strong>111<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>puede contrarrestar los efectos de este veneno. Ahora os dar\u00e9 la bebida de atropa y ma\u00f1ana os llevar\u00e9 el veneno donde me dig\u00e1is.<br>-Estamos hospedadas en una fonda junto a la plaza.<br>&#8211; La conozco, aqu\u00ed la llamamos la Casa de la Torre, al estar construida junto a una torre un poco derrumbada.<br>&#8211; Gracias, Honoria, te tengo que pagar. Dime cuanto te debo, prefiero pagar ahora.<br>&#8211; Nada, Se\u00f1ora, no me deb\u00e9is nada. Quisiera que no llegarais a utilizarlo, ese ser\u00eda el mejor pago.<br>&#8211; Casi con seguridad ser\u00e1 as\u00ed. Gracias de nuevo.<br>Amalasunta sali\u00f3 de la herrer\u00eda y con disimulo dej\u00f3 un s\u00f3lido de oro junto a un martillo sobre el yunque. Subi\u00f3 al carro, subieron los perros, los dos soldados y marcharon a Comaquio.<br>Cuando lleg\u00f3 a la posada Marcelina comenzaba a impacientarse pero al ver a su ni\u00f1a sana y salva le cambi\u00f3 el gesto que torn\u00f3 a su estado natural.<br>Tomaron carne de ave y frutos secos con miel para cenar y se fueron todas a dormir. El d\u00eda hab\u00eda sido agotador.<br>La ma\u00f1ana siguiente amaneci\u00f3 fr\u00eda y nublada. Apenas se pod\u00edan ver los canales que discurren por Comaquio, los cristales empa\u00f1ados indicaban el fr\u00edo del exterior. Cuando Amala estaba terminando de vestirse llamaron a la puerta de su peque\u00f1a estancia y result\u00f3 ser Honoria con el encargo. Una botella de cristal azul en forma de pera y cubierta por una bolsa de lana, para que no se rompa si se cae, dijo la curandera con la mirada fija en los ojos de Amala como queriendo transmitir algo, algo que ambas sab\u00edan muy bien.<\/p>\n\n\n\n<p>112<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Muchas gracias por la moneda, no deb\u00edais haberlo hecho, pero la acepto. Gracias y cuidaos bien. Como soy un poco adivina os dir\u00e9 que os cuid\u00e9is de los vuestros.<br>Se march\u00f3 con la rapidez del rayo, sin que Amala pudiera preguntar m\u00e1s acerca de qui\u00e9n son los vuestros. Pocos vuestros me quedan. Tengo m\u00e1s seres queridos muertos que vivos. No, no quiero seguir con ese pensamiento, se calz\u00f3 las botas verdes que tanto le gustaban y baj\u00f3 al comedor comunal. Escuchar las risas de sus damas y el refunfu\u00f1o de Marce le dio consuelo. Ellas, junto a su hija, eran su familia. Al poco bajaron los soldados y se unieron a las mujeres.<br>&#8211; Despu\u00e9s del ientaculum, regresaremos a casa. He estado pensando que en vez de volver por la Popilia Annia, podr\u00edamos ir por el litoral, casi seguro que se tardar\u00e1 m\u00e1s pero puede que sea m\u00e1s divertido \u00bfqu\u00e9 os parece?<br>A todas les pareci\u00f3 bien menos a Marcelina, pero con ello hab\u00eda contado. Cuando salieron a la plaza, la niebla se hab\u00eda disipado dejando un d\u00eda con promesa de salir el sol.<br>Montaron en los dos carros y tomaron el camino del mar. Tuvieron que atravesar un peque\u00f1o bosque de pinos con el suelo plagado de pi\u00f1as de todos los tama\u00f1os. Amala pens\u00f3 en Cibeles, pues el pino era su \u00e1rbol favorito, tambi\u00e9n pens\u00f3 en los coribantes danzando al ritmo de panderos, cuernos y flautas, portando sus largos bastones en cuyo extremo superior hab\u00eda una pi\u00f1a para celebrar el culto a la diosa. Y entre los \u00e1rboles crey\u00f3, s\u00f3lo lo crey\u00f3, ver correr a Silvano, el esp\u00edritu tutelar de campos y bosques.<br>Ante la insistencia de todos, esta vez incluso Marcelina estuvo de acuerdo, pararon a recoger pi\u00f1as para comer los pi\u00f1ones y para encender el hipocausto o la lumbre de la cocina. La ma\u00f1ana se hab\u00eda transformado en un bonito y luminoso d\u00eda del reci\u00e9n estrenado oto\u00f1o que a\u00fan no hab\u00eda dorado las hojas de los \u00e1rboles. El sol todav\u00eda&nbsp;calentaba y tuvieron que desprenderse de las capas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>113<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>y del sobrevestido de lana sin mangas y escotado que era costumbre llevar encima del vestido propiamente dicho. Entre las clases nobles sol\u00eda ser de seda y con mangas largas, pero como iban disfrazadas de damas esposas de militares, los vestidos eran de lino. Cuando tuvieron los carros llenos de pi\u00f1as reanudaron la marcha.<br>El camino era bastante arenoso ya que discurre entre el mar y las tres grandes lagunas, la m\u00e1s grande es la de Comaquio, despu\u00e9s la mediana y por \u00faltimo la de R\u00e1vena. A pesar de tener que ir m\u00e1s despacio por la arena, al ser m\u00e1s directo que la v\u00eda Popilia Annia, tardaron menos en llegar.<br>Cuando ya se distingu\u00edan las torres de R\u00e1vena, decidieron hacer otro alto en la playa y correr un poco por la orilla del mar, ese mar tranquilo y de un azul limpio y claro, el Adri\u00e1tico, el que la Reina tiene grabado en la memoria per secula seculorum.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que mira el lago a trav\u00e9s del gran ventanal de la sala de armas, imagina ver su querido Adri\u00e1tico en un d\u00eda cualquiera, cuando era peque\u00f1a o cuando iba con sus hijos, tambi\u00e9n peque\u00f1os, y jugaban a tirar piedras o nadaban; as\u00ed mismo recuerda el regreso de Comaquio con sus amas, Marcelina, Ner\u00f3n y Frida, jugando por la playa en aquella peque\u00f1a excursi\u00f3n para comprar la p\u00f3cima venenosa que por fin no tom\u00f3, ni la us\u00f3 para Teodato; se qued\u00f3 guardada en el arc\u00f3n de la derecha de su habitaci\u00f3n, en R\u00e1vena. \u00bfC\u00f3mo estar\u00e1 mi habitaci\u00f3n ahora? \u00bfLa ocupar\u00e1 alguien? Y Matasunta, \u00bfqu\u00e9 estar\u00e1 haciendo? \u00bfQu\u00e9 estar\u00e1n haciendo todos? Marce, escribe al emperador todo lo que me est\u00e1 pasando. \u00a1Esc\u00fachame!, Marce, siempre has sido muy buena receptora.<br>Sof\u00eda le ha preparado el ba\u00f1o y Amala se mete en la ba\u00f1era para relajarse y reponerse de la noche en vela que ha pasado. El agua tiene unas gotas de aceite de espliego que la cocinera ha echado porque dice que el espliego es relajante. Adem\u00e1s&nbsp;hace so\u00f1ar y<\/p>\n\n\n\n<p><strong>114<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>huele bien, piensa Amala que cierra los ojos y permanece largo rato con la cabeza apoyada en una especie de almohada adaptada a la ba\u00f1era para estos menesteres. Ahora mismo est\u00e1 en su R\u00e1vena tomando un ba\u00f1o en su propia ba\u00f1era, en su habitaci\u00f3n. Le vienen im\u00e1genes de su pasado, de su infancia, hasta de Hispania a pesar de no haber estado nunca, pero recuerda los agrestes paisajes descritos por Eutarico, all\u00e1 en su Amaya Patricia natal. Los recuerda como si ella tambi\u00e9n hubiera correteado entre aquellas pe\u00f1as. Son recuerdos de la imaginaci\u00f3n. Conforme su marido le describ\u00eda paisajes de su infancia, ella iba imaginando esos paisajes y, aunque parezca mentira, se parec\u00edan a los reales. No fuerza el recuerdo, deja que vague libre de un pensamiento a otro, de un momento a otro de su vida. Cuarenta a\u00f1os va a cumplir en unos meses y se siente un poco vieja aunque se encuentre bien de salud, \u00bfllegar\u00e1 al oto\u00f1o, para su cumplea\u00f1os? Es curioso, desde que la han apresado y encerrado en la fortaleza Martana han desaparecido los restos de ese dolor tan grande por la muerte de su hijo. Puede sentir preocupaci\u00f3n o miedo ante la incertidumbre en la que vive, pero la angustia que quemaba las entra\u00f1as ha desaparecido por completo.<br>Not\u00f3 una leve mejor\u00eda durante el regreso de Comaquio, con su p\u00f3cima bien guardada para que no se rompiera por los traqueteos del carro. Como llegaron todas muy cansadas esa noche la cena fue breve y se acostaron pronto. Al d\u00eda siguiente not\u00f3 que no le dol\u00eda de forma tan atroz el pecho, era un poco m\u00e1s llevadero y le pareci\u00f3 una traici\u00f3n hacia su hijo. Mientras tomaba el ba\u00f1o y se acicalaba se dec\u00eda que no era malo estar un poco mejor, su hijo no iba a resucitar porque ella sufriera m\u00e1s, mas aunque quisiera no pod\u00eda evitar el remordimiento. Me voy a volver loca, pensaba para, acto seguido, forzarse a pensar en algo referido a su hijo y seguir con el dolor lacerante que tranquilizara su conciencia. Efectivamente, me voy a volver loca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>115<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Baj\u00f3 al comedor con hambre y se encontr\u00f3 con su hija Matasunta que estaba tomando ya la leche agria con miel. Se sent\u00f3 con ella y permanecieron un rato en silencio.<br>&#8211; Qu\u00e9 pensativa est\u00e1s madre.<br>&#8211; S\u00ed, hoy es d\u00eda de curia y estoy un poco preocupada.<br>&#8211; Di a Teodato que asista s\u00f3lo \u00e9l.<br>&#8211; No quiero dejarlo solo precisamente hoy, se tomar\u00e1n decisiones importantes y ya conoces al primo, es tan retorcido que hasta el \u00faltimo momento no se sabe a qu\u00e9 carta se quedar\u00e1. S\u00e9 que hay un grupo de pares que, adem\u00e1s, son seniores palatii descontentos por seguir yo en el trono. Veremos.<br>No s\u00f3lo eran problemas de gobierno los que preocupaban a la Reina, eran de otra \u00edndole, se hab\u00eda fijado en los profundos y un poco tristes ojos de su hija y se odi\u00f3 a s\u00ed misma por haber pensado en el suicidio. \u00bfC\u00f3mo se le pas\u00f3 por la cabeza idea tan descabellada? Con una hija tan buena e inteligente como Matasunta. Debido a su ego\u00edsmo, a su dolor, hab\u00eda olvidado por completo su existencia. Merec\u00eda la pena luchar s\u00f3lo por ella. Seguir viva para ayudar a que Matasunta casara bien, con quien ella eligiera y a los a\u00f1os que ella quisiera, seguir viva para poder ver a los nietos, en caso de tenerlos, seguir viva para ayudar a su hija a ser feliz. Y ella, ego\u00edsta, s\u00f3lo pensando en su gran dolor. Menos mal que no lleg\u00f3 a consumar sus intenciones y se quedaron en eso, en intenciones. Tengo dos hijos, uno ha muerto, me debo al otro. Tanto derecho tiene a la madre uno como otro. Demasiado es ya que carezca de padre. Abraz\u00f3 a Matasunta con todo el amor de su alma y la fuerza de sus brazos y la llen\u00f3 de besos. Hac\u00eda mucho tiempo que su madre no era tan efusiva y le gust\u00f3 aunque, mimosa, protest\u00f3.<br>&#8211; Me haces da\u00f1o, madre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>116<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aquel d\u00eda, gracias a los ojos de su hija, se le quit\u00f3 casi por completo el dolor sin posterior remordimiento, s\u00f3lo le qued\u00f3 un poso que pens\u00f3 le acompa\u00f1ar\u00eda toda la vida. Pero nada m\u00e1s darse cuenta de su nueva situaci\u00f3n en la fortaleza Martana, acab\u00f3 de esfumarse el resto de dolor. Las reacciones humanas son insospechadas e inexplicables pues a pesar de su dif\u00edcil situaci\u00f3n comenz\u00f3 a sentirse libre como hac\u00eda mucho tiempo no le ocurr\u00eda, ya ni se acordaba desde cu\u00e1ndo; not\u00f3 una sensaci\u00f3n parecida a la que sent\u00eda al ba\u00f1arse en el mar o navegar en la cubierta de alg\u00fan peque\u00f1o barco, con su larga melena rojiza al viento con la sensaci\u00f3n de que en un instante comenzar\u00eda a volar junto a los p\u00e1jaros, los animales m\u00e1s libres.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 guapa se sinti\u00f3 cuando entr\u00f3 en el Aula Regia, donde se iba a celebrar la Curia m\u00e1s importante desde la muerte de Toedorico. Caminaba despacio, junto a su primo, escoltados por Casiodoro, el magister officiorum; su sola presencia le infund\u00eda \u00e1nimo. En la sala esperaban sentados en la parte derecha los Seniores Palatii, grandes personalidades de la Corte sin cargo palatino en el Officium, y unidos a la figura del rey (en este caso los corregentes) por relaciones personales. Al fondo estaban sentados los pr\u00f3ceres o jueces llamados para asesorar. Y completando la Curia, a la izquierda estaban los gardingos, miembros del s\u00e9quito real vinculados con los corregentes en virtud de dependencia privada con car\u00e1cter de vasallaje. Eran los que sol\u00edan encargarse personalmente de vigilar el cumplimiento de lo ordenado por el monarca. Ya no participaban en estas solemnes reuniones los vaidilas, sacerdotes encargados de aplicar las leyes, figura imprescindible en los primeros consejos godos donde alguno de los presentes relataba sus pecados y el vaidila los agarraba por la abundante cabellera d\u00e1ndoles golpes con un palo, en se\u00f1al de expiaci\u00f3n.<br>Un murmullo de admiraci\u00f3n inund\u00f3 la sala ante la majestuosa belleza de su Reina, realzada por el rojo de su vestido de seda del mismo tono del color de su cabello sabiamente peinado formando<\/p>\n\n\n\n<p><strong>117<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>enrevesadas y largas trenzas que sujetaban la corona real adaptada para ella por los orfebres godos. Dichos orfebres, junto a los bizantinos, eran famosos en todo el mundo conocido. Nunca les faltaba trabajo pues hasta en el rinc\u00f3n m\u00e1s rec\u00f3ndito se acud\u00eda a ellos cuando era necesario alg\u00fan trabajo de orfebrer\u00eda. La corona de Clodoveo fue hecha por unos orfebres godos de Mediolanum; esos mismos orfebres realizaron las coronas de Clotario y la de Teodorico, el padre de Amalasunta. La corona de Atalarico era la de su abuelo que Amalasunta mand\u00f3 adaptar a su cabeza; as\u00ed mismo sali\u00f3 de las orfebrer\u00edas milanesas la corona m\u00e1s lujosa de todas, la de Teodato, hecha de oro con incrustaciones de piedras preciosas como les gustaba a los godos. Igualmente los godos del este (visigodos) fueron magn\u00edficos orfebres; de los talleres de Cesar Augusta, y m\u00e1s tarde de Toledo, salieron soberbias piezas de orfebrer\u00eda repujada con piedras preciosas incrustadas, tan de su gusto. La corona de Alarico II se realiz\u00f3 en los talleres cesaraugustanos; cuando muri\u00f3 en la batalla de Vouill\u00e9, su hijo Gesaleico se hizo con la corona y con el reino, pero cuando fue derrotado y huy\u00f3 al norte de \u00c1frica, se llev\u00f3 la corona y la vendi\u00f3 para poder subsistir en el reino v\u00e1ndalo de Trasamundo, que lo acogi\u00f3. Por ese motivo, cuando Amalarico (nieto de Teodorico el Grande) sube al trono visigodo de Hispania, manda fabricar una nueva corona a los orfebres de Cesar Augusta.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el vestido portaba Amalasunta una capa, tambi\u00e9n de seda, completamente negra, en se\u00f1al de luto por la muerte de su hijo; el atuendo se complementaba con un gran broche en forma de oca, con piedras incrustadas, regalo de su esposo. El contraste del rojo y el negro confer\u00eda a Amala una aureola m\u00e1gica, como una valkiria salida del Walhalla.<br>\u201cEl rey que no rige en justicia se aparta de su nombre\u201d, dijo Horacio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>118<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me encargar\u00e9 de que entre los ostrogodos haya justicia, no conf\u00edo en este presuntuoso, pensaba Amala mientras caminaba despacio, con su mano apoyada en la de su primo y haciendo grandes esfuerzos para no asfixiarse con el hedor que desprend\u00eda la nobleza goda. Qu\u00e9 man\u00eda de no lavarse ni ba\u00f1arse, este pueblo m\u00edo no tiene arreglo. No deber\u00eda haber muerto Atalarico, el verdadero rey, yo estar\u00eda en condici\u00f3n de regente, como siempre ha sido. Se le volvi\u00f3 a encoger el pecho y notar el ascua incandescente que parec\u00eda haberse tragado y le bajaba, lentamente, por el tubo g\u00e1strico. Pero no pudo engolfarse en su dolor, daban comienzo las discusiones caracter\u00edsticas de toda curia.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Como no salga de la ba\u00f1era se convertir\u00e1 en rana \u2013es la voz de Sof\u00eda que le saca de sus recuerdos.<br>&#8211; Tienes raz\u00f3n, Sof\u00eda, llevo demasiado rato, pero recordaba momentos de mi vida y mi mente estaba a mucha distancia de aqu\u00ed. Ni me he dado cuenta que el agua est\u00e1 completamente fr\u00eda.<br>Efectivamente, tanto los dedos de las manos como de los pies los tiene completamente arrugados. Se r\u00eden ambas del aspecto de pasa que presentan. Se seca bien con el lienzo de lino y comienza a vestirse, primero el corpi\u00f1o, las bragas y despu\u00e9s los calzones estrechos hasta la rodilla, la saya y una t\u00fanica fina de lino color crudo sobre la que se embute el vestido granate de largas mangas abullonadas encima del cual se pone el sobre vestido de dos colores, el lado izquierdo azul cobalto apagado y el derecho amarillo pajizo, la \u00faltima moda en R\u00e1vena. Por \u00faltimo se calza los gruesos calcetines de lana y las botas, verdes.<br>El largo ba\u00f1o le ha quitado el apetito y s\u00f3lo toma unos frutos secos. Los higos que hay en la isla todav\u00eda son muy peque\u00f1os y no se pueden comer. En la cocina&nbsp;coincide con el sacerdote que ha<\/p>\n\n\n\n<p><strong>119<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>terminado su refrigerio pero se queda para hablar con Amala.<br>&#8211; F\u00e9lix, si supieras cu\u00e1nto te pareces a un amor de juventud que tuve. El pobre muri\u00f3, seguro que de haber seguido vivo, tendr\u00eda tu aspecto o muy parecido.<br>\u00bfPor qu\u00e9 ha dicho eso? Casi nunca le pasa, decir algo sin pensar, como si la boca se hubiera independizado de la mente. Ella quer\u00eda proponer dar un paseo al sacerdote y a Sof\u00eda y, de pronto, suelta esa tonter\u00eda del perecido, si ya ni siquiera se acuerda de M\u00e1ximo. Tan observadora como es ha notado que desde la muerte de su hijo ha tenido alg\u00fan que otro lapsus como este. Deben ser las preocupaciones, se dice mientras escruta la cara del sacerdote para ver su reacci\u00f3n.<br>&#8211; S\u00ed, es extra\u00f1o eso de los parecidos. Dicen que todos tenemos un doble \u2013se expresa con naturalidad, casi con neutralidad, sin exteriorizar sentimiento alguno. Pero por dentro, el halago, al menos as\u00ed lo ha tomado \u00e9l, le cosquillea todo el cuerpo.<br>&#8211; Es curioso, aunque fuera preferible que todos conoci\u00e9ramos a nuestros dobles, creo que para hablar de esto o de otras cosas es mejor dar un paseo por la isla. Hace un d\u00eda francamente hermoso y merece la pena aprovecharlo.<br>&#8211; Yo, voy \u2013dice F\u00e9lix.<br>&#8211; Yo, tambi\u00e9n \u2013a\u00f1ade Sof\u00eda-, ir\u00e9 s\u00f3lo un rato, tengo qu\u00e9 hacer.<br>Se dirigen hacia la orilla para caminar por los estrechos senderos de cabras que discurren paralelos al agua. La otra orilla, la de tierra firme, est\u00e1 salpicada de pueblos, Volsinii, es el que da nombre al lago y el m\u00e1s grande de todos. Cerca del pueblo, hacia la izquierda, se ven algunos pescadores tirando las redes al agua que despu\u00e9s sacan y por la forma de las mismas parecen estar llenas. Voy a pedir a alg\u00fan soldado que vaya a ese pueblo y compre un poco de pescado fresco, piensa Sof\u00eda, por pedirlo\u2026, el no ya lo tengo y a lo mejor me hacen caso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>120<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se lo dice a sus compa\u00f1eros de paseo y regresa a la fortaleza, a ver si hay suerte. Amala y el sacerdote contin\u00faan su camino, callados, pensativos, observando el paisaje. Es un d\u00eda claro y pueden distinguirse los trajines de la gente.<br>Amala piensa que podr\u00eda escapar a nado, la isla Martana est\u00e1 m\u00e1s cerca de tierra firme que la Bisentina, es buena nadadora y el kil\u00f3metro largo que habr\u00e1 desde la isla puede hacerlo en poco tiempo, lo peor es la temperatura del agua, demasiado fr\u00eda y puede darle un s\u00edncope. Ya se imagina s\u00f3lo con la t\u00fanica o la saya, nadando, los soldados tras ella, en barca, pero como los ha sorprendido tardan en ponerse en marcha, ella llega primero, se refugia en el primer pueblo que encuentra y pide refugio \u00bfa qui\u00e9n?, \u00bfd\u00f3nde? Es dif\u00edcil, porque todo el territorio pertenece a su primo y siempre hay alguien que para ganar una moneda es capaz hasta de vender a su madre. Tendr\u00eda que refugiarme en sagrado.<br>&#8211; \u00bfDescansamos un poco? \u2013la voz del sacerdote ha sacado a Amala de sus elucubraciones.<br>&#8211; De acuerdo, ese acantilado parece adecuado.<br>&#8211; Se\u00f1ora, ten cuidado, no vaya a ser que acabes en el agua. Tiene pinta de estar helada.<br>&#8211; S\u00ed, en los d\u00edas m\u00e1s luminosos est\u00e1 m\u00e1s fr\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 bonito! Menudo refugio tiene aqu\u00ed mi primo<br>Se acercaron con cuidado al borde rocoso del acantilado y se sentaron en direcci\u00f3n Visentium.<br>&#8211; Cuando terminemos de bordear la isla podr\u00edamos visitar la iglesia. Desde aqu\u00ed parece que se ve una edificaci\u00f3n pegada a la iglesia, hay que investigar.<br>&#8211; Me parece estupendo, siempre me ha gustado investigar cualquier cosa. Cu\u00e1nto me gustar\u00eda tener todos mis libros.<br>&#8211; He o\u00eddo decir que tienes una gran biblioteca. Es extra\u00f1o en una mujer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>121<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 es exactamente lo que te parece extra\u00f1o?<br>&#8211; Nada, que una mujer sepa leer y encima le guste.<br>&#8211; Pienso que el saber no conoce de sexos, es la costumbre, la educaci\u00f3n que se recibe de peque\u00f1os lo que nos va creando las aficiones. Para m\u00ed leer m\u00e1s que un placer es una necesidad. Lo he heredado de mi padre, \u00e9l cre\u00eda en el aprendizaje a pesar de que no lo tuvo y apenas sab\u00eda leer.<br>&#8211; Un gran rey, Teodorico.<br>&#8211; S\u00ed, y un gran padre.<br>Est\u00e1n un rato contemplando las tranquilas aguas del lago, en la orilla m\u00e1s lejana el agua se une con el cielo formando un todo formando una gran cueva azul; a sus espaldas el peque\u00f1o bosque desprende un agradable aroma. Algunos \u00e1rboles comienzan a cubrirse de hojas, otros, con t\u00edmidas florecillas blancas anuncian el buen tiempo. Tambi\u00e9n los p\u00e1jaros contribuyen a decorar el paisaje atravesando el cielo buscando un lugar apropiado d\u00f3nde construir sus nidos. Es el ciclo de la vida, piensa Amala mirando una gran bandada de gansos formando la caracter\u00edstica V, es \u00e9poca de apareamiento, de eclosi\u00f3n de toda la naturaleza.<br>&#8211; Qu\u00e9 bonita es la primavera \u2013dice en voz alta el sacerdote-, es la estaci\u00f3n del color.<br>Amala lo mira at\u00f3nita.<br>&#8211; Precisamente en este mismo momento estaba pensando la misma frase, \u00a1qu\u00e9 casualidad!<br>&#8211; No es dif\u00edcil pensar lo mismo ante estas vistas tan bellas.<br>&#8211; S\u00ed, la verdad es que son bonitas, a pesar de mis circunstancias personales a\u00fan puedo reconocer la belleza.<br>Tras una breve conversaci\u00f3n acerca de la belleza, la primavera, el lago y los pueblos que lo circundan, se levantan del acantilado y siguen su paseo. Unos cincuenta&nbsp;metros m\u00e1s adelante, en una<\/p>\n\n\n\n<p><strong>122<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>oquedad del terreno, junto a unas grandes piedras que parecen sostenidas por unos \u00e1rboles, ven un agujero que bien pudiera ser la entrada de una cueva. Como es l\u00f3gico no pueden dejar pasar la oportunidad y se acercan a lo que F\u00e9lix llama la boca de la cueva, quitan con las manos toda la broza que pueden para poder acceder bien a la entrada. Por fin llegan, quitan dos troncos que impiden el acceso y un olor h\u00famedo se escapa del interior, es un olor a h\u00famedo que recuerda a la sacrist\u00eda de algunas iglesias.<br>&#8211; Bajar\u00e9 primero yo, Se\u00f1ora. No se sabe con qu\u00e9 nos podemos encontrar.<br>&#8211; Qu\u00e9 emoci\u00f3n, es a la primera vez que voy a entrar en una cueva.<br>&#8211; Yo tambi\u00e9n, hay que volver con antorchas, no veo nada.<br>&#8211; Hay que acostumbrar la vista a la oscuridad, de todas formas, volveremos con antorchas. Voy a entrar yo tambi\u00e9n.<br>-Os ayudar\u00e9, con cuidado, hay que poner el pi\u00e9 en este saliente.<br>Amala baja y permanece junto a F\u00e9lix, a unos pasos de la boca de la cueva para acostumbrarse a la oscuridad. Cuando ya distinguen algo avanzan otro poco y se paran, como el lugar es estrecho tienen que permanecer juntos, escuch\u00e1ndose los latidos del coraz\u00f3n que les late deprisa por la emoci\u00f3n; as\u00ed est\u00e1n unos minutos hasta que pueden ver algo. Este hombre podr\u00eda ser M\u00e1ximo, piensa, e inconscientemente se acerca un poco m\u00e1s al sacerdote<br>Lo primero que distinguen es una piedra rectangular, grande, un poco mojada por algunas partes y con musgo por otras. Junto a la piedra parece que hay una gran caja, tambi\u00e9n de piedra, que tapa la entrada a otra cueva. Se quedan en esta primera estancia palpando el gran caj\u00f3n de piedra.<br>&#8211; En esta cueva ha vivido gente, se ve la mano del hombre.<br>&#8211; S\u00ed \u2013dice Amala-, esta piedra est\u00e1 tallada y el caj\u00f3n me recuerda a algo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>123<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Tenemos que volver pertrechados de antorchas. \u00bfLo vamos a decir? \u00bfVamos a contar nuestro descubrimiento?<br>&#8211; No s\u00e9, puede que ya est\u00e9 descubierto y se sepa. Creo que es mejor contarlo, total somos tan pocos. No creo que mi primo sepa de su existencia. \u00bfY si la cueva llega hasta tierra firme? \u2013Iba a decir esto en alto, pero calla, no vaya a ser que el sacerdote\u2026<br>&#8211; Ya s\u00e9 lo que es \u2013 grita F\u00e9lix emocionado-, son enterramientos. S\u00ed, es un enterramiento y esto es un sarc\u00f3fago. V\u00e1monos, tenemos que volver enseguida.<br>Salen de la cueva, se sacuden un poco la tierra que les ha ca\u00eddo encima y regresan a la fortaleza contentos, emocionados y riendo.<br>Atraviesan el patio entre las ocas y gansos que picotean el grano de los sacos de una de las casetas que conforman la peque\u00f1a muralla de madera y que se utiliza de almac\u00e9n. La simple visi\u00f3n de las ocas y los gansos alegra a Amala; de peque\u00f1a cuidaba personalmente de una oca que le hab\u00edan regalado. Una preciosa oca blanca con algunas plumas grises en el cogote. Como no la dejaban tenerla en el palacio tuvo que guardarla, junto a las dem\u00e1s ocas, en una casa que hab\u00eda al otro extremo del jard\u00edn palaciego y serv\u00eda como gallinero. Por las ma\u00f1anas Amalasunta bajaba a abrir la puerta del gallinero para que, tanto ocas como gallinas, pudieran picotear libremente por el gran corral anejo. Antes pasaba por las cocinas para recoger pan duro y otras golosinas que echaba a las aves. A la derecha del gallinero apoyado en la pared hab\u00eda un palomar con muchas puertas peque\u00f1as en forma de arco y por dentro totalmente di\u00e1fano para que las palomas pudieran relacionarse. Siempre que Amala pasaba por all\u00ed se quedaba un rato admirando las peque\u00f1as y art\u00edsticas puertas, parec\u00eda una ciudad en miniatura.<br>El sacerdote y Amala entran en la fortaleza y suben hasta el primer piso donde los soldados atizan la gran chimenea, saludan respetuosamente a la Reina, buena se\u00f1al,&nbsp;que me sigan<\/p>\n\n\n\n<p><strong>124<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>respetando; y contin\u00faan charlando de sus cosas. Amala y F\u00e9lix entran en la cocina, tienen hambre y, sobre todo, prisa por comer y volver a la cueva.<br>Sof\u00eda est\u00e1 dando los \u00faltimos toques al guiso que servir\u00e1 en la cena, es mejor que repose un poco, el secreto de algunas comidas simplemente es el tiempo de reposo.<br>&#8211; He podido convencer a dos soldados para que fueran a comprar pescado a los pescadores de Volsinii y cuando los pescadores han sabido que era para la Dama del Lago, como os llaman en la zona, pues se han enterado que est\u00e1is presa, nos han regalado cuatro anguilas bien hermosas que estoy guisando para la cena.<br>&#8211; Qu\u00e9 amables, esos pescadores no me deben odiar, a pesar de vivir en tierras de mi primo. O quiz\u00e1 sea porque no lo conocen.<br>&#8211; Entonces, ahora \u00bfqu\u00e9 vamos a comer?<br>&#8211; He partido un queso que podemos mojar en la miel; he cocido pan y tambi\u00e9n hay aceitunas \u2013ofrece Sof\u00eda que termina de trastear y se sienta en la mesa para comer-, para beber hay leche agria y vino aguado.<br>&#8211; Te tenemos que decir una cosa.<br>&#8211; S\u00ed, hemos descubierto una cueva cerca del acantilado.<br>&#8211; Ahora, cuando terminemos de comer, vamos a volver para investigar \u2013Amala no puede evitar sonre\u00edr, hoy casi no ha pensado en su prisi\u00f3n.<br>&#8211; Yo tambi\u00e9n quiero ir a descubrir cuevas \u2013dice en tono de ruego Sof\u00eda-, nunca he estado en una cueva.<br>Terminan r\u00e1pido de comer y piden a los soldados que les fabriquen unas antorchas.<br>&#8211; No es para escapar de la isla \u2013le dice Amala-, adem\u00e1s \u00bfc\u00f3mo servir\u00edan las antorchas para huir? -Tienen que dar explicaciones, a\u00fan as\u00ed dos soldados deciden acompa\u00f1arlos, m\u00e1s por curiosidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>125<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Parece una peque\u00f1a procesi\u00f3n de penitentes, cinco personas en fila con una antorcha encendida cada uno. Caminan deprisa, el sol est\u00e1 todav\u00eda alto y los d\u00edas son m\u00e1s largos pero prefieren volver a\u00fan con un poco de luz. Llegan, quitan las ramas con las que hab\u00edan tapado la entrada y comienzan a bajar.<br>&#8211; Con las antorchas es otra cosa \u2013dice el sacerdote-, se ve perfectamente. Este es el sarc\u00f3fago que hemos visto esta ma\u00f1ana.<br>&#8211; Cuanta humedad \u2013comenta un soldado.<br>&#8211; Aqu\u00ed hay una piedra con musgo, parece escrito algo.<br>&#8211; Convendr\u00eda sacar la piedra al exterior \u2013propone Amala-, as\u00ed se podr\u00e1 ver mejor lo que pone. Seguro que estos soldados tienen fuerza para sacarla fuera.<br>Dicho y hecho, como si fuera de madera y pesara poco, los soldados, conjuntados, con un grito como de guerra sacan la gran piedra rectangular afuera y la dejan junto a la entrada de la cueva. Despu\u00e9s bajan de nuevo y ayudan a mover la caja funeraria que tapa un agujero. Esta vez tienen que aplicarse un poco m\u00e1s los dos forzudos porque el sarc\u00f3fago de piedra pesa mucho.<br>&#8211; Es una especie de pasillo \u2013 mediogrita el sacerdote totalmente emocionado-. Cuidado que por aqu\u00ed, donde estoy yo el techo est\u00e1 m\u00e1s bajo y hay que agacharse. Ahora se ensancha el pasillo y desemboca en una sala circular.<br>&#8211; F\u00e9lix, todos vamos detr\u00e1s suyo y lo podemos ver igual \u2013comenta Sof\u00eda, tambi\u00e9n emocionada por la excursi\u00f3n. \u00a1Cuidado, el suelo est\u00e1 resbaladizo!<br>&#8211; Es arcilloso, por eso resbala tanto. En mi pueblo la cueva de los moros tiene el mismo piso y resbala tambi\u00e9n mucho \u2013dice uno de los soldados que tambi\u00e9n est\u00e1 emocionado.<br>Efectivamente el pasillo desemboca en una sala circular con otros tres sarc\u00f3fagos m\u00e1s, junto a ellos, unas estelas funerarias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>126<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Son estelas funerarias que seguramente explicar\u00e1n qui\u00e9nes est\u00e1n enterrados aqu\u00ed.<br>&#8211; Un momento \u2013dice Amala, disfrutando por el descubrimiento y sin acordarse de la espada que pende sobre su cabeza -, estas letras y estos dibujos son etruscos. No hay que olvidar que estamos en Etruria, patria de los etruscos \u2013mira a los soldados que sin esperar \u00f3rdenes comienzan a sacar al exterior las tres estelas funerarias-. Buenos chicos. Aqu\u00ed hay una especie de escultura, parece una cabeza, hay que sacarla tambi\u00e9n afuera.<br>Siguen un rato m\u00e1s escudri\u00f1ando las paredes de piedra que en su momento estuvieron pintadas, al menos por algunos sitios, pues quedan restos que parecen de figuras humanas. Alguien \u00bfun soldado? \u00bfSof\u00eda?, habla de mover una de las grandes losas que cierran los sarc\u00f3fagos, el sacerdote se opone por parecerle sacr\u00edlego. Tiene que pensarlo, estudiarlo y dilucidarlo, por el momento son suficientes las estelas funerarias y la escultura con forma de cabeza que han sacado los soldados.<br>Amala, gran conocedora y admiradora de la cultura etrusca, est\u00e1 fascinada, toca las paredes con profunda impresi\u00f3n, pensar que all\u00ed han estado personas que vivieron hace mil a\u00f1os y construyeron la cripta que ahora est\u00e1n pisando ellos, una gran civilizaci\u00f3n, los etruscos. Recuerda haber le\u00eddo c\u00f3mo era la sociedad etrusca, sus costumbres, su religi\u00f3n, su organizaci\u00f3n pol\u00edtica, el arte, el importante papel de la mujer tanto en el entorno familiar como en el gobierno de la ciudad, estaba mucho mejor considerada que por los romanos, por supuesto que por los griegos y no hablemos de los godos.<br>Con tantas preocupaciones se le hab\u00eda olvidado que est\u00e1n en pleno centro de Etruria, cuya capital fue Tarquinia con el lago Vulsinio como aglutinante de las doce ciudades-estado, al estilo griego; en sus orillas se reun\u00edan cada a\u00f1o en primavera, en el Santuario de Voltumnae, los doce jefes de las doce ciudades federadas*. Se eleg\u00eda&nbsp;al jefe de la Federaci\u00f3n Etrusca, deliberaban asuntos<\/p>\n\n\n\n<p><strong>127<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>acerca de pol\u00edtica interna y externa y, por supuesto, celebraban la fiesta religiosa dedicada al dios Voltumna. Tambi\u00e9n se reun\u00edan en dicho santuario para discutir cuestiones urgentes que no pod\u00edan esperar a la primavera siguiente.<br>\u00a1Los etruscos! Qu\u00e9 fascinante hallazgo, puede que hasta algunos de sus jefes hubieran estado en la peque\u00f1a isla, las aguas del lago son tranquilas y f\u00e1ciles de navegar. Un recuerdo de esos que permanecen perdidos revive en la mente de Amala, no est\u00e1 muy segura pero le parece haber escuchado que su primo cuando mand\u00f3 construir la fortaleza habl\u00f3 de ruinas etruscas. Tiene que enterarse, hablar con Teodato para informarse bien. De pronto cae en la cuenta de su realidad, est\u00e1 presa en la isla; con tantas emociones se le ha olvidado por unas horas su condici\u00f3n de prisionera. Es tan curiosa intelectualmente que antepone el af\u00e1n investigador a la preocupaci\u00f3n por su supervivencia. S\u00f3lo deseo, se dice mentalmente, que mi hija est\u00e9 bien, que respeten su vida y su condici\u00f3n de princesa goda. Les sirve mejor viva que muerta, siempre la pueden utilizar como moneda de cambio para conseguir una tregua, la paz o cualquier otra cosa cas\u00e1ndola con alg\u00fan noble o alg\u00fan rey. Para eso s\u00ed se nos considera a las princesas, para pactar y conseguir alianzas. Se acuerda, con angustia, de la vez que unos piratas (as\u00ed se defin\u00edan ellos, pero Amala siempre sospech\u00f3 de sus propios nobles) secuestraron a Matasunta durante dos d\u00edas. Aprovecharon un peque\u00f1o viaje que se empe\u00f1\u00f3 en hacer, junto a sus damas, hacia el sur en busca de las islas Tremiti donde cuenta la leyenda que est\u00e1 una parte del Vellocino de Oro.<br>Los piratas pidieron un rescate para liberarla, que aunque no era excesivo Amala no ten\u00eda el dinero suficiente, cu\u00e1nto asco se dio de ella misma, ella, Amalasunta, hija de Teodorico el Grande, madre del rey Atalarico, y para m\u00e1s verg\u00fcenza reina de<\/p>\n\n\n\n<p><strong>128<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>los&nbsp;ostrogodos, no ten\u00eda el dinero que ped\u00edan unos desalmados por la vida de su hija. Por supuesto no quiso que se enterara Atalarico.<br>Fueron dos d\u00edas de actividad fren\u00e9tica en la corte de R\u00e1vena, su primo ser\u00eda la \u00faltima opci\u00f3n, pero si ten\u00eda que ped\u00edrselo de rodillas, lo har\u00eda. Pod\u00eda subir o crear alg\u00fan impuesto pero se tardar\u00eda mucho en su recaudaci\u00f3n.<br>Casiodoro le tendi\u00f3 una mano, como siempre lo hab\u00eda hecho, no s\u00f3lo le prest\u00f3 un tercio del dinero, sino que ayud\u00f3 a vender las joyas de Amala. Se tuvo que desprender de colgantes, anillos, collares y broches, algunos muy queridos, pero para eso sirve el oro para poder hacer frente a imprevistos. Envi\u00f3 un correo con escolta a Roma para vender las joyas a comerciantes jud\u00edos, la colonia jud\u00eda romana era mucho mayor que la de R\u00e1vena, donde no estaban muy bien vistos.<br>Cuando reuni\u00f3 todo el dinero se lo entreg\u00f3 a los piratas que estaban fondeados frente al puerto de R\u00e1vena. Fueron a entregarlo Casiodoro y ella con s\u00f3lo cuatro soldados de escolta, todo se hizo en secreto para que nadie se enterara, no sab\u00eda quien participaba en el secuestro, si todo sal\u00eda bien lo investigar\u00eda hasta su origen.<br>Llegaron al puerto de Classe (nombre del puerto raven\u00e9s) ondearon una bandera azul y esperaron unas interminables horas hasta que vieron acercarse una peque\u00f1a embarcaci\u00f3n con varios pasajeros a bordo. Amala estiraba el cuello y se alzaba, de puntillas, para poder distinguir si iba su hija. Al ver las largas cabelleras rubias de las damas de Matasunta y el enmara\u00f1ado cabello negro de su hija al viento se mareo un poco y tuvo que sentarse sobre unas redes para no caer al suelo. \u00a1Estaba viva! Viv\u00eda, que era lo importante. Ya en el puerto, bajaron de la peque\u00f1a barca dos hombres con las caras tapadas y pidieron el dinero, pero Casiodoro se adelant\u00f3, abri\u00f3 la boca del talego lleno de monedas de oro y plata y lo ense\u00f1\u00f3. Deb\u00edan bajar todas las mujeres de la embarcaci\u00f3n y cuando estuvieran sanas y salvas, s\u00f3lo as\u00ed, entregar\u00edan el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>129<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se hizo de esa forma y por fin madre e hija se fundieron en un largo y apretado abrazo, tambi\u00e9n las acompa\u00f1antes de la princesa se felicitaban unas a otras bes\u00e1ndose en la boca y atus\u00e1ndose las cabelleras, al estilo godo. Matasunta estaba asustada, con los ojos enrojecidos e hinchados por el llanto, apenas sobresal\u00edan dos hileras de pesta\u00f1as indicando el lugar que ocupaban. Adem\u00e1s de la amarga experiencia que acababa de terminar, tem\u00eda la rega\u00f1ina de su madre porque desde un principio se hab\u00eda opuesto al viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se\u00f1ora, creo que ya has sobado, acariciado y hasta besado suficientemente la pared y los sepulcros \u2013es F\u00e9lix-M\u00e1ximo quien saca a Amala de sus enso\u00f1aciones-, pero, si est\u00e1s sudando \u00bfte encuentras bien?<br>&#8211; S\u00ed, gracias, es la humedad \u2013minti\u00f3-, salgamos a respirar el aire fresco \u2013piensa que si logra salir viva de la isla refrescar\u00e1 en sus libros lo referente a Etruria. Tantas cosas tiene que hacer si sale viva\u2026<br>Suben todos a la superficie y se sientan en unos troncos de \u00e1rboles ca\u00eddos y en algunas rocas cercanas. Parecen como si regresaran de un largo viaje, el m\u00e1s agotador de todos, un viaje en el tiempo. No s\u00f3lo ha sido Amala quien ha so\u00f1ado con los etruscos, el sacerdote, que algo ha o\u00eddo sobre ese extinguido pueblo anterior a la monarqu\u00eda y rep\u00fablica romana, tambi\u00e9n ha elucubrado acerca de la religi\u00f3n y dioses etruscos. Sabe que los etruscos interpretaban los rayos, funci\u00f3n que correspond\u00eda a los ar\u00faspices (sacerdotes), as\u00ed como tambi\u00e9n les correspond\u00eda interpretar diversos signos prof\u00e9ticos, como el vuelo de las aves. Se dice, a s\u00ed mismo, que cuando salga de la isla, alguna vez tendr\u00e1 que ser, se dedicar\u00e1 a recopilar informaci\u00f3n y estudiar mejor a este pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>130<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte Sof\u00eda, que no tiene ni idea de la existencia de los etruscos, ha quedado fascinada con los sepulcros, los restos de las pinturas de las paredes y con las estelas funerarias.<br>Hasta los soldados, a pesar de su tosco aspecto, piden noticias de \u201cese pueblo que hac\u00eda tan magn\u00edficos enterramientos\u201d.<br>La Reina y el sacerdote prometen contarles un poco de su historia.<br>Como las estelas funerarias pesan bastante, deciden s\u00f3lo llevar a la fortaleza una, la que parece estar en mejor estado. Un soldado insiste en llevar tambi\u00e9n la cabeza de nenfro, una piedra de origen volc\u00e1nico y color gris\u00e1ceo, bastante usada por el pueblo etrusco para sus construcciones. La cabeza pesa menos y el soldado se la echa al cuello que realmente parece el de un toro.<br>Han estado en la cueva cuatro horas aunque a ellos les haya parecido mucho m\u00e1s. El sol est\u00e1 ya bajo y el cielo ha perdido su claridad para tornarse azul cobalto con franjas entremezcladas rojizas y anaranjadas. Regresan todos hablando, casi gritando, la emoci\u00f3n del viaje que han vivido les impide callar.<br>&#8211; Qui\u00e9n sabe desde cuando est\u00e1 la cripta tal y como la hemos visto nosotros.<br>&#8211; Puede que desde los mismos tiempos de los etruscos. Seguro que nadie ha entrado tras los enterramientos.<br>&#8211; Por el aspecto de la cripta y los sepulcros parecen gente importante.<br>Llegan a la fortaleza con las \u00faltimas luces del d\u00eda, los soldados bufan por el esfuerzo. Dejan la estela y la cabeza en el patio, pero Sof\u00eda los apremia sin \u00e9xito para que introduzcan los hallazgos en la entrada de la fortaleza pues teme que alg\u00fan animal pueda da\u00f1ar tan preciado tesoro.<br>Los dem\u00e1s soldados preguntan intrigados, a ellos no les importa mucho la estela ni la cabeza, pero ante las caras de sus compa\u00f1eros empiezan a intrigarse.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>131<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Hoy cenaremos todos aqu\u00ed, junto a la chimenea, para poder hablar de nuestro viaje a Etruria.<br>Efectivamente, Sof\u00eda calienta el guiso de anguila que lo sirve en dos grandes fuentes para que cada cual se eche lo que quiera, tambi\u00e9n pone tres cuencos con col cocida, como acompa\u00f1amiento y varias hogazas de buen pan que ella misma ha cocido en el horno que hay pegado a la torre, bajo un tejadillo que lo protege de la lluvia. Varias frascas de vino aguado est\u00e1n repartidas por la mesa, el vino sin agua se reserva para los dulces que consisten en masa horneada rebozada en miel, frutos secos y leche hervida con pimienta y miel.<br>Es la primera vez que comen todos juntos y los soldados est\u00e1n algo cohibidos, miran a la Reina (todav\u00eda lo es) con timidez, de soslayo, sin atreverse casi a hablar. Son sus carceleros, s\u00ed, son soldados enviados por Teodato, s\u00ed, pero no son soldados ostrogodos; hay algo en la figura de Amalasunta que les infunde respeto y admiraci\u00f3n, adem\u00e1s, es tan guapa\u2026, m\u00e1s de uno so\u00f1ar\u00e1 con ella, despierto o dormido.<br>Es Sof\u00eda quien anima a comer.<br>&#8211; No me he esforzado en cocinar para que se quede en la fuente o se coma fr\u00edo, as\u00ed que \u00a1venga!, a comer sin dejar nada, hay que com\u00e9rselo todo.<br>&#8211; Me recuerdas a mi madre cuando pone la mesa para comer o cenar, si nos retrasamos, nos gru\u00f1e.<br>Es uno de los soldados, Hermene, el m\u00e1s atrevido que se ha aventurado a romper el hielo. Amala, pensativa, se fija en \u00e9l, si estuviera un poco m\u00e1s aseado ser\u00eda un hombre atractivo- Este pueblo m\u00edo, tan reacio al agua.<br>&#8211; Nunca he comido la anguila tan bien guisada, a decir verdad s\u00f3lo he comido una vez anguila y como ten\u00eda tantas espinas no he querido repetir, esta apenas tiene, no s\u00e9 c\u00f3mo la has conseguido pero est\u00e1 muy sabrosa, Sof\u00eda, te felicito&nbsp;por tus habilidades<\/p>\n\n\n\n<p><strong>132<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>culinarias. No me extra\u00f1a que cuando pusiste la taberna en el norte, estuviera siempre llena.<br>&#8211; Gracias, Se\u00f1ora. Yo tampoco pens\u00e9 nunca que cocinara tan a gusto para ti despu\u00e9s de todo lo que me dijo vuestro primo.<br>&#8211; Tambi\u00e9n a m\u00ed me indispuso contra ti, Se\u00f1ora \u2013dice el sacerdote que se une a la admiraci\u00f3n por Amala.<br>Los soldados se miraron sin atreverse a opinar.<br>Terminada la cena comienza la tertulia sobre el pueblo etrusco en la que el sacerdote y Amala llevan la voz cantante; los soldados escuchan boquiabiertos, nunca han escuchado palabra alguna sobre un pa\u00eds llamado Etruria. Enseguida el vino se termina y hay que salir a la bodega a por m\u00e1s, es el momento de retirarse a descansar, ha sido un d\u00eda de emociones y eso cansa mucho.<br>Se despiden y cada cual va en busca de su lecho, s\u00f3lo los dos soldados de la primera guardia permanecen despiertos.<br>Amala sube las escaleras hacia su habitaci\u00f3n con un poco de miedo, conf\u00eda en que el cansancio venza al insomnio, aunque sabe que no es garant\u00eda de que as\u00ed ocurra. Duda si intentar dormir directamente o probar a escribir un poco, quiere ser constante, sabe que es la \u00fanica forma de que lo narrado tenga continuidad, aunque en estas circunstancias el estilo no le importa demasiado.<br>Decide intentar dormir y si no puede se levantar\u00e1 a escribir. Ve el peine sobre el arc\u00f3n que hay frente a la cama y se acuerda de su madre y del ritual que realizaba antes de acostarse, va a coger el peine para peinarse pero se queda a medio camino, no tiene ganas. Se quita la ropa, las botas, los calzones y se pone la saya de dormir, apaga la vela de la palmatoria y cierra los ojos. Inmediatamente llegan con prisa la mara\u00f1a de pensamientos a la mente de Amala. Se fuerza a pensar en algo agradable para ahuyentar las preocupaciones y miedos. Sue\u00f1a con el viaje que ha<\/p>\n\n\n\n<p><strong>133<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>querido hacer a esa Hispania, ya lejana, comienza con los preparativos para tan larga andadura, todo un carro s\u00f3lo para su equipaje y el de su hija, otro carro para las damas y otro m\u00e1s para la impedimenta de los soldados, pero el sue\u00f1o la vence mucho antes de salir de R\u00e1vena. Ha habido suerte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bizancio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dos meses largos despu\u00e9s de haber salido de la corte goda, Alejandro, el senador en misi\u00f3n diplom\u00e1tica y los dos obispos que lo acompa\u00f1aban, llegaron por fin a Bizancio. Han tenido las dificultades que en 534 acechaban a los viajeros, aunque \u00e9stos fueran importantes y llevaran escolta. Los caminos estaban embarrados, a veces hasta la rodilla; tambi\u00e9n estaban llenos de bandidos o de gente hambrienta a los que alguna escaramuza soldadesca hab\u00eda arrasado su pueblo y quemado las cosechas. Ante el hambre atroz muchos campesinos se echaban por los caminos dispuestos a todo siendo m\u00e1s peligrosos que los bandidos profesionales, y cuando no encontraban presa que robar era costumbre vender a los hijos como esclavos con el fin de sacarse alg\u00fan dinero para poder comer y vivir. Adem\u00e1s estaban las enfermedades que sol\u00edan tardar bastante en curar, no era infrecuente que un simple catarro dejara sin actividad durante un mes. La fiebre tambi\u00e9n era un adversario de consideraci\u00f3n, pues el remedio m\u00e1s utilizado para bajarla, tisana de sa\u00faco, era efectivo pero muy lento.<br>Al segundo d\u00eda de viaje en barco comenz\u00f3 el embajador, Alejandro, a notar dolor en el cuerpo, los huesos le dol\u00edan, los m\u00fasculos parec\u00edan haberse transformado en piedra \u00a1tanto le pesaban los brazos y las piernas!, los ojos llorosos y una brusca tos completaba el cuadro de s\u00edntomas. Motivo por el que los tres viajeros decidieron quedarse durante un tiempo en Bretia, una de las muchas islas que pueblan el&nbsp;Adri\u00e1tico, frente a las costas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>134<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>italianas. En el peque\u00f1o puerto de San Pedro de Bretia pidieron al capit\u00e1n de la nave que atracara, necesitaban con urgencia un f\u00edsico o un curandero que atendiera al enfermo. Primero buscaron alojamiento donde pudieran descansar, se trata de una isla peque\u00f1a cuyo principal pueblo, San Pedro de Bretia, es tan peque\u00f1o que no hab\u00eda ni siquiera una humilde fonda para pernoctar. Fue gracias a la generosidad del herrero que acogi\u00f3 a los tres viajeros en su casa, cuando pudo por fin descansar el enfermo en un lecho. El s\u00f3lo hecho de reposar en una cama en tierra firme hizo mejorar un poco a Alejandro que siempre tuvo prevenci\u00f3n por los viajes por mar. El peque\u00f1o cabeceo del barco ya lo mareaba, adem\u00e1s hab\u00eda que sumar la elevada fiebre causante de fuertes delirios que le llevaron a creer que grandes olas estaban a punto de hacer zozobrar el barco.<br>Quien hac\u00eda las funciones de f\u00edsico en la isla era precisamente el herrero que nada m\u00e1s ver la amarillenta cara del embajador, escuchar la tos y los peque\u00f1os silbidos que sal\u00edan del pecho al respirar, hizo su diagn\u00f3stico: es fr\u00edo en los pulmones. Enseguida se puso manos a la obra para preparar tisanas y un ung\u00fcento de su invenci\u00f3n que es infalible y no porque lo haga yo, sino porque lo he probado en muchos y a todos les ha ido bien, que lo diga mi hija.<br>&#8211; En efecto, ayudo a mi padre en lo que puedo, a todos los que ha untado el ung\u00fcento se han curado enseguida, ayuda a echar las flemas.<br>Ipazio y Demetrio se miraron con caras de circunstancias, qu\u00e9 iba a decir su hija, era l\u00f3gico que alabara al padre. Decidieron que si en tres d\u00edas no se notaba una leve mejor\u00eda lo trasladar\u00edan en una barca a Spalato, capital de la zona, seguro que all\u00ed habr\u00eda alg\u00fan f\u00edsico.<br>Lo primero que hizo el herrero junto a su bella hija, Tina, fue una infusi\u00f3n de malva de los pantanos que crece espont\u00e1nea en la peque\u00f1a isla. Tina la endulz\u00f3 con miel y se la dio a beber al enfermo que rechazaba todo alimento, pero la paciencia de<\/p>\n\n\n\n<p><strong>135<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>la&nbsp;herrera (su madre hab\u00eda muerto hac\u00eda dos a\u00f1os y Tina pas\u00f3 a ser la herrera) logr\u00f3 que Alejandro se tomara el gran cuenco de tisana. M\u00e1s tarde el herrero se sent\u00f3 junto al enfermo y le friccion\u00f3 el pecho con su casi m\u00e1gico ung\u00fcento que desprend\u00eda aromas de romero y salvia. Los dos obispos rezaban por su pronta curaci\u00f3n.<br>&#8211; Es mejor que salgan a dar un paseo por la playa, aunque sea invierno nunca hace demasiado fr\u00edo en la isla, aqu\u00ed, en la habitaci\u00f3n, es f\u00e1cil que contraigan ustedes tambi\u00e9n la enfermedad.<br>Hicieron caso al herrero y siguieron con sus rezos paseando por la arena de la playa y confiando en no tener que rezar por el alma del embajador.<br>A las dos horas de haberse tomado la tisana y de haberle puesto el ung\u00fcento, volvi\u00f3 Tina con una toalla y un puchero grande en el que hab\u00eda cocido dos cebollas grandes, lo puso sobre un caj\u00f3n y pidi\u00f3 al enfermo que se incorporara un poco para poder tomar vahos. Alejandro obedeci\u00f3 a rega\u00f1adientes, pero acab\u00f3 con la cabeza tapada respirando el vapor que emanaba de las cebollas cocidas.<br>&#8211; Esto ayuda a abrir los pulmones y a quitar la tos. Buen chico, lo est\u00e1s haciendo muy bien. Y ahora un poco m\u00e1s de ung\u00fcento, tambi\u00e9n por la espalda, t\u00fambate en la cama, boca abajo, as\u00ed.<br>Como ya comenzaba a sudar un poco, Tina le cambi\u00f3 de camisa, le puso una de dormir de su padre, lo tap\u00f3 bien y se fue.<br>Con ese tratamiento estuvo Alejandro hasta que comenz\u00f3 a sudar como un pollo y a bajarle la fiebre; la ma\u00f1ana del tercer d\u00eda comenz\u00f3 a hablar y a preguntar qu\u00e9 es lo que hac\u00eda all\u00ed, en un lugar extra\u00f1o entre personas que no conoc\u00eda, pens\u00f3 en un secuestro hasta que vio a los dos obispos entrar en su habitaci\u00f3n dando gracias a Dios por escuchar sus oraciones. Apenas recordaba lo ocurrido, los obispos le explicaron todo lo relativo a su enfermedad, c\u00f3mo tuvieron que pedir al capit\u00e1n del&nbsp;barco que los<\/p>\n\n\n\n<p><strong>136<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>dejara en esa peque\u00f1a isla, y c\u00f3mo el herrero y su hija Tina los acogieron, dieron cobijo y le estaban curando.<br>&#8211; \u00bfY el barco? \u2013pregunt\u00f3 Alejandro.<br>&#8211; Ha zarpado, ten\u00eda que llevar mercanc\u00eda a Constantinopla y se ha ido.<br>&#8211; Mejor \u2013contesta con un hilillo de voz el embajador-, prefiero los viajes por tierra firme.<br>Comenzaron las toses y los obispos se marcharon a pasear y rezar para dar gracias al Alt\u00edsimo por lo que parec\u00eda el inicio de curaci\u00f3n de Alejandro. Se conoc\u00edan la peque\u00f1a isla casi por completo, les gustaba sobre todo pasear por la playa de blancas arenas finas, a pesar de ser invierno el mar estaba tranquilo cosa muy del agrado de los dos obispos que se quedaban largos ratos contemplando sus aguas. El Adri\u00e1tico es siempre as\u00ed, les dijo el herrero, es muy raro verlo embravecido.<br>Los caldos de gallina comenzaron a formar parte de la rigurosa dieta que el herrero recet\u00f3 como tratamiento para curar el mal de pulmones que padec\u00eda Alejandro. A la semana ya se sentaba en la cama y pod\u00eda charlar, s\u00f3lo un poco, pues Tina, convertida en fiera enfermera, no dejaba que hablara mucho y echaba a todos de su habitaci\u00f3n, incluidos los obispos.<br>&#8211; Sus excelencias disculpar\u00e1n, pero el enfermo ya ha hablado bastante -y los empujaba suavemente camino de las escaleras.<br>&#8211; Eres peor que jefe de los eunucos de mi emperatriz.<br>&#8211; Es que si no los echo afuera, no se van. No tienen consideraci\u00f3n.<br>A las dos semanas comenz\u00f3 a levantarse y andar un poco por la habitaci\u00f3n. La fiebre hab\u00eda remitido del todo y la tos iba camino de ello. La curaci\u00f3n estaba en marcha, ahora ten\u00eda que reponerse de los estragos sufridos, a\u00fan estaba convaleciente.<br>Fueron unas navidades extra\u00f1as, aquellas de 534, los obispos que ya se hab\u00edan hecho amigos de casi todos en el pueblo pidieron las llaves de la peque\u00f1a iglesia a la&nbsp;se\u00f1ora que las guardaba. En otros<\/p>\n\n\n\n<p><strong>137<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>tiempos hab\u00eda vivido un sacerdote cat\u00f3lico que dec\u00eda misa los domingos y tambi\u00e9n dec\u00eda misa en las islas vecinas pero al morir no vino nadie a sustituirlo, as\u00ed que los domingos los habitantes de San Pedro de Bretia montaban en varias barcazas rumbo a Spalato, escuchaban misa, daban una vuelta por el pueblo y regresaban a Bretia.<br>&#8211; Esta Navidad se celebrar\u00e1 en la iglesia de San Pedro con toda la pompa que podamos \u2013propusieron los obispos.<br>La propuesta fue aceptada inmediatamente por los bretianos. Desempolvaron y arreglaron los vestidos religiosos guardados en la sacrist\u00eda, en un enorme armario de madera de caoba, los obispos sacaron del gran ba\u00fal en el que llevaban su equipaje las capas utilizadas para la visita a Roma. Adecentaron la iglesia y recuperaron la antigua costumbre de poner jarrones con romero repartidos por toda la iglesia.<br>El entusiasmo lleg\u00f3 esa Navidad de mano de un enfermo.<br>Tina, un poco m\u00e1s condescendiente, dejaba dar peque\u00f1os paseos al embajador por el jard\u00edn y el inicio del camino hacia la playa. Hasta que ella no viera que pudiera hacerlo no pensaba dejarlo bajar a la playa. Alejandro, d\u00f3cil, hac\u00eda todo lo que ella mandaba, que era mucho.<br>Cuando el d\u00eda de Navidad pudo ir Alejandro a la iglesia se llev\u00f3 una grata sorpresa, el olor de infinidad de velas mezclado con el del romero lo transport\u00f3 a Santa Sof\u00eda, reci\u00e9n restaurada por Teodora. A pesar de ser humilde, con s\u00f3lo una imagen de San Cosme y San Dami\u00e1n, los m\u00e1rtires patronos de la isla, resultaba una iglesia acogedora, al menos eso le pareci\u00f3 a \u00e9l. Not\u00f3 que al recuperarse despu\u00e9s de los delirios producidos por la fiebre y de creerse muerto apreciaba m\u00e1s las peque\u00f1as cosas: un buen caldo, la peque\u00f1a iglesia, el canto de los p\u00e1jaros, sentarse en la herrer\u00eda y ver c\u00f3mo el herrero trabajaba el hierro, nunca se hab\u00eda fijado pero hasta le&nbsp;gustaban las chispas que sal\u00edan de la fragua y la<\/p>\n\n\n\n<p><strong>138<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>sonrisa de Tina que le parec\u00eda de un \u00e1ngel, un \u00e1ngel con espada, pero al fin y al cabo su \u00e1ngel cuidador.<br>Ya no ten\u00eda el tiempo de charla milimetrado, estaba casi totalmente curado y Tina le levant\u00f3 las restricciones. Pidi\u00f3 que lo acompa\u00f1ara a pasear por la playa, tan ponderada por los obispos, y all\u00e1 marcharon los dos mir\u00e1ndose de reojo para espiarse las caras, los gestos; a veces se cruzaban las miradas y las manten\u00edan hasta que a uno de los dos le cosquilleaba demasiado la espalda. \u00c9ste era casi siempre Alejandro, que a pesar de ser hombre curtido en asunto de mujeres, Tina lo turbaba y no encontraba explicaci\u00f3n para ello. Si eso mismo le hubiese ocurrido a un amigo suyo sabr\u00eda perfectamente que se estaba enamorando, pero nos es dif\u00edcil distinguir lo que nos pasa a nosotros mismos, si hay sentimientos por medio la dificultad crece. Es muy f\u00e1cil enamorarse de tu m\u00e9dico.<br>Tuvieron que hablar de seguir el viaje, pues ya nada los reten\u00eda en la isla, para que Alejandro se diera cuenta de que se hab\u00eda enamorado de Tina. Nunca pens\u00f3 enamorarse de alguien que no perteneciera a su misma clase social \u00a1la hija de un herrero!, sin embargo ocurri\u00f3 y as\u00ed se lo expuso primero al herrero y despu\u00e9s, si este consent\u00eda en el matrimonio, se lo pedir\u00eda a Tina.<br>El herrero comprendi\u00f3 que se enamorara de su hija, para \u00e9l era la mujer perfecta, no s\u00f3lo por su belleza que saltaba a la vista, sino por sus cualidades, su generosidad, la firmeza de car\u00e1cter y\u2026, qu\u00e9 iba a decir, si era su padre. Le pareci\u00f3 bien que su hija casara con alguien importante; le dol\u00eda su marcha pero ya se apa\u00f1ar\u00eda de alguna manera, se trataba del futuro de Tina y \u00bfqu\u00e9 mejor que en Bizancio? Desde luego iba a estar mucho m\u00e1s entretenida que en el peque\u00f1o pueblo de una perdida isla del Adri\u00e1tico.<br>Le cont\u00f3 a su hija que el embajador le hab\u00eda pedido en matrimonio y a \u00e9l no le parec\u00eda mal. La reacci\u00f3n de Tina fue una sorpresa para todos. No quer\u00eda casarse ni&nbsp;con el embajador ni con nadie,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>139<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>prefer\u00eda quedarse con su padre y aprender bien el oficio de curandera y partera, as\u00ed, si su padre mor\u00eda, tendr\u00eda un oficio con el que ganarse el sustento.<br>&#8211; Pero \u00bfno te gusta el embajador?<br>&#8211; Claro que s\u00ed padre, me parece un hombre muy atractivo, demasiado atractivo, pero no quiero marchar de la isla, mis ojos est\u00e1n acostumbrados al azul del mar y creo que si no viera m\u00e1s este paisaje me amustiar\u00eda, como las flores cuando llevan cinco d\u00edas en un jarr\u00f3n. Necesito el mar.<br>&#8211; Tina, en la capital tambi\u00e9n hay mar.<br>&#8211; Lo s\u00e9, Alejandro me ha explicado c\u00f3mo es Bizancio, pero aqu\u00ed salgo y a pocos metros est\u00e1 la playa.<br>&#8211; Si te casaras con Alejandro no tendr\u00edas que buscarte el sustento, pi\u00e9nsalo bien, hija. Es un hombre rico, con influencia, que se mueve con facilidad en la Corte.<br>&#8211; Lo s\u00e9, y ya lo he pensado, padre, me quedo.<br>Cuando Alejandro supo el no rotundo de Tina se entristeci\u00f3 tanto que los obispos decidieron partir enseguida para que no volviera a enfermar. En vano trat\u00f3 de hacerla cambiar de parecer, \u00e9l que convenc\u00eda a Justiniano con facilidad y hasta a Teodora, no supo convencer a la hija de un simple herrero. Cualquier mujer de la nobleza se casar\u00eda con \u00e9l con los ojos cerrados.<br>La ma\u00f1ana de la partida Tina no apareci\u00f3, se sent\u00eda flaquear y no quer\u00eda echarse en brazos de Alejandro como el coraz\u00f3n se lo ped\u00eda, tampoco quer\u00eda que viera sus ojos enrojecidos por el llanto. A pesar de ser la hija de un herrero sab\u00eda leer y escribir y estuvo toda la noche escribiendo una carta para el embajador; de madrugada se la dio a su padre con el encargo de entreg\u00e1rsela en mano a Alejandro, a continuaci\u00f3n huy\u00f3 hacia el cercano bosque de pinos. La carta deb\u00eda ser le\u00edda ya en Bizancio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>140<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los tres viajeros emprendieron tristes la marcha, ten\u00edan apalabrada una peque\u00f1a barca que los traslad\u00f3 a Spalato y de ah\u00ed a pie hasta la parada siguiente, ya siempre en tierras del Imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, que pase el senador Alejandro de su embajada por tierras godas, antes de que Teodora se entere de su vuelta, quiero ser yo el primero que hable con \u00e9l \u2013dijo Justiniano a su secretario.<br>Pero Teodora se hab\u00eda enterado de su regreso antes que Justiniano, hasta conoc\u00eda los amores frustrados del embajador y le hab\u00eda aconsejado al respecto. Era la gran aduanera, se gustaba llamarse a s\u00ed misma, nada escapa a mis ojos y o\u00eddos, lo controlo todo, para ello pagaba de su bolsillo un ej\u00e9rcito de esp\u00edas que la informaban de cualquier hecho ocurrido en cualquier parte del imperio, por peque\u00f1o que fuera.<br>&#8211; Majestad -se arrodill\u00f3 el embajador ante Justiniano con la cabeza rozando el suelo hasta que el emperador le dijo que pod\u00eda levantarse-, anoche regres\u00e9 de la corte goda de R\u00e1vena, os traigo deseos e intenciones de la bell\u00edsima Amalasunta.<br>&#8211; S\u00ed, \u00a1eh!, \u00bfde verdad es tan guapa como dicen?<br>&#8211; S\u00ed, majestad augusta, es una gran mujer, por fuera y por dentro.<br>&#8211; A la emperatriz no le digas eso, es muy celosa y comenzar\u00e1 a darme la tabarra.<br>&#8211; No os preocup\u00e9is, no le he dicho nada.<br>&#8211; C\u00f3mo \u00bfya has visto a Teodora?<br>&#8211; S\u00ed, majestad, anoche cuando llegu\u00e9 junto a los dos obispos, nos mand\u00f3 llamar a los tres y estuvo despachando con nosotros.<br>&#8211; \u00a1Lagarta!, siempre se adelanta. Cuando soy yo el primero en algo es porque ella me deja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>141<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; La emperatriz es una gran mujer, tambi\u00e9n por dentro y por fuera. Ten\u00e9is suerte de que est\u00e9 a vuestro lado.<br>&#8211; Desde luego, tener a Teodora como enemiga debe ser terrible. A ver qu\u00e9 me tienes que contar.<br>Alejandro cont\u00f3 con pelos y se\u00f1ales muchas conversaciones mantenidas con Amalasunta, le transmiti\u00f3 el cansancio de la Reina, los miedos pasados y futuros, el porqu\u00e9 de no haber ido a Bizancio cuando ya ten\u00eda el barco preparado en Epidamno, los recelos respecto a su primo Teodato y sobre todo, el firme deseo de terminar sus d\u00edas en Constantinopla. Estaba decidida a marcharse de R\u00e1vena para vivir en la capital imperial, pero ten\u00eda que rematar algunas cosas pendientes, despu\u00e9s partir\u00eda y ceder\u00eda su reino a Justiniano, para que recobrara su antigua estructura. No hay que olvidar, dec\u00eda la Reina, que Italia ha sido el centro del Imperio.<br>Los obispos tambi\u00e9n comunicaron a Justiniano las palabras de Teodato y su ofrecimiento, mucho menos generoso que el de su prima, si bien Justiniano no cre\u00eda demasiado en las intenciones del corregente. Hac\u00eda tiempo que se carteaba con Amalasunta y cre\u00eda conocerla un poco, sab\u00eda que era persona de confianza y cumplidora de sus acuerdos. Ten\u00eda muy presente la ayuda prestada por Amala en la guerra contra los v\u00e1ndalos.<br>Mientras el embajador hablaba con Flavius Petrus Sabbatius Iustinianus, emperador de Bizancio, hac\u00eda comparaciones entre las dos Cortes, Constantinopla la magnificencia, grandes alfombras, cortinas de seda, suntuosas l\u00e1mparas y mucho oro; si le pidieran que definiera el Gran Palacio de Constantinopla con un color, sin duda ser\u00eda el dorado. La corte de Ravena, mucho m\u00e1s peque\u00f1a pero quiz\u00e1 m\u00e1s acogedora, Alejandro la vio azul, no por el color del edificio palaciego en el que predominaba el m\u00e1rmol blanco, sino porque la ciudad entera le parec\u00eda azul, desde luego hab\u00eda menos etiqueta que en la corte de Bizancio, no es que el Palacio<\/p>\n\n\n\n<p><strong>142<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>de&nbsp;Teodorico fuera m\u00e1s peque\u00f1o, sino que hab\u00eda menos ostentaci\u00f3n de riqueza, ser\u00e1 porque ahora Bizancio es la capital imperial \u2013pensaba Alejandro- o porque sus moradores son de otra forma de ser. A Teodora le interesa dejar claro en cada momento que ella es la emperatriz, en cambio Amalasunta, ha nacido ya princesa y no necesita demostrar nada.<br>No iba desencaminado Alejandro, para Teodora el no haber nacido noble era una espina que no lograba quitarse a pesar de las riquezas y el poder que ostentaba.<br>Justiniano no se qued\u00f3 del todo conforme con la embajada de Alejandro, hubiera preferido que el mensaje de la reina goda fuera por escrito, no era necesaria una gran misiva, con escribir claramente que a cambio de protecci\u00f3n, reconocimiento en Bizancio y qui\u00e9n sabe si tambi\u00e9n matrimonio, ella le entregaba el reino ostrogodo, hubiera bastado. El emperador sab\u00eda muy bien que las palabras vuelan y s\u00f3lo permanece lo escrito y m\u00e1s si las palabras eran pronunciadas por una mujer, aunque fuera tan letrada como Amalasunta.<br>Estuvo rumiando el asunto durante un tiempo, no quer\u00eda consultarlo con su chambel\u00e1n Nars\u00e9s ni tampoco con Teodora, por miedo; s\u00ed, el emperador ten\u00eda miedo a su mujer, la conoc\u00eda bien y sab\u00eda de lo que era capaz, sobre todo cuando se encelaba. \u00c9l nunca hab\u00eda dado motivos para ello, ahora en cambio entraba en liza otra gran mujer, aunque ella nada supiera.<br>El gran sue\u00f1o de Justiniano era volver a reunir el Imperio Romano como siempre fue, pero con capital, esta vez, en Bizancio; para ello hab\u00eda comenzado a recuperar Cartago, Numidia, Mauritania, una franja de Hispania (el resto se le resist\u00eda), y por supuesto Grecia, Macedonia, Dacia, Pannonia, Dalmacia y todas las posesiones en Asia. No hay que olvidar que no hac\u00eda ni cien a\u00f1os Roma hab\u00eda ca\u00eddo en manos de hunos, v\u00e1ndalos y godos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>143<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si Amalasunta le ced\u00eda el reino ostrogodo de Italia se evitar\u00eda tener que luchar para conquistarla, con lo caras que son las guerras \u2013pensaba el emperador-, mantener soldados, barcos, impedimenta, una guerra sale por uno ojo de la cara. Pero quer\u00eda seguridad, as\u00ed que decidi\u00f3 volver a enviar otro embajador para que trajera, esta vez, los deseos de la Reina por escrito. Estuvo pensando en qui\u00e9n ser\u00eda bueno para la embajada, alguien de su total confianza, no era f\u00e1cil, no, junto al poder pululan siempre gentes de doble o triple cara y Justiniano lo sabe.<br>Por fin el elegido fue Pedro Illirico, llamado as\u00ed por haber nacido en Iliria; gran abogado que particip\u00f3 en la elaboraci\u00f3n del Pandectas, nombrado posteriormente magister officiorum de la corte de Constantinopla.<br>A pesar de que Justiniano llev\u00f3 todo este asunto en el mayor de los secretos, Teodora se enter\u00f3 y mont\u00f3 en c\u00f3lera contra su marido por no haberla puesto al corriente de la nueva embajada. Era una mujer menuda pero cuando se enfadaba parec\u00eda crecer dos palmos. Fue hecha una fiera al palacio donde trabajaba su esposo y sin esperar que el sirviente de la puerta la anunciara, entr\u00f3. El emperador estaba en ese momento solo, dictando al escriba.<br>&#8211; \u00bfDesde cu\u00e1ndo se me ocultan embajadas importantes? \u2013los ojos le centelleaban y parec\u00edan volverse m\u00e1s negros, hab\u00eda salido corriendo de su despacho al enterarse del encargo a Pedro Illirico sin ponerse la majestuosa t\u00fanica sobre el vestido, lleg\u00f3 sofocada.<br>&#8211; C\u00e1lmate, Teodora seguro que has venido corriendo por los interminables pasillos.<br>&#8211; Sabes que nunca corro, simplemente he venido sin parsimonia.<br>&#8211; Ya, como si no te conociera, a ver, qu\u00e9 te trae a mi despacho que no puede esperar a la hora de comer o cenar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>144<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Quiero saber por qu\u00e9 no me has hablado de Pedro Illirico y de su embajada a tierras ostrogodas \u00bfqu\u00e9 es lo que quieres saber o hacer saber a esa reina sabionda?<br>&#8211; \u00bfTe refieres a Amalasunta? \u2013 Justiniano tambi\u00e9n sab\u00eda meter el dedo en la llaga, estaba enfadado por la interrupci\u00f3n y quer\u00eda devolver a su esposa la misma moneda.<br>&#8211; \u00bfHay otra? D\u00e9jate de jueguecitos y dime la embajada de Pedro -Teodora estaba tan furiosa que hab\u00eda perdido su proverbial frialdad.<br>&#8211; Conoces mis sue\u00f1os de volver a reconstruir con centro en Bizancio todo el Imperio Romano, para lo cual es necesario conquistar Italia, despu\u00e9s ya veremos si seguimos con la antigua Galia e Hispania. Alejandro me ha dicho que la Reina goda quiere cedernos \u2013habl\u00f3 en plural porque sab\u00eda que le gustaba a Teodora-, su reino.<br>&#8211; \u00bfA cambio de qu\u00e9? \u2013cort\u00f3 como un resorte la emperatriz a su esposo.<br>&#8211; Siempre hay una contraprestaci\u00f3n, la que pide la Reina es m\u00ednima, quiere que la ofrezcamos protecci\u00f3n.<br>&#8211; \u00bfProtecci\u00f3n?, \u00bfqu\u00e9 clase de protecci\u00f3n?<br>&#8211; Vendr\u00eda a vivir aqu\u00ed, a Bizancio.<br>&#8211; \u00a1Lo sab\u00eda! \u00a1C\u00f3mo lo sab\u00eda! Esa mosquita muerta haci\u00e9ndose la pobrecita y la generosa, y lo que quiere es el trono imperial.<br>&#8211; Mujer\u2026<br>&#8211; Ni mujer ni nada, le parece poco para ella \u00a1toda una princesa de nacimiento!, le parece poco el trono de un reino, ella quiere el imperial. Sobre mi cad\u00e1ver, eso ser\u00e1 sobre mi cad\u00e1ver.<br>&#8211; No te ofusques, nadie ha hablado de tronos ni de matrimonios \u2013nada m\u00e1s decir la palabra matrimonio se arrepinti\u00f3, c\u00f3mo se arrepinti\u00f3. A Justiniano le&nbsp;desazonaba estar peleado con su<\/p>\n\n\n\n<p><strong>145<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>esposa, quer\u00eda tranquilidad, ya no era un chiquillo, ten\u00eda cincuenta y dos a\u00f1os y las discusiones lo agotaban.<br>&#8211; Eres t\u00fa, t\u00fa precisamente quien ha hablado de matrimonio, yo s\u00f3lo he hablado de ambici\u00f3n, nada m\u00e1s.<br>&#8211; Venga, Teodorina, sabes que s\u00f3lo t\u00fa ser\u00e1s mi esposa, adem\u00e1s, tienes que estar orgullosa, pues me cas\u00e9 contigo por amor, me enamoraste desde el primer d\u00eda que te vi hilando con la rueca, hasta ahora sigo enamorado de ti como un bobo. Pero s\u00ed te digo que si nos cede el reino, lo aceptar\u00e9, calcula el dinero que nos ahorrar\u00edamos en guerras \u2013 como colof\u00f3n le dio un pasional beso a Teodora que se march\u00f3 m\u00e1s calmada.<br>Estuvo todo el d\u00eda d\u00e1ndole vueltas al asunto, le devoraban los celos muy a su pesar. Estaba segura del amor de Justiniano, pero tambi\u00e9n conoc\u00eda muy bien la naturaleza masculina tan aficionada a picar all\u00ed y aqu\u00ed, hab\u00eda escuchado sobre la belleza de Amalasunta, y no estaba tranquila del todo, ten\u00eda que buscar una soluci\u00f3n a su situaci\u00f3n, no se puede vivir con el comecome de los celos.<br>Lo consultar\u00e9 con la almohada \u2013pens\u00f3-, de noche se me han ocurrido la soluci\u00f3n a muchos problemas. Ya en su despacho se puso a dictar a su fiel escriba varias ideas que ten\u00eda para que se legislara a favor de las mujeres, era el trabajo que ten\u00eda en mente; por desgracia conoc\u00eda muy de cerca lo desprotegidas que estaban las mujeres, para ello no necesit\u00f3 la ayuda de sus innumerables esp\u00edas, lo hab\u00eda conocido en primera persona, primero al morir su padre y tener que ponerse de ayudanta de su hermana Komito, despu\u00e9s cuando trabaj\u00f3 en los burdeles de Constantinopla. De su espect\u00e1culo recreando el mito de Leda y el Cisne no quer\u00eda ni acordarse aunque entonces disfrutara haci\u00e9ndolo; era casi una ni\u00f1a sin saber muy bien qu\u00e9 significaba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>146<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ten\u00eda muy claro Teodora era que quer\u00eda ayudar de alguna forma a la mujer en general y a las prostitutas en particular; para ello impuls\u00f3 varias leyes, una prohib\u00eda la prostituci\u00f3n forzosa entendiendo como forzosa la que obligaba a las mujeres, sea cual fuere su condici\u00f3n, a prostituirse y ganar dinero para un tercero. No se consideraba forzosa si \u00e9sta proven\u00eda del hambre. Organiz\u00f3 un peque\u00f1o ej\u00e9rcito, tambi\u00e9n pagado de su bolsillo, que inspeccionaba los burdeles para controlar el cumplimiento de la ley, en caso de incumplimiento se clausuraba el burdel. En el mismo sentido fund\u00f3 el monasterio de Metanoia, en la parte asi\u00e1tica del estrecho de los Dardanelos, donde las arrepentidas pod\u00edan vivir y mantenerse con lo que produc\u00eda el monasterio.<br>Tambi\u00e9n aument\u00f3 los derechos de la mujer en caso de divorcio, orden\u00f3 que se aplicara la pena de muerte para los violadores y prohibi\u00f3 el asesinato de la mujer ad\u00faltera. Intervino en muchas m\u00e1s leyes relacionadas con la protecci\u00f3n de la mujer menos favorecida. Su labor en ese sentido fue encomiable.<br>Efectivamente durante la noche Teodora encontr\u00f3 la soluci\u00f3n para sus suspicacias y sus celos. Como estaba inmersa en el proceso legislativo \u00bfqui\u00e9n mejor que un abogado para aconsejar? Temprano, sin apenas probar bocado, hizo llamar a Pedro Illirico y orden\u00f3 a su secretario que dejara al menos dos horas libres antes de dar paso a los muchos que ped\u00edan audiencia con la Augusta; quer\u00eda poder charlar tranquilamente con el abogado.<br>Lleg\u00f3 el de Iliria puntual, como siempre, sab\u00eda que Teodora era puntual y lo exig\u00eda a los dem\u00e1s. El abogado iba un poco temeroso por la incertidumbre de la llamada de la Augusta \u00bfqu\u00e9 querr\u00eda?, se preguntaba andando detr\u00e1s del eunuco que preced\u00eda a todas las visitas, recorrieron casi todo el Gran Palacio, ya que el despacho de audiencias de la emperatriz estaba en el \u00faltimo palacio que era el suyo propio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>147<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ambos se arrodillaron tocando el suelo con la cabeza hasta que la Augusta mand\u00f3 retirarse al eunuco y levantarse al abogado.<br>&#8211; Se\u00f1ora.<br>&#8211; Si\u00e9ntate en este sill\u00f3n \u2013le se\u00f1al\u00f3 un gran sill\u00f3n que m\u00e1s parec\u00eda un trono, de negra madera con un gran coj\u00edn bermell\u00f3n- junto al m\u00edo, est\u00e1 tan hecho a mi cuerpo que los cojines toman la forma de mis nalgas \u2013 el historiado sill\u00f3n de Teodora era a\u00fan m\u00e1s ostentoso que el otro, los cojines eran de p\u00farpura con borlones dorados- cuando est\u00e1n demasiado viciados y apenas levantan un palmo los mando cambiar. Te preguntar\u00e1s para qu\u00e9 te he mandado venir. Primero quiero consultarte una duda que tengo sobre el derecho de propiedad, s\u00e9 que has ayudado a mi marido en la recopilaci\u00f3n del Pandectas y redactas bien.<br>&#8211; Se\u00f1ora, pod\u00e9is preguntar lo que gust\u00e9is.<br>Teodora hizo el parip\u00e9 de preguntar alguna cosa que por supuesto ya sab\u00eda y con astucia fue llevando la conversaci\u00f3n al punto que ella quer\u00eda. Pedro Ilirico pregunt\u00f3 un poco miedoso.<br>&#8211; No s\u00e9 si os he servido de ayuda.<br>&#8211; Por supuesto que s\u00ed, me has servido de gran ayuda y me servir\u00e1s.<br>&#8211; Se\u00f1ora siento decir que partir\u00e9 dentro de cuatro d\u00edas a Italia, para entrevistarme con los corregentes.<br>&#8211; \u00a1Ah! No sab\u00eda \u2013minti\u00f3 Teodora- y \u00bfcu\u00e1l es el motivo? Si puede saberse.<br>&#8211; Llevo instrucciones del emperador para que la reina Amalasunta plasme por escrito lo que dijo a Alejandro, no se f\u00eda mucho de las palabras que se las lleva el viento.<br>&#8211; S\u00ed, lo s\u00e9. \u00a1Qu\u00e9 interesante!, un viaje tan largo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>148<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed \u2013contest\u00f3 el abogado un poco cohibido-, ya estoy nervioso por comenzar m\u00e1s que por llegar, lo bonito de los viajes es prepararlos, hacer el camino y, despu\u00e9s, recordarlos. Si en mi ausencia necesitas consejo legislativo o legal, llamad a Triboniano, es el mejor jurista que hay en Bizancio.<br>&#8211; Eso he o\u00eddo. Mira te voy a proponer otra embajada, ya que vas a ver a Amalasunta, la goda \u2013dijo la goda casi escupiendo, como si fuera una apestada.<\/p>\n\n\n\n<p>Especialista en manipular, sobre todo a los hombres, no se sabe como lo hizo pero consigui\u00f3 que Pedro Ilirico le prometiera cumplir la embajada que ella le propuso. Embajada dif\u00edcil de ejecutar pues consist\u00eda en asesinar a Amalasunta. Muerto el perro, se acab\u00f3 la rabia. Al principio el abogado se neg\u00f3, se revolvi\u00f3, argument\u00f3, \u00e9l no era un asesino, s\u00f3lo un abogado, pero pens\u00f3 en el inmenso poder de Teodora sobre cosas y personas, y por fin accedi\u00f3.<br>El abogado sali\u00f3 de la entrevista con la emperatriz sudando como un pollo, a pesar de ser invierno, comenz\u00f3 a subirle la bilis a la boca que se le llen\u00f3 de amargor, no quer\u00eda escupir en los recintos del Gran Palacio por lo que aliger\u00f3 hasta la calle, por fin en la esquina, frente al hip\u00f3dromo, vomit\u00f3 igual que un borracho. Mareado, lleg\u00f3 a su casa y se ech\u00f3 sobre un triclinio al calor de la chimenea.<br>&#8211; \u00bfQu\u00e9 tienes Pedro? Est\u00e1s muy p\u00e1lido \u2013pregunt\u00f3 su mujer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Atalarico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una noche m\u00e1s en la fortaleza del lago y la primera que ha podido dormir bien, al menos se ha levantado descansada. Ha sido Sof\u00eda quien le ha despertado creyendo que le pasaba algo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>149<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Normalmente no duermes o duermes mal \u2013 el tuteo no era extra\u00f1o en 535, y menos entre los godos. En este caso ya hab\u00eda confianza-, por eso me he asustado cuando no has bajado para pedirme el agua del ba\u00f1o.<br>&#8211; Gracias, Sof\u00eda, eres muy buena conmigo.<br>&#8211; \u00a1Bah! Bobadas, no tengo otra cosa que hacer. Pues el agua ya est\u00e1 caliente \u00bfla quieres para ahora?<br>&#8211; S\u00ed, prefiero ba\u00f1arme primero, despu\u00e9s ya comer\u00e9 algo. De todas formas como he dormido tan bien tengo poco hambre.<br>&#8211; \u00a1Cristo, qu\u00e9 cosas dices! Es decir, que el dormir quita el hambre \u00bfno?<br>&#8211; D\u00e9jalo, ya te lo explicar\u00e9 en otro momento.<br>Baja a la planta baja primero para hacer sus necesidades en las letrinas mandadas construir por Teodato al modo romano, aunque en la fortaleza Martana no haya nadie que le caliente el asiento; despu\u00e9s pasa a la habitaci\u00f3n del ba\u00f1o donde ya la espera Sof\u00eda que ha llenado la ba\u00f1era con agua hirviendo y ha a\u00f1adido unas gotas de aceite, esta vez de romero y tomillo.<br>&#8211; Para relajar el cuerpo y el esp\u00edritu \u2013dice muy convencida la cocinera.<br>&#8211; Me parece que a ti, todo te relaja \u2013contesta Amala recogiendo su cabellera con un punz\u00f3n de hueso de b\u00fafalo que tiene para estos menesteres. Es un bonito hueso afinado y tallado por el maestro orfebre Wolf, el m\u00e1s reconocido en R\u00e1vena; en \u00e9l ha querido homenajear a la Reina y tall\u00f3 un peque\u00f1o busto del gran Teodorico con incrustaciones de plata. A Amala le gusta mucho y siempre se recoge su larga cabellera con el hueso de Wolf, como lo llama ella.<br>La habitaci\u00f3n del ba\u00f1o es de estilo romano. Est\u00e1 tambi\u00e9n en la planta baja, es una estancia circular, abovedada, y desde la mitad de la pared est\u00e1 recubierta de mosaicos azules con alguna figura marina en azul m\u00e1s oscuro; el suelo es, as\u00ed mismo, de mosaicos azul oscuro que se van aclarando gradualmente al comienzo de&nbsp;las<\/p>\n\n\n\n<p><strong>150<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>cuatro escaleras que dan paso a la ba\u00f1era semicircular con una profundidad de un metro y medio por una parte y un poco m\u00e1s de medio metro por otra, para poder sentarse sin tragar agua. En la pared hay unas argollas para sujetar los hachones de luz y unos peque\u00f1os salientes para posar las l\u00e1mparas de terracota.<br>Amala aprovecha la hora del ba\u00f1o, que en su prisi\u00f3n suele alargarla, pues no tiene obligaciones de gobierno que la esperen. Pero comienza con sus preocupaciones y no quiere engolfarse en su angustia, adem\u00e1s, recuerda que tienen que estudiar las estelas funerarias y la cabeza etrusca encontrada el d\u00eda anterior.<br>Sale del ba\u00f1o, se seca bien con el lienzo de lino que le ha dejado Sof\u00eda y se pone el corpi\u00f1o y las bragas bajo la t\u00fanica para que no se trasparente nada. Inmediatamente sube a su habitaci\u00f3n y tranquilamente se viste.<br>Baja a la cocina y para no enfadar a Sof\u00eda y no escuchar sus rega\u00f1inas de madre, come unas sopas de leche con pan migado.<br>&#8211; \u00bfContenta, gru\u00f1ona?<br>&#8211; F\u00e9lix, el sacerdote, ya est\u00e1 afuera escudri\u00f1ando las piedras que trajeron los soldados de la cueva etrusca.<br>Amalasunta sale y ve a los soldados echando cubos de agua y restregando las estelas con una escoba de ginesta para quitar la porquer\u00eda. Al ver a Amala cesan las risas acompa\u00f1adas de comentarios soeces y se hace el silencio.<br>&#8211; No dej\u00e9is de re\u00edr por m\u00ed, la risa es buena. Bueno, F\u00e9lix, qu\u00e9 tenemos aqu\u00ed, veamos.<br>&#8211; Sin duda es una estela funeraria, seguramente de una familia, por lo menos hay esculpidas cinco personas. Mirad, y est\u00e1 firmada, pone Vulca de Veyes*.<br>&#8211; Es verdad \u2013dice Amala mirando con atenci\u00f3n la estela-, hay dos que parecen mayores, ser\u00edan los padres y estos de aqu\u00ed ser\u00edan sus hijos \u2013se\u00f1ala tres figuras que representan a tres j\u00f3venes, dos hombres y una mujer; est\u00e1n ataviados con&nbsp;t\u00fanicas que recuerdan a<\/p>\n\n\n\n<p><strong>151<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>las babil\u00f3nicas. Tras ellos hay esculpidos unos ramos de olivo-. Creo que deb\u00edan ser nobles o, al menos, gente importante, el olivo significa adem\u00e1s de paz y prosperidad, resurrecci\u00f3n y esperanza.<br>&#8211; S\u00ed, es cierto \u2013corrobora el sacerdote-, \u00bfde qu\u00e9 habr\u00e1n muerto? y \u00bfpor qu\u00e9 estar\u00e1n enterrados en la isla?<br>&#8211; Esto \u00faltimo es m\u00e1s f\u00e1cil de explicar, sabemos que estamos en el centro de Etruria y seguramente en estas dos islas vivir\u00edan varias familias, puede hasta que hubiera un pueblo. Habr\u00eda que estudiar bien nuestro descubrimiento, pero aqu\u00ed no tenemos d\u00f3nde consultar. Bueno, ahora echemos un ojo a la cabeza.<br>Cuando Amala mira detenidamente la cabeza se le escapa una exclamaci\u00f3n de sorpresa. No s\u00e9 si ser\u00e1 la isla o son s\u00f3lo simples coincidencias o est\u00e1 condicionada por su situaci\u00f3n, piensa la Reina, primero el sacerdote se parece mucho a M\u00e1ximo, ahora, la cabeza se asemeja a la de su hijo. La mira una y otra vez para cerciorarse, y s\u00ed, parece una escultura de Atalarico. Pero es del todo imposible, se dice a s\u00ed misma, esa cabeza ha sido encontrada en una tumba etrusca y dicha tumba no parece haber sido profanada, no se debe olvidar que los etruscos hace unos mil a\u00f1os desaparecieron como pueblo. Yo s\u00f3lo tengo sangre goda (su madre era franca, pero para Amala no cuenta), y Eutarico, s\u00f3lo ten\u00eda sangre goda, los dos somos godos casi puros \u00bfentonces? Qu\u00e9 pena, en su biblioteca de palacio tiene varios rollos sobre sus antepasados, incluidos algunos \u00e1rboles geneal\u00f3gicos de sus dos progenitores. Est\u00e1 tentada de ped\u00edrselos a su primo, le ser\u00edan de gran utilidad para descifrar el misterio del gran parecido entre el etrusco y su hijo.<br>&#8211; Se\u00f1ora, est\u00e1s muy pensativa.<br>&#8211; S\u00ed, F\u00e9lix, \u00bfte parece que la tumba que encontramos ayer haya sido descubierta o profanada antes?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>152<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No, nunca se tiene la seguridad sobre algo, s\u00f3lo una cosa es segura, la muerte, pero estoy convencido de que nadie, antes de nosotros, ha pisado esa tumba.<br>&#8211; Lo digo porque la cabeza parece una escultura de mi hijo. \u00bfLe llegaste a conocer?<br>&#8211; No tuve ese placer.<br>&#8211; Pues te digo que se asemeja a su rostro, la forma de la nariz, grande; la separaci\u00f3n y forma de los ojos, la barbilla, todo, todo se parece a \u00e9l \u00bfc\u00f3mo puede ser?<br>&#8211; No s\u00e9, es de dif\u00edcil explicaci\u00f3n. He escuchado, pero eso son tonter\u00edas, bulos, que todos tenemos un doble, yo mismo soy el doble de M\u00e1ximo \u00bfno es as\u00ed? Qui\u00e9n sabe si ese etrusco era el doble de tu hijo.<br>&#8211; Un doble mil a\u00f1os despu\u00e9s, s\u00ed, es extra\u00f1o que precisamente sea la madre de uno de ellos quien descubra el parecido \u2013se queda un momento pensativa y despu\u00e9s, como un resorte, entra en la fortaleza.<br>&#8211; Voy a escribir un poco \u2013dice a modo de despedida al sacerdote.<br>&#8211; Yo ir\u00e9 a dar un paseo, hasta luego.<br>Entra en la fortaleza, sube la escalinata hasta su habitaci\u00f3n, coge el pergamino, las plumas y la tinta, baja hasta la gran sala de la chimenea y se sienta cerca de la ventana por la que entra alegrando la estancia el sol ma\u00f1anero.<br>Ha cambiado de idea, ya no quiere escribir sobre sus sue\u00f1os, ahora s\u00f3lo quiere desfogarse y hablar de su hijo al que acaba de ver en una tumba etrusca.<br>\u201cHoy he visto la cara de mi hijo muerto hace, ya, seis meses, en octubre har\u00e1 un a\u00f1o. Es un misterio que quiz\u00e1 nunca desentra\u00f1ar\u00e9, pero parec\u00edan las facciones del rey Atalarico, hijo de Eut\u00e1rico Cillica y Amalasunta y nacido en Ravena en el a\u00f1o 516.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>153<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El n\u00famero diecisiete es nefasto para la dinast\u00eda de los Amalos, nos trae mala suerte, mi esposo, Eutarico, hac\u00eda el n\u00famero diecisiete de la dinast\u00eda amala, mi hijo muri\u00f3 con diecisiete a\u00f1os y mi t\u00eda paterna Amalafrida (madre de Teodato) muri\u00f3 asesinada un diecisiete de julio de 523. El diecisiete tiene gafe.<br>Qu\u00e9 pronto baj\u00f3 Atropos a la Tierra, con sus temibles tijeras para cortar el hilo de la vida de mi hijo \u00a1pobre hijo m\u00edo! Quedarse sin padre a los seis a\u00f1os y sin abuelo, poco despu\u00e9s. Por mucho que luch\u00e9, no fue suficiente, s\u00f3lo tuve el apoyo de Casiodoro, mi gran amigo y confidente, s\u00f3lo \u00e9l se puso a mi lado cuando los duques godos me quitaron a mi hijo. El bisojo, a pesar de estar educado como yo y de admirar la educaci\u00f3n romana tanto o m\u00e1s que yo, tom\u00f3 partido por la nobleza goda, como era de esperar. No me defraud\u00f3 mi primo, \u00e9l en su l\u00ednea. Ahora s\u00e9 que a sus hijos tambi\u00e9n los educa a la romana a pesar de estar muy mal visto entre la nobleza goda \u00a1cu\u00e1nta desfachatez! S\u00e9 que la Justicia no existe, de existir sus hijos varones tendr\u00edan que ser educados al estilo godo, como hicieron con Atalarico que dur\u00f3 poco en manos de los nobles. Acab\u00f3 consumido por la tos.<br>No deb\u00ed empe\u00f1arme en tratar de educarlo en el amor al estudio, cre\u00ed que se parec\u00eda m\u00e1s a m\u00ed, pero no era as\u00ed y no quise o no supe verlo. Yo tambi\u00e9n me empecin\u00e9 en que estudiara y \u00e9l se rebel\u00f3. Era muy rebelde, siempre fue dif\u00edcil y m\u00e1s cuando muri\u00f3 su padre al que adoraba. Habr\u00eda preferido que hubiera sido yo quien muriera, creo que en el fondo me echaba la culpa de la enfermedad y muerte de su padre, pobre hijo m\u00edo, cu\u00e1nto sufri\u00f3. Y yo, empe\u00f1ada en educarlo en el conocimiento, tuve que hacer de padre y madre, si Eutarico hubiera seguido vivo creo que le habr\u00edamos educado de la misma forma, pero Atalarico seguro que se habr\u00eda aplicado. No supe ver que el origen de la rebeld\u00eda de Atalarico fue la muerte de su padre y me empecin\u00e9 en doblegarlo\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>154<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No puede seguir escribiendo tiene que dejarlo, el dolor es demasiado al rememorar la relaci\u00f3n con su hijo, sobre todo porque lo amaba demasiado y puede que eso no sea bueno, se dice mirando el paisaje del lago que ya comienza a serle demasiado familiar. No, no es bueno querer demasiado, no por la posible decepci\u00f3n, contin\u00faa con sus pensamientos, sino por la falta de perspectiva y porque a los padres no nos ense\u00f1an, tenemos que fijarnos en nuestra propia educaci\u00f3n y relaci\u00f3n con nuestros padres. Siempre cre\u00ed que Atalarico era como yo, amante del estudio y con verdaderas ansias de aprender, aunque no me haya valido de gran cosa, pero de eso no me arrepiento. Yo volc\u00e1ndome para que Atalarico estudiara y resulta que quien ha heredado esa afici\u00f3n ha sido Matasunta, a la que he relegado en favor de su hermano \u00a1cu\u00e1nto lo lamento! Ella sabe que la adoro, pero me he esforzado menos con ella, he estado menos pendiente de ella, puede que por verla m\u00e1s resuelta, m\u00e1s centrada, m\u00e1s disciplinada, m\u00e1s f\u00e1cil y puede que tambi\u00e9n porque nos parezcamos m\u00e1s y, a veces, con una sola mirada nos comuniquemos. A\u00fan as\u00ed he debido dedicarla m\u00e1s tiempo, si salgo de esta, SI SALGO, prometo remediarlo.<br>S\u00ed, Atalarico siempre estuvo muy unido a su padre; me gustaba verlos juntos, sentados en las escaleras del jard\u00edn hablando de cualquier cosa o escuchando historias de la lejana Hispania \u00a1Dios m\u00edo qu\u00e9 lejana est\u00e1 ahora! Algunas veces me escond\u00eda tras los cortinajes del gran port\u00f3n del Mar para escuchar sus charlas.<br>\u201cPadre cu\u00e9ntame algo de Hispania\u201d, insist\u00eda como yo, pero a \u00e9l s\u00ed le hac\u00eda caso y comenzaba: \u201cComo bien sabes, hijo, nac\u00ed y me cri\u00e9 en Amaya Patricia. Roma y R\u00e1vena son ciudades preciosas, pero la zona de Amaya es uno de los lugares m\u00e1s bonitos del mundo \u2013y hac\u00eda gestos con la mano para se\u00f1alar lo bonita que era Amaya-, est\u00e1 cerca de Segisama Iulia y Albacastro, tambi\u00e9n est\u00e1 cerca de un peque\u00f1o valle circundado de pe\u00f1as, y sobre una de ellas se celebr\u00f3, en la \u00e9poca de Octavio Augusto, una de las batallas m\u00e1s cruentas de las guerras contra los&nbsp;c\u00e1ntabros, se llama la pe\u00f1a&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>155<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ula\u00f1a; cuentan los historiadores que los romanos no quisieron cercarla por el hambre sino que subieron la pe\u00f1a por las partes m\u00e1s accesibles hasta llegar a los poblados c\u00e1ntabros. Cuando los c\u00e1ntabros, guerreros valientes, aguerridos y diestros en el manejo de la jabalina, espada y falcata, vieron las cinco legiones romanas que sub\u00edan por dos lados de la pe\u00f1a con sus espadas haci\u00e9ndolas chocar contra los escudos como si fueran tambores y con sus gritos de guerra, comenzaron a quemar sus castros y a degollarse con sus falcatas. No quer\u00edan caer en manos romanas \u2013 y hac\u00eda como si se cortara el cuello, mientras Amalasunta detr\u00e1s de la cortina disfrutaba de la escena, le gustaba ver a los dos hablando como dos amigos. Segu\u00eda Eutarico, que disfrutaba mucho contando batallas a pesar de no haber asistido a ninguna, rememorando su infancia \u00bfSabes qu\u00e9 forma tiene la pe\u00f1a Ula\u00f1a? No \u2013ment\u00eda el hijo pues se lo hab\u00eda dicho su padre otras ocasiones, no lo s\u00e9 padre \u00bfc\u00f3mo es?<br>Pues tiene forma cuadrada si se la mira desde el valle que enlaza con Amaya Patricia, pero si se accede por la pe\u00f1a del Castillo (porque tiene forma de castillo), tiene forma alargada. En realidad son dos pe\u00f1as superpuestas, la de encima es la Ula\u00f1a y la de abajo se llama Mazuela, o es al rev\u00e9s, siempre me he confundido\u201d.<br>Atalarico miraba embobado a su padre y le exig\u00eda otra historia sobre su Hispania natal, ten\u00eda fijaci\u00f3n.<br>&#8211; Yo soy un poco de Hispania \u00bfverdad?, soy un poco visigodo.<br>-S\u00ed, hijo, eres medio visigodo y medio ostrogodo, pero ambos son el mismo pueblo, s\u00f3lo que unos se han marchado m\u00e1s lejos, hacia el oeste y otros se han quedado en Italia.<br>-\u00bfCu\u00e1ndo me vas a llevar, padre? Quiero ver todos los lugares de los que me hablas.<br>&#8211; Cuando se pueda, hijo, cr\u00e9eme, te lo prometo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>156<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero muri\u00f3 sin poder cumplir su promesa y mi hijo comenz\u00f3 a rebelarse y a culparme de la muerte de su padre, m\u00e1s que culparme pensaba que en el fondo me alegraba. No se par\u00f3 a pensar que quien m\u00e1s perd\u00eda con su muerte era yo que amaba a Eutarico con toda mi alma. Pero \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda hac\u00e9rselo entender? \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda, si s\u00f3lo ten\u00eda seis a\u00f1os? Aguant\u00e9 su rebeld\u00eda, aunque todo tiene un l\u00edmite, No me cansaba de explicarle que un rey debe ser una persona culta, que gobierne con sabidur\u00eda, con justicia, con personalidad fuerte para no dejarse influir por el ej\u00e9rcito de buitres que se congregan alrededor del trono. El poder es muy goloso y todos quieren un trozo, hay que elegir bien a los ayudantes m\u00e1s cercanos.<br>Atalarico se hab\u00eda asentado en su rebeld\u00eda y comenz\u00f3 a no querer estudiar, en eso sali\u00f3 a su padre pero yo me empe\u00f1\u00e9 en que se pareciera a m\u00ed. ERROR. Ten\u00eda que haber dialogado m\u00e1s con \u00e9l, hablar en vez de imponer. Un d\u00eda me desesper\u00f3 tanto que le di un cachete, todos los nobles presentes me miraron con sorpresa \u00bfUn cachete al rey? Todav\u00eda recuerdo la cara de los nobles clav\u00e1ndome sus miradas desafiantes advirti\u00e9ndome \u00a1cuidado!, es el rey. Ese d\u00eda supe que tendr\u00eda en contra a la mayor\u00eda de los pares* godos, aunque nunca cre\u00ed que llegar\u00edan a separarme de mi hijo.<br>Amalasunta siente que la vida se le hace demasiado pesada, siempre solventando problemas, cuando arregla uno aparece otro en el horizonte, siempre igual y no se puede quejar, si hubiera nacido esclava\u2026, sin poder decidir sobre tu vida, estando a merced del car\u00e1cter del amo, sin saber leer y lo que es peor sin tener necesidad de ello, eso es lo \u00fanico que consuela ahora su coraz\u00f3n triste y cansado de luchar. Quieren volver los pensamientos negativos que ya sabe d\u00f3nde la conducen, piensa en su hija y se da fuerzas a s\u00ed misma. Lucha Amalasunta, lucha por tu hija, aunque&nbsp;est\u00e9s tan decepcionada de todo, empezando por ti<\/p>\n\n\n\n<p><strong>157<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>misma, aunque est\u00e9s prisionera en esta isla, \u00a1lucha!<br>La \u00fanica manera que tiene de luchar es seguir viva, seguir con la rutina que parece haberse implantado en la isla Martana, e intentar conquistar para su causa a alg\u00fan soldado o al sacerdote, Sof\u00eda es mujer y no cuenta, sin embargo ser\u00eda la que m\u00e1s querr\u00eda ayudarla, pero le est\u00e1 terminantemente prohibido salir de la isla, ni siquiera a comprar pescado fresco.<br>Ya empieza a calentar el sol y Amala lo nota a trav\u00e9s de la ventana, mira al exterior y observa el lago m\u00e1s azul que nunca; la mayor\u00eda de los \u00e1rboles est\u00e1n floridos, se asombra de que casi en un d\u00eda hayan florecido, el espect\u00e1culo no puede ser m\u00e1s bonito, parecen susurrarla que salga a respirar el aroma de la ma\u00f1ana y obediente es lo que hace. Se lo dice a Sof\u00eda que sigue con sus trajines en la cocina.<br>Sale al patio y juguetea un poco con las ocas y los gansos siempre picoteando los granos de cebada o farro esparcidos por el suelo, son tranquilos y no quieren atacarla, despu\u00e9s sale fuera de la fortaleza y abre los brazos para abarcar todo lo que ve, el sol, el lago, los p\u00e1jaros, los \u00e1rboles, todo. La felicidad, piensa, es disfrutar de cosas que la naturaleza nos brinda, son peque\u00f1os y muy escasos los momentos en los que nos damos cuenta de lo importante que es no estar enferma, ni ciega, ni coja y poder disfrutar del paisaje. Ahora comprendo a los nobles latinos \u2013comienza a andar sin darse cuenta por uno de los caminos que rodean el lago-, que prefieren vivir en el campo, claro que ellos lo hacen por motivos de seguridad, para defenderse de los saqueadores o de algunos desmanes godos; el caso es que disfrutan de la naturaleza en sus inmensas posesiones del sur, espero que alguna vez salgan de sus enormes fortalezas en las que se refugian huyendo de la inseguridad que algunos de mis godos provocan en las ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>158<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo hacer comprender a mi pueblo la bondad de cumplir las leyes, en cuanto se sienten un poco libres comienzan a desmandarse; est\u00e1n dejando las ciudades casi despobladas, sobre todo las del sur porque se creen que en Ravena no nos enteramos. No se dan cuenta de que sin ciudades no hay intercambio y sin intercambio no hay comercio y sin comercio hay m\u00e1s pobreza, pues muchos son los que intervienen en el comercio. Dada las dimensiones del problema no me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que enviar una misiva a todos los nobles de las provincias de Lucania y del Aprutium anim\u00e1ndolos a vivir en grupo y no en soledad: \u201clos mismos p\u00e1jaros viven agrupados -les dije- los estorninos siguen a los estorninos, las palomas aman las hileras de palomas\u2026, mas los audaces azores, las \u00e1guilas cazadoras aman la vida solitaria. Las fieras buscan campos y selvas, los hombres deben amar por encima de todo los patrios hogares. Terratenientes y curiales del Aprutium volved a la ciudad; en vuestras ciudades est\u00e1n los colonos que cultivan los campos. Dejad de estar separados del mundo r\u00fastico.\u201d Pocos fueron los que me hicieron caso, aunque alguno s\u00ed hubo que lo hizo; le dije a Casiodoro que convenciera a los nobles sure\u00f1os para que volvieran a sus ciudades, muertas, sin apenas movimiento de gente, sin celebrarse el d\u00eda de mercado por ausencia de compradores \u00a1qu\u00e9 triste es entrar en una ciudad casi muerta!<br>Casiodoro es muy conocido por esos lares al haber nacido en Esquilache, por tener propiedades en Calabria y por acabar de terminar la construcci\u00f3n de un monasterio en Vivarium, cerca de Esquilache, para copiar textos y as\u00ed poder coleccionarlos. Creo que es una maravilla, con l\u00e1mparas de aceite provistas de un sistema que repone el aceite usado de forma que siempre tienen aceite; tambi\u00e9n hay un gran reloj de sol en forma de ojo cuyas pesta\u00f1as son las horas; una bonita clepsidra entre dos columnas y una especie de embudo, sujeto por las columnas, para el agua; y no pod\u00eda faltar una hermosa biblioteca para guardar sus preciados tesoros. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de mi&nbsp;biblioteca?, si no logro salir de la isla<\/p>\n\n\n\n<p><strong>159<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfser\u00e1 para Matasunta? A ella s\u00ed le gusta leer y sabe apreciar un libro.<br>\u00a1Ah, Casiodoro!, unos pocos d\u00edas en esta fortaleza y ya me parece que llevo toda la vida.<br>Se ha sentado en una piedra junto a la orilla y como una aut\u00f3mata tira piedrecitas que van haciendo c\u00edrculos cada vez m\u00e1s grandes hasta confundirse en el agua y desaparecer. Somos c\u00edrculos, las personas somos c\u00edrculos como estos del agua, nacemos en un lugar, crecemos y vivimos en el mismo o en otros lugares, pero cuando ya nos va pesando la vida queremos volver a la tierra de nuestra infancia para cerrar el c\u00edrculo y morir recre\u00e1ndonos en los paisajes que de peque\u00f1os llenaban nuestros ojos.<br>Qu\u00e9 pena de hijo m\u00edo, a pesar de haber nacido pr\u00edncipe y de ser rey, no tuvo una vida muy afortunada, no quer\u00eda estudiar y yo le obligaba, mas cuando fue a vivir al estilo godo no soport\u00f3 esa vida, estoy convencida que tampoco le gust\u00f3.<br>Es muy duro sobrevivir a tus hijos. \u00a1Vida, dame fuerzas para conseguir lo que quiero!<br>Amalasunta parece estar hipnotizada por los c\u00edrculos que forman las piedrecitas en el agua, se sobresalta cuando escucha su nombre en la voz de un hombre, es el sacerdote que no ha podido resistir y ha vuelto a la cueva para seguir observando las tumbas etruscas.<br>&#8211; Se\u00f1ora, por fin has salido \u00bfhas visto qu\u00e9 bueno hace?<br>&#8211; S\u00ed, realmente parece casi un d\u00eda de verano.<br>&#8211; Vengo de la cueva y he estado estudiando todos los enterramientos, es fascinante el mundo etrusco.<br>&#8211; \u00bfHas visto algo referido a la cabeza de mi hijo?<br>&#8211; No, aunque hay en otra estela funeraria la imagen de un joven que podr\u00eda ser el de la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>160<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Hoy no estoy de humor, ma\u00f1ana quiz\u00e1 vaya a echar otro vistazo, puede que saquemos algo en claro \u2013 el sacerdote se sienta junto a Amala y se une a al adictivo deporte de tirar piedras al agua-. Son los c\u00edrculos de nuestra vida, algunos terminan siendo peque\u00f1os, en cambio otros se hacen tan grandes que no se ve d\u00f3nde acaban.<br>&#8211; Muy trascendental te veo, Se\u00f1ora, eso no es bueno.<br>&#8211; La verdad es que no tengo motivos para lo contrario.<br>&#8211; \u00bfRegresamos a comer? \u2013no quiere el sacerdote escuchar tristezas y desconsuelos, ha escuchado demasiados en la \u00faltima iglesia donde ejerc\u00eda su ministerio.<br>Cuando se acercan a la fortaleza ven el rizado y blanco mo\u00f1o de Sof\u00eda asom\u00e1ndose a la puerta para ver si regresan los tardones.<br>&#8211; Los soldados ya est\u00e1n comiendo, como aqu\u00ed no hay protocolo de ning\u00fan estilo y estaban muertos de hambre, han empezado a comer.<br>&#8211; A ver con qu\u00e9 nos sorprendes hoy, vayamos pues a comer \u2013No quiere la Reina chafar la ilusi\u00f3n que pone Sof\u00eda en cocinar comidas sabrosas y diversas.<br>&#8211; Hoy no hay pescado, estos soldados son unos holgazanes y no han querido coger la barca para ir a comprarlo. Dicen que est\u00e1 medio rota y entra agua.<br>&#8211; D\u00e9jalo, mujer, da igual, no refunfu\u00f1es m\u00e1s.<br>&#8211; \u00a1Umm!, qu\u00e9 buenas te han salido estas lentejas estofadas, me gustan m\u00e1s que el pescado \u2013dice el sacerdote-, como soy de secano\u2026<br>&#8211; Es verdad \u2013pregunta Amala-, no sabemos de d\u00f3nde vienes, F\u00e9lix, anda s\u00e9 bueno y cu\u00e9ntanos algo de tu vida.<br>&#8211; \u00a1Bah!, en mi vida hay poco que contar, nac\u00ed en la peque\u00f1a aldea de Vitulano, cerca de Beneventum, cuna del Samnio. Ya de peque\u00f1o estuve destinado a la iglesia y as\u00ed crec\u00ed hasta que conoc\u00ed a una ni\u00f1a de mi pueblo, Annunziata se&nbsp;llamaba, era alta, guapa, con unos<\/p>\n\n\n\n<p><strong>161<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ojazos negros tan bonitos, un perfil tan perfecto y una cabellera ondulada tan preciosa que me enamor\u00e9 de ella enseguida. Jug\u00e1bamos todos los ni\u00f1os del pueblo al escondite y yo siempre procuraba esconderme con ella. Un d\u00eda llegu\u00e9 a mi casa y dije a mi padre que ya no ser\u00eda de la iglesia sino que quer\u00eda seguir trabajando la tierra, igual que \u00e9l. Me dio una paliza tremenda, pero los samnitas somos muy testarudos y yo erre que erre no quer\u00eda ser cura. Mi padre ya ten\u00eda suficientes problemas para alimentar quince bocas y no ve\u00eda la forma de que pudi\u00e9ramos trabajar lejos del pueblo para aliviar su escu\u00e1lido bolsillo, a un hermano m\u00edo lo coloc\u00f3 de palafrenero de un noble napolitano \u00a1una boca menos que alimentar!, otra hermana entr\u00f3 de ayudante del ama del se\u00f1or obispo de Beneventum, \u00a1otra boca menos! Uno marchaba y otro llegaba, nunca consigui\u00f3 mi padre que fu\u00e9ramos menos de trece hijos en casa, al menos mientras yo viv\u00ed con ellos. La hora de las comidas era un suplicio, escuchar constantemente las protestas y enfados de mi padre por tener que alimentar a toda la recua, mi madre callaba y lo miraba con una expresi\u00f3n caracter\u00edstica mitad odio, mitad miedo. Pero por la noche, cuando nos \u00edbamos al techado a dormir sobre la paja bien que nos pon\u00edan alrededor de ellos para que les di\u00e9ramos calor, entonces no protestaba.<br>Cuando se dio cuenta de que yo dec\u00eda en serio que no quer\u00eda ser de la iglesia dej\u00f3 de hablarme y cuando pod\u00eda alcanzarme me zurraba de lo lindo.<br>&#8211; Pobrecillo \u2013interrumpe Sof\u00eda la historia del sacerdote y as\u00ed, de paso, recoge los platos y trae los dulces que consisten en farro cocido en leche con miel.<br>&#8211; No me importaba, el amor es capaz de aguantar lo que sea con tal de estar con la persona amada. Mientras pudiera ver todos los d\u00edas a Annunziata, yo tranquilo. Pero lo bueno no puede durar eternamente y un d\u00eda no la vi -ser\u00e1 que est\u00e1 enferma, pens\u00e9-, al tercer d\u00eda me arm\u00e9 de valor y fui a su casa para&nbsp;enterarme de su<\/p>\n\n\n\n<p><strong>162<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ausencia. \u201cHa ingresado en el convento de Santa Sof\u00eda, quiere ofrecer su vida a Dios\u201d. Iba a protestar pero no me sali\u00f3 la voz \u00a1Annunziata, religiosa! Volv\u00ed a mi casa cabizbajo sin darme cuenta de que junto a la puerta estaba mi padre que aprovech\u00f3 para zurrarme, me pill\u00f3 desprevenido y se despach\u00f3 bien. Al poco tiempo march\u00e9 yo, tambi\u00e9n a Beneventum, para hacerme sacerdote.<br>El d\u00eda que llegu\u00e9, desde mi Vitulano natal, antes de ver al se\u00f1or obispo (es preceptivo que el obispo autorice tu decisi\u00f3n), pas\u00e9 por la iglesia de Santa Sof\u00eda que est\u00e1 junto al convento y ped\u00ed ver por \u00faltima vez a Annunziata, pero el oso que hac\u00eda las veces de madre portera me ech\u00f3 con cajas destempladas. Me corro\u00eda el alma pensar que ella estaba en la misma ciudad y no pod\u00eda verla.<br>&#8211; La vida es dif\u00edcil para todos \u2013esta vez fue Amala quien interrumpi\u00f3 a F\u00e9lix. Todos llevamos nuestra peque\u00f1a o gran cruz.<br>&#8211; Es verdad \u2013prosigue el sacerdote-, yo he llevado dos cruces en mi vida, el resto de mi existencia es demasiado corriente \u2013duda si seguir o no, son cosas demasiado \u00edntimas como para decirlas a cualquiera, ni siquiera en confesi\u00f3n las ha dicho.<br>Pero se decide a hablar, Sof\u00eda le merece confianza y casi seguro que despu\u00e9s de la isla no volver\u00e1 a verla, la Reina sabe que es comprensiva, reservada, si vuelve a Ravena est\u00e1 seguro que no dir\u00e1 nada. Por \u00faltimo est\u00e1n el vino y la relajada vida de la isla para terminar de convencerlo.<br>&#8211; \u00a1Dos cruces! \u2013exclama la cocinera.<br>&#8211; Pues s\u00ed, y las voy a contar \u2013Sof\u00eda echa otra ronda de vino, esta vez sin agua-, empec\u00e9 a estudiar, primero para aprender a leer, escribir y las cuatro reglas; despu\u00e9s ya comenc\u00e9 con la teolog\u00eda y todas las materias del sacerdocio. No me hab\u00eda resignado a no volver a ver a Annunziata, alg\u00fan d\u00eda nos cruzaremos,&nbsp;pensaba, en<\/p>\n\n\n\n<p><strong>163<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>alguna plaza o en alguna calle seguro que la veo, otra cosa es que pueda hablar con ella. La providencia quiso que los sacerdotes que nos instru\u00edan cambiaran de iglesia para o\u00edr misa y rezar los oficios, Santa Sof\u00eda fue la elegida. Y all\u00e1 entraba yo, todas las ma\u00f1anas con el cuello m\u00e1s estirado que una oca a la vez que disimulaba para ver si la ve\u00eda. Fueron tiempos en los que desarroll\u00e9 a la perfecci\u00f3n las artes del disimulo, me tuve que emplear bien en ello el d\u00eda que por fin la vi junto a otras aspirantes. \u00a1Qu\u00e9 guapa estaba!, con tan gran belleza y porte puede casarse con el noble m\u00e1s noble de todos \u2013pensaba yo observ\u00e1ndola desde la parte de atr\u00e1s, junto a la pila bautismal de la iglesia-, y en cambio ha decidido entrar en un convento, claro que prefiero el convento al marido, no s\u00e9 que ser\u00eda capaz de hacer.<br>Una vez vista y sabiendo que estaba en ese convento me tranquilic\u00e9 un poco y comenc\u00e9 a darle vueltas a la cabeza para buscar el pretexto que pudiera acercarme a ella para hablarla; por mucho que me estrujaba los sesos no encontraba la manera. Otra vez la providencia vino en mi ayuda, fue casi por casualidad, gracias a mi habilidad para dibujar uno de mis maestros me indic\u00f3 que fuera al convento de Santa Sof\u00eda para ayudar al pintor que estaba decorando el refectorio del convento. \u201cAs\u00ed aprendes tambi\u00e9n a pintar, quien sabe, alg\u00fan d\u00eda te puede valer para algo\u201d me sonaron sus palabras a canto de \u00e1ngeles.<br>Me present\u00e9 en el convento, esta vez el oso que hace las funciones de portera me dej\u00f3 pasar. El resto es f\u00e1cil adivinarlo, consegu\u00ed hablar con Annunziata que se acordaba perfectamente de m\u00ed; recordamos nuestro pueblo, la tranquila vida de Vitulano, recordamos nuestros juegos, la re\u00f1\u00ed por no haberse despedido de los que la queremos, se disculp\u00f3 y fue cuando le di un beso en los labios. Me mir\u00f3 seria pero no lo rechaz\u00f3, adi\u00f3s le dije lanz\u00e1ndole otro beso con la mano,&nbsp;sal\u00ed del convento como si la providencia<\/p>\n\n\n\n<p><strong>164<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>hubiera derramado todos los bienes sobre mi insignificante persona.<br>As\u00ed estuvimos unos meses, hablando en cualquier rinc\u00f3n del convento, bes\u00e1ndonos con la pasi\u00f3n de la juventud, abraz\u00e1ndonos hasta que nuestros corazones parec\u00edan tocarse, fue la mejor \u00e9poca de mi vida, estaba vivo, ilusionado. Pero todo tiene un fin y mi vida termin\u00f3 cuando ella tom\u00f3 los votos perpetuos y la destinaron a Roma. El infierno no puede ser peor que la tortura de mi alma cuando se march\u00f3, esta vez s\u00ed se despidi\u00f3. Le propuse dejar el convento y escapar donde fuera, marcharnos lejos, a Bizancio, a Hispania, a Scania, d\u00f3nde a ella le pareciera mejor, iniciar una nueva vida juntos, pero aunque me quer\u00eda era mayor su miedo a lo desconocido, miedo al hambre, miedo a que el se\u00f1or obispo mandara perseguirnos por todo el reino y termin\u00e1ramos pudri\u00e9ndonos en una de las l\u00f3bregas c\u00e1rceles godas. Ahora con el tiempo se me ha pasado la pena y la ira que me acompa\u00f1\u00f3 durante varios a\u00f1os, sigue acompa\u00f1\u00e1ndome la pena de no haber tenido el valor para raptarla.<br>&#8211; Pobre F\u00e9lix \u2013dijeron ambas mujeres a la vez.<br>&#8211; \u00bfY la otra cruz? No te creas que se nos ha olvidado \u2013es Sof\u00eda quien pregunta.<br>&#8211; La segunda cruz me pesa igual pero me caus\u00f3 menos dolor en su momento. Ya era sacerdote y estaba adscrito a una peque\u00f1a iglesia de Sepino, no muy lejos de Vitulano, un d\u00eda vi llegar corriendo a mi hermano, Pedro, a la casa en la que yo viv\u00eda y me dijo que padre estaba muy enfermo y quer\u00eda que yo le confesase. No hab\u00eda vuelto a ver a mi familia desde que me march\u00e9 a Beneventum.<br>Al escuchar a mi hermano volvieron a mi mente escenas de la infancia, sobre todo las numerosas palizas sin motivo que mi padre me propinaba. Salimos r\u00e1pidamente de Sepino, alquilamos dos monturas para tardar menos y, por fin,&nbsp;llegamos a la triste casa<\/p>\n\n\n\n<p><strong>165<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>familiar en la que ya s\u00f3lo viv\u00edan mi hermana peque\u00f1a y mi padre. Mi madre hab\u00eda muerto al parir a su decimo noveno hijo. \u201cPor fin no protestar\u00e1 por las bocas a alimentar\u201d &#8211; le dije a Pedro-, \u201cno creas, ya sabes c\u00f3mo es padre, protesta por todo\u201d.<br>Nada m\u00e1s verme me reconoci\u00f3, trat\u00f3 de incorporarse del catre pero no le dejamos.<br>\u201cQuiero confesar contigo, hijo\u201d. \u201cAqu\u00ed estoy, padre -dejadme a solas con \u00e9l, os avisar\u00e9 cuando termine\u201d. Me puse la estola, rec\u00e9 la oraci\u00f3n, \u201cdevu\u00e9lveme, Se\u00f1or, la insignia de la inmortalidad que perd\u00ed en la prevaricaci\u00f3n de los primeros padres y aunque indigno me acerco a vuestro Santo Misterio, haced que merezca, no obstante, el gozo eterno\u201d, y me prepar\u00e9 para escuchar la confesi\u00f3n de mi padre. Empez\u00f3 bien, \u00e9l contando con un hilo de voz, y yo escuchando, agachado y con la oreja pegada a su boca; el agrio olor caracter\u00edstico a berzas con sebo, mezclado con madera y animales, me devolvi\u00f3 a mis ocho a\u00f1os. M\u00e1s tarde no s\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3 por mi cabeza, pero un golpe de ira me llen\u00f3 el pecho y me impidi\u00f3 seguir escuchando a mi padre, ya s\u00f3lo fueron recuerdos mezclados con emociones y sentimientos. Cuando por fin termin\u00f3 mi padre la retah\u00edla de pecados y me tocaba darle la absoluci\u00f3n, algo en m\u00ed se revolvi\u00f3 y no pude absolver a mi padre. \u00c9l me lo ped\u00eda sollozando, quer\u00eda morir tranquilo, no quer\u00eda ir al infierno, estaba aterrado y una persona que no era yo pero usaba mi cuerpo le contest\u00f3, \u201ct\u00fa me mandaste durante toda mi infancia al infierno, a base de palizas, ahora te toca a ti\u201d. Guard\u00e9 la estola, el man\u00edpulo y los \u00f3leos que tra\u00eda para la extremaunci\u00f3n y sal\u00ed de la habitaci\u00f3n sin haberle dado la absoluci\u00f3n.<br>A las pocas horas muri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>166<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al principio me sent\u00ed en paz con mi padre, \u00e9l me hab\u00eda tratado mal en la infancia y yo me hab\u00eda vengado. Pero con los a\u00f1os la conciencia comenz\u00f3 a protestar, sobre todo porque ya no ten\u00eda remedio, mi padre estar\u00eda sufriendo en el infierno por mi causa y esa visi\u00f3n, a ratos, todav\u00eda me atormenta. Bueno, eso es todo, es como una especie de confesi\u00f3n, pero no os pido la absoluci\u00f3n.<br>&#8211; Deber\u00edas confesarte, liberarte de ese tormento \u2013aconseja Amalasunta-, no ser\u00e1s buen sacerdote hasta que no est\u00e9s libre y tu conciencia no te reproche nada.<br>&#8211; S\u00ed, deber\u00edas hacerlo \u2013apostilla la cocinera-, nosotras, aunque quisi\u00e9ramos no podemos absolverte, no es para tranquilizarte, pero yo hubiera hecho lo mismo. Por mucho que mande un padre, no tiene derecho a maltratar a los hijos.<br>&#8211; F\u00e9lix \u2013interviene Amala-, \u00bferes creyente cat\u00f3lico?<br>&#8211; Soy latino, Se\u00f1ora, nunca he sido arriano, nac\u00ed y morir\u00e9 cat\u00f3lico.<br>&#8211; Entonces creer\u00e1s en todos los preceptos que manda la Iglesia.<br>&#8211; Por supuesto, pero \u00bfa qu\u00e9 viene este interrogatorio?<br>&#8211; No, por nada. \u00bfTe has parado a pensar en la veracidad de lo que nos han contado? \u00bfY si no existiera el infierno? \u00bfY si fuera una invenci\u00f3n para manejarnos mejor?<br>&#8211; Alguna vez he dudado de algo, pero prefiero seguir en la ortodoxia, es mejor.<br>&#8211; S\u00ed \u2013contesta Amala-, es mejor y m\u00e1s c\u00f3modo. Perdona que diga lo que pienso, pero no s\u00e9 si sabr\u00e1s que me cuestiono todo y a todos los niveles. Creo que tenemos el pensamiento y la capacidad de razonar para usarlos, si no ser\u00edamos como borregos. Si existiera Dios \u00bfpor qu\u00e9 crees que nos ha dotado de raz\u00f3n? \u00bfNo crees que sea para usarla? Atrev\u00e1monos a ello.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>167<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Cristo, qu\u00e9 cosas dices, Se\u00f1ora! \u2013Sof\u00eda se santigua-. Es muy tarde y tengo que fregar la vasa de la comida y preparar algo para la cena \u00a1venga!, \u00a1venga!, dejadme sola en la cocina.<br>Los ech\u00f3 y trasladaron su conversaci\u00f3n junto a la gran chimenea. Menos mal que al sacerdote, aunque no fuera Boecio ni Casiodoro, le gustaba disertar sobre cualquier tema, sobre todo religioso.<br>&#8211; Se\u00f1ora \u2013pregunta interesado el sacerdote-, tengo curiosidad \u00bftuviste que ver en la elecci\u00f3n de nuestro actual papa, Juan II? Hab\u00eda mucha confusi\u00f3n en lo que se dec\u00eda, he escuchado que vuestro hijo, Atalarico, march\u00f3 a Roma para controlar que no se hiciera simon\u00eda y como s\u00e9 que en aquella \u00e9poca eras la Reina tutora.<br>&#8211; Has o\u00eddo bien, aunque no del todo, mi hijo no lleg\u00f3 a ir a Roma; eres de mi misma edad, me parece a m\u00ed, entonces recordar\u00e1s los trapicheos que los propios sacerdotes realizaban en muchas iglesias con los ornamentos lit\u00fargicos. Lo vend\u00edan todo a cambio de favores o dinero. Hasta a la misma Curia Romana lleg\u00f3 la simon\u00eda, lo cual siempre me ha parecido escandaloso; con la cantidad de tierras y bienes que tienen los obispos \u00a1si son due\u00f1os de media Italia! No s\u00e9 lo sabr\u00e1s, pero durante los seis meses transcurridos despu\u00e9s de la muerte del papa Bonifacio fueron vendidos por los pretendientes a sentarse en el sill\u00f3n de San Pedro hasta ornamentos de los altares. Fue un completo desbarajuste.<br>No me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que enviar misivas a Roma, en nombre de mi hijo, para que su Senado articulara un decreto condenando la simon\u00eda en general y en las elecciones papales en particular. Cuando estuvo el decreto listo lo enviaron a Ravena para ser confirmado, as\u00ed lo hice en nombre del rey, Atalarico. Como sabr\u00e1s nunca he podido firmar por m\u00ed, cuando ha sido algo oficial he tenido que firmar siempre con el nombre de mi hijo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>168<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No, no lo sab\u00eda \u00bfes por ser mujer?<br>&#8211; Efectivamente, si hubiera sido etrusca podr\u00eda haber estampado mi nombre en cualquier documento oficial, porque ser\u00eda la Reina sin m\u00e1s, pero al ser goda\u2026, a\u00fan as\u00ed como he reinado en nombre de mi hijo, no me ha importado. Te sigo contando, \u00edbamos a ir a Roma para comprobar que se cumpliera todo lo decretado y lo a\u00f1adido por m\u00ed, pero al final no pudo ser, Roma se me ha resistido siempre, s\u00f3lo he estado unas pocas veces. En el decreto a\u00f1ad\u00ed que \u00e9ste fuera estampado en m\u00e1rmol y se pusiera en el atrio de San Pedro, a la vista de todos. Tambi\u00e9n orden\u00e9 que si hab\u00eda una elecci\u00f3n papal disputada y se pidiera mediaci\u00f3n ante la Corte de R\u00e1vena por el clero o por el pueblo de Roma, deber\u00edan pagarse treinta mil s\u00f3lidos a la Corte para distribuirlos entre los pobres. A los seis meses de la muerte del papa Bonifacio fue nombrado papa el actual, Juan II*, siempre hemos tenido buenas relaciones con \u00e9l.<br>&#8211; S\u00ed, es un buen papa, el llamado a veces papa Mercurio.<br>&#8211; Es verdad, tambi\u00e9n yo lo he escuchado en Ravena, ese era su nombre antes de ser papa, Mercurio de Projectus, pero se lo cambi\u00f3 por parecer demasiado pagano. Cuando era un simple sacerdote en la bas\u00edlica de San Clemente Lateranense, todos le llamaban Mercurio.<br>&#8211; Si no quieres no me contestes, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 con vuestro hijo?<br>&#8211; \u00bfCu\u00e1ndo?<br>&#8211; Cuando se lo llevaron de vuestro lado.<br>&#8211; Te habr\u00e1n llegado a los o\u00eddos todo tipo de rumores.<br>&#8211; Tanto como todo tipo\u2026 &#8211; F\u00e9lix se qued\u00f3 pensativo.<br>&#8211; Venga, an\u00edmate, dime qu\u00e9 es lo que has escuchado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>169<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Poca cosa, los rumores hablaban de que lo estabas mal educando porque hab\u00edas olvidado educarlo en los valores godos, entre iguales, en la lucha cuerpo a cuerpo, en la vida curtida del campamento.<br>&#8211; Esos rumores son ciertos, se ve que me equivoqu\u00e9, pens\u00e9 que primero debiera tener buena educaci\u00f3n de la mente, que supiera quien fue Epicuro o Parm\u00e9nides de Elea, el buscador de la verdad, o cualquier otro fil\u00f3sofo cl\u00e1sico; que leyera Virgilio, Ovidio\u2026, que razonara racionalmente, que tuviera conocimiento completo de los pa\u00edses con los que Ravena tiene relaciones, que conociera bien nuestras leyes, nuestra historia\u2026, en resumidas cuentas que fuera un gobernante completo. Despu\u00e9s, pens\u00e9 que ser\u00eda el momento de cultivar el cuerpo e hiciera la instrucci\u00f3n, pero los nobles adelantaron ese momento. No comprendieron, nunca han comprendido y seguramente nunca comprender\u00e1n la importancia de una buena formaci\u00f3n del intelecto, ni de la disciplina. Por eso se escandalizaron cuando le pegu\u00e9 el famoso sopapo; aunque para ser sincera no deb\u00ed hacerlo, hay otras maneras, aunque estuviera muy preocupada por todo lo que soportaban mis espaldas, no estuvo bien, no deb\u00ed hacerlo. Parece que le estoy viendo delante de m\u00ed gritando una y otra vez \u201cno voy a aprenderme las ciudades godas de Hispania\u201d, desencajado, lloriqueando, \u201cno voy a aprenderme las ciudades godas de Hispania\u201d, una y otra vez, una y otra vez y otra vez y otra vez y se me escap\u00f3 la mano.<br>&#8211; No te martirices, \u00bfa qu\u00e9 madre no se le ha escapado una bofetada? Mientras no fueran palizas sin sentido como las de mi padre.<br>&#8211; No, F\u00e9lix, cuando una madre pega a su hijo es por sus propios nervios. No hay excusa.<br>&#8211; Pero tampoco hubo excusa para que los pares godos te quitaran a tu hijo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>170<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Desde luego, sobre todo para que llevara una vida degradada y de vicio a la que le indujeron, llena de vino y mujeres. Un momento, no estoy en contra del vino ni del sexo, pero siempre con mesura, como dec\u00eda Epicuro, de lo contrario la consecuencia es el dolor. Desde luego en el caso de Atalarico se cumpli\u00f3 la sentencia epic\u00farea al pie de la letra: tanta desmesura le cost\u00f3 la vida. El cambio fue demasiado brusco, un d\u00eda en palacio y al d\u00eda siguiente en plena tienda emborrach\u00e1ndose junto a las tropas.<br>&#8211; \u00bfNo pudiste hacer nada para evitarlo?<br>&#8211; Soy mujer, el rey era \u00e9l. Por esp\u00edas que introduje en el campamento itinerante, supe que a Atalarico tampoco le gustaba la vida soldadesca, pero como estaba lejos de las obligaciones impuestas por su madre, de su control, y se encontraba libre de hacer lo que quisiera, ir donde quisiera, comer y beber lo que quisiera y sobre todo no tener que estudiar, no le cost\u00f3 demasiado adaptarse. Si su padre no se hubiera muerto\u2026 Pero la vida no es justa, no me estoy quejando, simplemente constato una realidad.<br>Le convencieron para que, precisamente, un d\u00eda antes de la Navidad de 533 cogiera su petate y se fuera a celebrarla con los pares que marchaban hacia el campamento de Pietra Abundantium, en el Samnio<br>Mejor que no viviera su padre, se hubiera entristecido con el rumbo que tomaron los acontecimientos. Recuerdo la carita de Matasunta, extra\u00f1ada porque su hermano no quisiera celebrar tan se\u00f1alada fecha con todos nosotros. Primero se engalanan todas las iglesias cat\u00f3licas y arrianas antes de celebrar la gran misa de la Navidad, despu\u00e9s se celebra un gran banquete en el que los cocineros se esmeran en la calidad y cuant\u00eda de platos, aves de todo tipo, unas dentro de otras, comidas impensables e imposibles, una mesa llena de dulces ex\u00f3ticos, todo ello acompa\u00f1ado con buen vino; en fin que con ese banquete se&nbsp;come<\/p>\n\n\n\n<p><strong>171<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>durante un mes. Cuando el banquete no da m\u00e1s de s\u00ed, comienzan los juegos, las teserae, el calculi, el latrunculi\u2026 Se suelen formar grupos, cada grupo en una mesa juega a lo que quiera. Hasta se dej\u00f3 sus propias piedras pintadas para jugar el d\u00eda que se fue.<br>&#8211; No te hagas da\u00f1o recordando s\u00f3lo lo malo.<br>&#8211; Lo s\u00e9, F\u00e9lix, pero est\u00e1 demasiado reciente su muerte como para olvidar. S\u00e9 que no fue infeliz del todo, f\u00edjate creo que hasta a veces fue feliz, pero yo sab\u00eda que era demasiado joven para esa vida y que eso le traer\u00eda consecuencias. Mira si las hubo.<br>&#8211; Entonces no lo volviste a ver.<br>&#8211; S\u00ed, dos veces, una al a\u00f1o y medio de haber dejado R\u00e1vena y otra poco antes de morir. La primera vez estaba yo estudiando unos documentos enviados por el Senado de Roma y, de pronto, aparecieron Atalarico, Ansila y Berimundo, los tres apestando a suciedad y vino.<br>&#8211; Madre, estos son dos amigos del campamento, son expertos en el manejo de la espada y de la lanza.<br>&#8211; Hijo, d\u00e9jame que te vea, parece que has crecido, vas camino de ser todo un hombret\u00f3n, como tu padre \u00bfCu\u00e1nto tiempo te vas a quedar? \u00bfQuer\u00e9is ba\u00f1aros? Lo digo para que pod\u00e1is dormir mejor.<br>Atalarico mir\u00f3 buscando un gesto en sus amigos, estos negaron con la cabeza y mi hijo contest\u00f3.<br>&#8211; No madre, dormiremos igualmente, pero lo que s\u00ed haremos es comer, tenemos m\u00e1s hambre que nuestros caballos.<br>&#8211; Desde aquel momento supe que mi hijo era una marioneta en manos de sus amigos y seguramente en manos de los padres de esos amigos. Escuch\u00e9 que tos\u00eda y le propuse que se quedara un tiempo hasta que se le pasara esa tos,&nbsp;pero no quiso; adem\u00e1s, sus<\/p>\n\n\n\n<p><strong>172<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>amigos no se separaban de \u00e9l ni a sol ni a sombra, no quer\u00edan que habl\u00e1ramos a solas, que nos cont\u00e1ramos cosas, seguramente algunas no muy agradables. Le vi desali\u00f1ado, con la larga melena rubia enmara\u00f1ada, m\u00e1s delgado, se le hab\u00eda afilado la barbilla, a pesar de la crecida barba se le notaba. Sus risue\u00f1os ojos azules me parecieron un poco apagados y la bonita nariz recta un poco m\u00e1s afilada. Pero no dije nada, sab\u00eda la retah\u00edla de protestas que me dir\u00eda mi hijo, parec\u00eda estar escuch\u00e1ndolo, \u201cmadre no seas tan agobiante\u201d o \u201ceres demasiado pesada, siempre est\u00e1s con lo mismo\u201d o cosas por el estilo. Cuando un hijo de casi diecis\u00e9is a\u00f1os se empe\u00f1a en una cosa no atiende a razones y mucho menos si es la madre quien aconseja. Call\u00e9, pero el dolor y la tristeza se escaparon de su cuerpo para llenar el m\u00edo. Estuvieron s\u00f3lo una noche y partieron al alba. En el petate de mi hijo pude introducir a escondidas dos saquitos con hierbas medicinales para el catarro (malvavisco y tomillo) y un peque\u00f1o frasco de miel, no s\u00e9 si las tom\u00f3, me figuro que no.<br>&#8211; No se sabe, puede que s\u00ed, delante de los padres se act\u00faa de forma distinta a cuando estamos solos.<br>&#8211; Las compa\u00f1\u00edas que trajo \u2013sigue Amala-, no son de las que ayudan, m\u00e1s bien al contrario, las miradas de los amigos de mi hijo estaban empapadas de envidia. La segunda vez que lo vi estaba casi agonizando. Teodato, que ya estaba unido al trono, quiso acompa\u00f1arme a visitarlo pero me negu\u00e9, sab\u00eda que era la morbosidad lo que le mov\u00eda y le dije no. Cuando los nobles con los que viv\u00eda vieron que estaba grave enviaron un emisario para comunicarme el estado de salud del rey. Inmediatamente mand\u00e9 ensillar mi caballo, Luna, una yegua blanca regalo de mi padre y march\u00e9 r\u00e1pidamente hacia Cortona, cerca del lago Trasimeno, donde le hab\u00edan llevado. \u00c9l quer\u00eda que lo llevaran a R\u00e1vena pero su estado no lo permiti\u00f3. Matasunta quiso acompa\u00f1arme, me pareci\u00f3 bien y vino&nbsp;conmigo. Hicimos el viaje en unas siete horas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>173<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>cambiando de caballo varias veces, no quer\u00eda que mi pobre yegua muriera reventada, la dej\u00e9 en Forum Livii y encargu\u00e9 a uno de los gardingos que nos acompa\u00f1aban que volviera con ella a Ravena, pienso mucho en Luna, es una yegua muy cari\u00f1osa acostumbrada a que la acariciara y la aseara, espero que Matasunta siga cuid\u00e1ndola, si puede, a ella y a todos los perros. No creo que Teodato llegue a impedir que se cuide de mis animales, a \u00e9l tambi\u00e9n le gustan pero por hacer da\u00f1o y por pasar por encima de m\u00ed es capaz de cualquier cosa.<br>Llegamos a Cortona a tiempo de hablar con Atalarico, aunque le costaba mucho pronunciar las palabras; apenas se le pod\u00eda entender. Lo hab\u00edan llevado a la mejor casa de Cortona, perteneciente al obispo. Estaba postrado en una gran cama con la almohada llena de sangre reseca que nadie limpiaba, cada nuevo v\u00f3mito de sangre ca\u00eda sobre el anterior formando una peque\u00f1a elevaci\u00f3n. Por la mejilla izquierda le corr\u00eda un hilillo de sangre tambi\u00e9n reseca; a pesar de sus vidriosos ojos que miraban al vac\u00edo nos reconoci\u00f3 a Matasunta y a m\u00ed, estaba muy delgado, con la piel completamente transparente. Nos tendi\u00f3 la mano, mientras Matasunta se la besaba yo ped\u00ed una palangana con agua templada y un pa\u00f1o para limpiarle un poco la sangre de la cara, tambi\u00e9n mand\u00e9 que le cambiaran la almohada por una limpia y lavaran la manchada para tener de repuesto.<br>&#8211; Tengo m\u00e1s, Se\u00f1ora \u2013era el obispo ofreci\u00e9ndome la mano en la que llevaba su anillo para que se lo besara, como es costumbre, pero yo le dije que no estaba para esos rituales.<br>&#8211; Se lo besar\u00e9 en otro momento, ahora tengo que atender al rey \u2013contest\u00e9 clavando mi mirada en su orondo rostro-. Call\u00f3 y se march\u00f3 de la habitaci\u00f3n. Matasunta se coloc\u00f3 a un lado del lecho y yo al otro lado cogi\u00e9ndole la otra&nbsp;mano que tambi\u00e9n bes\u00e9 con<\/p>\n\n\n\n<p><strong>174<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>fruici\u00f3n, as\u00ed estuvimos largo rato, los tres en la habitaci\u00f3n, callados. S\u00f3lo se escuchaban los sollozos de Matasunta que quer\u00eda de verdad a su hermano y se le destrozaba el coraz\u00f3n verlo agonizar. Comenz\u00f3 a oscurecer, alguien trajo unas palmatorias con velas encendidas y una lucerna de aceite. Seguimos los tres en silencio, yo haci\u00e9ndome la fuerte para dar \u00e1nimos de los que yo misma carec\u00eda, he sido demasiadas veces fachada en mi vida. Parec\u00edamos fantasmas plasmados en la pared por las sombras que proyectaban las velas y la lucerna. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuvimos as\u00ed; de vez en cuando una sirvienta del obispo entraba para preguntar si necesit\u00e1bamos algo o si quer\u00edamos cenar, pero no ten\u00edamos ganas de nada; pens\u00e9 que a lo mejor Atalarico s\u00ed podr\u00eda tomar algo de caldo y le ped\u00ed a la sirvienta si ten\u00eda un poco. Enseguida lo trajo; incorporamos al rey e intentamos que tomara algunas cucharadas, \u00e9l lo intentaba pero un gran v\u00f3mito de sangre lo impidi\u00f3. Otra vez el silencio con los sollozos de Matasunta de fondo. Al rato not\u00e9 en la mano con la que agarraba la de Atalarico una peque\u00f1a presi\u00f3n, lo mir\u00e9 y me pidi\u00f3 que me acercara. Cuando lo hice me susurr\u00f3 que le perdonara todo lo que me hab\u00eda hecho sufrir.<br>&#8211; Ahora comprendo \u2013me dijo-, que siempre has querido mi bien, pero nunca me he dado cuenta. He tenido demasiada rabia en mi cuerpo.<br>&#8211; Hijo, descansa, s\u00f3lo el descanso y la buena alimentaci\u00f3n pueden curar esta enfermedad. Duerme tranquilo, no te tengo que perdonar de nada, si acaso ser\u00e1 al contrario, t\u00fa eres quien me tiene que perdonar el haberte agobiado con mis obsesiones.<br>Se qued\u00f3 tranquilo y as\u00ed pas\u00f3 toda la noche mientras Matasunta y yo llor\u00e1bamos (no pude m\u00e1s y cuando mi hijo me pidi\u00f3 perd\u00f3n estall\u00e9 a llorar sin consuelo), rez\u00e1bamos, promet\u00edamos, nos rebel\u00e1bamos, volv\u00edamos a rezar\u2026, hasta el alba. Con las primeras&nbsp;luces del dos de octubre del a\u00f1o 534 el alma de<\/p>\n\n\n\n<p><strong>175<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Atalarico, rey del pueblo ostrogodo, y mi hijo, abandon\u00f3 su cuerpo. Lo hizo con suavidad, como si la muerte no quisiera despertarlo, parec\u00eda que segu\u00eda durmiendo, con una expresi\u00f3n dulce, tranquila. Fue su hermana la que primero se dio cuenta. \u00a1Madre, qu\u00e9 fr\u00edas tiene las manos!<br>&#8211; El resto es f\u00e1cil adivinarlo.<br>&#8211; S\u00ed \u2013contesta el sacerdote, que ha visto morir a mucha gente, s\u00e9 el gran dolor de ver morir a un ser querido, y si es un hijo, supongo que m\u00e1s.<br>&#8211; Es indescriptible el dolor por la muerte de un hijo, es parte de ti lo que se muere. Ya no se es la misma persona, por muchos a\u00f1os que se siga viviendo. Menos mal que me queda Matasunta, demostr\u00f3 ser una persona adulta. Los primeros momentos fueron terribles para las dos, pero ella logr\u00f3 reponerse y me ayud\u00f3 con todos los preparativos. Quise levantarme del asiento en el que hab\u00eda pasado la noche, pero no pod\u00eda, me dol\u00eda todo el cuerpo como si hubiese estado acarreando enormes piedras de un lugar a otro. Cuando por fin me pude levantar orden\u00e9 preparar y engalanar un carro para transportar al rey hasta Ravena, que todos supieran qui\u00e9n iba en \u00e9l. Puse un lecho para que fuera mejor y no sufriera con los baches. Lo s\u00e9, F\u00e9lix, lo s\u00e9, estaba muerto y no pod\u00eda sentir nada, pero me daba igual, quer\u00eda que fuera lo mejor posible.<br>La comitiva parti\u00f3 de Cortona con el sol pr\u00f3ximo al mediod\u00eda, \u00edbamos todos apesadumbrados, tristes, agotados, la muerte siempre agota a los vivos. Cruzamos el caudaloso Tiberis y pasamos sin demasiada dificultad el monte Inginus, ya oscurecido paramos en una aldea para pasar la noche; busc\u00e1bamos la v\u00eda Flaminia y despu\u00e9s la Popilia, quer\u00eda marchar por buenas carreteras aunque el camino fuera un poco m\u00e1s largo. Hac\u00eda no mucho hab\u00eda mandado reparar el firme de la Flaminia y la Salaria que estaban en mal estado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>176<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos levantamos al alba y tras comer algo nos pusimos en marcha, esa parte de Italia est\u00e1 muy poblada y pasamos por muchos pueblos hasta alcanzar la v\u00eda Flaminia. Ya recogidas las cosechas, se ve\u00eda mucho movimiento de campesinos en los campos preparando la tierra para la siembra de la siguiente cosecha, cuando nos ve\u00edan llegar y se daban cuenta que era el cortejo f\u00fanebre de su rey sal\u00edan a nuestro encuentro y se un\u00edan a nuestro dolor gritando, llorando y alabando al rey muerto a pesar de que la mayor\u00eda no sab\u00edan qui\u00e9n era, ni c\u00f3mo se llamaba.<br>Llegamos a Forum Sempronii e hicimos noche all\u00ed; a pesar de no hacer ya calor guardamos el carro de Atalarico en un gran nevero que hab\u00eda junto a una huerta en las afueras de la ciudad para que se conservara mejor el cuerpo de mi hijo.<br>Al d\u00eda siguiente llegamos a Ariminum y tomamos la v\u00eda Popilia hasta Ravena, fue la jornada m\u00e1s larga pero todos quer\u00edamos llegar para poder descansar en nuestras camas.<br>Ya en Ravena lo enterramos en el mausoleo de mi padre, en el mismo sepulcro, as\u00ed lo hubieran querido los dos. La ceremonia del entierro fue demasiado pomposa seg\u00fan algunos pares y el rey demasiado acicalado seg\u00fan otros, si hubiera sido por los nobles godos lo hubi\u00e9ramos enterrado en una cuneta del camino. Estaba bien lavado y vestido con sus mejores galas, peinado con la larga melena cayendo por los hombros y la poblada barba recortada. Se habl\u00f3 de embalsamarlo, eso habr\u00eda sido ir demasiado lejos. La solemne comitiva parti\u00f3 del gran atrio del Palacio Real. El carro f\u00fanebre, engalanado con tela de brocados negros al igual que los caballos, marchaba rodeado de m\u00fasicos tocando la lira, el aul\u00f3s, la c\u00edtara. Atalarico iba dentro del ata\u00fad que estaba abierto para que su pueblo pudiera despedirse de \u00e9l; el ata\u00fad no iba horizontal&nbsp;sino<\/p>\n\n\n\n<p><strong>177<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>que se hab\u00eda elevado sin llegar a estar vertical para que pudiera ser visto desde afuera, detr\u00e1s del carro \u00edbamos los que de verdad le quisimos en vida, Matasunta, Casiodoro, Marcelina y yo, todos vestidos de negro; despu\u00e9s iba el nuncio eclesi\u00e1stico, que vino desde Roma, el obispo de Ravena y tres sacerdotes; detr\u00e1s marchaba Teodato con su familia, los Seniors palatii, los gardingos, en fin toda la Corte y por \u00faltimo la ciudad de Ravena entera; creo que aquella ma\u00f1ana todas las casas ravenesas se quedaron vac\u00edas.<br>Llegamos al cementerio godo donde est\u00e1 la gran mole circular que es el mausoleo de mi padre, la comitiva dio tres vueltas alrededor y par\u00f3 en la puerta de entrada, entonces el portero me dio las llaves de la puerta que abr\u00ed sin dificultad. Los soldados amigos de mi hijo bajaron el ata\u00fad del carro, lo posaron sobre una mesa que hay en la entrada y le rindieron honores con las espadas y lanzas en alto, despu\u00e9s entonaron una canci\u00f3n que cantaban juntos cuando realizaban maniobras en los campamentos. Acto seguido se adelant\u00f3 el magister officiorum y le quit\u00f3 la corona que llevaba puesta, el nuncio rez\u00f3 un responso, tambi\u00e9n el obispo rez\u00f3 unas oraciones y se procedi\u00f3 a cerrar el ata\u00fad para meterlo en el mismo sepulcro que mi padre. Cuando ya se marcharon todos me qued\u00e9 sola un rato pensando en la muerte, como es frecuente en estos casos, recordando a los que ya se han ido, elucubrando acerca de cu\u00e1ndo nos iremos nosotros, en qu\u00e9 hay despu\u00e9s\u2026, los seres humanos no somos muy originales y la mayor\u00eda pensamos las mismas cosas en parecidas circunstancias.<br>&#8211; Es cierto \u2013contesta el sacerdote que ha empezado a mirar a Amala de una manera m\u00e1s carnal. Mientras estaba hablando se ha fijado en la belleza de su Reina, los expresivos ojos azules, su recta nariz, la larga cabellera rojiza iluminada por los tibios rayos del vespertino sol, un poco despeinada como si&nbsp;acabara de saltar<\/p>\n\n\n\n<p><strong>178<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>del lecho, la perfecta tez aterciopelada que parece pedir una caricia, todo en ella es sensual, atractivo, no me extra\u00f1a que Teodato estuviera enamorado de su prima, como todav\u00eda parece que lo est\u00e1. Y para completar tan bella estampa, el interior, las cualidades morales y mentales son el complemento perfecto, seguro que tiene muchos defectos, pero yo no los he descubierto a\u00fan, \u00bfqu\u00e9 estas pensando, F\u00e9lix?, se recrimina-, despu\u00e9s de un entierro las conversaciones suelen parecerse mucho \u2013termina la frase de forma mec\u00e1nica, con el pensamiento en otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hispania<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La sonora voz de Sof\u00eda anuncia la cena. Le gustan los comensales puntuales por lo que unos minutos antes de que se pueda ya comer apremia para que se vayan sentando en las respectivas mesas.<br>Ha preparado una apetitosa sopa espesa de farro, un estofado de carne y de dulce reques\u00f3n con miel, y como siempre, para beber vino aguado.<br>Amala y el sacerdote van a la cocina para cenar pero escuchan las risas de los soldados y salen para unirse a su charla y cenar todos juntos; los soldados ya van conociendo el buen talante de Amala y no callan cuando se sienta con ellos cerca de la chimenea; un soldado se adelanta y echa dos grandes troncos al fuego para reavivarlo.<br>&#8211; Como eches m\u00e1s troncos nos tendremos que sentar junto al ventanal \u2013 dice el sacerdote mientras se\u00f1ala la ventana del lago, como as\u00ed la llaman-, hace mucho calor.<br>&#8211; Mejor \u2013contesta el soldado-, adem\u00e1s, ahora parece demasiado calor, pero al rato de estar sentado aqu\u00ed, se va notando el fresco, creo que el tiempo va a cambiar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>179<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Bueno, bueno \u2013dice Amala sent\u00e1ndose a la gran mesa-, de modo que sois mis carceleros. Os agradezco que se\u00e1is amables conmigo y me dej\u00e9is dar paseos por la isla.<br>&#8211; Normal \u2013contesta otro soldado-, la isla tiene sus defensas naturales, las fr\u00edas aguas del lago, si tuvierais la peregrina idea de escaparos a nado, enseguida os dar\u00edamos alcance.<br>&#8211; Lo s\u00e9, pero tambi\u00e9n s\u00e9 c\u00f3mo suelen portarse los soldados de tropa; los que he conocido son, c\u00f3mo decirlo, brutos, sin miramientos, en cambio vosotros sois amables con una prisionera.<br>&#8211; Que es una reina goda, no hay que olvidarlo. De todas formas nosotros tambi\u00e9n estamos en cierto modo prisioneros como vos y no sabemos si podremos salir con bien de esta isla.<br>&#8211; Seguro que s\u00ed \u2013contesta Amala que no comprende lo que ha querido decir con eso de que tambi\u00e9n son prisioneros, ya se lo preguntar\u00e1 despu\u00e9s-, de todas formas os estoy agradecida. Por cierto ten\u00e9is un acento extra\u00f1o \u00bfde d\u00f3nde sois?<br>&#8211; Somos godos del oeste, no hemos nacido en Italia, somos hispanos.<br>&#8211; \u00a1Ah, sois de Hispania!, la patria de mi marido, bonita tierra, aunque no haya llegado a conocerla. La noche es joven y quiero saber algo de vosotros. Llevamos varios d\u00edas juntos y ni siquiera conozco vuestros nombres.<br>Respetuosamente y en riguroso orden fueron desgranando sus nombres y lugar de procedencia<br>&#8211; Mi nombre es Hermene, aunque nac\u00ed en Arelate Sextanorum, desde peque\u00f1o he vivido en Barcino y la considero mi ciudad.<br>&#8211; Nosotros somos hermanos nacidos cerca de los Campos Godos, concretamente en una aldea con cuatro casas, cerca de Albacastro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>180<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Mi nombre es Germ\u00e1n, he nacido en Orippo pero de peque\u00f1o mi familia se traslad\u00f3 a Barcino y all\u00ed me he criado, junto al bonito mar.<br>&#8211; Pues yo soy de Toletum, la actual capital de los visigodos en Hispania, \u00a1ah! Se me olvidaba, mi nombre es Heriberto.<br>-En cambio yo soy de Emerita Augusta, la antigua capital de los godos en Hispania, me llamo Ermenrico.<br>&#8211; Yo he nacido un poco m\u00e1s al norte de los Campos Godos, en Virovesca, bonita tierra a la que quiero volver en cuanto pueda, me llamo Alberico.<br>&#8211; Nosotros dos somos primos lejanos y somos de Barcino, nos llamamos Sisenando y Adroaldo \u2013por \u00faltimo se present\u00f3 el soldado que quedaba.<br>&#8211; Buenas, me llamo tambi\u00e9n Ermenrico, pero todos me llaman el Toletano, o tambi\u00e9n el menor, por haber nacido en la capital y para distinguirme del otro Ermenrico que es el mayor.<br>&#8211; Lo que me intriga \u2013interviene Amala, tras las presentaciones-, es c\u00f3mo hab\u00e9is llegado a ser mis carceleros.<br>Se adelanta Hermene, que parece ser el menos vergonzoso y narra la peque\u00f1a aventura que los ha llevado a tierras de los ostrogodos.<br>&#8211; Algunos de nosotros est\u00e1bamos destinados en Toletum, que acababa de ser nombrada capital del reino por el rey Teudis, antes era Barcino.<br>&#8211; Y antes de Barcino era Narbo Martius \u2013interrumpi\u00f3 el joven Ermenrico.<br>-\u00bfQuieres callar? \u2013gritaron varios soldados a la vez, incluso uno le peg\u00f3 un pescoz\u00f3n al Toletano.<br>&#8211; Haya paz \u2013intercede el sacerdote-, que hable s\u00f3lo uno, de uno en uno-. Terminada de recoger la cocina, Sof\u00eda se une al grupo y se sirve un poco de vino, ya sin agua.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>181<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Sigo \u2013no grita, pero casi. Hermene se impone-. Teudis acababa de trasladar la capital a Toletum y all\u00ed est\u00e1bamos seis de los que veis aqu\u00ed haciendo instrucci\u00f3n y prepar\u00e1ndonos para un posible ataque suevo. Corr\u00edan rumores, infundados o no, sobre una posible invasi\u00f3n de los suevos, quer\u00edan imponer su religi\u00f3n cat\u00f3lica a toda costa. Nosotros los dej\u00e1bamos en paz, no nos importaba si eran cat\u00f3licos o arrianos, como nosotros; los suevos son obcecados.<br>Pero un d\u00eda, sin motivo aparente, nos ordenaron a unos cien soldados trasladarnos a Barcino.<br>&#8211; Se te olvida decir qui\u00e9n era nuestro dux \u2013esta vez es Heriberto quien apunta, es un godo de libro, alto, fuerte, de anchas espaldas, con larga cabellera rubia oscura, ojos de un azul profundo, casi negros, nariz prominente y un poco desviada, gran barba unida al bigote que tapan casi por completo la boca y los dos hoyuelos en las mejillas que cuando alguna vez se le han visto le dan un toque de simpat\u00eda. Heriberto es sensato, con gran personalidad y sus opiniones se tienen en cuenta, motivo por el cual no le ha gritado Hermene por haber interrumpido, como lo hubiera hecho a cualquier otro.<br>&#8211; Es cierto, se me olvidaba decir que nuestro dux era Teudiselo, al igual que nuestro rey, es tambi\u00e9n ostrogodo.<br>&#8211; Es cierto \u2013esta vez es Amalasunta quien interrumpe-, ahora me acuerdo, Teudis, el general de mi padre que march\u00f3 a ayudar al joven rey Amalarico ante los ataques de los francos.<br>&#8211; As\u00ed es, Se\u00f1ora \u2013sigue Hermene-, bajo el mando del dux Teudiselo llegamos a Barcino donde seguimos con nuestra rutina de la instrucci\u00f3n diaria. All\u00ed pensamos que nos prepar\u00e1bamos para luchar contra los francos de Clotario; en Barcino nos conocimos los once. Ya s\u00e9 que ahora s\u00f3lo somos diez, pero los que salimos de Barcino hacia Italia \u00e9ramos once. Despu\u00e9s de unos meses<\/p>\n\n\n\n<p><strong>182<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>de&nbsp;instrucci\u00f3n, nos mandaron formar en nuestro campamento y pidieron diez voluntarios para una misi\u00f3n y como \u00e9ramos ya amigos nos presentamos al nuevo dux, Ignildo, como voluntarios.<br>Echan varios troncos m\u00e1s a la chimenea y piden a Sof\u00eda que traiga una jarra de vino sin aguar, la mayor\u00eda est\u00e1n un poco achispados, sin embargo su cuerpo a\u00fan tolera m\u00e1s vino. Hermene sigue contando el viaje que comenz\u00f3 cuando empiezan a llegar las cig\u00fce\u00f1as anunciando el final de los grandes fr\u00edos, si bien esto no es siempre cierto; salieron de Barcino cuando ya hab\u00edan acondicionado sus nidos de los a\u00f1os anteriores y se hablaban de uno a otro nido crotorando con sus grandes picos. Los soldados no sab\u00edan nada de la misi\u00f3n que los llevaba a tierras lejanas. S\u00f3lo el dux Ignildo conoc\u00eda la finalidad de su misi\u00f3n, sus subordinados confiaban poder sonsacarle informaci\u00f3n durante el viaje.<br>A pesar de ser invierno no hac\u00eda demasiado fr\u00edo, caminaban cercanos al mar para evitar malos encuentros con los francos. Salieron de Barcino y cogieron el ramal hacia Gerunda por donde pasa la v\u00eda Augusta hasta enlazar con la Domitia, que por esa parte discurre siempre cerca del mar. En los primeros d\u00edas la marcha era r\u00e1pida, los d\u00edas claros y luminosos aunque al atardecer soplaba una peque\u00f1a brisa que secaba y agrietaba los labios; despu\u00e9s, al quinto d\u00eda, afloj\u00f3 el ritmo caminando tranquilos y distendidos, como si estuvieran haciendo un viaje de placer. En Narbo Martius tuvieron que pernoctar unos d\u00edas hasta que el dux se cur\u00f3 de una gran diarrea adquirida seguramente por beber agua en mal estado, al menos es lo que pensaban todos. El agua es mala mi dux -le coment\u00f3 Germ\u00e1n, que parec\u00eda saber algo de medicina por ser hijo de curandera-, es mejor beber vino que mata la enfermedad. Y as\u00ed se cur\u00f3 el dux Ignildo, a base de buen vino; bebi\u00f3 tanto que apenas pod\u00eda levantarse del catre. Seg\u00fan el soldado cuando se le terminara la&nbsp;borrachera estar\u00eda curado de la<\/p>\n\n\n\n<p><strong>183<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>diarrea y aunque parezca mentira eso fue lo que ocurri\u00f3.<br>Mientras su dux estaba casi sin sentido en la piltra llena de chinches de una hoster\u00eda de las muchas que hab\u00eda en la ciudad (no quisieron utilizar las importantes instalaciones militares que hist\u00f3ricamente ha habido en Narbo Martius, para que su jefe estuviera m\u00e1s c\u00f3modo), los soldados se divirtieron todo lo que pudieron en una ciudad tan animada como esa, ni Barcino ni Toletum pod\u00edan hacerla sombra. Al haber sido un n\u00facleo galo, despu\u00e9s romano y por \u00faltimo visigodo, se notaba el rastro de esos pueblos en forma riqueza y tolerancia hacia el extranjero, todos eran bien venidos, pero si son visigodos, mejor. Las bulliciosas calles atestadas de gente cautivaron a los soldados hispanos; la mayor\u00eda s\u00f3lo conoc\u00edan su aldea y los campamentos de Toletum y Barcino, nada m\u00e1s, motivo por el que se zambulleron de lleno en la vida de Narbo Martius. Para no dejar solo al dux se turnaban haciendo guardia acompa\u00f1ando al enfermo, de forma que siempre hab\u00eda un soldado junto a su jefe.<br>Ya bueno y tolerando la comida partieron de madrugada y sin demasiada prisa de Narbo Martius, siempre por la Domitia que no abandonar\u00edan hasta estar en Italia; el dux estaba d\u00e9bil y se cansaba pronto. Todav\u00eda no hab\u00edan descubierto el motivo de ese viaje tan misterioso, sab\u00edan, eso s\u00ed, que su destino era Ravena, capital del pueblo ostrogodo, sin embargo no sab\u00edan el porqu\u00e9, aunque confiaban en descubrirlo, a\u00fan quedaba mucho camino por delante para averiguarlo.<br>La siguiente parada fue Baeterris, como estaba cerca, tardaron s\u00f3lo medio d\u00eda en recorrer las veinte millas que hay entre las dos ciudades, al encontrarse el dux ya bien del todo pernoctaron en las instalaciones militares.<br>Ignildo segu\u00eda sin soltar prenda. Actitud que dio lugar a que entre los soldados se hicieran todo tipo de conjeturas, hasta barajaron ser embajadores casamenteros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>184<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tanto los godos del este como los del oeste siempre tuvieron relaciones fluidas, sab\u00edan unos de otros y cualquier novedad importante r\u00e1pidamente era conocida por los otros godos, en especial los visigodos que siempre miraban hacia sus hermanos en Italia, pues \u00e9stos parec\u00edan ser los primeros en recibir tanto lo bueno como lo malo, proveniente del resto de Europa o del Imperio Romano de Bizancio. El rey visigodo Teudis estaba al tanto de todo lo que pasaba en Ravena; enseguida supo que Atalarico hab\u00eda muerto por una enfermedad, tambi\u00e9n supo que antes de \u00e9se terrible suceso Amalasunta hab\u00eda asociado a su primo al trono; adem\u00e1s en la corte de Toletum estaban al tanto de la belleza de la hija de Amala, en edad de casar \u00bfser\u00eda ese el motivo del viaje? Los soldados conoc\u00edan el afecto de Teudis por Amala al ser \u00e9l ostrogodo y haber sido general del gran Teodorico, lo m\u00e1s l\u00f3gico es que fuera una petici\u00f3n de mano para el hijo del rey.<br>Fue en Nemausus cuando por fin le plantearon el asunto matrimonial de la misi\u00f3n y, por fin, el dux les cont\u00f3 el motivo de su embajada ante Amalasunta.<br>Los dos primos ya eran ya corregentes, pero Teudis confiaba m\u00e1s en Amala, la hab\u00eda conocido de peque\u00f1a y ya entonces se admir\u00f3 por su perspicacia, su formaci\u00f3n y su inter\u00e9s por aprender. Lo que hab\u00eda escuchado de Teodato no le gustaba demasiado.<br>&#8211; Os pon\u00e9is tan pesados con vuestros cuchicheos que ya me estoy hartando, no creo que por comunicaros el motivo que nos lleva a Ravena vaya a cambiar el rumbo del universo, por lo tanto os lo dir\u00e9, pero, eso s\u00ed, ten\u00e9is que jurar no decir ni una palabra a nadie, que vuestras bocas permanecer\u00e1n selladas.<br>Sacaron todos sus espadas y sobre una gran hoguera que hab\u00edan hecho en el campamento de Nemausus juraron silencio. Se pusieron en c\u00edrculo alrededor del fuego con las puntas de las espadas extendidas sobre las llamas, unas sobre otras y pronunciaron el \u201caips\u201d (juramento) solemne godo del silencio. El dux dio tres vueltas&nbsp;al c\u00edrculo que formaban los soldados para<\/p>\n\n\n\n<p><strong>185<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>atar bien las lenguas y dijo con voz profunda \u201cswarip\u201d (juran). A continuaci\u00f3n juraron todos a la vez.<br>\u201cQue el agua apague el fuego y ahogue nuestras gargantas si de ellas sale una sola letra de cualquier palabra que se nos comunique bajo juramento. De ahora en adelante somos hombres juramentados\u201d.<br>Una vez hecho el juramento se sentaron, muy juntos, alrededor del fuego y se prepararon para escuchar.<br>&#8211; Lo que os voy a contar no es un gran misterio \u2013comenz\u00f3 Ignildo-, sencillamente es un encargo que el rey Teudis nos ha hecho, pero en vosotros ha podido m\u00e1s la imaginaci\u00f3n de algo grande, oculto, glorioso, que el razonamiento y hab\u00e9is magnificado la misi\u00f3n \u2013algunos se impacientaban con tanto rodeo del dux, por costumbre era bastante rollista hablando-. Tenemos que llegar a Ravena y pedir audiencia con la reina Amalasunta, me ha rogado encarecidamente nuestro rey que su primo no se halle delante, no se f\u00eda de \u00e9l. Una vez en su presencia tenemos que comunicarle la propuesta de Teudis: \u201cante la ambici\u00f3n del rey de los francos, Clotario, y el peligro que supone sus ansias expansionistas, creo un deber que unamos nuestras fuerzas y seamos nosotros, todos los godos unidos, quien ataquemos a Clotario. Debemos quitarnos la espina de Vouill\u00e9, pero para poder vencer a los francos hay que utilizar la sorpresa y la astucia, el valor ya lo tenemos\u201d. El pensamiento de Teudis es formar una tenaza, que \u00e9l llama la tenaza goda, para aprisionar en el medio a los francos. Si la Reina acepta, comenzar\u00e1n los preparativos con el mayor de los sigilos, s\u00f3lo cuando est\u00e9 todo a punto se le comunicar\u00e1 a Teodato, el corregente. \u00bfVeis c\u00f3mo la misi\u00f3n no es tan misteriosa?<br>&#8211; \u00bfY si Amalasunta no quiere? Las mujeres no son muy amigas de de las guerras \u2013pregunt\u00f3 el Toletano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>186<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00e9 que ten\u00e9is ganas de conocer la respuesta \u2013interrumpe Amala la narraci\u00f3n del viaje que est\u00e1 haciendo Hermene, momento en el que Sof\u00eda aprovecha para sacar otras dos jarras de vino-, ya est\u00e1is delante de la todav\u00eda reina de los ostrogodos y os voy a contestar.<br>&#8211; Te lo agradecemos, Se\u00f1ora \u2013esta vez es Heriberto quien se erige en portavoz-, es cierto que desde que supimos el correo que os tra\u00edamos, hemos estado discutiendo sobre la respuesta que nos dar\u00edas. Hemos pensado que dir\u00edas de todo, s\u00ed; no; lo pensar\u00e9; en fin, estamos deseosos de conocerla de primera mano.<br>&#8211; No es f\u00e1cil contestar a una proposici\u00f3n tan importante, es cierto que hay que pensarla bien para poder contestar adecuadamente, Teudis debe llevar tiempo dando vueltas al asunto hasta que se ha decidido a dar este paso, en cambio yo acabo de conocer sus intenciones y creo que tambi\u00e9n tendr\u00eda derecho a disponer de un tiempo para pensar. Dicho esto y como ahora las circunstancias han cambiado y no tengo poder de decisi\u00f3n, es una de las caracter\u00edsticas de los prisioneros, os dir\u00e9 que en principio me parece una buena idea. Pero, siempre hay un pero, Teudis debe saber, y si no vosotros os encargar\u00e9is de comun\u00edcaselo, que la corte de Ravena est\u00e1 en el punto de mira de Justiniano, el emperador quiere reunificar el destrozado Imperio Romano con los mismos pa\u00edses que ten\u00eda en tiempos de Diocleciano, al que admira profundamente por sus codificaciones legales, con la diferencia de que ser\u00e1 Constantinopla la capital en vez de Roma, que pasar\u00e1 a ser la segunda ciudad del imperio.<br>Como es f\u00e1cil adivinar Ravena se interpone en sus planes, aunque el emperador Anastasio reconociera a mi padre como rex italiam, y siempre hayamos sido federados de Bizancio, me consta que Justiniano quiere&nbsp;convertirnos en una provincia del imperio. Es uno<\/p>\n\n\n\n<p><strong>187<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>de los motivos por el que mi padre orden\u00f3 construir una gran flota, que yo he reforzado cuando gobernaba, as\u00ed como tambi\u00e9n he aumentado el n\u00famero de soldados de nuestro harjis*. Todo hay que ponerlo en la balanza.<br>&#8211; Qu\u00e9 complicado es tomar una decisi\u00f3n de Estado \u2013 es Ubaldo; en su momento se le olvid\u00f3 decir su nombre, naci\u00f3 en una aldea cercana a la antigua tierra de los c\u00e1ntabros, llamados los Campos Godos, al igual que su hermano Argimio.<br>&#8211; Es cierto \u2013sigue Amala-, cualquier decisi\u00f3n, por peque\u00f1a que sea, hay que sopesarla mucho, informarse, escuchar, estudiar y despu\u00e9s decidir. De todas formas quien dijera que las mujeres somos menos guerreras tiene algo de raz\u00f3n, nos gusta conservar y enriquecer lo que conservamos. Es cierto que protegemos m\u00e1s la industria, la cultura, las ciencias y el bienestar del pueblo, que el arte de la guerra. Cuando una mujer gobierna un pa\u00eds, \u00e9ste florece y se enriquece, aunque sea peque\u00f1o. Hay varios ejemplos en la historia, los que m\u00e1s me fascinan son los gobiernos de las faraonas egipcias, que hubo unas cuantas, durante sus reinados, Egipto, alcanz\u00f3 gran esplendor. En cambio he observado que los hombres prefieren agrandar los l\u00edmites de su reino al bien estar del pueblo, al que poco le importa si han conquistado tal o cual territorio. El pueblo prefiere comer a diario, poder criar bien a sus hijos, ver c\u00f3mo crecen sus cosechas y tener unas monedas para gastar en caso de apuro. Las guerras s\u00f3lo traen devastaci\u00f3n, miserias, enfermedades y hambrunas. Aunque comprendo que a veces sean necesarias.<br>Todos quedan pensativos hasta que el Toletano no puede m\u00e1s y salta.<br>&#8211; Lo veis, ten\u00eda yo raz\u00f3n, a las mujeres no les gusta la guerra, la Reina habr\u00eda dicho que no.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>188<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El silencio es a\u00fan mayor que el anterior. Ermenrico, el Toletano, se encoge hasta extremos impensables para llegar a tener el tama\u00f1o de una pulga. Se maldice a s\u00ed mismo por ser tan impulsivo, siempre que mete la pata recuerda el consejo de su madre, \u201cprimero piensa y luego habla\u201d. Pero no puede remediarlo, necesita decir lo que se le cruza por la mente sin pensar en las consecuencias. Inmediatamente es recriminado por sus compa\u00f1eros.<br>&#8211; Dejad de re\u00f1ir al pobre muchacho \u2013interviene Amala-, la sinceridad es buena, est\u00e1 bien decir lo que se piensa siempre y cuando no da\u00f1e a alguien. En este caso a m\u00ed no me ha hecho da\u00f1o. Comprendo su reacci\u00f3n despu\u00e9s de lo que he dicho anteriormente. Si bien tengo que decirte Ermenrico, y para ser sincera del todo, que casi seguro querr\u00eda sellar con Teudis un pacto de guerra contra los francos, por lo que pedir\u00eda entrevistas entres ambos para aclarar dudas y repartir fuerzas. Pero todo esto son s\u00f3lo conjeturas sin fundamento, la triste realidad es que estoy presa y nada puedo decidir. La idea de vengar a amigos que murieron en Vouill\u00e9 no me parece mala.<br>Algo m\u00e1s distendidos tras las palabras de Amala siguen las t\u00edpicas conversaciones cruzadas de las reuniones en las que es muy dif\u00edcil enterarse de algo, a\u00fan m\u00e1s si hay vino por medio, como en este caso.<br>Ya es bastante tarde y todos deciden marchar a dormir, incluido el soldado que le toca la primera guardia. Esa noche han decidido no hacer guardia, conf\u00edan en su Reina, para ellos ya es su Reina aunque sean visigodos.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente y a la hora del ba\u00f1o, tambi\u00e9n llamada la hora de las confidencias, Amala est\u00e1 m\u00e1s contenta que de costumbre, ha dormido bien y ha sido visitada en sue\u00f1os por su marido, es lo que le ha dicho a Sof\u00eda.<br>&#8211; Sof\u00eda, \u00bft\u00fa sue\u00f1as?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>189<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Claro, como todo el mundo, creo yo.<br>&#8211; No lo creas, yo ten\u00eda una amiga que dec\u00eda no so\u00f1ar nunca. \u00bfY te acuerdas de lo que has so\u00f1ado?<br>&#8211; Algunas veces.<br>&#8211; Pues yo esta noche he so\u00f1ado con Eutarico, creo que cuando so\u00f1amos con nuestros seres queridos es como si \u00e9stos nos visitaran. Ya s\u00e9 que no, pero me gusta fantasear con la idea de que cuando quieren comunicarse con nosotros se nos aparecen en sue\u00f1os. \u00bfSer\u00eda estupendo, verdad?<br>&#8211; S\u00ed, s\u00ed que lo ser\u00eda, yo he tenido temporadas de so\u00f1ar mucho con mi marido, mira que si fuera cierto eso de que quieren hablar con nosotros.<br>&#8211; No \u2013responde Amala-, no puede ser cierto, al menos para m\u00ed que creo en pocas cosas \u2013no se atreve a decir a Sof\u00eda lo que piensa acerca de la muerte. Tampoco se atreve a comentar con ella el sue\u00f1o de esa noche, un sue\u00f1o placentero, como hac\u00eda mucho no la hab\u00eda experimentado. Quiere regocijarse con el sue\u00f1o y dice a Sof\u00eda que la deje sola en la gran ba\u00f1era, sola con sus pensamientos.<br>Cuando se queda sola cierra los ojos y se zambulle en el agua de la ba\u00f1era que esa ma\u00f1ana lleva aceite de rosas \u00bfde d\u00f3nde sacar\u00e1 esta mujer los aceites para el ba\u00f1o?, con seguridad estar\u00edan en la fortaleza, piensa mientras se aclara el pelo ech\u00e1ndose por la cabeza el agua de unos c\u00e1ntaros que ha dejado Sof\u00eda junto a la ba\u00f1era. Apoya la cabeza en el reposacabezas de la ba\u00f1era y disfruta del ba\u00f1o, y rememora el agradable sue\u00f1o que ha tenido por la noche; en \u00e9l aparec\u00eda Eutarico como la primera vez que lo vio, montando su bonito caballo negro con una oreja rojiza, Tagr, \u00bfpor qu\u00e9 le llamas L\u00e1grima?, -fue la primera frase que Amala dirigi\u00f3 a su futuro marido. \u00c9l sonri\u00f3 de esa forma que a ella la cautivaba, entre infantil y pillo, era un hombre risue\u00f1o, no s\u00f3lo re\u00eda con la boca, lo hac\u00eda sobre todo con los ojos que se<\/p>\n\n\n\n<p><strong>190<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>le&nbsp;achinaban un poco y su color azul parec\u00eda resplandecer m\u00e1s. Despu\u00e9s, sigue so\u00f1ando que est\u00e1n los dos juntos en la tierra natal de Eutarico, paseando por las pe\u00f1as tan bien descritas por \u00e9l. Suben por caminos de cabras hacia la pe\u00f1a en cuya falda se erige una peque\u00f1a aldea que a Amala le gusta mucho, son s\u00f3lo unas seis casas de piedra y adobe con techos tambi\u00e9n de adobe, paja y bo\u00f1igas de vaca. Pregunta a su esposo el nombre de la aldea, pero \u00e9ste no lo sabe, ven a una mujer acarreando agua en dos calderos y le preguntan el nombre de la aldea, les contesta pero ellos no pueden o\u00edrla, habla moviendo la boca pero no oyen nada. Es cuando deciden subir a la pe\u00f1a que tiene otra encima, cuadrada, se fatigan, ya que la subida es pronunciada, descansan un rato y siguen hasta llegar a una oquedad que hay en la pe\u00f1a de abajo, es una oquedad redonda, enorme y con dos salientes a modo de bancos formados por la propia piedra en los que se sientan y se entusiasman con la vista de todo el valle. Es una valle grande cerrado por grandes macizos de pe\u00f1as sobre monta\u00f1as, Eutarico le indica con la mano, \u201cmira, esa gran pe\u00f1a redonda que parece una reina con un gran vestido es la pe\u00f1a Amaya, abajo est\u00e1 el pueblo donde nac\u00ed yo, despu\u00e9s si quieres vamos a ver si est\u00e1 mi familia; aquella otra pe\u00f1a de la derecha es la de Albacastro, donde cerca nace el \u00c1utruca\u201d. Qu\u00e9 bonito es este valle, me gustar\u00eda vivir aqu\u00ed, piensa Amala. Siguen la ascensi\u00f3n, quieren coronar la pe\u00f1a cuadrada, ven cerca de la oquedad una grieta que parece de f\u00e1cil acceso, se meten entre las rocas y comienzan a sentir el agradable aroma dulz\u00f3n de alguna planta. Cuando coronan la primera pe\u00f1a, se dan cuenta, asombrados, que la cuadrada est\u00e1 bastante lejos aunque a ellos les parec\u00eda cercana, casi encima de la primera. Se admiran de la majestuosidad de la pe\u00f1a y comienzan a andar hacia ella. Atraviesan un tupido bosque de pinos y robles, de pronto parece haberse hecho de noche, pero ellos siguen, por fin salen del bosque a la luz del sol. Est\u00e1n bajo la gran mole cuadrada por la que es muy dif\u00edcil subir, miran y ven que por un lateral parece m\u00e1s&nbsp;f\u00e1cil. Empecinados, siguen el paseo, necesitan<\/p>\n\n\n\n<p><strong>191<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>llegar a la cima, es como una necesidad, no saben muy bien porqu\u00e9; tras media hora m\u00e1s de caminata llegan a la cima de la pe\u00f1a cuadrada, buscan el extremo de la gran roca para poder henchir el pecho y participar del esp\u00edritu de Dios, su presencia se nota en sitios parecidos o en la inmensidad del mar. Ven, asombrados, que todav\u00eda quedan algunas chozas de piedra en pie; es un poblado \u2013comenta Amala-, \u00a1claro! \u2013da un grito Eutarico, es uno de los poblados c\u00e1ntabros de hace muchos a\u00f1os que seguramente fue abandonado cuando perdieron la guerra contra Roma. S\u00e9 que muchos pobladores se suicidaron, otros morir\u00edan en combate y los pocos que quedar\u00edan huir\u00edan. No creo que los soldados romanos subieran hasta aqu\u00ed para destruirlos.<br>Vieron algunas chozas a las que s\u00f3lo les faltaba el techo pero con su estructura intacta, formaban peque\u00f1as calles que terminaban en una plaza. Entraron en una choza de piedra que hasta parec\u00eda habitada, una gran chimenea central y varias habitaciones alrededor recordaba a las casas de `pastores que Amala hab\u00eda visto en alg\u00fan pueblo. Eutarico le propuso descansar un rato antes del regreso. Un momento \u2013y sali\u00f3 afuera en un brinco, Amala qued\u00f3 pensativa, Eutarico volvi\u00f3 con una gran gavilla de hierba, sali\u00f3 y trajo m\u00e1s hasta formar una especie de catre en el que se pod\u00eda dormir perfectamente. El olor de la hierba embriagaba los sentidos, parec\u00eda que estuvieran en un pajar; si llueve nos podemos guarecer aqu\u00ed- dice Amala-, yo no estaba precisamente pensando en guarecerme \u2013contesta Eutarico-, trae la mano, y la posa sobre su entrepierna. No le deja apenas contestar, la besa apasionadamente, mientras, ducho en la materia, desabrocha las cuerdas que cruzan el corpi\u00f1o de Amala. Ella, excitada por la situaci\u00f3n, por estar en una casa de hace m\u00e1s de quinientos a\u00f1os en la que se vivi\u00f3 y seguro que tambi\u00e9n se am\u00f3, excitada porque le gusta mucho el cuerpo de su marido y, sobre todo, excitada por el aroma de la hierba fresca bajo su cuerpo, se entrega con pasi\u00f3n, como siempre lo hace. Se susurran al&nbsp;o\u00eddo obscenidades que s\u00f3lo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>192<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ellos conocen, eso los excita a\u00fan m\u00e1s; juegan c\u00f3mo a ellos les gusta y cuando Amala siente el gran sexo de su marido en sus propias entra\u00f1as a\u00falla de placer hasta llegar al orgasmo. Es cuando se despert\u00f3 para volver a la realidad gris amarillenta y parduzca en la que vive, experimenta el desconsuelo de haber perdido algo valioso. Llora por todo, lo que tiene y lo que no. Enseguida se repone, tiene que echar mano de su gran voluntad para ser la de siempre, a ello le ayuda especialmente la sensaci\u00f3n placentera que le acompa\u00f1a durante todo el d\u00eda.<br>Me quitar\u00e1n la vida, pero esta noche no me la quitar\u00e1 nadie. Sale de la ba\u00f1era para vestirse y tomar algo de ientaculum, es cuando percibe el agua del ba\u00f1o helada.<br>&#8211; Hoy parece que estamos de mejor humor \u00bfno es as\u00ed, Se\u00f1ora? \u2013a Sof\u00eda no se le escapa ni el m\u00e1s m\u00ednimo detalle.<br>&#8211; As\u00ed es, he so\u00f1ado con mi esposo.<br>&#8211; \u00a1Ah!, \u00a1ya! Ya me has dicho que ha venido de visita, comprendo \u2013esto \u00faltimo lo dice Sof\u00eda con cierto retint\u00edn.<br>Dice a Sof\u00eda que quiere comer pronto para seguir escuchando el relato del viaje que la noche anterior qued\u00f3 inconcluso, no es la \u00fanica que tiene ganas de escuchar a los soldados, el sacerdote tambi\u00e9n est\u00e1 intrigado con el viaje de los hisp\u00e1nicos.<br>&#8211; Poco despu\u00e9s de pasar Glanum, abandonamos el mar y nos adentramos entre monta\u00f1as cada vez m\u00e1s altas \u2013 sigue Hermene su narraci\u00f3n frente a la ya habitual jarra de vino-, sol\u00edamos andar m\u00e1s de veinte millas al d\u00eda, ya hab\u00edamos recuperado el ritmo. Procur\u00e1bamos hacer las paradas en los lugares donde hubiera posibilidad de pasar la noche bajo techado, se iba notando el verdadero invierno y por las noche era agradable no estar al raso. Salimos de Brigantio, cerca del cruce de los Alpes, bajo una buena nevada, menos mal que la v\u00eda estaba bien se\u00f1alizada y por esa parte adem\u00e1s de las antiguas piedras miliares romanas tambi\u00e9n hab\u00eda peque\u00f1os postes relativamente cercanos a modo de&nbsp;se\u00f1ales<\/p>\n\n\n\n<p><strong>193<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>para no salirse del camino cuando las nevadas igualan el paisaje. Conozco a m\u00e1s de uno que se ha perdido en el mar blanco \u2013Ubaldo, siempre disciplinado, levanta la mano, como as\u00ed han acordado hacer para interrumpir, apostillar o aclarar algo del discurso. Di, Ubaldo, \u00bfqu\u00e9 quieres a\u00f1adir?<br>&#8211; No, no es a\u00f1adir, es simplemente contar que all\u00e1, en mi aldea, donde nieva mucho, cada invierno se extrav\u00eda alguien en la nieve, comienzan perdiendo el camino, andando en c\u00edrculo y muriendo de fr\u00edo. Alguna vez hemos recogido el cad\u00e1ver de alguien que para guarecerse del fr\u00edo ha matado al animal, en caso de llevarlo, y se ha metido dentro de las entra\u00f1as. Eso s\u00f3lo alarga la agon\u00eda, aunque dicen que morir as\u00ed es indoloro, primero entra mucho sue\u00f1o y la muerte llega acompa\u00f1ada de sue\u00f1o \u2013se queda un momento pensativo-, recuerdo que con las primeras nieves aparec\u00edan los lobos que paseaban en parejas por la aldea.<br>&#8211; Es cierto, en mi pueblo \u2013dice Alberico-, tambi\u00e9n nieva mucho en invierno y es frecuente que muera alguien.<br>&#8211; Salimos de Brigantio \u2013sigue Hermene un poco contrariado por la interrupci\u00f3n-, y a pesar de la nevada llev\u00e1bamos buena marcha, ve\u00edamos poco por la ventisca, el cielo estaba negruzco a pesar de estar en las primeras horas de la ma\u00f1ana, cuando de pronto aparecieron unos hombres a caballo que ven\u00edan en sentido contrario al nuestro. Nos preguntaron si estaba cerca Brigantium, asentimos y no s\u00e9 c\u00f3mo pas\u00f3 pero en un momento se nos echaron encima para matarnos, eran unos doce o alguno m\u00e1s. Recuerdo que pens\u00e9 ladrones no son porque somos soldados y saben que no llevamos nada de valor, pero result\u00f3 que s\u00ed, que eran ladrones y pensaban que \u00e9ramos una patrulla que transportaba parte del tesoro godo que a\u00fan permanec\u00eda en Iulia Carcaso. Hab\u00edan escuchado en un albergue del santuario de Druantium algo acerca de&nbsp;una patrulla goda que portaba el resto del tesoro godo para<\/p>\n\n\n\n<p><strong>194<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>esconderlo en otro lugar o llevarlo a la nueva capital, Toletum.<br>Con la nevisca nos confundieron con la otra patrulla, si es que exist\u00eda, y pensaban que \u00edbamos hacia Hispania. Todo fue una gran confusi\u00f3n; por supuesto nos defendimos como pudimos y les hicimos huir. Matamos al menos a tres, pero nuestro dux tambi\u00e9n pereci\u00f3 de una estocada. Le enterramos entre la nieve, con piedras por encima, en la tierra helada era imposible cavar; pens\u00e1bamos seguir nuestro camino pero nos surgi\u00f3 la duda de seguir o volver a Hispania ya que nuestro dux estaba muerto. Al fin decidimos seguir porque est\u00e1bamos m\u00e1s cerca de Italia y sab\u00edamos la finalidad de la expedici\u00f3n.<br>La sorpresa fue al llegar.<br>Llegamos como pudimos ateridos de fr\u00edo y agotados por el cansancio al santuario de Druantium, el paso de los Alpes; estuvimos reponi\u00e9ndonos dos d\u00edas y al tercer d\u00eda partimos rumbo a Ravena. Hemos venido por caminos y por la v\u00eda Aemilia, hasta Ravena.<br>Sorpresa en Ravena<br>&#8211; Conforme nos \u00edbamos acercando a Ravena los campos comenzaban a cubrirse con flores y los trigales mostraban sus orgullosas espigas verdes, parec\u00edan inmensas alfombras con dibujos intercalados formados por campos de alfalfa, farro y garbanzos. El d\u00eda que por fin vimos las murallas de Ravena saltamos de alegr\u00eda, por fin hab\u00edamos llegado a nuestro destino. Entramos por la Puerta de Honorio y buscamos alg\u00fan lugar para dormir; antes de presentarnos ante la reina Amalasunta quer\u00edamos asearnos un poco, pero lo primero del todo era dormir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>195<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estuvieron durmiendo hasta bien entrado el d\u00eda, el due\u00f1o de la fonda donde se hospedaron les ofreci\u00f3 la posibilidad de ba\u00f1arse, pero ellos declinaron amablemente la oferta y s\u00f3lo se lavaron un poco la cara y los brazos, no vieron la necesidad de m\u00e1s.<br>Los godos del oeste eran tan guarros como los del este.<br>Eso s\u00ed, se peinaron un poco las gre\u00f1as que alguno recogi\u00f3 en una coleta, para estar m\u00e1s presentable. Ya arreglados y presentables se echaron a la calle para tomar el pulso a la ciudad, estaban emocionados, \u00a1se encontraban en tierras extra\u00f1as!, aunque fueran todos de la misma raza, era otra tierra distinta a Hispania la que pisaban, en realidad ya desde las cumbres alpinas era territorio ostrogodo, mas para ellos la verdadera Italia era la corte de Ravena. Comieron algo en una tasca y siguieron hasta el gran palacio de Teodorico.<br>Nunca hab\u00edan visto un palacio tan majestuoso. Se quedaron boquiabiertos frente a la gran mole con la fachada llena de arcos y columnas de m\u00e1rmol; la gran puerta por la que cab\u00edan varios carros apilados les sobrecogi\u00f3, nunca antes hab\u00edan visto una entrada con una puerta tan grande; encima de la puerta, en el primer piso hab\u00eda un enorme balc\u00f3n enmarcado en un gran arco. La fachada ten\u00eda una franja decorada con pinturas y motivos dorados, tambi\u00e9n pend\u00edan colgaduras, pendones y banderas se\u00f1alando que \u00e9se era, por si hab\u00eda alguna duda, el Palacio Real.<br>Entraron temerosos al palacio y preguntaron a uno de los guardias que estaban en la puerta por la reina Amalasunta.<br>&#8211; Venimos desde Hispania, de la corte del rey Teudis, queremos ver a la Reina pues traemos un mensaje de nuestro rey.<br>El soldado de guardia se qued\u00f3 muy sorprendido, les dijo que esperaran y se march\u00f3 a preguntar a otro guardi\u00e1n cercano que estaba en un gran vest\u00edbulo. El segundo soldado fue al encuentro de los visigodos y les hizo varias preguntas, despu\u00e9s los&nbsp;llev\u00f3 por<\/p>\n\n\n\n<p><strong>196<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>pasillos eternos, decorados y llenos de columnas esculpidas, de suelos adornados con mosaicos, de pesados cortinajes recogidos con cordones multicolores\u2026 Eso era un palacio y no el del rey Teudis en Toletum, bien es cierto que el palacio raven\u00e9s ten\u00eda una solera de la que carec\u00eda el de Teudis. Aunque se llame el Palacio de Teodorico y por \u00e9se nombre sea conocido, fue el emperador Valentiniano, hijo de Gala Placidia, quien comenz\u00f3 su construcci\u00f3n, sin embargo ser\u00eda el gran Teodorico quien lo terminase y le diera ese magn\u00edfico esplendor que causaba la admiraci\u00f3n de los godos hisp\u00e1nicos. Por fin llegaron al sal\u00f3n del trono y les dijo que esperaran un poco qued\u00e1ndose solos con un secretario y un escriba que trasteaba en una mesa llena de pergaminos y dem\u00e1s \u00fatiles de escritura. Efectivamente al rato apareci\u00f3 vestido con todo el lujo posible un hombre, que por llevar la corona real dedujeron ser\u00eda el corregente.<br>&#8211; Soy Teodato, rey del pueblo ostrogodo. Me han dicho que hab\u00e9is venido desde Hispania con nuevas del rey Teudis, s\u00e9 que acaba de trasladar la corte a Toletum. Venid, acercaos y contadme.<br>&#8211; Majestad \u2013esta vez fue Heriberto quien se adelant\u00f3 para hablar con Teodato-, venimos con una misi\u00f3n, un encargo para Amalasunta, as\u00ed nos lo ha comunicado nuestro dux.<br>&#8211; Bien, y \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 vuestro dux?<br>&#8211; Muri\u00f3 durante el viaje, se\u00f1or, fuimos asaltados por una banda de ladrones, cre\u00edan que llev\u00e1bamos parte del tesoro godo. Luchamos y matamos a tres de ellos, pero nuestro dux muri\u00f3 tambi\u00e9n en la pelea. Dudamos en volver a Hispania, pero como conoc\u00edamos la embajada del dux, decidimos seguir viaje.<br>&#8211; Entonces, contadme la embajada de Teudis.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>197<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se\u00f1or, con todo el respeto del mundo, nuestro rey encareci\u00f3 al dux que s\u00f3lo a la reina Amalasunta pod\u00eda comunic\u00e1rsele la embajada. La conoci\u00f3 de peque\u00f1a, en la corte de su padre y le tiene cari\u00f1o.<br>&#8211; Esto s\u00ed que es bueno \u2013explot\u00f3 Teudis, dando un golpe en el reposabrazos del trono. \u00a1Cu\u00e1ndo se va a enterar todo el mundo que el rey soy yo, y m\u00e1s ahora! \u2013dio unas palmadas y como por arte de magia salieron varios soldados de detr\u00e1s de unos cortinajes-. Llevad inmediatamente a estos traidores a las mazmorras, ver\u00e9 qu\u00e9 hacer con ellos.<br>Los visigodos no ofrecieron resistencia, era tal su estupor que no acababan de comprender el porqu\u00e9 de su encierro. Ni siquiera les dio ocasi\u00f3n de explicarse. \u00bfD\u00f3nde estaba la Reina? \u2013Se preguntaban-, \u00bfpor qu\u00e9 no iba en su ayuda? Cada vez comprend\u00edan menos. Fueron llevados por oscuros s\u00f3tanos y angostas escaleras hasta las mazmorras del palacio donde los encerraron en dos oscuros calabozos sin que se pudiera ver absolutamente nada, carentes de ventanucos, sin antorchas ni fuente de luz alguna, la oscuridad era absoluta.<br>&#8211; \u00bfEst\u00e1is todos bien? \u2013Se oy\u00f3 la voz de Ubaldo.<br>&#8211; Si te refieres a que si estamos heridos o enfermos, no, no lo estamos. Pero si te refieres a si estamos bien en otro sentido, tampoco lo estamos \u2013era Hermene quien contest\u00f3.<br>&#8211; Pero bueno, \u00bfpor qu\u00e9 nos han encerrado?<br>&#8211; Por no comunicar la misiva a Teodato.<br>&#8211; Pues con dec\u00edrselo\u2026<br>&#8211; El dux recalc\u00f3 que fuera a la Reina en persona y a solas. Teudis le dijo que no se fiara de su primo. Ya sabemos el motivo, sin venir a cuento nos ha encerrado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>198<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ahora, que como salgamos de \u00e9sta vivos y podamos volver a Hispania, nos quejaremos a Teudis.<br>Al cabo de unas horas unos soldados les llevaron comida y dejaron una antorcha encendida en el pasillo para que pudieran ver algo.<br>&#8211; Al fin y al cabo sois compa\u00f1eros, he preguntado el motivo de vuestro encierro y nadie lo sabe, significa que es que es por algo peque\u00f1o, si fuera importante se sabr\u00eda en todo el palacio.<br>Al ver que ese solado era algo simp\u00e1tico, se decidieron preguntarle por la Reina.<br>&#8211; Y Amalasunta, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1? \u00bfPor qu\u00e9 no nos ha ayudado?<br>-\u00a1Ah! \u00bfPero no lo sab\u00e9is?, es verdad, acab\u00e1is de llegar a Ravena, la Reina est\u00e1 presa, la ha hecho prisionera su primo y no sabemos muy bien d\u00f3nde la tiene encerrada. Se dice que la ha llevado a Roma, otros a Mediolanum, todos son habladur\u00edas.<br>La sorpresa fue may\u00fascula, \u00a1Amalasunta prisionera! Entonces no podr\u00edan verla ni comunicarle su correo, tanto esfuerzo para nada. El des\u00e1nimo rein\u00f3 entre los bravos soldados, ni se dieron cuenta de que volv\u00edan a estar a oscuras. Intentaron dormir, pero les result\u00f3 casi imposible, buscaron a tientas una bacina para hacer sus necesidades y la encontraron, una por calabozo; como eran cinco en cada uno enseguida se llen\u00f3 a pesar de que decidieron orinar en las paredes y s\u00f3lo usar la bacina para evacuar el vientre. Pronto el olor se hizo insoportable, comenzaron a gritar y llamar al soldado que les hab\u00eda llevado la cena, pero nadie acudi\u00f3 a sus llamadas. Lo peor de todo es que como no se ve\u00eda nada y alguno se hizo sus necesidades en una esquina por estar la bacina llena, sin querer pisaban los excrementos y comenzaban, otra vez, los gritos de asco y pidiendo que al menos les vaciaran las bacinas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>199<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A las horas vino otro soldado, esta vez m\u00e1s antip\u00e1tico, con algo de comer, no sab\u00edan si era la primera del d\u00eda o si era la comida o incluso la cena, estaban completamente desnortados, adem\u00e1s de tristes, furiosos, deprimidos y asqueados, todo a la vez, aunque fueran sentimientos contradictorios. Al menos les dieron bacinas vac\u00edas.<br>Poco despu\u00e9s vinieron m\u00e1s soldados, los sacaron de las celdas y, a empellones, los obligaron a subir las escaleras, llegaron a un vest\u00edbulo y los mantuvieron un buen rato vigilados.<br>&#8211; \u00bfD\u00f3nde nos llev\u00e1is? \u2013 todos tem\u00edan lo peor.<br>&#8211; A callar-contest\u00f3 uno de los soldados que vigilaban.<br>&#8211; \u00a1Nos van a matar! Van a matarnos si haber hecho nada.<br>Como toda contestaci\u00f3n un buen empuj\u00f3n de otro soldado mandando silencio. Quieren que nos desesperemos y alborotemos para matarnos a golpes \u2013pens\u00f3 Heriberto, y as\u00ed se lo dijo a los dem\u00e1s. Por lo tanto hay que estar callados sin dar motivo a la represi\u00f3n.<br>Por fin vieron llegar un grupo de soldados, al frente de ellos el ya odiado Teodato que se dirigi\u00f3 a los visigodos con tono autoritario para infundir m\u00e1s miedo, le gustaba que la gente le temiese.<br>&#8211; He estado pensando qu\u00e9 voy a hacer con vosotros, no se me ha ocurrido gran cosa, desde luego no puedo dejaros en libertad para que retorn\u00e9is a Hispania, qui\u00e9n sabe d\u00f3nde ir\u00edais. As\u00ed que he pensado enviaros con Amalasunta, de ese modo pod\u00e9is hacerla llegar el mensaje de Teudis. Como ya sabr\u00e9is, Amala est\u00e1 pasando una temporada como invitada m\u00eda en una fortaleza del lago Vulsinio, ya veremos si regresa o no a Ravena, me lo pensar\u00e9. A vosotros os voy a encargar la vigilancia de la isla y de mi prima, por supuesto nadie debe abandonar la isla, mucho menos Amalasunta. Aunque os ofrezca todo el tesoro de los godos que no tiene, no deb\u00e9is dejarla escapar, entre otras cosas porque&nbsp;todos<\/p>\n\n\n\n<p><strong>200<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>los alrededores del lago son de mi propiedad, son parte del ducado de Tuscia y yo soy el dux, adem\u00e1s del rey. Con eso quiero decir que en cada pueblo tengo apostados cincuenta soldados de mi confianza, les he prometido una recompensa si matan a alguien que quiera huir, y est\u00e1n deseando cobrarla. Como ver\u00e9is soy clemente con vosotros, en otras circunstancias os habr\u00eda ajusticiado en la plaza del Pueblo, frente al palacio. Os llevar\u00e1n ahora mismo y ocupar\u00e9is el puesto de los guardianes que est\u00e1n en la fortaleza Martana. Y t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 miras?, le dijo al Toletano que no pod\u00eda apartar la mirada de los ojos de Teodato, nunca en su corta vida hab\u00eda visto una persona bizca.<br>&#8211; Nada, no miro nada.<br>Consciente de su estrabismo Teoodato no soportaba que le miraran a la cara, \u00e9l procuraba hablar un poco de perfil.<br>Salieron del Palacio de Teodorico y de Ravena escoltados por veinte soldados fieles al rey por la puerta m\u00e1s antigua de la ciudad, la puerta Valentiniana. Ni se hab\u00edan podido lavar un poco, tan grande era la prisa de Teodato por encerrarlos en la isla. Tomaron el camino del lago Vulsinio por la v\u00eda Popilia hasta Ariminun, donde conectaron con la Flaminia que lleva directamente a Roma. A pocas millas de la antigua capital imperial, en Interamna, se desviaron por v\u00edas vecinales, atravesaron el Tiberis y poco despu\u00e9s llegaron al lago, cerca de Marta, la aldea que da nombre a la isla asentada sobre ruinas etruscas.<br>&#8211; Fue esa noche que hubo tanto foll\u00f3n en la fortaleza porque unos lleg\u00e1bamos con el miedo en el cuerpo y otros se iban m\u00e1s contentos que unas pascuas; aunque fueran soldados de Teodato no les gustaba tener que ser guardianes de una reina, a nadie le gusta \u2013es Hermene quien habla, hac\u00eda mucho que no hablaba y con lo charlat\u00e1n que es no ha podido resistirse.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>201<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Lo peor fue \u2013esta vez ha sido Argimio quien interviene, es t\u00edmido y ha intentado hablar en varias ocasiones pero siempre se le ha adelantado otro. Amala que escucha con atenci\u00f3n la peque\u00f1a odisea de los visigodos, se fija bien en Argimio, en sus bellas facciones, ocultas bajo las barbas que se empe\u00f1an en llevar todos los godos. A Amala le gusta la cara rasurada de los latinos. Sin embargo, y a pesar del desali\u00f1ado aspecto, Argimio es apuesto, muy apuesto, resaltan sus ojos, no por el color azul frecuente entre los de su raza, sino por la profundidad de su mirada que no le hace falta ni hablar, sus ojos lo dicen todo. Durante el relato ha coincidido con su mirada, una o dos veces, ella ha sido quien ha tenido que mirar para otro lado. Ha comenzado a notar por la columna vertebral esa sensaci\u00f3n extra\u00f1a entre miedo y excitaci\u00f3n que tan bien conoce y le hace protegerse la espalda. Como los caballos, que cuando notan el peligro presentan la cara y se protegen las patas traseras-. Lo peor fue \u2013sigue Argimio-, que se llevaron todas las barcas y s\u00f3lo nos dejaron una barcucha medio rota que hace aguas por todas partes. Y encima nos ri\u00f1e Sof\u00eda por no ir m\u00e1s a menudo a comprar pescado a los pueblos, pero \u00a1c\u00f3mo vamos a ir!<br>&#8211; Esto es todo, Se\u00f1ora, aqu\u00ed estamos por fin frente a vos a la que ya consideramos tambi\u00e9n nuestra Reina.<br>&#8211; No se\u00e1is exagerados, creo que todos los visigodos sois muy exagerados, mi marido tambi\u00e9n lo era.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya es la hora de la cena, pero Sof\u00eda ha estado absorta escuchando la historia y no ha hecho nada, menos mal que es mujer de recursos y prepara r\u00e1pidamente unas sopas de pan con huevo deshilachado y ajo; despu\u00e9s saca tres grandes fuentes de farro cocido en leche endulzado con miel.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>202<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Con esto os tendr\u00e9is que conformar; quien tenga m\u00e1s hambre que se d\u00e9 un bocado en el culo y comer\u00e1 carne.<br>Las risas que provoca la frasecita disipan los posos de tristeza del ambiente. Se levantan y salen un poco al patio de la fortaleza para estirar las piernas y airearse un poco.<br>Despu\u00e9s de la cena se sientan todos junto a la chimenea y terminan de beberse el vino sin agua que Sof\u00eda ha sacado con el dulce; el ambiente es mucho m\u00e1s distendido que en d\u00edas anteriores, se conocen todos, al menos saben sus nombres y situaci\u00f3n en la que se encuentran, esa sensaci\u00f3n de vivir momentos parecidos une mucho a la Reina con los visigodos. Se forman los t\u00edpicos corrillos de las reuniones, con lo que el murmullo cada vez se hace m\u00e1s fuerte pasando a ser casi conversaciones de mercado. Llega un momento en que el barullo es demasiado y el sacerdote pega un golpe fuerte en la mesa para hacer callar a todos, una vez en silencio propone hablar por turnos, quien quiera hablar tiene que levantar la mano para hablar cuando termine el otro, ya lo hab\u00eda dicho anteriormente pero no le han hecho caso. Si son varios los que quieran hablar sin llegar a ponerse de acuerdo, un moderador decidir\u00e1 el turno, sin esperar m\u00e1s \u00e9l mismo se autonombra moderador.<br>A todos les parece muy bien la iniciativa del sacerdote que, en su nuevo papel de moderador, cede el turno al primero que quiera hablar de lo que sea. Silencio, todos siguen callados sin saber qu\u00e9 decir, F\u00e9lix va preguntando uno por uno, nadie tiene nada de qu\u00e9 contar, de pronto se les ha quitado las ganas de charla, ni a Amala, que suele estar acostumbrada a hablar disciplinadamente, se le ocurre nada, les ha entrado sue\u00f1o a todos y se despiden hasta el d\u00eda siguiente, hasta Sof\u00eda se ha quedado dormida con la cabeza apoyada en sus brazos sobre la mesa.<br>&#8211; Sof\u00eda despierta que es tarde y nos vamos a acostar \u2013 le sonr\u00ede Amala dando unos peque\u00f1os toques sobre el hombro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>203<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Ah!, es verdad, me he quedado dormida con el murmullo de las conversaciones y el calorcillo de la chimenea.<br>Se despereza un poco y sube corriendo las escaleras hacia su habitaci\u00f3n. Amala, tiene sue\u00f1o pero tambi\u00e9n tiene miedo, desde que est\u00e1 en la fortaleza duerme mal y se enfrenta a la cama con prevenci\u00f3n. \u00a1Bah!, se dice a s\u00ed misma, si no logro coger el sue\u00f1o bajo y me pongo a escribir. Con esta v\u00e1lvula de escape se queda m\u00e1s tranquila y sube a dormir.<br>Ante su sorpresa enseguida le entra sue\u00f1o y antes de hacer sus ejercicios mentales para relajarse se queda dormida. Pronto comienzan los sue\u00f1os, sue\u00f1os enmara\u00f1ados en los que se mezclan vivencias del d\u00eda con miedos y emociones. Primero est\u00e1 en Hispania que parece perseguirla en todos sus sue\u00f1os; de pronto se ve luchando con los ladrones de los caminos, uno de ellos es su primo \u00a1c\u00f3mo no! Sabe que es \u00e9l por su bisoja mirada, ella le pregunta \u00bfpor qu\u00e9 haces esto con lo que te gusta Plat\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo es que te has metido a ladr\u00f3n?, tienes el suficiente dinero para poder vivir holgadamente t\u00fa, tus hijos, nietos\u2026, hasta la sexta generaci\u00f3n por lo menos. Su primo no contesta, no puede hablar por tener los labios cosidos. M\u00e1s tarde est\u00e1 en el entierro de su t\u00eda Amalafrida, cuando van a meterla en un sarc\u00f3fago, Amalafrida se levanta, abraza a su sobrina y le susurra al o\u00eddo: \u201cAmala, v\u00e9ngame\u201d. Entonces se despierta con el pulso acelerado y el coraz\u00f3n parece que se le va a salir del pecho, se incorpora en la cama hasta poder ubicarse, mira hacia el ventanuco por el que s\u00f3lo entra oscuridad. Consigue volver a dormir, pero es un sue\u00f1o ligero en el que oye lejanos los ruidos de la noche entre los que sobresale el canto de la lechuza, la compa\u00f1era de Minerva.<br>Se levanta con las primeras luces de la ma\u00f1ana y al bajar para ir a la sala de ba\u00f1os ve con sorpresa, a trav\u00e9s de la ventana del gran sal\u00f3n, el paisaje nevado. Como no cree lo que ve, asoma un poco la cara por la puerta y, efectivamente, el patio est\u00e1&nbsp;con un palmo de<\/p>\n\n\n\n<p><strong>204<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>nieve. Se ba\u00f1a, se arregla r\u00e1pidamente y baja a la cocina para hablar con Sof\u00eda, es la \u00fanica que est\u00e1 levantada.<br>&#8211; \u00bfHas visto la nieve?<br>-S\u00ed, y me extra\u00f1a porque ya estamos en primavera. El tiempo est\u00e1 verdaderamente loco. S\u00f3lo una vez he visto nevar casi a finales de abril \u2013dice Sof\u00eda, atareada preparando el ientaculum, como lo llaman ya todos en la fortaleza-, hablo de monta\u00f1as en las que hay nieve durante todo el a\u00f1o.<br>&#8211; Qu\u00e9 pesadillas he tenido, Sof\u00eda.<br>&#8211; Yo tampoco he dormido bien \u2013contesta la cocinera-, debi\u00f3 ser que anoche beb\u00ed demasiado.<br>&#8211; Yo beb\u00ed poco, pero a pesar de eso\u2026-queda un rato pensativa y le cuenta a Sof\u00eda su pesadilla.<br>Entra en la cocina F\u00e9lix con la frase de la ma\u00f1ana: \u201c\u00bfc\u00f3mo puede ser que en nieve en abril?\u201d Conforme van despert\u00e1ndose los soldados tambi\u00e9n se asombran por la nieve. Con la \u00faltima cucharada de sopas de leche en la boca salen a jugar fuera de la fortaleza, los animales est\u00e1n todos guarecidos en sus cobertizos, en especial las ocas, gansos y gallinas que son bastante frioleros.<br>\u00a1Qu\u00e9 bonito est\u00e1 todo! El lago ha cambiado el azul por el blanco gris\u00e1ceo, igual que el cielo. Ante la novedad de la nieve salen a dar un paseo por la isla, es la primera vez que van todos juntos, nadie desde afuera dir\u00eda que son presos, juegan con la nieve, corren, cantan y hasta se mojan la cara con el agua fr\u00eda del lago. Es una de las pocas ocasiones en la que Amala no siente la espada sobre su cabeza, por un rato su mente parece descansar y se le nota en la expresi\u00f3n de la cara, gana en belleza. Ya se sabe, lo que es por dentro se manifiesta por fuera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>205<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Deciden subir a la iglesia para que el sacerdote la vea, desde su llegada todav\u00eda no ha visitado el peque\u00f1o templo, pero se levanta una gran ventolera por lo que prefieren regresar al abriga\u00f1o de la chimenea y del hipocausto.<br>Con el paseo se ha abierto el hambre y apremian a Sof\u00eda para que haga pronto la comida; ya comen todos juntos en la sala de armas, la mesa es grande y caben bien. Acostumbrada a las prisas de su casa de comidas, Sof\u00eda prepara enseguida una sopa de gallina con un poco de farro; siempre tiene un perol grande con caldo de ave para estas ocasiones, con a\u00f1adir pan o farro ya hay un primer plato sustancioso. Mientras, ha puesto a cocer unas berzas que rehogar\u00e1 con tocino, de dulce pondr\u00e1 el consabido queso con miel que tanto gusta y tantas veces le ha sacado del apuro.<br>Devoran la comida como si no hubiesen comido en un mes cosa que alegra a Sof\u00eda, siempre le han gustado las personas de buen comer, como su difunto marido.<br>La comida y el calor adormecen a los soldados que desaparecen para dormir un rato, Amala tambi\u00e9n siente el sopor de la sobremesa, pero hace un acto de voluntad para no dormir, si no, por la noche dormir\u00e1 a\u00fan peor. Como F\u00e9lix tampoco va a dormir aprovecha para hablar y despabilarse.<br>&#8211; Esta noche ha venido a visitarme mi t\u00eda Amalafrida.<br>&#8211; \u00bfC\u00f3mo? \u2013pregunta el sacerdote extra\u00f1ado por la confesi\u00f3n de Amala. \u00bfHabr\u00e1 perdido la cabeza?, se pregunta.<br>&#8211; Tranquilo \u2013parece que la Reina ha le\u00eddo los pensamientos de F\u00e9lix-, estoy todo lo cuerda que se pueda estar en esta situaci\u00f3n. Es una especie de juego que Sof\u00eda y yo tenemos, ayer estuvimos discutiendo acerca de si cuando se sue\u00f1a con alguien significa que \u00e9se alguien viene a visitarnos \u00bfpor qu\u00e9 no?<br>&#8211; No s\u00e9, nunca hab\u00eda pensado en ello, \u00bfson s\u00f3lo las personas muertas, o tambi\u00e9n las vivas?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>206<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No, creo que s\u00f3lo nos pueden visitar las muertas, las vivas ya lo pueden hacer en persona.<br>&#8211; Entonces a m\u00ed me ha visitado muchas veces mi padre, menos mal que no me ha podido pegar \u2013queda un rato callado-, si eso fuera cierto mi mejor amigo de estudios se habr\u00e1 muerto porque de vez en cuando sue\u00f1o con \u00e9l.<br>&#8211; Pues esta noche ha sido mi t\u00eda, la hermana de mi padre, quien ha venido a verme.<br>&#8211; No sab\u00eda que tuvieras una t\u00eda.<br>&#8211; S\u00ed, Amalafrida, madre de Amalaberga y Teodato, hijos de su primer marido, Hugo. Despu\u00e9s de enviudar cas\u00f3 con Trasamondo, rey de los v\u00e1ndalos, y se march\u00f3 a vivir a Cartago llevando como dote, que le entreg\u00f3 mi padre, cinco mil soldados godos y parte de Sicilia. Todo le iba bien a mi t\u00eda hasta que enviud\u00f3 por segunda vez. No s\u00e9 en otros lugares pero en nuestra sociedad una viuda es peligrosa, y m\u00e1s si tiene hijos. La mujer que enviuda debe inmediatamente volver a contraer matrimonio o vivir en un convento. Pobre de la que se sale del patr\u00f3n social establecido, yo misma soy un ejemplo. Mi t\u00eda tampoco quiso volver a casarse y el nuevo rey, Hilderico, la acus\u00f3 de conspirar contra \u00e9l, posteriormente la encarcel\u00f3. Al poco la asesinaron despu\u00e9s de torturarla. Recuerdo al gran Teodorico llorar cuando supo la noticia pues quer\u00eda mucho a su \u00fanica hermana. No pudo ayudarla y eso le dol\u00eda, los a\u00f1os le pesaban ya no ten\u00eda el coraje de la juventud y un a\u00f1o despu\u00e9s muri\u00f3, triste por no haber podido vengar a su hermana.<br>Una de las primeras cosas que hice cuando asum\u00ed la regencia del reino fue enviar una embajada a Cartago con la finalidad de investigar qu\u00e9 pas\u00f3 exactamente y qui\u00e9n o quienes tuvieron que ver en la muerte de mi t\u00eda. No se&nbsp;logr\u00f3 sacar nada en claro, como<\/p>\n\n\n\n<p><strong>207<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>es frecuente en estos casos los unos culpaban a los otros en un eterno c\u00edrculo sin salida.<br>&#8211; Menuda tragedia \u2013dice F\u00e9lix-, todos tenemos que llevar nuestra cruz, cada cual a su manera pero todos tenemos una. Nos creemos que por ser reyes o pr\u00edncipes son m\u00e1s felices, pero tambi\u00e9n llevan sus cruces.<br>&#8211; Bien es cierto que suelen ser m\u00e1s livianas que las de los campesinos, no digamos que la de los esclavos \u2013contesta Amala que est\u00e1 resignada con su cruz plagada de dolor por la muerte de su hijo.<br>De pronto Amala siente la congoja ya tan familiar en el pecho, el pensamiento de la muerte de su t\u00eda le trae a la mente su posible muerte, \u201cque no me torturen\u201d, la frase se cruza en su mente con im\u00e1genes que no quiere pensar. Menos mal que los soldados llegan en su ayuda, sin la modorra encima entran buscando el calor de la chimenea, vienen alegres, despreocupados, la nieve parece haberles vivificado. Se unen a la tertulia del sacerdote con Amala que var\u00eda el rumbo, las historias familiares y amorosas de los soldados visigodos son entretenidas y eliminan el pellizco an\u00edmico de la Reina. Es lo que necesita, tener la mente siempre ocupada, si puede ser con cosas alegres o intrascendentes mucho mejor.<br>Quieren dar otro paseo para aprovechar la nieve, pero el gran fr\u00edo del exterior los desanima y deciden quedarse a seguir la charla o jugar a cualquier cosa.<br>Sacan dos tableros de tesserae y latrunculi que Sof\u00eda ha encontrado en el gran armario de una estancia con muebles viejos, comprueban que las fichas y los dados est\u00e9n todos y comienzan una especie de liga para ver quien se proclama vencedor. Amala no es gran jugadora y duda en escribir o participar en la liga, al final decide jugar, le da menos que pensar. En cambio el sacerdote s\u00ed es un gran jugador y queda finalista contra Ubaldo que es especialista en los dos juegos y acaba proclam\u00e1ndose el vencedor. No se han jugado dinero, s\u00f3lo la honrilla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>208<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; All\u00e1, en mi aldea, jugamos mucho \u2013explica Ubaldo-, las tardes de invierno son largas. Fueron los soldados romanos del campamento cercano quienes ense\u00f1aron a nuestros abuelos.<br>&#8211; Pues en mi pueblo tambi\u00e9n se juega mucho \u2013comenta Alberico-, tambi\u00e9n las largas y fr\u00edas tardes invernales son propicias para las reuniones junto al hogar contando historias y jugando.<br>Con el fin de la liga la jornada se da por concluida, llenan la clepsidra y van todos a dormir. Ya no hay ning\u00fan soldado que se quede haciendo guardia \u00bfpara qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todos contra la Reina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Ilirico se calm\u00f3, cont\u00f3 a su preocupada esposa una mentira para no inquietarla a la vez que protegerla, cuanto menos supiera de su doble embajada menos peligro correr\u00eda. La cruel fama de la emperatriz, lo sabe muy bien el Ilirico, es merecida, quien ose desobedecerla lo paga caro, \u00e9l o su familia. Hace y deshace matrimonios, alianzas, voluntades, a su capricho o conveniencia, como un ni\u00f1o mimado. Es vox populi en Bizancio, Teodora est\u00e1 mimada por su poderoso marido al que, en ocasiones, supera en el ejercicio del poder. Pedro sabe que la Augusta (como le gusta ser llamada) tiene una poderosa red de fieles confidentes que le cuentan todo lo que ocurre desde Bizancio hasta el limes del imperio, e incluso m\u00e1s all\u00e1.<br>&#8211; Mujer, no te asustes, ya estoy mejor.<br>&#8211; Dime, \u00bfqu\u00e9 te ha pasado?, estabas amarillento como la cera.<br>&#8211; Nada, al venir del Gran Palacio hacia casa han estado a punto de robarme, resulta que llevaba \u00a1nada menos! que el rollo con el encargo de Justiniano, lo que tengo que ense\u00f1ar a Amalasunta, la reina goda, con las instrucciones de las preguntas que debo hacerle. \u00a1Imag\u00ednate, si me lo llegan a robar!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>209<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No pasar\u00eda nada \u2013contesta convencida Nati, su esposa-, con pedir otro rollo de instrucciones\u2026<br>&#8211; No es tan f\u00e1cil, tengo la misi\u00f3n de partir en cuatro d\u00edas y tendr\u00eda que volver al palacio, esperar a que la infinidad de servidores me fueran pasando despacho a despacho hasta llegar a ver a Nars\u00e9s, el secretario personal de Justiniano; ya sabes c\u00f3mo es el eunuco, quisquilloso como \u00e9l s\u00f3lo. Me har\u00eda miles de preguntas de c\u00f3mo, d\u00f3nde, por qu\u00e9 perd\u00ed las instrucciones, llamar\u00eda a un escriba para redactar un duplicado, en fin, menos mal que nadie me ha robado nada.<br>Pedro Ilirico est\u00e1 acostumbrado a viajar all\u00e1 donde haya un pleito; esta vez es distinto, tiene encomendadas dos misiones, una le preocupa sobremanera. Hace todo lo posible por parecer calmado al despedirse de su mujer aunque por dentro presienta que ser\u00e1 su \u00faltimo viaje y no podr\u00e1 volver a ver el bello y tranquilo rostro de Nati.<br>-Este viaje es el m\u00e1s largo que he hecho \u2013dijo a su esposa ante la expresi\u00f3n interrogativa de Nati. Mujer perceptiva e intuitiva que algo barruntaba aunque nada dec\u00eda-, no te preocupes que tendre todo el cuidado del mundo, adem\u00e1s el emperador me ha asignado escolta.<br>Parti\u00f3 con paso firme hacia la plaza del gran mercado donde hab\u00eda quedado con los tres soldados que le acompa\u00f1ar\u00edan. Le ten\u00edan preparado un gran caballo gris oscuro, casi negro, con la gran cola levantada d\u00e1ndole un porte gr\u00e1cil y majestuoso. Se fij\u00f3 en ese detalle y en la peque\u00f1a protuberancia entre los ojos t\u00edpica de los caballos \u00e1rabes. Buen caballo \u2013pens\u00f3-, si me porto bien con \u00e9l ser\u00e1 mi amigo para toda la vida. Los soldados tambi\u00e9n montaban bonitos caballos persas, adem\u00e1s llevaban una mula para la impedimenta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>210<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era temprano cuando salieron por la puerta Aurea, la ciudad apenas hab\u00eda despertado y los cascos de los caballos resonaban por la ausencia de gente en las calles.<br>Emprendieron el camino hacia Ravena avanzado el mes de marzo del a\u00f1o 535.<br>El Ilirico no ten\u00eda mucha prisa, no hac\u00eda m\u00e1s que darle vueltas al dichoso encargo de la emperatriz; desde luego nunca hab\u00eda matado a nadie con sus propias manos y no estaba dispuesto a que hubiera una primera vez. Por otro lado estaba la orden expresa de Teodora, la de los mil ojos. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfC\u00f3mo salir con bien de este berenjenal al que hab\u00eda sido empujado?<br>&#8211; Haremos jornadas de medio d\u00eda, despu\u00e9s buscaremos alojamiento y dejaremos que los caballos descansen, no quiero que se agoten.<br>Su idea era tantear a los tres soldados para ver si alguno de ellos ser\u00eda capaz de asesinar a Amalasunta. En caso de que no fueran capaces, pensar\u00eda en pagar a cualquier mendigo o esclavo godo de Ravena para que llevara a cabo el crimen, todo menos hacerlo \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Son j\u00f3venes y les gusta la diversi\u00f3n. Siempre que sus obligaciones militares lo permiten se re\u00fanen en las tabernas m\u00e1s populares de Ravena, casi siempre es en la famosa taberna de la plaza del Pueblo, la de Juan Tiberi, al ser su due\u00f1o jud\u00edo es conocida como Tiber\u00edades. Se come el mejor pescado de la ciudad y tiene dos sirvientas famosas por su gran belleza y sus laxas conciencias. Por todo ello los cuatro j\u00f3venes nobles hijos de la aristocracia goda acuden a la taberna Tiber\u00edades a cenar al menos cinco noches por semana. Tres de ellos son hijos de Gumersindo, Teodomiro, Ubaldo, respectivamente, los conspiradores mandados asesinar por Amala; la orfandad cre\u00f3 entre ellos un v\u00ednculo fuerte, duradero, de manera que desde la muerte de sus padres formaron una especie de clan en el que s\u00f3lo dejaron entrar a&nbsp;Gundemaro por<\/p>\n\n\n\n<p><strong>211<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ser hijo de un famoso general ostrogodo y ser, \u00e9l mismo, diestro en el manejo de cualquier arma conocida, habilidad ensalzada entre los godos. Sisebuto, el hijo de Teodomiro, lleva una temporada dando vueltas a una idea, vengar a su padre; eso de que una mujer, por muy reina que sea, ordene matar a un hombre casi tan noble como ella no lo ha acabado de digerir. Desde el momento que supo la noticia de la muerte de su padre comenz\u00f3 a gestarse en su cabeza la idea de la venganza, si no la ha llevado a cabo es porque ha estado esperando el momento oportuno. Ahora cree que \u00e9se momento ha llegado.<br>Esa noche el vino corre abundante por los vasos de los j\u00f3venes, Sisebuto est\u00e1 esperando el momento propicio para introducir el tema venganza en la conversaci\u00f3n. Con la tercera frasca de vino llega, por fin, ese momento. El ambiente en la taberna es bullicioso y el aire casi irrespirable: emanaciones humanas se mezclan descaradamente entre s\u00ed y con olores que desprenden las tripas de cerdo sec\u00e1ndose colgadas de largos palos sobre el mostrador. Sisebuto se atreve, por fin, a hablar.<br>&#8211; Me consta el dolor que todav\u00eda sent\u00eds por el asesinato de vuestros padres, igual que yo a\u00fan me conduelo por la muerte del m\u00edo. \u00bfNo hab\u00e9is pensado nunca en vengarlos? &#8211; Los otros j\u00f3venes se miran un poco sorprendidos por la gravedad del tema y la s\u00fabita seriedad de Sisebuto.<br>&#8211; Yo s\u00ed lo he pensado alguna vez.<br>-Yo tambi\u00e9n \u2013contesta el otro, como es l\u00f3gico Gundemaro no opina, con \u00e9l no va esta conversaci\u00f3n pero se queda por cotillear, le intriga el tema de la venganza y de si la cosa va en serio.<br>&#8211; Entonces si los tres lo hemos pensado \u00bfpor qu\u00e9 no la llevamos a cabo? \u2013propone Sisebuto.<br>&#8211; Porque no est\u00e1n f\u00e1cil \u2013comenta el m\u00e1s joven.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>212<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ahora s\u00ed lo es. Es mucho m\u00e1s f\u00e1cil que hace unos meses, las circunstancias no son las mismas. Ahora Amalasunta est\u00e1 presa en la fortaleza Martana. Teodato nos ha allanado el camino.<br>Callan pensando en la idea propuesta por Sisebuto, el ruido de la taberna es molesto, deciden salir y dar un paseo para poder hablar tranquilamente sin que nadie los escuche. Las sirvientas de la taberna se despiden de ellos tir\u00e1ndoles un beso al aire y quej\u00e1ndose de lo pronto que se van esa noche. Salen a la calle y un g\u00e9lido viento del norte los recibe con el anuncio de ventisca.<br>&#8211; Ser\u00e1 mejor que vayamos a mi casa \u2013propone el hijo de Ubaldo-, hace un fr\u00edo que pela, adem\u00e1s, llamar\u00edamos la atenci\u00f3n, no hay un alma por la calle.<br>Van a casa de Ubaldo d\u00f3nde siguen viviendo la viuda con sus hijos, ahora el cabeza de familia es el hijo mayor de Ubaldo, y como tal ejerce.<br>&#8211; Madre, tr\u00e1enos una jarra de vino sin agua. Estaremos en mi estancia.<br>Todos agradecen el calor que sube del suelo proporcionado por el hipocausto atizado dos veces en d\u00edas de fr\u00edo. Se quitan las t\u00fanicas y las casacas para estar m\u00e1s c\u00f3modos y ya frente a un vaso del buen vino tinto de Tuscia comienzan a plantar los pilares de su conjura.<br>La historia se repite.<\/p>\n\n\n\n<p>Teodato est\u00e1 intranquilo, desde que tom\u00f3 la decisi\u00f3n de encerrar a su prima en la fortaleza del lago y la llev\u00f3 a cabo no ha podido dormir bien, ni centrarse en asunto alguno. Ni la lectura de las Sagradas P\u00e1ginas ni la lectura de Plat\u00f3n, del que es estudioso, pueden darle la tranquilidad que necesita para poner en orden todos los asuntos de gobierno y personales acuciantes, que exigen r\u00e1pida resoluci\u00f3n. El solo pensamiento de su prima prisionera lo solivianta. Ha llegado a la conclusi\u00f3n de que su prima es un engorro, una r\u00e9mora para realizar sus planes, el primero de ellos es&nbsp;reinar solo, sin nadie que le pueda contradecir, ni discutir sus<\/p>\n\n\n\n<p><strong>213<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>decisiones; pero no se atreve a dar el paso definitivo para quit\u00e1rsela de encima, con lo f\u00e1cil que es \u2013piensa-, no tengo m\u00e1s que orden\u00e1rselo a cualquier soldado de confianza, pero\u2026Gracias a ese pero sigue viva Amalasunta.<br>Teodato es cobarde, Teodato es ambicioso, Teodato es injusto, pero Teodato no es tonto y sabe dos cosas, la primera, que mientras viva Amalasunta \u00e9l corre peligro, de que se escape, de que sus partidarios (y son muchos) se unan, le destronen y hasta puede que lo maten; la segunda es el peligro bizantino. Teodato sabe que despu\u00e9s de derrotar a los v\u00e1ndalos, los siguientes en la lista son ellos, los godos; la guerra contra Bizancio est\u00e1 cercana, Justiniano se ha empe\u00f1ado en recomponer el antiguo Imperio Romano sin divisi\u00f3n alguna, con la \u00fanica diferencia de que la capital no ser\u00e1 Roma, sino Constantinopla. Por su parte Belisario, el gran general de Justiniano, est\u00e1 deseoso de poder ofrecer a su se\u00f1or otra victoria y demostrar, as\u00ed, que \u00e9l no es ambicioso y que mientras viva Justiniano no se dejar\u00e1 engatusar por los que quieren nombrarlo rey de la pen\u00ednsula It\u00e1lica.<br>Teodato podr\u00eda negociar con el emperador ofreciendo como moneda de cambio a Amalasunta, sabe que Justiniano, a\u00fan sin conocerla, le tiene cierto aprecio y siempre ha estado dispuesto a ayudarla. Descarta esta opci\u00f3n por ser demasiado complicada y lenta; negociaciones, embajadas, misivas, demasiado tiempo en el que Amala podr\u00eda recobrar su trono, Teodato necesita solucionar sus situaci\u00f3n lo antes posible.<br>No se atreve a discutirlo con nadie, pues en nadie conf\u00eda; su gran amigo y confidente Adem ha muerto hace ya dos largos a\u00f1os. Crecieron juntos all\u00e1 en la lejano Cartago; Hanon, el padre de Adem, ayudante personal de su padrastro el rey, era el noble con m\u00e1s abolengo del pueblo v\u00e1ndalo. Con Adem vivi\u00f3 Teodato esas experiencias que por ser las primeras quedan indelebles en la memoria, con frecuencia, ligadas a las cosas buenas. Siempre estaban juntos, jugaban juntos, aprendieron a montar a&nbsp;caballo a<\/p>\n\n\n\n<p><strong>214<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>la vez, les salieron los primeros pelos precursores de la barba casi al tiempo y, \u00a1c\u00f3mo no! Conocieron mujer el mismo d\u00eda. De vez en cuando pasaban los dos, largas temporadas en la corte ravenesa de su t\u00edo Teodorico.<br>Al morir el padrastro de Teodato, el rey Trasamundo, y despu\u00e9s ser asesinada su madre Amalafrida, los dos amigos dejaron Cartago y marcharon a vivir a Ravena instal\u00e1ndose en el Palacio Real como pr\u00edncipes godos, aunque Adem fuera v\u00e1ndalo. El joven Adem se convirti\u00f3, con los a\u00f1os, en un hombre honesto, justo y valiente, todo lo opuesto de Teodato, motivo por el cual se llevaban tan bien. Cuando comenz\u00f3 la rapi\u00f1a para calmar su ambici\u00f3n del entonces duque de Tuscia, Adem fue el \u00fanico amigo que le amonest\u00f3 por su conducta delictiva, los dem\u00e1s no se atrev\u00edan o pensaban comer alg\u00fan trozo del pastel.<br>Al igual que Atalarico, Adem muri\u00f3 de tisis, enfermedad end\u00e9mica entre el pueblo ostrogodo, de f\u00e1cil diagn\u00f3stico y dif\u00edcil curaci\u00f3n. Teodato sinti\u00f3 la muerte de su amigo como si hubiera sido la de su padre, al que apenas conoci\u00f3, pues como tal lo quer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fortaleza de la isla la vida discurre con m\u00e1s relajo que los primeros d\u00edas, Amala ha perdido la cuenta de los d\u00edas que lleva encerrada, le parece que son ya muchos, demasiados, siente la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de haber vivido siempre en la isla. A veces cree estar de vacaciones, en cambio otras veces se angustia por recordar su realidad; sin embargo desde que se han hecho todos amigos y el ambiente es m\u00e1s distendido, Amala empieza a dormir un poco mejor.<br>Al d\u00eda siguiente de la nevada ya no queda ni un triste copo que recuerde la nieve del d\u00eda anterior. El sol ha comenzado pronto a calentar deshaciendo cualquier traza de nieve. La isla vuelve a estar tan florida como hac\u00eda dos d\u00edas. La frase del d\u00eda es \u201cel tiempo est\u00e1 loco, un d\u00eda nieva y al siguiente luce el sol\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>215<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy el sacerdote se impone y obliga a todos a visitar la peque\u00f1a iglesia de la isla, desde que ha llegado ha querido hacerlo infructuosamente, pero por una cosa o por otra ha ido posponi\u00e9ndolo.<br>&#8211; De hoy no pasa que vaya a la iglesia, quien quiera acompa\u00f1arme\u2026<br>Deciden ir todos, as\u00ed se entretienen un poco.<br>Los soldados llegan los primeros y abren la iglesia que sigue tan g\u00e9lida como cuando fueron Amala y Sof\u00eda. Se respira humedad y abandono, por un lado se est\u00e1 cayendo la pared, la madera del peque\u00f1o coro est\u00e1 podrida, las pinturas de las paredes han desaparecido casi todas y apenas se pueden ver algunos trazos.<br>&#8211; Aqu\u00ed hay que meterse de lleno \u2013comenta el sacerdote que piensa pedir a Cerbonio, obispo de Populonia, el traslado a esta iglesia, o al menos a uno de los pueblos costeros, le est\u00e1 tomando cari\u00f1o a la isla. Cuando acabe todo, porque tiene que acabar alguna vez y de alguna forma, digo yo, personalmente preferir\u00eda que acabara con la libertad de la Reina-, esta iglesia debe llevar mucho tiempo cerrada, sin celebrarse culto y se nota.<br>&#8211; Las cosas cuando no se usan se estropean m\u00e1s \u2013sentencia Sof\u00eda que tambi\u00e9n ha subido.<br>Escudri\u00f1an todos los rincones, algunos soldados suben al coro a pesar de estar derrumbado por una parte, el sacerdote rebusca en la sacrist\u00eda y descubre medio escondida entre los ropajes lit\u00fargicos varios rollos de una biblia arriana, a pesar de lo cual la coge para leer en la fortaleza, comprobar si est\u00e1 entera y contrastar las diferencias con la ortodoxa.<br>&#8211; F\u00e9lix \u2013llama Amala al sacerdote-, aqu\u00ed hay un peque\u00f1o sarc\u00f3fago, \u00bfde qui\u00e9n ser\u00e1? Desde luego etrusco, no parece.<br>F\u00e9lix acude detr\u00e1s del altar, junto a Amala, para ver si entre los dos descubren algo sobre el peque\u00f1o sarc\u00f3fago.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>216<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es relativamente peque\u00f1o, yo creo que es el de la ni\u00f1a virgen que torturaron por haberse hecho cristiana \u00bfrecord\u00e1is la historia?<br>&#8211; S\u00ed, Cristina, que primero estuvo sepultada en una cripta de Castro Cryptarum y despu\u00e9s fue trasladada.<br>&#8211; Vamos a limpiarlo un poco \u2013propone Amala-, seguro que hay alguna inscripci\u00f3n por alg\u00fan lado que lo corrobore.<br>Salen a por ramas para limpiar el sarc\u00f3fago, los soldados intentan levantarlo para bajarlo a la fortaleza y poder limpiarlo bien, pero pesa demasiado a pesar de su tama\u00f1o.<br>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 emoci\u00f3n! \u2013exclama el sacerdote que est\u00e1 decidido a pedir este destino si se comprueba que los huesos pertenecen a Cristina-, esto dar\u00eda categor\u00eda a mi iglesia \u2013porque ya es su iglesia y la imagina restaurada, pintada, el t\u00edmpano de la entrada con el pantocr\u00e1tor cat\u00f3lico bien pintado y \u00e9l celebrando misa para los pocos habitantes de la isla. S\u00ed, est\u00e1 decidido a pedirla como destino.<br>Una vez limpia la piedra del sarc\u00f3fago pueden leer en lat\u00edn una peque\u00f1a inscripci\u00f3n en la parte central, \u201cHIC IACET CRISTINA VIRGO ET MARTYR\u201d y debajo la fecha\u201d ANNO DOMINI CCII.<br>El sacerdote sufre un peque\u00f1o mareo, tanta emoci\u00f3n no es buena para el esp\u00edritu; pensar que sea la tumba de la peque\u00f1a Cristina a la que ya se la veneraba en los alrededores del lago como santa. Se sienta en uno de los desvencijados bancos de la iglesia, de pronto nota un cansancio extremo, como de siglos, y suda a pesar de que en la iglesia hace fr\u00edo.<br>&#8211; \u00bfSe encuentra bien, F\u00e9lix? \u2013Amala, pendiente de todo, se ha dado cuenta de los sudores y la cara blanquecina del sacerdote-, \u00bfquieres que salgamos para que nos d\u00e9 el aire?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>217<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Gracias, Se\u00f1ora, ya me encuentro mejor, ha sido un mareo sin importancia, pero ya estoy bien. \u00a1Cuidado no vay\u00e1is a romper algo! \u2013grita a los soldados que miran y rebuscan por todos lados sin tener cuidado-, hay que mirarlo todo como si fuera un tesoro, en realidad lo es.<br>Amala se sienta junto al sacerdote y comenta el descubrimiento de la tumba de la m\u00e1rtir, lo incre\u00edble de haber encontrado dos sepulcros en tan poco tiempo y tan distintos, si no fuera por lo que es, mandar\u00eda buscar m\u00e1s enterramientos y adecentar la isla, al menos se lo dir\u00eda a su primo ya que la isla es suya.<br>Repuesto de la emoci\u00f3n, el sacerdote se acerca, otra vez, junto al sepulcro dudando si mirar su interior o no, por poder ser una profanaci\u00f3n. Por otro lado, si la ni\u00f1a m\u00e1rtir es santa puede que sus huesos tengan poder curativo y sean considerados reliquias. No sabe qu\u00e9 hacer, s\u00f3lo tiene su conciencia y la sabidur\u00eda de la Reina para consultar el dilema. De su conciencia duda, puede estar contaminada por sus ansias de ver y tocar los huesos de la, ya para \u00e9l, santa y no se f\u00eda mucho. Conf\u00eda m\u00e1s en la sabidur\u00eda de Amala aunque no del todo; durante sus charlas con la Reina se ha dado cuenta que para ella la Filosof\u00eda est\u00e1 por encima de cualquier fe religiosa; s\u00ed, habla mucho de la providencia pero no est\u00e1 seguro a qu\u00e9 providencia se refiere si es a la Divina Providencia, es decir al conjunto de las acciones de Dios en el socorro de los hombres, o se refiere a la providencia como Fortuna, al estilo Boecio. Puede que Amala sea demasiado racional para \u00e9l. No lo tiene claro, se atormenta con la duda, siempre ha odiado dudar, prefiere equivocarse a dudar; las pocas veces que le ha ocurrido ha notado hasta s\u00edntomas f\u00edsicos de estupor y pesar, mucho pesar por el resultado de la decisi\u00f3n, si es que \u00e9sta ha llegado a producirse. Por todo ello siempre ha procurado decidir r\u00e1pido y no anclarse en la duda, al final decide preguntar a la Reina, la sensatez de Amala prevalece sobre el posible descreimiento y recelos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>218<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se\u00f1ora, \u00bfte parece que veamos lo que hay dentro? \u00bfSer\u00eda profanar el sue\u00f1o de la muerta?<br>&#8211; No lo s\u00e9 muy segura, F\u00e9lix, la teolog\u00eda no es mi fuerte, pero creo que no es profanaci\u00f3n, en caso contrario habr\u00eda muy pocas reliquias. Si tuviera libertad, enviar\u00eda una misiva al Papa para tener la certeza, de todas formas ha habido muchos obispos y papas que han vendido hasta el alma, los unos para llegar a ser papas y cuando ya lo eran para enriquecerse. El papa Mercurio parece un buen hombre con temor de Dios, respetuoso con la religi\u00f3n, conf\u00edo que todav\u00eda est\u00e9 el m\u00e1rmol que hice poner en nombre de mi hijo para evitar el pecado de simon\u00eda. Ya sabr\u00e1s que las reliquias son muy apreciadas y se ha llegado a pagar sumas importantes para tener una de ellas.<br>-S\u00ed, tambi\u00e9n yo he llegado a la misma conclusi\u00f3n, si sus huesos pueden curar a la gente, \u00bfpor qu\u00e9 no probar? \u00bfNo recobr\u00f3 una vieja la vista cuando se lo pidi\u00f3 a la ni\u00f1a?<br>Una vez tomada la decisi\u00f3n el sacerdote descansa, sea buena o mala la resoluci\u00f3n se ha determinado abrir el sepulcro y la odiosa duda desaparece con todos sus efectos negativos. Piden a los soldados que arrastren la losa que tapa el sepulcro para poder ver su interior; los soldados recelan, son supersticiosos y tienen miedo de que les suceda algo malo. F\u00e9lix, con impaciencia, les explica que es necesario ver los huesos de la ni\u00f1a, cuenta otra vez su historia para que sepan quien est\u00e1 sepultada y el milagro que ya realiz\u00f3 despu\u00e9s de su muerte. Si est\u00e1n sus huesos ser\u00e1n considerados como reliquias.<br>&#8211; Estamos hablando sin haber visto nada, quiz\u00e1 sus huesos ya sean polvo \u2013termina F\u00e9lix su argumentaci\u00f3n que parece haber convencido a los soldados.<br>Comienzan a empujar la losa, m\u00e1s pesada de lo que parece a primera vista, empujan con fuerza y logran moverla medio palmo; no es suficiente, hay que empujar otro&nbsp;poco. De pronto un quejido<\/p>\n\n\n\n<p><strong>219<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>inmoviliza a todos, es Heriberto, uno de los soldados visigodos, quien ha emitido tan lastimero grito.<br>&#8211; Apenas puedo moverme, tengo agarrotados los m\u00fasculos, tampoco puedo girar bien la cabeza. Me duelen much\u00edsimo los brazos y las piernas.<br>&#8211; Ser\u00e1 alg\u00fan tir\u00f3n por el esfuerzo \u2013piensa al principio-, ya se me pasar\u00e1.<br>Se queda quieto un rato, apoyado en el respaldo de uno de los desvencijados bancos, pero nota que lejos de pasarse el dolor va a m\u00e1s.<br>Le ayudan a bajar hasta la fortaleza pues apenas se sostiene, por lo que entre Hermene y Ubaldo forman una silla con sus brazos y lo bajan sentado en la improvisada silla.<br>Amalasunta se ha fijado en la expresi\u00f3n de su cara, tiene una mueca que ha visto con anterioridad, cuando era peque\u00f1a y todav\u00eda viv\u00eda su padre. Teodorico la llam\u00f3 risa sard\u00f3nica, las personas que padecen esa enfermedad tienen pocas probabilidades de curaci\u00f3n, dec\u00eda. Los primeros s\u00edntomas son dolor de cabeza, inquietud y contracci\u00f3n muscular para despu\u00e9s encajarse la expresi\u00f3n de la boca, como si rieran; en realidad esta risa es muy dolorosa y apenas pueden hablar. Aparecen convulsiones. La muerte llega por asfixia cuando la rigidez alcanza la caja tor\u00e1cica.<br>Ya en la fortaleza Sof\u00eda quiere poner el catre de Heriberto junto a la chimenea para que no pase fr\u00edo, Amala prefiere que est\u00e9 en una habitaci\u00f3n oscura y ventilada pero antes hace unas preguntas a Heriberto que pese a todos los dolores y convulsiones no ha perdido el conocimiento.<br>&#8211; Cont\u00e9stame moviendo la cabeza, no debes hablar pues te doler\u00e1 m\u00e1s y se te encajar\u00e1 m\u00e1s la mand\u00edbula. \u00bfTienes alguna herida?<br>El visigodo contesta con movimientos afirmativos de cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>220<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfD\u00f3nde? \u2013pregunta la Reina que algo barrunta; siempre le han gustado los estudios de medicina y ha le\u00eddo todos los tratados que han ca\u00eddo en sus manos: Hip\u00f3crates, Galeno; el Tratado de Alejandro de Tralles que ejerce en Roma y con el que ha mantenido fruct\u00edferas conversaciones epistolares y en persona las pocas veces que ha estado Roma; los escritos de de Aetius y el Tratado de Medicina y Cirug\u00eda en sesenta rollos de Oribasius, que fue m\u00e9dico de Juliano el Apostata, entre otros. En su gran biblioteca de Ravena hay una pared llena de pergaminos sobre medicina.<br>Heriberto se\u00f1ala su pierna, la Reina pide una espada para cortar el ce\u00f1ido pantal\u00f3n de piel, cuando lo corta aparece la pierna hinchada por la herida infectada; un poco m\u00e1s arriba del tal\u00f3n tiene un corte que supura abundantemente, un l\u00edquido espeso amarillento verdoso inunda la herida.<br>&#8211; Qu\u00e9 brutos sois, est\u00e1s con esta herida y ni siquiera te la has vendado un poco, seguramente ni sepas cuando te la hayas hecho. Hay que limpiar bien la herida, Sof\u00eda, pon a hervir un poco de romero en abundante agua, vamos a ver si podemos curarte.<br>Heriberto, al que le es cada vez m\u00e1s doloroso hablar por tener la boca completamente encajada con la risa sardonica, como si hubiera comido la venenosa planta. Ante la pregunta de Amala ha negado con la cabeza haber comido planta alguna por lo que se descarta el envenenamiento. Los gestos que hace el soldado son como de pelea, como si blandiera una espada, quiere expresar algo pero nadie lo entiende.<br>&#8211; \u00bfSabes escribir \u2013pregunta el sacerdote, pensando en comunicarse con la pluma.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>221<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Niega con la cabeza \u2013est\u00e1 pesaroso por ello pero nunca ha tenido la oportunidad de aprender y piensa que la Reina tiene raz\u00f3n al obligar a todos los ni\u00f1os a leer y escribir.<br>&#8211; No pasa nada \u2013lo tranquiliza Amala que va a la cocina para ver si ya est\u00e1 hirviendo el romero.<br>Mientras esperan, Heriberto sigue blandiendo la espada en el aire, hasta que el Toletano se da cuenta de lo que quiere decir.<br>&#8211; Ya s\u00e9, quieres decir que te hirieron cuando nos atacaron los ladrones y muri\u00f3 nuestro dux \u00bfes eso?<br>El soldado afirma con la cabeza.<br>Esperan otro rato grande hasta que el romero haya hervido y trasladado al agua sus cualidades antis\u00e9pticas. Tumban al soldado en la mesa de la sala de armas y cuando Sof\u00eda lleva el agua y unos trozos de lienzo limpio Amala comienza con mucho cuidado a limpiar la herida. Primero sale gran cantidad de pus entremezclado con hierbajos, despu\u00e9s agua sanguinolenta y cuando parece que ya est\u00e1 limpia toda la herida sale un trozo de hierro con un acumulo de pus pastosa. Es un trozo de espada, seguramente del que lo hiri\u00f3. Amala hace una peque\u00f1a mu\u00f1equilla con trozos de lienzo suave, la moja en agua y la introduce en la herida para que salgan todas las impurezas. Una vez limpia la herida venda la pierna y manda a los soldados subirlo a la habitaci\u00f3n contigua a la suya y lo tiendan en el lecho, as\u00ed Amala podr\u00e1 vigilar su evoluci\u00f3n.<br>&#8211; Debes reposar y estar lo m\u00e1s tranquilo que puedas, estaremos todos atentos por si necesitas algo, como no puedes hablar, te dejamos esta campanilla para que nos llames; en caso de no poder tocarla, simplemente la empujas para que caiga al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>222<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bajan preocupados por la extra\u00f1a enfermedad de Heriberto, Amala propone hacer guardia sin que se entere el enfermo, por si necesita algo. Cada tres horas sube la Reina para controlar la evoluci\u00f3n de las convulsiones.<br>Discuten, junto a la chimenea, sobre la clase de enfermedad que es, se trata de una rara dolencia, sin embargo algunos s\u00ed que han visto algo parecido con malos resultados.<br>&#8211; \u00bfY si traemos un trozo de hueso de Cristina? A lo mejor se realiza el milagro y se cura \u2013quien lo propone, como es l\u00f3gico pensar, es el sacerdote.<br>&#8211; Id vosotros, yo me quedo a vigilar \u2013dice Amala recordando la \u00faltima vez que ha estado junto a un enfermo, tan s\u00f3lo hace unos meses, en cambio a ella le parece que han pasado a\u00f1os cuando Atalarico muri\u00f3.<br>Queda sola en la fortaleza, va a por la pluma, el tintero y el pergamino, quiere entretener su mente para que no vague por los mundos inapropiados de dolorosos recuerdos o de reproches. Se sienta en su mesita, junto a la ventana y comienza.<br>\u201cNoto cercana la presencia de Atropos, escucho el chasquido de sus tijeras, no s\u00e9 si viene por m\u00ed o el hilo que cortar\u00e1 ser\u00e1 el de Heriberto. En caso de ser el m\u00edo, me gustar\u00eda poder estar ven paz con los m\u00edos, quiero que estos deslavazados pergaminos que estoy perge\u00f1ando sean entregados a mi hija en el caso de que sea yo la elegida. Estoy influenciada por los descubrimientos de los enterramientos y veo a la muerte por cualquier rinc\u00f3n, o ser\u00e1 mi estado de \u00e1nimo que no es demasiado optimista. Te quiero mucho, Matasunta, siempre lo he hecho y si no lo has notado, te lo digo ahora, ojala pudiera dec\u00edrtelo en persona para que no tuvieras duda alguna. Siempre has pensado que quer\u00eda m\u00e1s a tu hermano por ser el rey y has sentido el mordisco de los celos. La sacrosanta verdad es que os he querido a los dos por igual. Os quiero a todos los que sois mis amigos, a ti, Casiodoro, mi amigo y colaborador, Marcelina no hace falta dec\u00edrtelo, porque ya lo sabes, adem\u00e1s te&nbsp;encargo que cuides de mi hija como lo has hecho<\/p>\n\n\n\n<p><strong>223<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>conmigo. Tambi\u00e9n os dejo el encargo de cuidar mis perros, mis caballos y mis aves.<br>No quiero engolfarme en ideas tristes, adem\u00e1s no son tan tristes, si no vuelvo a Ravena pensad que sigo en la isla, porque eso es la muerte, estar en otro lado, sin poder ver a los seres queridos.<br>Todos sab\u00e9is que no creo mucho en la otra vida y que el cielo como recompensa o el infierno como castigo pienso que los llevamos nosotros dentro con nuestra actitud.<br>La juventud por lo general es generosa, ingenua, confiada, esperanzada, he aqu\u00ed el cielo; conforme vamos cumpliendo a\u00f1os esos maravillosos valores se tornan en rencor, miedo, ego\u00edsmo, manipulaci\u00f3n, ambici\u00f3n y deseo del mal ajeno, eso es vivir en el infierno. Cuando hacemos el mal nos salpica en forma de tormento interior; al igual que cuando hacemos el bien tambi\u00e9n revierte en nosotros como tranquilidad de esp\u00edritu, alegr\u00eda y momentos de felicidad.<br>Hija m\u00eda, tienes que procurar mantener los valores de tu juventud, cultivar tu esp\u00edritu con la lectura, no dejar que entren en tu coraz\u00f3n el des\u00e1nimo, el rencor ni el ego\u00edsmo, s\u00f3lo te conducir\u00e1n a la infelicidad.\u201d<br>Oye moverse a Heriberto, deja la escritura y sube a ver c\u00f3mo est\u00e1, se acerca despacio, de puntillas para no molestarlo, se asoma un poco.<br>&#8211; Agua, quiero un poco de agua \u2013pide el enfermo.<br>Baja a por un cacillo con agua y enseguida vuelve, pero se da cuenta de que sigue con la boca encajada y no puede sorber. Un momento \u2013le dice al enfermo-, va a por m\u00e1s trozos de lienzo que moja en el agua para escurrirlo en la boca del soldado.<br>&#8211; Gracias \u2013dice Heriberto; apenas se le oye.<br>Amala se queda en la habitaci\u00f3n que permanece oscura, se sienta en un taburete y observa callada las convulsiones del enfermo. Al rato escucha a los dem\u00e1s que vuelven de la iglesia, sale de la habitaci\u00f3n, les ruega que hablen bajo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>224<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfHab\u00e9is encontrado algo?<br>&#8211; S\u00ed \u2013contesta el sacerdote entusiasmado-, el esqueleto est\u00e1 intacto, el pelo, la calavera y hasta trozos de la vestimenta. Est\u00e1 en perfecto estado.<br>&#8211; \u00bfHab\u00e9is tra\u00eddo alg\u00fan hueso? \u2013a Amala le da un poco de grima todo el asunto de los huesos y en general cualquier reliquia.<br>&#8211; Pues s\u00ed, hemos tra\u00eddo dos peque\u00f1os huesos de la mano derecha.<br>-Entonces, ahora \u00bfqu\u00e9 se hace?<br>&#8211; Nosotros hemos rezado en la iglesia por la pronta curaci\u00f3n de Heriberto, ahora se pone debajo del colch\u00f3n o cerca de \u00e9l la reliquia para que surta su efecto.<br>Acto seguido el sacerdote sube a la habitaci\u00f3n y mete bajo el colch\u00f3n del enfermo los dos peque\u00f1os huesos de la ni\u00f1a m\u00e1rtir.<br>&#8211; Ahora s\u00f3lo hay que esperar \u2013dice ufano.<br>&#8211; Deber\u00edamos hacer cocimientos de algunas hierbas que haya en la fortaleza o por el campo, para que no tome s\u00f3lo agua \u2013propone Sof\u00eda, Amala se recrimina no haberlo pensado ella.<br>&#8211; Tienes much\u00edsima raz\u00f3n, Sof\u00eda, \u00bfqu\u00e9 es lo que tenemos en la fortaleza?<br>&#8211; Poca cosa, s\u00f3lo hay manzanilla y otras hierbas que creo que son salvia y romero.<br>&#8211; No, la salvia es para la menstruaci\u00f3n, con la manzanilla valdr\u00e1 y si hay espliego afuera tambi\u00e9n, ambos son tranquilizantes.<br>Cuecen en bastante agua la manzanilla seca y el espliego que han cogido de la isla dos soldados. Una vez bien cocido lo cuelan en dos jarras para tener de reserva.<br>As\u00ed va pasando el resto del d\u00eda y de la noche, Amala se queda parte de la noche vigilando la evoluci\u00f3n de la enfermedad que sigue pr\u00e1cticamente igual. De vez en cuando el enfermo se desvela por la fiebre, que le hace tener pesadillas repetitivas, durante toda la noche; siempre la misma pesadilla, siempre la misma pesadilla, una y&nbsp;otra vez, como una cinta sin fin. Cuando Amala ve<\/p>\n\n\n\n<p><strong>225<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>al enfermo medio despierto aprovecha para hacerle beber un poco de la cocci\u00f3n de manzanilla y espliego, despu\u00e9s se adormila otro rato, a veces parece relajado.<br>Amala se entrega a su pasatiempo favorito, fabular, imaginar, dejar que los pensamientos vayan de un sitio a otro sin control. Cuando ve que esos pensamientos se convierten en remordimientos trata de arrinconarlos y volver a sus retah\u00edlas de siempre, Ravena, Hispania, Bizancio; se imagina que en todos esos lugares le ocurren situaciones maravillosas, en Ravena s\u00ed que le han ocurrido y simplemente las recuerda. Las moiras han mezclado muchas hebras de oro para hilar el hilo de su vida; hebras negras ha habido pocas, aunque intensas, en general no se puede quejar.<br>Cercana el alba se levanta Sof\u00eda y sustituye a la Reina para que descanse un poco.<br>Es buena se\u00f1al que los espasmos no vayan a m\u00e1s, parecen estabilizados, lo que hace albergar esperanzas. El enfermo pasa el d\u00eda inquieto, pero lo pasa, que es lo importante \u2013dice Sof\u00eda-; se turnan entre todos y siempre que pueden le dan unas gotas de la cocci\u00f3n.<br>Amala necesita soltar la tensi\u00f3n que nota por todo el cuerpo, aprovecha que el sacerdote est\u00e1 de guardia para salir un poco al aire libre. Hace un d\u00eda magn\u00edfico, luminoso, tranquilo. Pasan grandes bandadas de p\u00e1jaros en direcci\u00f3n norte desapareciendo tras las casas de Volsinii, desde la isla parecen diminutas manchas de cal espurreadas sobre la gran mancha verde de prados y bosques. Sigue la direcci\u00f3n de los p\u00e1jaros y corre para alcanzarlos sabiendo que es imposible. Agotada por la carrera, vuelve mansamente a la fortaleza. Ahora podr\u00eda alcanzar la otra orilla nadando, el agua no est\u00e1 demasiado fr\u00eda. No lo hace, los soldados personales de su primo est\u00e1n acechando y no quiere dar motivos al bizco, aunque sabe que no le hacen falta motivos para asesinarla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>226<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al amanecer del d\u00eda siguiente por fin el enfermo comienza a notar un poco de mejor\u00eda, al menos puede cerrar y abrir despacio la boca sin que le duela espantosamente, no puede todav\u00eda sorber pero s\u00ed articular algunas palabras. Sus compa\u00f1eros lo celebran brindando con vino si aguar, todos est\u00e1n contentos, parece que la crisis ha pasado.<br>&#8211; Vamos a brindar, F\u00e9lix \u2013propone Hermene al sacerdote-, lo peor parece que ha pasado. Te veo un poco mustio \u00bfqu\u00e9 pasa?<br>&#8211; Nada \u2013contesta-, estoy contento por la curaci\u00f3n de tu amigo, pero un poco decepcionado porque no s\u00e9 si ha influido la reliquia de la m\u00e1rtir. Lo l\u00f3gico ser\u00eda que si hubiera sido un milagro, se habr\u00eda producido la mejor\u00eda total, s\u00fabitamente, no poco a poco, como parece que est\u00e1 sucediendo.<br>&#8211; Lo importante es que parece que est\u00e1 mejor. No te desesperes, quien sabe c\u00f3mo cura la reliquia, \u00bfno dec\u00eds vosotros que los caminos del Se\u00f1or son inescrutables?<br>&#8211; Tienen raz\u00f3n, seguramente sea la reliquia la que est\u00e9 curando a Heriberto, soy demasiado impaciente, a pesar de los a\u00f1os no aprendo.<br>A media tarde, despu\u00e9s de la comida, el enfermo pide que se le baje a la sala de armas para estar con los dem\u00e1s; Amala, que se ha erigido en su enfermera, accede y entre cuatro compa\u00f1eros lo bajan, con catre y todo, para que est\u00e9 m\u00e1s c\u00f3modo. Bajo el suelo de esa estancia pasan los canales del hipocausto por lo que el calor traspasa el colch\u00f3n de paja llegando hasta el enfermo, que lo agradece.<br>&#8211; Gracias \u2013masculla despacio-, gracias a todos por haberme cuidado, gracias, Se\u00f1ora, te he visto durante la noche junto a m\u00ed a pesar de haber venido a la isla como tu carcelero. Lo que no me gusta es que me hay\u00e1is recortado la barba y el bigote.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>227<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; D\u00e9jate de tonter\u00edas, te proh\u00edbo que hables m\u00e1s, qui\u00e9n sabe si la enfermedad ha dicho todo lo que ten\u00eda que decir. Hay que ser cautos. En cuanto a tus barbas, ha habido que hacerlo para poder darte de beber con el lienzo, tanto pelo nos estorbaba. En unos pocos d\u00edas ya te habr\u00e1n crecido otra vez.<br>&#8211; La impaciencia es mala \u2013apostilla F\u00e9lix-, lo dice un impaciente.<br>&#8211; Mejor hablamos de mujeres, con tu permiso, Se\u00f1ora \u2013es Sisenando quien propone hablar de algo de lo que todos saben algo, incluido el joven Toletano.<br>&#8211; Lo ten\u00e9is, me voy a mi mesa a repasar y ordenar un poco lo que he escrito, os dejo hablar de lo que quer\u00e1is, menos a Heriberto que no le dejo hablar de nada, ni siquiera por se\u00f1as. El soldado sonr\u00ede agradecido a la Reina ante su firmeza; es disciplinado y promete estar callado, como si fuera mudo.<br>Amala se sienta, cansada, ante su mesita de escribir y desenrolla el pergamino para ver si puede dar algo de forma a lo que tiene escrito. Hace un esfuerzo para concentrarse, no se entera de lo que lee, por mucho que lo intente s\u00f3lo llega a la tercera palabra, a partir de ah\u00ed su imaginaci\u00f3n comienza a volar a cualquier lugar del mundo. Se ve caminando deprisa por una de las muchas estrechas calles de Bizancio y abriendo la puerta de la que es su casa, una sombra parece perseguirla aunque no llega a alcanzarla. Acto seguido est\u00e1 en su a\u00f1orada y desconocida Hispania, junto a Eutarico y a sus hijos, a\u00fan peque\u00f1os. En Hispania se siente a salvo, el rey Teudis la ha aceptado en la corte de Toletum y le regala tierra donde ella quiera para vivir tranquila con su familia. Como es l\u00f3gico elige vivir en Amaya.<br>Desde su mesita se oye perfectamente la conversaci\u00f3n de los soldados y, sin ella querer, acaba escuchando las procacidades t\u00edpicas de la soldadesca. Todos son iguales \u2013piensa-, da lo mismo que sean soldados godos, v\u00e1ndalos, patricios, romanos, todos son hombres y piensan s\u00f3lo en dos cosas, las mujeres y la guerra, aunque el orden no sea siempre el mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>228<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se fija en el grupo y ve a Sof\u00eda santigu\u00e1ndose y a F\u00e9lix muy callado, pero no se van; mucho esc\u00e1ndalo, mucho rezo pero siguen sentados escuchando. Una de las palabras que m\u00e1s usan los soldados es \u201ctetas\u201d, o \u201cgrandes tetas\u201d, conversan ayud\u00e1ndose de gestos, tambi\u00e9n obscenos, que sin embargo a Amala le hacen gracia. Los gestos tambi\u00e9n son universales.<\/p>\n\n\n\n<p>Cenan pronto y suben a Heriberto a su habitaci\u00f3n, todav\u00eda no se puede tener de pie. Las convalecencias a veces suelen durar m\u00e1s que la propia enfermedad y \u00e9l a\u00fan no ha llegado a la convalecencia. Cuando lo dejan arriba pide a la Reina que se quede un rato junto a \u00e9l, a lo que accede Amala gustosa.<br>&#8211; No me ri\u00f1as, Se\u00f1ora, ya puedo hablar mejor, de todas formas hablar\u00e9 bajo para no forzar la voz.<br>&#8211; Tranquilo, no te re\u00f1ir\u00e9, voy a tener la sensaci\u00f3n de parecer una abuela gru\u00f1ona.<br>&#8211; Quiero decirte que tu presencia ha sido un consuelo para m\u00ed. El miedo que ten\u00eda a morir ha desparecido cuando en ese duermevela nocturno abr\u00eda los ojos y te ve\u00eda sentada. Eres una buena persona, Amalasunta, reina de los ostrogodos, y quiero ayudarte a escapar de la isla para que recuperes tu trono o hagas lo que quieras. Lo hablar\u00e9 con mis compa\u00f1eros, seguro que me apoyar\u00e1n, si no fuera as\u00ed, no importa yo solo te ayudar\u00e9. Cuando me encuentre mejor y pueda sostener el mandoble con las manos nos iremos de la isla. Hay que calcular cada paso para no fracasar. En los pueblos del lago hay soldados vigilando seg\u00fan nos dijo Teodato, se ve que no se f\u00eda mucho de nosotros. Hace bien.<br>Amala se sorprende gratamente con la propuesta de Heriberto y le da las gracias con un beso en la frente, inmediatamente los ojos del visigodo se llenan de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>229<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ahora a descansar y tratar de dormir lo mejor posible.<br>Ya en su habitaci\u00f3n piensa en la propuesta de Heriberto, no estar\u00eda mal que llegara a Ravena escoltada por soldados visigodos, arrianos convencidos. Ir\u00eda directamente a por su primo, pero no lo encarcelar\u00eda sino que directamente lo mandar\u00eda matar. El golpe de efecto estar\u00eda dado, sabe que en esos casos la mayor\u00eda del ej\u00e9rcito y cortesanos se decantan por el sup\u00e9rstite, tambi\u00e9n le consta que sigue teniendo muchos partidarios suyos. No olvida que hay algunos nobles partidarios ac\u00e9rrimos de Teodato, a \u00e9stos los mandar\u00eda arrestar y ya ver\u00eda.<br>Otra cosa que podr\u00eda hacer es no ir a Ravena, ir directamente al sur, a Sicilia, llamar a Belisario, que desde la victoria sobre los v\u00e1ndalos permanece en el norte de \u00c1frica, muy cerca de las costas sicilianas, explicarle la situaci\u00f3n para marchar pen\u00ednsula arriba, derrotar a Teodato, y por supuesto ejecutarlo. Tanto en un caso como en el otro si quisiera seguir en el trono deber\u00eda tomar esposo, al menos para acallar a los nobles; como es l\u00f3gico el gobierno seguir\u00eda en sus manos, y \u00bfqui\u00e9n mejor que un bravo visigodo como consorte? Ese visigodo puede ser de nacimiento humilde, lo importante es que su coraz\u00f3n sea grande y noble y da la casualidad que conoce a uno con esas caracter\u00edsticas. Como hombre es muy atractivo, un verdadero godo de anchas espaldas. Entre tantas enso\u00f1aciones y pensamientos se queda dormida sin darse cuenta.<br>Al d\u00eda siguiente la mejor\u00eda del visigodo es palpable, por lo que el sacerdote no para de achacarla a la reliquia de Cristina.<br>&#8211; No ha sido fulminante, como dicen por ah\u00ed que sucede, pero s\u00ed efectivo. Estamos ante un verdadero milagro y cuando yo sea sacerdote de estas dos peque\u00f1as islas mandar\u00e9 hacer un altar para venerar a la santa. Ya s\u00e9, el papa y la Curia Romana tienen que declararla santa, pero eso es f\u00e1cil, cuando sepan&nbsp;este milagro<\/p>\n\n\n\n<p><strong>230<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>y el de la curaci\u00f3n de la vieja que recobr\u00f3 la vista, seguro que la hacen santa \u2013al sacerdote tambi\u00e9n le gusta fantasear.<br>&#8211; El caso es que el enfermo est\u00e1 en v\u00edas de curaci\u00f3n \u2013contesta mec\u00e1nicamente Amala con la mente en otra cosa.<br>Bajan al enfermo para que pase el d\u00eda entretenido, ya puede hablar con bastante fluidez y hasta se r\u00ede con cualquier cosa. Ha tenido la muerte muy cerca, le ha visto la cara y ha sentido mucho miedo; ahora, que se encuentra mejor, sin apenas convulsiones, le parece todo mucho m\u00e1s bonito, la gran sala de armas es alegre, la chimenea muy bonita, sus compa\u00f1eros son magn\u00edficos, Sof\u00eda es una excelente cocinera, F\u00e9lix un sacerdote muy comprensivo y caritativo. De Amalasunta \u00bfqu\u00e9 va a pensar? Es una especie de \u00e1ngel en el cuerpo de la mujer m\u00e1s guapa del mundo. Se siente feliz porque se est\u00e1 curando y no le duelen apenas los m\u00fasculos, ni tiene encajada la mand\u00edbula, se siente feliz porque sigue vivo.<br>Amala quiere quedarse a solas con \u00e9l para hablar de SU tema, comprobar si sigue pensando lo mismo o si fue un delirio, pero le es imposible, todos quieren hablar con Heriberto, por lo que decide salir y sentarse en los escalones de acceso a la torre; coge un poco de grano de uno de los cobertizos, lo esparce a su alrededor e inmediatamente acuden ansiosas todas las aves; incluso hay una oca, la m\u00e1s confiada, que come directamente de su mano.<br>Despu\u00e9s de la comida, con el traj\u00edn de Sof\u00eda en la cocina como m\u00fasica de fondo y la somnolencia de los soldados y del sacerdote, aprovecha para charlar un poco con Heriberto.<br>&#8211; No quiero parecerte ansiosa, s\u00f3lo quiero saber si lo que me dijiste anoche<br>sigue en pie o te parece una tonter\u00eda. Comprender\u00eda el que no quisieras hacerlo.<br>&#8211; \u00a1Se\u00f1ora!, me ofendes que me tomes por un veleta, por un hombre sin palabra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>231<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No era esa mi intenci\u00f3n. Compr\u00e9ndeme, Heriberto, estoy en una posici\u00f3n delicada, \u00a1qu\u00e9 digo! M\u00e1s que delicada, vivo con una espada sobre mi cabeza, que no s\u00e9 ni si caer\u00e1, ni cuando lo har\u00e1, no sabes cu\u00e1nto desgasta esta incertidumbre en la que vivo desde que estoy prisionera. S\u00e9 que eres un buen godo y que mantienes tu palabra, pero ya te digo\u2026<br>&#8211; Ni ya te digo ni nada, cuando est\u00e9 bien del todo, a este paso ser\u00e1 en dos o tres d\u00edas, nos iremos todos donde te plazca, si el sacerdote y Sof\u00eda se quieren quedar, que se queden, esta tarde tantear\u00e9 a mis compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>30 de abril de 535<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La taberna Tiber\u00edades tiene siempre una mesa reservada para los cuatro j\u00f3venes que acuden noche tras noche a cenar y preparar la estrategia para realizar su venganza. Se han trasladado a una mesa apartada, donde no puedan ser escuchados; tampoco les importa demasiado que le vayan con el cuento a Teodato, saben que \u00e9l incluso los apoyar\u00eda, tan seguros est\u00e1n de los sentimientos de su rey.<br>&#8211; Debemos partir de R\u00e1vena por separado para reunirnos en un punto que decidamos.<br>&#8211; \u00bfPor fin lo haremos con nuestras propias manos?<br>&#8211; Por supuesto \u2013dice Sisebuto mirando al m\u00e1s joven de los conjurados, Ediulfo, hijo de Gumersindo-, si no te atreves es mejor que no escuches el plan. As\u00ed que dec\u00eddete.<br>&#8211; Me quedo, no ser\u00e1 la primera vez que mate con mis propias manos \u2013dice ufano Ediulfo, no quiere ser considerado ni cobarde ni traidor, aunque en su fondo le repugna un poco matar a la Reina, por mujer y por reina. Al fin y al&nbsp;cabo su padre le dijo que todos<\/p>\n\n\n\n<p><strong>232<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>los reyes son el primero entre los pares gan\u00e1ndose el t\u00edtulo por m\u00e9ritos en la lucha, por ser hombres sabios o por otro m\u00e9rito reconocido en el consejo de los dux. Es cierto que Amalasunta aporta pocos m\u00e9ritos, haber sido madre del rey y ser una persona con grandes conocimientos; Ediulfo no sabe si tener grandes conocimientos significa ser sabio. En todo caso es mujer y est\u00e1 de acuerdo en que eso la incapacita para gobernar bien, pero matarla\u2026, le parece ir demasiado lejos. S\u00f3lo un rey puede asesinar a otro \u2013dec\u00eda su padre-, cosa distinta es matarlo en batalla.<br>&#8211; Bien \u2013sigue Sisebuto, el cabecilla de la conjura-, me alegro de que decidas seguir con nosotros, as\u00ed podremos charlar por el camino. Lo mismo que le he dicho a Ediulfo, os digo a los dem\u00e1s, este es el momento de marcharse.<br>Nadie se mueve de la mesa, se miran de reojo para observar sus caras y encontrar alguna mueca de reparo, mas las caras de los conjurados parecen haberse vuelto de piedra, nadie quiere demostrar lo que piensa o siente. Tras unos segundos de silencio Gundemaro alza su vaso y propone un brindis.<br>&#8211; Por el \u00e9xito de la empresa.<br>&#8211; Que as\u00ed sea \u2013contestan los dem\u00e1s con los vasos en alto.<br>Despu\u00e9s del brindis llegan los preparativos que son interrumpidos por uno de los esclavos de Sisebuto, su esposa est\u00e1 de parto y le llama con urgencia junto a ella. Es su primer v\u00e1tago.<br>&#8211; Dice la se\u00f1ora que tiene miedo de morir y necesita verlo \u2013el esclavo se aturrulla pero acaba entendi\u00e9ndose el recado.<br>&#8211; Tendr\u00e1n que posponerse los preparativos para ma\u00f1ana, es mi primer hijo y quiero ser quien primero lo sostenga entre mis brazos. Ma\u00f1ana nos volvemos a ver aqu\u00ed, si no pudiera venir por alg\u00fan motivo extraordinario, os lo har\u00e9 saber.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>233<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con la partida de Sisebuto se quedan todos un poco desangelados sin saber qu\u00e9 decir, la conversaci\u00f3n se vuelve intrascendental, el alma de la idea (no les gusta llamarlo conjura o conspiraci\u00f3n) es Sisebuto, sin \u00e9l no pueden planificar nada por lo que deciden terminar el vino sin agua y marchar cada cual a su casa.<br>Al d\u00eda siguiente los amigos de Sisebuto, intranquilos, se acercan a casa de \u00e9ste para saber si por fin ha sido padre; precisamente en el momento que llagan acaba de nacer su hijo, al que todav\u00eda no ha pensado c\u00f3mo llamarlo. Ha sido un parto largo y costoso que casi se lleva a la madre por delante. Por suerte no ha sido as\u00ed \u2013piensa el orgullosos padre-, ama a su esposa desde el primer momento que la vio en Roma. La esposa de Sisebuto es una noble de origen latino, y el suyo uno de los primeros matrimonios celebrados tras la derogaci\u00f3n de la ley que prohib\u00eda los matrimonios mixtos. No, si Amalasunta gobierna bien el reino y tiene buenas ideas \u2013piensa de vez en cuando Sisebuto-, pero mand\u00f3 matar a mi padre y eso no tiene perd\u00f3n. La excusa que puso para llevar a cabo tan horrible crimen fue decir que mi padre y los otros conspiraban contra ella \u00a1mentirosa!, Teodato nos ha dicho que no conspiraban contra ella, simplemente no estaban a gusto regidos por una mujer, es su propio primo quien lo dice. Y vuelve con m\u00e1s ah\u00ednco a la idea de la venganza.<br>Esa noche se re\u00fanen todos los conjurados en la taberna alrededor de su mesa para perfilar el plan.<br>&#8211; He estado pensando que podemos quedar para vernos en Forum Livii, o en Ariminun \u2013esta vez es el hijo de Ubaldo quien comienza a hablar, Sisebuto est\u00e1 un poco despistado con su estrenada paternidad y no consigue centrarse como suele hacerlo-, los dos lugares est\u00e1n bien. Saldremos tal y como se hab\u00eda acordado, cada cual por un lado para que nadie relacione el viaje.<br>&#8211; Tardaremos unos cuatro o cinco d\u00edas \u2013interviene Gundemaro-, en el caso de que espoleemos bien a los caballos y los cambiemos por otros de refresco. Lo&nbsp;s\u00e9 porque yo he hecho alguna vez ese<\/p>\n\n\n\n<p><strong>234<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>trayecto, tengo un hermano que vive cerca del lago Vulsinii<br>&#8211; Entonces hay que partir cuanto antes, ma\u00f1ana mismo, a lo m\u00e1s tardar pasado ma\u00f1ana.<br>&#8211; Mejor pasado ma\u00f1ana \u2013dice Sisebuto, le apena separarse tan pronto de su hijo y de su esposa y maldice para sus adentros el haber sido tan impulsivo. Sab\u00eda que su esposa estaba esperando su primer hijo, pero crey\u00f3 que nacer\u00eda m\u00e1s tarde; tampoco pens\u00f3 que el tener en brazos a su peque\u00f1o hijo le fuera a provocar tanta emoci\u00f3n y tantas ganas de estar mirando sus peque\u00f1as manos, tan perfectas, sus azules ojos y su cara regordeta.<br>Quedan todos de acuerdo en salir pasado el d\u00eda siguiente y reunirse al medio d\u00eda en Forum Livii, son peores caminos, aunque para los caballos son mejores porque hay muchos trechos en los que se va campo a trav\u00e9s, adem\u00e1s de ser un poco m\u00e1s corto.<br>Teodato lleva cerca de una semana sin poder conciliar el sue\u00f1o, no para de dar vueltas al problema Amalasunta, que \u00e9l y s\u00f3lo \u00e9l ha provocado. Si no la hubiera hecho prisionera ahora no estar\u00eda d\u00e1ndole vueltas al asunto, ha ido demasiado lejos y lo sabe. No puede devolverle su libertad porque a continuaci\u00f3n ella ir\u00eda contra \u00e9l. Piensa en los motivos por los que decidi\u00f3 encerrarla en la fortaleza Martana y no los recuerda bien o \u00bfes que no hubo motivos?, y fue simplemente producto de su desarreglado temperamento. \u00c9l mismo reconoce que a veces se empecina en algo y hasta que no lo consigue no para. Quienes lo conocen y viven con \u00e9l traducen ese empecinamiento en desequilibrio mental, siempre somos demasiado ben\u00e9volos con los juicios que nos hacemos. Cuando se le cruza la vena, como dice su esposa Ermenfrida, empieza a desconfiar de todos, cualquier peque\u00f1o gesto o comentario es motivo para que comience a ponerse en marcha la fabulaci\u00f3n; casi siempre en la&nbsp;misma direcci\u00f3n, su vida corre<\/p>\n\n\n\n<p><strong>235<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>peligro y todos est\u00e1n en contra suya. Nadie puede hablar por lo bajo en alguna celebraci\u00f3n en la que \u00e9l est\u00e9 presente, pues piensa que lo est\u00e1n criticando. Reci\u00e9n casados le dio por pensar que su mujer quer\u00eda envenenarlo para casarse con otro y aunque Ermenfrida jur\u00f3 y perjur\u00f3 que no hab\u00eda otro, no la crey\u00f3, la tuvo encerrada en sus habitaciones durante un mes, adem\u00e1s para quitarse del todo el mal sabor de una posible infidelidad mand\u00f3 matar al pobre infeliz del que sospechaba.<br>No, Teodato no duerme bien, y no lo har\u00e1 hasta que su problema se haya solucionado, \u00e9l sabe que la soluci\u00f3n pasa por el asesinato; se tiene que decidir pronto, el tiempo juega en su contra.<br>Llama a su secretario personal en el que s\u00ed parece confiar y le pide que traiga a los diez soldados m\u00e1s fieles al rey de todo el reino para una importante misi\u00f3n, los quiere lo antes posible, a lo m\u00e1s tardar al d\u00eda siguiente.<br>Casiodoro sigue en la Corte desempe\u00f1ando su trabajo de siempre como magister officiorum, pero no goza del favor real por lo que se siente relegado. Si todav\u00eda lo mantiene Teodato es debido a su gran experiencia y buen hacer; conoce la situaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de todo el reino mejor que nadie y se relaciona con la corte de Bizancio con fluidez. Mantiene correspondencia tanto con Justiniano como con Teodora y con Nars\u00e9s, el influyente eunuco secretario personal del emperador.<br>Con gusto le habr\u00eda cortado la cabeza o desterrado a sus tierras del sur o hecho prisionero junto a su prima a la que siempre ha querido mucho, pero es valioso y por ahora le sirve de ayuda.<br>A primera hora del d\u00eda siguiente se personan los diez soldados frente al rey. No saben para qu\u00e9 los ha llamado, con Teodato nunca se est\u00e1 seguro de nada y sienten un poco de miedo; s\u00f3lo tres de ellos se conocen, los dem\u00e1s no se han visto jam\u00e1s. Esperan en la sala del trono a que llegue el rey, esperan firmes para dar buena&nbsp;impresi\u00f3n cuando \u00e9ste llegue. Los grandes cortinajes<\/p>\n\n\n\n<p><strong>236<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>granates que penden en una de las paredes de la sala parecen moverse, autom\u00e1ticamente los diez soldados piensan que hay esp\u00edas tras ellos, se equivocan, en realidad son cinco soldados apostados detr\u00e1s de las cortinas con la \u00fanica misi\u00f3n de defender al rey de un posible ataque de quienes se presentan ante \u00e9l para exponer sus problemas o peticiones. El medroso Teodato tiene miedo de ser asesinado mientras despacha con sus secretarios, sus escribas o con cualquiera que se presente ante \u00e9l, tiene miedo a pesar de estar siempre rodeado de sus fieles gardingos. En las temporadas en las que no tiene miedo, no hay nadie detr\u00e1s de las cortinas.<br>Por fin llega el rey, siempre con sus gardingos, pasa revista a los soldados. En principio son de su agrado, les hace preguntas cuyas respuestas encajan con la misi\u00f3n que les va a encomendar.<br>&#8211; Imagino que no sabr\u00e9is el motivo por el que est\u00e1is aqu\u00ed, frente a vuestro rey. Como ya estar\u00e9is al tanto, hasta hace unos d\u00edas mi prima y yo est\u00e1bamos asociados al trono actuando como corregentes \u2013los soldados permanecen callados-. Ante la sospecha de que mi prima, Amalasunta, pretendiera encerrarme y casi seguro que asesinarme no me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que adelantarme a sus planes y ser el primero que moviera ficha. Desde hace trece d\u00edas est\u00e1 encerrada en la fortaleza de la isla Martana, en el lago Vulsinio. A\u00fan as\u00ed han llegado a mis o\u00eddos que est\u00e1 preparando su huida para hacerse con un ej\u00e9rcito y asesinarme \u2013miente, sin saber que en realidad es verdad su mentira-, como comprender\u00e9is no lo puedo consentir por lo que me veo obligado, otra vez, a tomar la delantera y ordenar su muerte. He aqu\u00ed el motivo por el que est\u00e1is aqu\u00ed, todos sois unos curtidos soldados acostumbrados a la lucha, valientes, e imagino que con ganas de ganar unos s\u00f3lidos para completar el salario siempre escaso \u2013los soldados siguen callados,&nbsp;expectantes-. Por lo tanto os encomiendo la sagrada<\/p>\n\n\n\n<p><strong>237<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>misi\u00f3n de preservar la persona de vuestro rey y la paz del reino, \u00bfqu\u00e9 dec\u00eds? \u2013Ya s\u00ed se atreven a contestar.<br>&#8211; Ord\u00e9nanos lo que cre\u00e1is oportuno, mi se\u00f1or, lo cumpliremos con la fidelidad de un perro.<br>&#8211; Es bien sencillo, ir\u00e9is a la regi\u00f3n de Tuscia, concretamente al lago Vulsinio, una vez all\u00ed tomar\u00e9is una o dos barcas para ir a la isla Martana, cuidado no os vay\u00e1is a equivocar de isla, es la m\u00e1s peque\u00f1a de las dos, tambi\u00e9n se reconoce porque sobresale la torre de la fortaleza. Tendr\u00e9is que ir con mucho cuidado de no ser descubiertos, la sorpresa es fundamental para poder llevar a buen t\u00e9rmino la misi\u00f3n. En la fortaleza hay diez soldados visigodos que no s\u00e9 si os ayudar\u00e1n o no, contad con que no. Id muy entrada la noche o al alba, para sorprender a todos. Por supuesto si alguien opone resistencia \u00a1matadlo! No os fi\u00e9is de nadie, aunque parezca amigo. Buscad a la Reina y matadla de la forma que quer\u00e1is, eso os lo dejo a vuestra elecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Heriberto, el visigodo, ya hace pr\u00e1cticamente una vida normal, puede andar solo, no tiene convulsiones y todos sus m\u00fasculos responden casi como antes de la enfermedad; ha perdido un poco de fuerza que trata de recuperar con ejercicios. Quiere estar en perfecto estado para llevar a cabo su plan de huir con la Reina.<br>Todav\u00eda no ha dicho nada a sus compa\u00f1eros, quiere hacerlo cuando est\u00e9n solos para que puedan hablar en libertad, para ello ha pensado hacer una carrera por la isla.<br>&#8211; \u00bfQu\u00e9 os parece dar una vuelta a la isla? Me gustar\u00eda que me acompa\u00f1arais, podemos hacer una carrera hasta la punta rocosa \u00bfQui\u00e9n se anima?<br>Lo dice sabiendo que todos van a decir que s\u00ed, como as\u00ed ocurre. Se preparan desde la puerta de la fortaleza y cuando el sacerdote da la salida, comienzan a correr como&nbsp;el rayo. Llegan sin apenas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>238<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>cansarse hasta el punto convenido, el ganador de la carrera se mofa de los dem\u00e1s.<br>&#8211; C\u00e1llate Toletano, os he hecho venir aqu\u00ed para proponeos un plan, quiero que estemos solos pero como \u00faltimamente el sacerdote no nos deja ni a sol ni a sombra, he tenido que inventar lo de la carrera. Hay que darse prisa, es capaz de venir.<br>&#8211; Habla, te escuchamos.<br>&#8211; He pensado que Amalasunta tiene que recuperar su trono, para lo cual debemos ayudarla a escapar de su encierro. Lleva demasiado tiempo encerrada en la isla, seguro que su primo piensa que si sigue viva mucho m\u00e1s tiempo, sus partidarios va a venir a rescatarla, lo que no sabe Teodato es que sus partidarios est\u00e1n dentro de la isla por lo que no hace falta que vengan, seremos nosotros quienes la rescataremos \u00bfQu\u00e9 dec\u00eds?<br>&#8211; Es un poco peligroso, pero me parece bien, contad conmigo \u2013es Hermene quien primero se ha adherido a la propuesta. Los dem\u00e1s, al ver que los juiciosos del grupo est\u00e1n dispuestos, tambi\u00e9n deciden participar.<br>&#8211; Si hay alguien que de verdad no quiera hacerlo, este es el momento de decirlo. No pasar\u00eda nada.<br>&#8211; No seas pesado, \u00bfno te hemos dicho todos que s\u00ed?<br>&#8211; Entonces vamos a planificar la estrategia. No hay que olvidar que en la orilla nos esperan soldados de Teodato.<br>&#8211; Para eso es mejor ir de noche \u2013dice Argimio, entusiasmado ante la nueva aventura, est\u00e1 un poco harto de tanto sedentarismo; \u00e9l, que se ha criado triscando por las pe\u00f1as, como una cabra. De los dos hermanos \u00e9l siempre ha sido el m\u00e1s aventurero, en cambio su hermano Ubaldo es el sensato.<br>&#8211; S\u00f3lo tenemos una barca y est\u00e1 medio rota- apunta Ermenrico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>239<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Lo tengo pensado \u2013contesta Heriberto-, dos de nosotros ir\u00e1n a la orilla a por una barca en condiciones y volver\u00e1 con ella, acordaos que vimos unas cuantas cuando vinimos aqu\u00ed. Montaremos el resto de nosotros con la Reina y remando con la suavidad de un gato llegaremos a la orilla. La hora mejor para salir creo que es cuando la clepsidra est\u00e9 por la mitad.<br>&#8211; \u00bfY la cocinera, y el sacerdote?<br>&#8211; Tendr\u00e1n que quedarse, a ellos no les har\u00e1n nada cuando se enteren de la huida, entre otras cosas, porque nada saben. \u00a1Ah! Se me olvidaba, en la fortaleza no podemos hablar de esto, no quiero que se enteren, Sof\u00eda me merece m\u00e1s confianza, pero el sacerdote es capaz de empezar a chillar cuando nos vayamos para que nos oigan los de la otra orilla, por la noche cualquier ruido se oye en millas. Si quer\u00e9is decir cualquier cosa o preguntar alguna pega salimos al patio para hacer alg\u00fan ejercicio o damos un paseo. \u00bfDe acuerdo?<br>&#8211; \u00bfCu\u00e1ndo tienes pensado que nos vayamos?<br>&#8211; Dentro de tres noches. Tenemos que sacar nuestra impedimenta con disimulo y en ese tiempo podernos hacerlo sin despertar sospechas, dejaremos las armas escondidas junto a la orilla. Ahora volvamos a la fortaleza, F\u00e9lix nos estar\u00e1 echando de menos.<\/p>\n\n\n\n<p>A Pedro Ilirico y a sus tres soldados les queda poco para pisar suelo italiano, han dejado sus caballos en unas cuadras de Mucurum, un pueblo de las costas adri\u00e1ticas imperiales, para que los cuiden hasta la vuelta; no quieren embarcarlos en la nave que los conducir\u00e1 directamente a Ravena. Es la \u00faltima etapa del camino, para Pedro la m\u00e1s pesada. Cuando se est\u00e1 cerca de conseguir algo que nos cuesta o de llegar a nuestro destino todo el cansancio acumulado se nos echa de golpe sobre nuestras espaldas, es lo que le ocurre a Pedro Ilirico. Est\u00e1 nervioso, con ganas de llegar para&nbsp;que se termine su pesadilla, por otra parte no<\/p>\n\n\n\n<p><strong>240<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>quiere llegar para que no se cumpla su pesadilla. Si vuelve con bien de este viaje se ha prometido a s\u00ed mismo marchar lejos de Constantinopla, lejos de los tent\u00e1culos de la emperatriz, vivir en la soledad del campo. Tiene una gran finca, rica en frutales y cereales y con una bonita casa que parece una fortaleza, la tiene medio abandonada a pesar de gustarle mucho. Sabe que a su esposa, Nati, tambi\u00e9n le gusta la f\u00e9rtil finca de Antigonia por su clima templado sin ser tan pegajoso como el de Bizancio, a pesar de estar cerca de un lago. S\u00ed, eso es lo que har\u00e1 cuando vuelva, ya se queda m\u00e1s tranquilo, no sabe por qu\u00e9 no lo ha hecho antes, con lo que le gusta a \u00e9l el campo, ver c\u00f3mo brota lo sembrado y saborear los ajos cultivados por uno mismo. S\u00ed, cambiar\u00e1 la agobiante ciudad por el tranquilo campo. Adem\u00e1s, siempre est\u00e1 pensando en escribir y nunca tiene tiempo, ahora por fin lo har\u00e1.<br>Durante el viaje ha estado hablando con cada uno de los soldados por separado y los tres han aceptado matar a la Reina de los ostrogodos, ante lo cual ha hablado con los tres a la vez. Les ha prometido una buena recompensa por llevar a cabo el encargo del encargo; en puridad es su encargo, para que lo realizase \u00e9l con sus propias manos. Qu\u00e9 desesperada tiene que estar Teodora o cuanto miedo tendr\u00e1 a Amalasunta para que a m\u00ed, un simple abogado, me haga el encarguito de matar a la reina goda. Con lo inteligente que es y lo poco acertada que ha estado con mi elecci\u00f3n.<br>Como casi siempre, Pedro tiene raz\u00f3n.<br>Teodora est\u00e1 intranquila, no es la primera vez que ordena una ejecuci\u00f3n, bien es cierto que esta ser\u00e1 la primera reina en su lista particular de muertos, los de su marido son aparte. Su intranquilidad tiene origen en haber sido demasiado impulsiva, ella, que piensa hasta el m\u00e1s nimio de los detalles antes de tomar cualquier decisi\u00f3n, esta vez el encargo ha sido producto de la impulsividad y no le gusta nada. Conf\u00eda en&nbsp;el abogado, es discreto,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>241<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>por ese lado no hay cuidado; el temor de Teodora es que sea incapaz de cumplir su misi\u00f3n, al fin y al cabo matar no es lo suyo. Esa incertidumbre es la que le produce intranquilidad. Por otro lado la emperatriz sabe que Pedro Ilirico es consciente de que sin haber cumplido el encargo, no puede volver ante su presencia, Teodora no tolera una desobediencia, al menos eso la tranquiliza un poco, s\u00f3lo un poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca tanta gente ha partido desde Ravena con destino al lago Vulsinio en tan poco espacio de tiempo, unos toman la v\u00eda Popilia para seguir por la Flaminia hasta Narnia u Otriculum, donde un ramal lleva enseguida al lago; otros prefieren ir campo a trav\u00e9s, bajando por Forum Livii hasta el lago, otros, como Pedro Ilirico y sus tres soldados van por el camino m\u00e1s largo, sugerencia de Teodato.<br>Nada m\u00e1s atracar el barco en el puerto de Classe, el abogado alquil\u00f3 un carro para ellos solos y poder ir a Ravena m\u00e1s r\u00e1pidamente, los carros p\u00fablicos hacen demasiadas paradas y tardan mucho. Una vez en Ravena, Pedro fue directamente al palacio de Teodorico para pedir audiencia con Amalasunta, pero para su sorpresa fue recibido por Teodato, con la misma cantinela de siempre: no tuvo m\u00e1s remedio que recluir a su prima por un tiempo.<br>&#8211; Me enter\u00e9 por casualidad de sus infames intenciones, no me dio oportunidad, supe que estaba conspirando contra m\u00ed y me adelant\u00e9 \u2013 habla Teodato simulando preocupaci\u00f3n-. Est\u00e1 recluida en una fortaleza del lago Vulsinio por un tiempo, pasado el cual mi pensamiento es devolverle la libertad y amonestarla para que no sea tan revoltosa \u2013habla con car\u00e1cter jocoso para quitar importancia a la prisi\u00f3n de su prima.<br>&#8211; Entonces, majestad \u2013pregunta Pedro dubitativo, no sabe si entregar el correo al rey o no. La misiva que lleva del emperador es s\u00f3lo para Amalasunta, adem\u00e1s est\u00e1 el segundo encargo, el engorroso, y si no la ve no puede realizarlo. Todo se&nbsp;complica-,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>242<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfpodr\u00eda visitarla en esa isla? Tengo dos recados para ella personalmente, sobre todo el de la Augusta Teodora.<br>&#8211; No hay problema \u2013 Teodato se siente muy molesto, todos quieren hablar con su prima personalmente, se siente relegado frente a ella \u00a1tan s\u00f3lo una mujer! Ante el nuevo embajador bizantino finge una tranquilidad que no tiene; deber\u00eda haber matado a su prima, en vez de llevarla a la isla, por fin va a hacerlo, ma\u00f1ana saldr\u00e1n los diez soldados enviados por \u00e9l para hacer lo que ya deb\u00eda haber hecho. A toda costa quiere dilatar la partida de Pedro Ilirico-. Puedes pernoctar con tus soldados en el palacio y salir ma\u00f1ana hacia la fortaleza Martana. No te preocupes, te indicar\u00e9 el camino. Ahora descansad en vuestros aposentos, esta noche nos veremos en la cena.<br>Pedro hubiera preferido seguir camino pero teme desairar al rey, aunque sea federado del imperio, es rey al fin y al cabo. No le queda m\u00e1s remedio que resignarse y pasar la noche como invitado de Teodato, demasiado simp\u00e1tico en la cena, a juicio del Ilirico, piensa que es para sonsacar informaci\u00f3n sobre su misi\u00f3n y acerca de las intenciones de Justiniano respecto al pueblo ostrogodo. Pedro, ducho en esas lides, contesta con ambig\u00fcedad a todo, s\u00f3lo se explaya en asuntos ya pasados o que no tienen importancia, como por ejemplo los disturbios del hip\u00f3dromo, llamados ya de Nik\u00e9.<br>&#8211; Majestad, me gustar\u00eda saber el camino mejor para llegar a ese lago, si sois tan amable de indic\u00e1rmelo, os lo agradecer\u00e9.<br>&#8211; Qu\u00e9 impacientes estos bizantinos, no sab\u00eda que fuerais as\u00ed. Ma\u00f1ana, en el ientaculum te lo puedo indicar.<br>&#8211; Me gustar\u00eda salir temprano y no quisiera que os despertarais por nosotros, se\u00f1or, preferir\u00eda saberlo esta noche.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>243<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Est\u00e1 bien, est\u00e1 bien, os lo dir\u00e9, tomad nota \u2013Pedro saca un rollo de pergamino y una pluma que siempre lleva con \u00e9l, no hay que olvidar que es abogado y en cualquier momento puede necesitar tomar notas, como es el caso.<br>Es f\u00e1cil adivinar que Teodato les indica el camino m\u00e1s largo, tortuoso y peligroso de todos. Ya no hay tantos ladrones por los caminos, pero de haberlos el rey sabe por d\u00f3nde pueden merodear.<br>&#8211; Ten\u00e9is que llegar hasta Florentia y tomar la via Cassia direcci\u00f3n Roma. Cerca de Roma est\u00e1 el lago Vulsinio, en cualquier pueblo de la orilla preguntad y os dir\u00e1n cual es la isla Martana, alquilad una barca y ya est\u00e1 -le falt\u00f3 decir que con ese itinerario tardar\u00edan en llegar tres o cuatro d\u00edas m\u00e1s de lo ordinario-. Si no os veo antes de vuestra partida, os saludo hasta la vuelta.<br>&#8211; Buenas noches, majestad.<br>Ninguno de los dos pudo dormir apenas dos horas. Teodato soliviantado por la situaci\u00f3n. Ya podr\u00eda haber tardado cinco d\u00edas m\u00e1s en llegar el dichoso Pedro Ilirico; tambi\u00e9n piensa en mandarle asesinar, pero no se atreve, esas cosas trascienden siempre y si llegase a o\u00eddos del emperador no quiere ni pensar en la venganza, ni hablar, al abogado-embajador ni tocarle un pelo, que salga de Italia sano y salvo.<br>Ha encargado a los diez soldados que salgan al alba camino del lago, desconfiado hasta la m\u00e9dula, quiere verlos partir y darles las \u00faltimas instrucciones.<br>Por su parte Pedro parece que intuye algo, es s\u00f3lo una sensaci\u00f3n. Tiene miedo de ser asesinado durante la noche, duermen los soldados y \u00e9l en la misma habitaci\u00f3n, pero no se f\u00eda, le ha llegado informaci\u00f3n sobre Teodato que no lo deja bien parado. A pesar de haberles dicho a los soldados que hicieran guardia en la habitaci\u00f3n, un rato cada uno, se ha desvelado y pasa la noche charlando con el que hace la guardia.<br>Al d\u00eda siguiente, muy temprano, despu\u00e9s de comer un buen ientaculum, parten por la ruta marcada, antes quieren despedirse del rey, en el caso de que est\u00e9 despierto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>244<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Su majestad duerme todav\u00eda \u2013ha ordenado que dijeran eso si preguntaban por \u00e9l-, ha pasado mala noche y se levantar\u00e1 tarde \u2013mejor, piensa el Ilirico.<br>Pero Teodato, en el colmo del desasosiego, desde antes de amanecer estaba esperando a los diez soldados, no para darles las \u00faltimas instrucciones, como era su intenci\u00f3n, sino `para acompa\u00f1arlos y llevarlos por el camino m\u00e1s corto. Cambiando de caballos dos veces al d\u00eda, pueden llegar en casi cuatro d\u00edas.<br>Cerca de Perusia casi coincide la expedici\u00f3n de los j\u00f3venes conjurados con la de Teodato, pues ambos grupos est\u00e1n comiendo en la ciudad, a pocos metros unos de otros. Los j\u00f3venes, con Sisebuto a la cabeza, han venido m\u00e1s despacio campo a trav\u00e9s y han tardado m\u00e1s en pasar los Alpes Centrales, pero son los primeros en salir de Perusia para cubrir la \u00faltima etapa del camino y tambi\u00e9n los primeros en llegar a la orilla del lago Vulsinio.<br>Desde que ha tenido el hijo, a Sisebuto se le han pasado las ganas de cumplir su venganza, no se explica el porqu\u00e9 pero es lo que siente, sabe que ha sido \u00e9l quien ha animado a los dem\u00e1s para vengar a sus padres y por eso calla. Est\u00e1 esperando que alguno oponga la m\u00e1s m\u00ednima pega para abortar el plan y volver a Ravena. No sabe que a los dem\u00e1s les pasa lo mismo, se han sentido arrastrados por el liderazgo de Sisebuto sobre ellos, con sus arengas incendiarias en la taberna, sin atreverse a decir que no tienen ganas de cumplir su venganza. Y ah\u00ed van, todos callados, pensando en que quedar\u00edan mal frente a sus amigos si se echaran atr\u00e1s, est\u00e1 demasiado avanzada la aventura como para decir ahora, no.<br>Llegan a la orilla del lago de noche, dudan en pernoctar en uno de los pueblos ribere\u00f1os para salir de madrugada a la isla o bien salir en ese momento. Despu\u00e9s de una peque\u00f1a discusi\u00f3n deciden dormir un poco en el primer pueblo que han visto, Volsinii Nova, por la ma\u00f1ana alquilar\u00e1n una barca para llegar a la isla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>245<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n de noche, pero m\u00e1s tarde, llegan los diez soldados de Teodato con \u00e9ste a la cabeza, como si mandara un ej\u00e9rcito en la guerra, en realidad para el rey la muerte de su prima es como librar una batalla. En vez de hacer noche en Volsinii Nova, que est\u00e1 m\u00e1s retirado de la isla Martana, hacen noche cerca del peque\u00f1o pueblo de pescadores que da nombre a la isla Martana.<br>Amalasunta est\u00e1 contenta, es una alegr\u00eda que le viene desde el interior, sabe ya la respuesta de los amigos de Heriberto y se alegra por ella, tambi\u00e9n por ellos. Si todo sale bien y quieren quedarse en Ravena, les har\u00e1 sus gardingos, su guardia personal. Si deciden volver a Hispania, cosa natural, los dejar\u00e1 marchar pero cargados de oro para que vivan como les d\u00e9 la gana. Tiene pensado decir a Heriberto que se quede junto a ella, no est\u00e1 enamorada de \u00e9l aunque reconozca su gran atractivo, en estos pocos d\u00edas se ha dado cuenta de que es un hombre bueno, de buenos principios y Amala valora esas cualidades por encima de la belleza externa, son cosas de la edad \u2013piensa ella-, sus casi cuarenta a\u00f1os no son para pensar as\u00ed, pero ella se cree m\u00e1s vieja de lo que los dem\u00e1s la perciben; es una persona activa, f\u00edsica e intelectualmente, su car\u00e1cter es m\u00e1s bien optimista, generosa y siempre dispuesta a escuchar, cualidades propias de la juventud. No se ha ido amargando con los a\u00f1os a pesar de que tambi\u00e9n le haya hecho sufrir la vida, ha encajado bien las decepciones tom\u00e1ndolas como los vaivenes naturales de la Fortuna. S\u00f3lo la muerte de su hijo, al que quer\u00eda con toda su alma, la sumi\u00f3 en dolor extremo; por suerte le queda Matasunta, a la que tiene muchas ganas de ver. Conf\u00eda en que la hayan respetado, en todos los sentidos. Tambi\u00e9n tiene ganas de ver a su perrita Frida y al resto de la jaur\u00eda. Pero no quiere pensar en la cercan\u00eda de su casa y de los suyos, se pone demasiado nerviosa sin poder casi controlarse, cosa impropia de ella.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>246<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es la hora de la cena, todos quieren dar sensaci\u00f3n de normalidad, como si no fuese a pasar nada. Sof\u00eda, mujer perceptiva, nota algo en el ambiente, no sabe de qu\u00e9 se trata, ella lo achaca a la completa curaci\u00f3n del visigodo, ni se le pasa por la cabeza que la noche siguiente piensan escapar todos. Es el pensamiento que tienen los soldados y la Reina, es la \u00faltima noche que paso aqu\u00ed, ma\u00f1ana ser\u00e1 la gran noche, se dice a s\u00ed misma Amala, haciendo gran esfuerzo por comer con normalidad, ella es de buen comer, pero desde que Heriberto le ha dicho que se unen los dem\u00e1s un nudo se ha instalado en el est\u00f3mago sin dejar pasar los alimentos.<br>Como la noche es agradable y con una gran luna, redonda y luminosa, Amala decide dar un paseo por la orilla del lago; inmediatamente se une a ella el sacerdote, tambi\u00e9n tiene ganas de sentir la suave brisa de la noche. Est\u00e1n a finales de abril y parece que los calores estivales se van a adelantar a pesar del susto de la nevada, al menos eso parecen anunciar el croar de los sapos y las ranas que se oyen por todas partes. Los soldados prefieren quedarse dentro charlando y jugando. Cuando F\u00e9lix y Amala salen perciben el dulce aroma de la noche, inundando el aire (a la Reina siempre le han gustado los aromas dulces m\u00e1s que los c\u00edtricos).<br>&#8211; \u00a1Mm! \u00a1Qu\u00e9 bien huele!, \u00bfqu\u00e9 flor ser\u00e1?<br>&#8211; No s\u00e9 \u2013contesta F\u00e9lix-, tiene que ser una flor peque\u00f1a, suelen ser las que m\u00e1s huelen, no son bonitas pero s\u00ed olorosas.<br>&#8211; Es cierto, ma\u00f1ana miraremos por los alrededores para ver cu\u00e1l es. Tambi\u00e9n llegan r\u00e1fagas de aroma de espliego.<br>Se sientan en una gran piedra que hay en la orilla jugando al cl\u00e1sico pasatiempo de tirar piedrecitas al agua.<br>&#8211; \u00a1C\u00f3mo alegran la noche los peque\u00f1os destellos de las antorchas de los pueblos! Incluso alguien est\u00e1 haciendo una hoguera cerca de la aldea de enfrente,&nbsp;seguramente ser\u00e1n pastores, cuando llega el<\/p>\n\n\n\n<p><strong>247<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>calor pernoctan junto a sus reba\u00f1os para evitar el robo.<br>&#8211; S\u00ed, nunca se sabe ni d\u00f3nde ni cu\u00e1ndo te van a robar \u2013comenta el sacerdote-, en mi pueblo tambi\u00e9n tienen esa misma costumbre de dormir junto a las vacas o las ovejas, en \u00e9poca de trilla tambi\u00e9n duermen en las eras para vigilar los montones de heno y de grano. Antes hab\u00eda m\u00e1s ladrones, ahora hay menos, pero a\u00fan quedan demasiados.<br>Amalasunta piensa que cuando salga y recobre el trono, una de las primeras cosas que har\u00e1 ser\u00e1 enviar cuadrillas de soldados para vigilar los caminos y los campos y proteger a los aldeanos de los ladrones que de vez en cuando asolan los peque\u00f1os pueblos. Como si no fuera suficiente con la quema de cosechas y expoliaci\u00f3n del ganado por los soldados durante las guerras. Llevamos unos a\u00f1os de paz que se deben aprovechar para hacer crecer y fortalecer la econom\u00eda.<br>&#8211; Hay que ver c\u00f3mo croan ya las ranas, el ruido que hacen, eso significa calor. La verdad es que hace una noche esplendida, con el cielo lleno de estrellas, sin nubes, y esa maravillosa luna que nos mira regal\u00e1ndonos, generosa, sus suaves y `plateados rayos. Todo se vuelve misterioso bajo su luz.<br>&#8211; Muy po\u00e9tico estamos esta noche \u2013interrumpe Amala-, \u00a1un momento!, cuando las ranas callan se puede escuchar casi hasta trozos de conversaciones de la gente del pueblo, o de los de la hoguera.<br>Aprovechan el silencio para escuchar; efectivamente llegan desde el otro lado del lago alguna palabra suelta, aunque no logran entender lo que hablan. Amala, que s\u00f3lo tiene un tema en la mente, su hu\u00edda, imagina la cara de sorpresa de todos, especialmente de su primo, cuando la vean aparecer en Ravena; autom\u00e1ticamente desv\u00eda su pensamiento para no estallar en carcajadas de alegr\u00eda y poner en guardia&nbsp;al sacerdote, parece de confianza pero no sabe<\/p>\n\n\n\n<p><strong>248<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>hasta qu\u00e9 punto es fiel a Teodato. Mejor callar.<br>Ma\u00f1ana ser\u00e1 un d\u00eda dif\u00edcil, estaremos todos demasiado nerviosos, tenderemos que hacer mucho ejercicio para soltar los nervios \u2013casi se le escapa el final del pensamiento en voz alta.<br>&#8211; \u00bfQu\u00e9 dec\u00eds?<br>&#8211; Nada, nada, son tonter\u00edas de mujeres \u2013disimula Amala-, ya sabes que las mujeres estamos constantemente d\u00e1ndole vueltas a la cabeza, somos un poco pesadas \u2013 ha comprobado que diciendo \u201cson tonter\u00edas de mujeres\u201d se trivializa todo, ella lo utiliza cuando no quiere decir algo, como en esta ocasi\u00f3n.<br>De pronto nota una punzada en el pecho que la deja triste por unos segundos, sin saber el motivo se le ha cruzado la imagen de una ara\u00f1a esperando a su presa. No le gustan demasiado las ara\u00f1as, admira su habilidad para tejer y su paciencia para esperar a la v\u00edctima, pero le resultan repulsivas. De peque\u00f1a le pic\u00f3 una en la mano y no se dio cuenta hasta que not\u00f3 el dolor, la mat\u00f3 de un manotazo, no fue gran cosa pero tom\u00f3 nota de la suavidad con la que pueden estar andando por el cuerpo sin que se note. A ella lo que m\u00e1s repel\u00fas le da es que se le puedan meter entre su larga cabellera, menos mal que se ha acostumbrado a peinarse dos veces al d\u00eda, como su madre, eso mantiene su pelo sin nudos y sin bichos.<br>Aunque sabe que no va a poder dormir bien (por ella pasar\u00eda la noche charlando junto al lago), propone entrar en la fortaleza, la apariencia de normalidad debe llegar hasta el final.<br>Entran y ven a todos, incluida Sof\u00eda, jugando animadamente al latrunculi y a las teserae. Ya sabemos que a Amala no se le dan muy los juegos de mesa, pero se une al grupo de los jugadores de teserae para probar suerte. F\u00e9lix, por su parte espera su turno para jugar al latrunculi. Nadie tiene prisa por ir a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>249<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los diez soldados de Teodato han hecho una gran hoguera para calentarse, hace buena noche, de madrugada seguro que refrescar\u00e1. Intentan dormir mientras uno hace guardia, pero les resulta dif\u00edcil conciliar el sue\u00f1o, incluido a Teodato. \u00c9l no pasar\u00e1 a la isla, se quedar\u00e1 en la orilla esperando noticias, mas la emoci\u00f3n y el nerviosismo se han conchabado para impedir el descanso. Est\u00e1 emocionado porque le queda poco tiempo para ser rey en solitario, poder hacer y deshacer lo que le d\u00e9 la gana sin rendir cuentas a nadie, est\u00e1 nervioso por si sale algo mal o por si llega el idiota de Pedro Illirico a torcer sus planes, en fin cualquier cosa puede suceder que lo estropee todo, nunca se sabe.<br>Desde la orilla en la que est\u00e1 puede ver el resplandor de las antorchas que sale por la ventana de la sala de armas de la torre-fortaleza \u00bfqu\u00e9 estar\u00e1n haciendo? \u2013Se pregunta intrigado-, \u00bfqu\u00e9 vida har\u00e1 mi prima en la fortaleza?, ya va siendo hora de dormir, no s\u00e9 a qu\u00e9 esperan. La noche es clara y puede ver unas siluetas que entran en la fortaleza, una parece la de su prima, la reconoce por su larga cabellera. \u00a1La dejan salir al exterior! \u2013Se admira-, menuda prisi\u00f3n m\u00e1s blandengue. Lo que \u00e9l quer\u00eda es que hubiera estado confinada en la estancia m\u00e1s l\u00f3brega de la fortaleza; m\u00e1s que prisi\u00f3n han sido unas vacaciones, espero que se terminen pronto. Pero bueno \u2013piensa exasperado-, \u00bfes que esa gente no piensa nunca marcharse a dormir?<br>\u00c9l prefiere que los visigodos est\u00e9n dormidos, as\u00ed ofrecer\u00e1n menos resistencia, piensa con raz\u00f3n que ante un ataque de desconocidos, aunque se identifiquen como soldados, los visigodos defender\u00e1n a la Reina, es una reacci\u00f3n normal de cualquier soldado. Tiene plena confianza en sus diez soldados, sabe que llegado el caso matar\u00e1n a cualquiera que se ponga por delante aunque prefiere que primero maten a su prima y despu\u00e9s ya ver\u00e1n si es necesario matar a los dem\u00e1s. En el fondo a&nbsp;Teodato no le gusta la sangre, s\u00f3lo cuando es<\/p>\n\n\n\n<p><strong>250<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>verdaderamente necesaria acude a la violencia, esta vez es necesaria, por supuesto. Le hubiera gustado que despu\u00e9s de la muerte de Atalarico, su prima le hubiera cedido la responsabilidad del reino a \u00e9l s\u00f3lo, y s\u00f3lo a \u00e9l, sin tener que compartirlo con nadie y menos con ella que siempre se las ha dado de sabionda.<br>Cu\u00e1nto le gustaba de peque\u00f1o y cuantas noches se ha dormido so\u00f1ando con su prima, incluso ahora sigue pensando muchas veces en ella cuando se masturba o cuando est\u00e1 sobre su esposa Ermenfrida. Reconoce haber estado fascinado por su prima, a\u00fan lo est\u00e1, y a pesar de ese punto de admiraci\u00f3n tiene que mandarla asesinar, \u00a1qu\u00e9 compleja es la vida!, no hay nada sencillo. Si se hubieran casado\u2026, pero su t\u00edo eligi\u00f3 al visigodo Eutarico, \u00a1la vida! Y ahora ah\u00ed est\u00e1, esperando junto a la hoguera a que llegue el alba y la que siempre ha sido su amor sea asesinada.<br>El cambio de guardia de los soldados le saca de su ensimismamiento, se refuerza en su decisi\u00f3n, lo mejor para \u00e9l es que su prima muera. A\u00fan tiene tiempo de cambiar de parecer, sabe que sufrir\u00e1 con la muerte de Amala, si sigue viva puede seguir vi\u00e9ndola y quien sabe lo que pasar\u00eda si\u2026, pero su ambici\u00f3n es mayor que el amor por su prima. No quiere dudar, as\u00ed que decide afianzarse en su decisi\u00f3n sin seguir pensando en el tema, tiene miedo de convencerse a s\u00ed mismo y acabe perdonando la vida a Amala.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que el camino indicado a Pedro Ilirico por el rey es mucho m\u00e1s largo, est\u00e1n a tan s\u00f3lo una jornada de distancia del lago Vulsinio. Acostumbrados a viajar desde Bizancio las cortas distancias de Italia son como un paseo para ellos, al menos eso les parece al abogado y a sus tres soldados. Han cambiado varias veces la montura alquilada en Ravena para llegar cuanto antes ante la Reina, es de noche y est\u00e1n pernoctando en la orilla sur de otro lago, el Trasimeno. Han cre\u00eddo que se&nbsp;trata del Vulsinio porque<\/p>\n\n\n\n<p><strong>251<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>tambi\u00e9n tiene islas, por haber oscurecido no se han dado cuenta de que tiene tres islas, en vez de dos, como es el caso del Vulsinio. De todas formas es de noche cuando llegan por lo que prefieren dormir, al d\u00eda siguiente alquilar\u00e1n una barca para llegar a la isla Martana.<br>Con las primeras luces de la ma\u00f1ana buscan una barca que les lleve a su destino, es entonces cuando conocen su error, les queda todav\u00eda una jornada para llegar al otro lago.<br>&#8211; Esta tierra est\u00e1 llena de lagos \u2013comenta uno de los soldados-, dicen que es mucho m\u00e1s peque\u00f1a que Bizancio, poca tierra debe haber si todo son lagos, tierra de ranas.<br>&#8211; No exageres \u2013contesta el abogado-, en nuestra tierra tambi\u00e9n tenemos muchos lagos, pero hay que viajar hacia el interior para verlos. No os cre\u00e1is que Bizancio es s\u00f3lo su capital, hay mucha vida fuera de sus murallas.<br>Con resignaci\u00f3n emprenden la que conf\u00edan sea de verdad su \u00faltima jornada. Para atajar se desv\u00edan de las v\u00edas p\u00fablicas y van campo a trav\u00e9s, le han dicho que se ahorran cerca de veinte millas.<br>Pedro hace el camino final pensativo, tiene ganas de terminar su encomienda para volver a su hogar, junto a su esposa, Nati, y poder partir hacia su finca en el campo, lejos de los peligros cortesanos. Menos mal que los soldados har\u00e1n la parte dolorosa, ha llegado a la conclusi\u00f3n de que \u00e9l no podr\u00eda ahogar ni a un pollo.<br>No est\u00e1 muy seguro, cree que es veintinueve de abril, si todo sale bien en un mes estar\u00e1 de vuelta en Constantinopla, a tiempo para celebrar la fiesta de aniversario de su esposa, \u00a1qu\u00e9 ganas tiene de terminar!<\/p>\n\n\n\n<p>Los nervios de los j\u00f3venes conjurados les impide conciliar el sue\u00f1o por lo que a instancias de Sisebuto, que no quiere pero una vez embarcado en la conjura no le&nbsp;queda m\u00e1s remedio que seguir<\/p>\n\n\n\n<p><strong>252<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>adelante, deciden salir hacia la isla por la noche, ya dormir\u00e1n cuando todo haya terminado. Despiertan al posadero y le piden una barca para alquilar, siempre servicial el posadero les dice que por unas pocas monedas m\u00e1s \u00e9l mismo les alquila la suya.<br>&#8211; Estupendo, as\u00ed terminaremos cuanto antes \u2013suspira Gundemaro, que tambi\u00e9n est\u00e1 arrepentido de haberse unido para ejecutar la venganza, al fin y al cabo a \u00e9l ni le va ni le viene, son de esas tonter\u00edas que se hacen sin saber muy bien el porqu\u00e9. La diferencia es que la tonter\u00eda de ahora es quitar la vida a una persona, y reina, para m\u00e1s verg\u00fcenza. Est\u00e1 a punto de fingir una enfermedad, un ataque fulminante que le impida subirse a la barca, sin embargo sube el primero, como un borrego.<br>Los dem\u00e1s le siguen en silencio y comienzan a remar hacia el medio del lago, menos mal que hay luna llena y pueden ver la lejana silueta de la isla; reman despacio para no hacer ruido y no despertar a los soldados que custodian a la Reina. Saben que hay diez visigodos en la fortaleza y no quieren despertarlos, los visigodos tienen fama de valientes y ellos, aunque tambi\u00e9n lo son, s\u00f3lo son cuatro. Deben entrar sin que se entere nadie, buscar con extremo cuidado la estancia de Amala y clavarle la daga que cada uno lleva, piensan dejar clavadas las cuatro dagas para que se sepa que se trata de una venganza. Todo el mundo, en Ravena, sabr\u00e1 r\u00e1pidamente quienes son los vengadores, por lo que no podr\u00e1n volver a Ravena despu\u00e9s del asesinato; primero se tendr\u00e1n que cerciorar bien c\u00f3mo est\u00e1 el \u00e1nimo del rey respecto a ellos, en cuanto se le pase el enfado (creen que ser\u00e1 pronto), volver\u00e1n a ver a sus familias, ya les parece que ha pasado demasiado tiempo sin verlas.<br>Est\u00e1n a pocos metros de la isla y los latidos de sus corazones es lo \u00fanico que escuchan, ni las lejanas ranas, ni los cantos de las nocturnas aves llegan a sus o\u00eddos, s\u00f3lo el r\u00edo de la sangre pasando por el coraz\u00f3n. Dejan amarrada la barca a una roca de la orilla, bajan despacio y suben por un risco hasta llegar a un bosque.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>253<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este bosque ser\u00e1 la referencia para poder encontrar la barca \u2013piensa Berimundo-, no vaya a ser que tengamos que volver a nado.<br>Salen del bosque y se dirigen hacia la fortaleza, Sisebuto sabe que est\u00e1 en el lado sur de la isla y hacia \u00e9l se dirigen, agachados, casi arrastras. Pasan cerca de unas casas y un perro comienza a ladrar. Como venga el maldito perro, lo mato \u2013piensa Sisebuto, estar\u00eda bueno que nos descubrieran por un triste perro. La luna, que est\u00e1 sobre sus cabezas, sigue ayud\u00e1ndolos con su blanquecina luz.<br>De pronto se topan con el agua.<br>&#8211; Debemos de haber equivocado el camino \u2013susurra Berimundo.<br>&#8211; No s\u00e9, estoy casi seguro que hemos cruzado al lado sur de la isla \u2013contesta Sisebuto.<br>&#8211; S\u00ed, pero no hemos visto la fortaleza.<br>&#8211; Recorramos el per\u00edmetro de la isla \u2013propone Ediulfo-, si dices que est\u00e1 cerca de la orilla se tendr\u00e1 que ver, digo yo, la noche es clara.<br>Le hacen caso y comienzan a recorrer todo el per\u00edmetro de la isla que por algunas partes es rocosa, caminan en fila, con las espadas en la mano por si hay un mal encuentro. Ven la silueta de una peque\u00f1a iglesia, la sombra de unas casas, llegan al bosque que creen sea el mismo por el que vinieron aunque no est\u00e1n muy seguros, siguen por la orilla, escuchan lejanos los ladridos del perro. Por aqu\u00ed ya hemos pasado \u2013piensan todos-, \u00a1que no seamos capaces de encontrar la fortaleza!<br>Por fin, ante lo infructuoso de la b\u00fasqueda, Sisebuto propone quedarse escondidos en alg\u00fan lugar hasta que se haga de d\u00eda y se pueda ver, desde luego es mucho m\u00e1s arriesgado pero no ve otra soluci\u00f3n. El resto est\u00e1 de acuerdo con la proposici\u00f3n y deciden esconderse entre los \u00e1rboles del bosque acurruc\u00e1ndose junto a los troncos o en alguna oquedad, a esperar el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>254<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la fortaleza Martana parece que tampoco hay sue\u00f1o, a pesar de lo cual se van todos a dormir, la mayor\u00eda sabe de antemano que no podr\u00e1 conciliar el sue\u00f1o. Efectivamente, s\u00f3lo el sacerdote y Sof\u00eda logran dormir bien, los dem\u00e1s dan vueltas y m\u00e1s vueltas esperando que les venza el sue\u00f1o. Amala prefiere bajar a escribir un poco, sabe a ciencia cierta que aunque haga sus ejercicios mentales para dormir o acuda a la masturbaci\u00f3n, que siempre la relaja, no lo va a lograr, as\u00ed pues prefiere seguir nerviosa intentando escribir que intentando dormir. Siempre que intenta dormir sin conseguirlo se pone de mal humor, cualquier postura resulta inc\u00f3moda, los malos pensamientos se agolpan asaeteando la mente provocando la temible ansiedad.<br>Baja despacio, enciende una vela que pone en una palmatoria, echa dos troncos a la chimenea para revivir el fuego, mira la clepsidra y se sienta en la mesita de escribir donde tiene ya la pluma, el tintero y el pergamino.<br>Es cuando su mente se queda en blanco.<br>Como no tiene el h\u00e1bito necesario de escribir las ideas le vienen en los momentos m\u00e1s inoportunos, sobre todo cuando pasea o realiza alg\u00fan trabajo manual; para que no se le olvide la idea debe escribirla inmediatamente, de lo contrario, por mucho que la repita, se le olvida.<br>Para refrescar la memoria, relee lo poco que ha escrito, aun as\u00ed no se le ocurre nada, s\u00f3lo lo de siempre.<br>\u201cLo mejor que me ha pasado en la vida es haber tenido a mis dos hijos a los que quiero con toda mi alma. En segundo lugar tener la suerte de saber leer y escribir. En tercer lugar ser la hija del gran Teodorico\u2026\u201d<br>Mira la clepsidra que va por la mitad. Dentro de poco llegar\u00e1 el alba \u2013piensa-, qu\u00e9 lento pasa el tiempo ante la espera. Se amodorra un poco sobre los brazos hasta que nota una mano que la zarandea.<br>&#8211; Se\u00f1ora, otra noche en vela \u00a1esto no puede ser!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>255<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es la madrugadora Sof\u00eda que se levanta temprano para sus quehaceres. Amala le dice que quiere ba\u00f1arse para relajarse un poco y tomar fuerzas para el d\u00eda. La clepsidra est\u00e1 con poco agua, pronto amanecer\u00e1. Al cabo de un rato la cocinera le anuncia que ya est\u00e1 lista el agua y si no quiere que se enfr\u00ede deber\u00e1 bajar a ba\u00f1arse pronto.<br>Obediente, Amalasunta, baja a la sala del ba\u00f1o, se desnuda y se introduce en la gran ba\u00f1era que ese d\u00eda desprende aromas dulces como a ella le gustan.<\/p>\n\n\n\n<p>A Teodato le escuecen los ojos de tanto mirar fijamente hacia la fortaleza, est\u00e1 pendiente de ver oscuridad para dar la orden de partida a los diez soldados, pero en ning\u00fan momento ha estado completamente a oscuras, siempre hay una luz que sale por alguna ventana y eso le ha puesto muy nervioso \u00bfsabr\u00e1n algo los visigodos y nos est\u00e1n esperando? No puede ser \u2013se contesta a s\u00ed mismo-, nadie sabe que estamos aqu\u00ed ni cu\u00e1les son nuestras intenciones \u00a1qu\u00e9 tonter\u00edas pienso!, est\u00e1n totalmente incomunicados, d\u00e9jate de obsesiones, Teo. Y a la vista de que nunca se van a dormir en la fortaleza, despierta a todos los soldados y da la orden de partir para matar a su prima.<br>&#8211; S\u00f3lo os recomiendo que vay\u00e1is en silencio y mat\u00e9is a la Reina, estad preparados para repeler un posible ataque.<br>&#8211; \u00bfQu\u00e9 hacemos con los visigodos, mi se\u00f1or?<br>&#8211; Lo que quer\u00e1is, si presentan lucha, tendr\u00e9is que luchar, si quer\u00e9is matarlos, pod\u00e9is hacerlo y si quer\u00e9is hacerlos prisioneros, tambi\u00e9n.<br>&#8211; \u00bfY con la cocinera y el sacerdote?<br>&#8211; No, a ellos dos respetadlos. Cuando la Reina est\u00e9 muerta, ondead un trapo blanco y esperad a que yo vaya.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>256<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cogen una barca de la orilla, la m\u00e1s grande, poco a poco van subiendo en silencio los diez soldados, cada uno pertrechado con espada y pu\u00f1al, sin escudos. Reman cadenciosamente intentando hacer el m\u00ednimo ruido, la isla est\u00e1 cerca y llegan enseguida, con las primeras luces de la ma\u00f1ana; orillan la barca en una especie de playa y se dirigen hacia la fortaleza como alima\u00f1as a por su presa. Saltan la empalizada de madera y entran en el patio de la fortaleza, saben por hab\u00e9rselo dicho Teodato la manera de entrar en el interior sin tener que forzar la puerta ni las ventanas. Detr\u00e1s de la torre, en una piedra junto a un ventanuco a ras de tierra, siempre hay una llave que deja \u00e9l por si en alguna rara ocasi\u00f3n se olvidan las llaves y la fortaleza estuviera vac\u00eda; la piedra se mueve y se puede quitar con facilidad, ah\u00ed est\u00e1 la llave.<br>Con la llave en su poder los soldados abren la gran puerta sin ruido alguno, precisamente d\u00edas antes han sido engrasadas las bisagras y la cerradura por el sacerdote. Una vez dentro escuchan un rato, en el primer piso se oyen los canturreos de Sof\u00eda; el que parece el jefe hace una se\u00f1al con el dedo \u00edndice a uno de los soldados que sube gatunamente los escalones, los dem\u00e1s siguen abajo, en la entrada. Al poco baja el soldado y bisbisea al o\u00eddo del jefe que quien canturrea es la cocinera. Saben que Amala es alta, esbelta, con una larga y sensual cabellera rojiza y de una esplendorosa belleza, as\u00ed al menos la ha descrito Teodato a los soldados para no confundirla con Sof\u00eda.<br>Ven unas escaleras hacia abajo y deciden comprobar lo que hay, conforme bajan de puntillas perciben los aromas del ba\u00f1o de Amala, cuando est\u00e1n cerca de la puerta tambi\u00e9n notan los vapores, el jefe abre despacio la puerta y asoma la cabeza un poco para ver qui\u00e9n hay en el ba\u00f1o. Ve a la Reina con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en el reposacabezas, sale y hace un gesto afirmativo a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>257<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A otro gesto del jefe entran todos en tromba a la sala del ba\u00f1o y se quedan quietos rodeando la ba\u00f1era, maravillados ante el cuerpo de Amala. Todav\u00eda es m\u00e1s bella de c\u00f3mo la imaginaban y a pesar de ser gente degenerada, acostumbrados a matar, notan una punzada en sus endurecidos cerebros. Dudan \u00bfdebe desaparecer una criatura tan bella?<br>En ese momento Amala abre los ojos y se ve rodeada por soldados desconocidos, enseguida sabe a qu\u00e9 vienen y qui\u00e9n los env\u00eda; s\u00f3lo quiero que no me torturen \u2013piensa recordando a su t\u00eda, Amalafrida-, no tiene miedo a la muerte pero s\u00ed al dolor. Quiere salir para secarse y vestirse pero el que parece el jefe se acerca a ella r\u00e1pidamente y rodea con todas sus fuerzas el cuello de la Reina, no puede ni quiere estropear con la espada un cuerpo tan bonito, despu\u00e9s, sumerge a la Reina en la ba\u00f1era y empuja con las dos manos su cabeza manteni\u00e9ndola dentro del agua.<br>Amala comienza a chapotear e intentar desasirse de las manazas, sabe que no podr\u00e1, pero es instintivo. Su hija, piensa en su hija, Matasunta, se quedar\u00e1 completamente sola, sin familia que la proteja; involuntariamente se suceden vertiginosamente im\u00e1genes en la mente de Amala, una detr\u00e1s de otra; la imagen de su perrita Frida, la playa de Ravena, la cara de Eutarico, la de su padre, la de Atalarico cuando era ni\u00f1o\u2026, las \u00faltimas burbujas de oxigeno salen a la superficie, la sensaci\u00f3n de ahogo es inaguantable, cuanto estoy tardando en morir \u2013piensa.<br>Pronto la falta de oxigeno produce sus efectos, quiere respirar pero no puede, el agua entra a raudales en sus pulmones y comienza a marearse. A pesar de tener a los soldados enfrente no los ve, s\u00f3lo ve sus im\u00e1genes pasando en segundos, ve a su amigo Boecio, ve la tumba etrusca de la isla, ya no podr\u00e9 estudiar bien sus costumbres, ve su habitaci\u00f3n de Ravena, tampoco podr\u00e9 ir a Hispania, la bella Hispania, de nuevo ve la cabeza etrusca parecida a la de su hijo Atalarico, ve muchas veces repetida la misma imagen de la cara de su hijo muerta, una vez y otra&nbsp;y otra y otra\u2026,<\/p>\n\n\n\n<p><strong>258<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>lo \u00faltimo que ve pero ya no recordar\u00e1 nunca es la imagen del mar Adri\u00e1tico, azul, sereno, y en la playa una peque\u00f1a ni\u00f1a jugando.<br>La maldici\u00f3n de los Amalos tambi\u00e9n se ha cumplido en esta ocasi\u00f3n, hace diecisiete d\u00edas que la Reina fue encerrada en la fortaleza.<br>Nadie en la fortaleza ha escuchado nada. Amala deja de patalear y de moverse, se queda inerte bajo el agua con los ojos excesivamente abiertos, mirando a la nada. Una vez cerciorados de que est\u00e1 muerta los asesinos suben despacio para no ser o\u00eddos, son soldados de primera fila pero prefieren no tener que enfrentarse a los visigodos, han sufrido mucha tensi\u00f3n viendo morir a la que hasta hace poco ha sido su Reina y est\u00e1n muy cansados, tienen la sensaci\u00f3n de haber hecho una marcha de veinticinco millas cargados con la impedimenta a la espalda, sobre todo el que ha apretado el cuello de Amala, nota tanto dolor en las manos que apenas puede sostener la espada.<br>Suben las escaleras y la casualidad quiere que se encuentren de frente con seis visigodos bajando para salir al exterior y hacer pr\u00e1cticas con la espada y palos que utilizan a modo de lanza. Inmediatamente se entabla una gran pelea que atrae a todos los restantes visigodos, a Sof\u00eda y al sacerdote, es una pelea desigual porque s\u00f3lo est\u00e1n armados los soldados de Teodato, las espadas de los visigodos est\u00e1n guardadas en el patio, aun as\u00ed logran matar al asesino material de Amala que apenas puede defenderse y despu\u00e9s a otro. Pero luchan s\u00f3lo con sus manos y pies, sin arma alguna, motivo por el que van cayendo uno por uno. Cuando el resto baja para ver qu\u00e9 ocurre los ocho soldados de Teodato los est\u00e1n esperando apunt\u00e1ndolos con las espadas. No ofrecen resistencia y les hacen prisioneros, son Ubaldo, que se ha hecho el remol\u00f3n cuando su hermano lo ha llamado para levantarse, Germ\u00e1n, Alberico y Heriberto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>259<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-T\u00fa \u2013dice el soldado que parece haber tomado el mando al estar muerto su jefe-, trae unas cuerdas para atar a estos. Y t\u00fa \u2013se\u00f1ala a otro soldado-, coge un trapo blanco, \u00e1talo a un palo y ond\u00e9alo bien fuerte para que te vean desde la otra orilla.<br>Todo ha sucedido con tanta rapidez que el sacerdote y Sof\u00eda est\u00e1n confusos no comprendiendo muy bien qu\u00e9 ha pasado. De pronto la cocinera se acuerda de Amala, baja corriendo a la sala del ba\u00f1o y ve a Amalasunta en el fondo de la ba\u00f1era con los ojos vidriosos y muy abiertos.<br>-La Reina, han asesinado a la Reina \u2013sube gritando y llorando; sale al patio donde se tira al suelo subiendo y bajando las manos hacia el cielo-, \u00a1se\u00f1or!, \u00a1se\u00f1or! Han asesinado a la Reina, con lo buena que era, \u00a1asesinos!, \u00a1asesinos! La han asesinado<br>Sof\u00eda sigue con sus gritos sin que nadie le haga caso, total est\u00e1n solos y nadie la va a o\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso no es del todo cierto, son tan grandes los gritos y los llantos de Sof\u00eda que se escuchan desde la isla vecina, hacia donde sopla el viento. En el peque\u00f1o bosque de la cercana isla Visentina, acurrucados entre los \u00e1rboles duermen pl\u00e1cidamente los cuatro j\u00f3venes conjurados. Berimundo nota en su cara algo humedo y caliente, al abrir los ojos ve sobre \u00e9l un perrazo blanco con manchas marrones claras que le lame la cara con su gran lengua. Pega tal respingo que asusta al can.<br>&#8211; \u00a1Eh! Despertad, al final nos hemos dormido y ya es completamente de d\u00eda. Venga, holgazanes \u00a1arriba!<br>&#8211; Pues es verdad, es de d\u00eda.<br>Se desperezan todos y ven al perro que se ha quedado a una prudencial distancia.<br>&#8211; \u00bfCon que t\u00fa eres el ladrador? \u2013silba Sisebuto para que se acerque. Cuando el perro lo hace acaricia el lomo-, eres bueno, anoche guardabas tu casa \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>260<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Lupo, ven aqu\u00ed \u2013se escucha una voz de hombre llamando y silbando al perro que enseguida sale disparado hacia su amo.<br>Los j\u00f3venes se acercan tambi\u00e9n hacia el due\u00f1o del perro al que saludan.<br>&#8211; Buenos d\u00edas, buen hombre, \u00bfnos puede indicar d\u00f3nde est\u00e1 la fortaleza del rey?<br>&#8211; Entonces era por ustedes que anoche ladraba mi Lupo.<br>&#8211; S\u00ed, se\u00f1or, era por nosotros que queremos saber d\u00f3nde est\u00e1 la fortaleza.<br>El buen hombre comienza a re\u00edrse para sorpresa de todos.<br>&#8211; Vengan, seguidme \u2013dice ri\u00e9ndose-, vamos Lupo, vamos a ense\u00f1ar a estos j\u00f3venes la fortaleza.<br>Siguen al due\u00f1o del perro y cuando llegan a la orilla contraria del lago, extiende el brazo y se\u00f1ala con el dedo.<br>&#8211; Aquella es la fortaleza, est\u00e1 en la otra isla, pero no os preocup\u00e9is no sois los primeros en equivocarse, es frecuente, seg\u00fan de d\u00f3nde se venga; si es de la parte norte del lago casi siempre pican y se creen que es esta. Un momento, callad, se escuchan gritos, \u00a1silencio! Como el viento sopla hacia ac\u00e1 seguro que podemos entender lo que dicen.<br>Efectivamente, logran escuchar los gritos de Sof\u00eda llamando asesinos a los soldados.<br>&#8211; Parece que una mujer grita asesinos \u2013dice el hombre y todos de se miran completamente at\u00f3nitos, ellos a\u00fan no han matado a nadie y al paso que van parece cada vez m\u00e1s dif\u00edcil que cumplan su venganza \u2013piensa Sisebuto.<br>Siguen escuchando para cerciorarse de lo que oyen, s\u00ed parece que se ha cometido un asesinato, la curiosidad corroe a los j\u00f3venes \u00bfqui\u00e9n ser\u00e1 la v\u00edctima?, \u00bfqui\u00e9n el asesino? A lo lejos ven c\u00f3mo una barca se acerca a la isla Martana, rema deprisa, Gundemaro, apodado el \u00e1guila, por su vista, arruga los ojos y exclama.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>261<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Parece el rey, pero no puede ser- se pone de puntillas para ver mejor, s\u00f3lo un palmo m\u00e1s, pero es un movimiento reflejo, cuando el hombre baja de la barca y se dirige hacia la fortaleza lo puede ver bien-, s\u00ed es Teodato, es el rey.<br>Le dan las gracias al due\u00f1o del perro, Sisebuto le da una moneda por las molestias y vuelven callados hacia el bosque para bajar a por su barca y volver lo m\u00e1s r\u00e1pido que puedan a Ravena. Han comprendido quien es la v\u00edctima y quien el asesino.<br>Siguen callados durante buena parte del camino, no se dicen lo que sus corazones sienten, una inmensa alegr\u00eda por no haber sido ellos la mano ejecutora.<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00e1n los \u00fanicos en saber de primera mano que Teodato ha enviado unos esbirros para asesinar a su prima, por fin Pedro Ilirico con sus tres soldados bizantinos acaban de alquilar una barca y se dirigen a la isla Martana. No se confunden y van directamente hacia la isla. Dejan su barca junto a otras dos que hay, la atan con la boza al tronco de un \u00e1rbol cercano y se dirigen hacia la fortaleza.<br>&#8211; Cuanta gente \u2013dice Pedro-, aqu\u00ed ha pasado algo. Algo grave.<br>&#8211; Se\u00f1or \u2013le dice uno de los soldados-, \u00bfno es ese el rey Teodato?<br>&#8211; Tienes raz\u00f3n, lo ves, es algo tan serio que requiere la presencia del rey.<br>Llegan al patio de la fortaleza y ven a los cuatro visigodos atados, intrigado Pedro les pregunta.<br>-\u00bfQui\u00e9nes sois?, \u00bfqu\u00e9 ha pasado?<br>&#8211; Somos soldados del rey Teudis de Hispania, acaban de matar a la Reina.<br>&#8211; \u00bfA qui\u00e9n, a Amalasunta?<br>&#8211; S\u00ed, se\u00f1or.<br>&#8211; Y vosotros, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1is atados?<br>&#8211; Han sido los soldados de Teodato, han asesinado a la Reina, tambi\u00e9n han matado a nuestros compa\u00f1eros y a nosotros nos han atado como prisioneros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>262<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pedro, hombre sagaz educado en la corte bizantina, enseguida se da cuenta de lo ocurrido, no necesita saber quien ha sido el instigador del asesinato. Se da cuenta de que muchos eran los que deseaban la muerte de Amalasunta, por diversas razones; Teodora la quer\u00eda muerta por celos y Teodato para reinar en solitario, \u00a1ingrato!, ella ha sido quien te ha puesto; podr\u00eda haberse casado con otro, pero prefiri\u00f3 la f\u00f3rmula de la corregencia, m\u00e1s usada en tiempos remotos de los egipcios, as\u00ed pagas a la que te encumbr\u00f3 y pudo eliminarte.<br>Fue el gran error de la Reina, no eliminar a su primo.<br>Pedro se alegra de no haber sido \u00e9l quien haya tenido que terminar con la vida de la Reina, mas las personas somos contradictorias y comienza a notar c\u00f3mo la c\u00f3lera le sube por el pecho; entra en la fortaleza y ve a Sof\u00eda sentada en una banqueta llorando amargamente, junto a ella est\u00e1 F\u00e9lix, consol\u00e1ndola a duras penas, las l\u00e1grimas se le escapan sin poder remediarlo siendo la cocinera quien le consuela a ratos. Tambi\u00e9n ve a Teodato con caras de circunstancias intentando parecer triste y apenado aunque no lo consigue. El Ilirico no puede contenerse y explota, le hace responsable de la muerte de Amalasunta, a todos pilla de sorpresa la fil\u00edpica tan encendida que dirige al rey haci\u00e9ndole el \u00fanico causante de los males futuros que acaecer\u00e1n sobre los ostrogodos.<br>&#8211; No s\u00e9 si sabr\u00e1s, rey necio, que Justiniano es gran admirador de Amalasunta, cuando conozca su asesinato no te quepa duda de que enviar\u00e1 sus mejores tropas, sus mejores generales para aplastaros como lo que eres, un triste y m\u00edsero gusano. El emperador quer\u00eda que la Reina fuese a visitarlo a Bizancio, quien sabe si ten\u00eda en mente planes nupciales. Le has quitado un dulce a Justiniano, con lo goloso que es, \u00a1te pesar\u00e1!, m\u00e1s te hubiera valido haber huido al conf\u00edn m\u00e1s remoto de la Tierra.<br>Teodato est\u00e1 tan abrumado por toda la situaci\u00f3n que apenas se defiende, su mente embotada es incapaz de hilvanar dos ideas seguidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>263<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento suben el cuerpo sin vida de Amala; cuando la ven desnuda, todav\u00eda bella, sin se\u00f1ales de muerte, una exclamaci\u00f3n se escapa de todos.<br>&#8211; \u00a1Cu\u00e1nta belleza!<br>&#8211; \u00a1Era perfecta!<br>Inmediatamente Sof\u00eda se acerca y le cierra los ojos que insisten en permanecer abiertos se\u00f1alando al culpable, por fin se quedan cerrados para tranquilidad de Teodato; el sacerdote baja a la sala del ba\u00f1o y trae una t\u00fanica que echa por encima de Amala.<br>Teodato da las \u00faltimas instrucciones para la marcha a Ravena, ha ordenado enterrar en la isla a los soldados muertos, el sacerdote ha oficiado una improvisada ceremonia, por \u00faltimo dice que preparen a su prima para llevarla a Ravena; su intenci\u00f3n es sepultarla junto a su padre, en el mausoleo de Teodorico.<br>Quien primero parte es Pedro Ilirico con sus tres bizantinos. No parar\u00e1 en Ravena, quiere embarcar lo antes posible en el puerto raven\u00e9s de Classe, recuperar sus monturas y llegar a Bizancio con las malas nuevas. Sabe que s\u00f3lo Teodora se alegrar\u00e1. Paga a los soldados lo prometido, no ha sido culpa de ellos el no haber podido cumplir lo pactado, cosa que agradecen, matar a una mujer tan bella es un sorbo dif\u00edcil de tragar.<br>Cuando Pedro termine esta misi\u00f3n se marchar\u00e1 con su esposa, Nati, lejos de Constantinopla.<br>A continuaci\u00f3n suben a Amala en una barca acompa\u00f1ada por los cuatro compungidos visigodos, dos soldados de guardia y otros dos remeros. El cuerpo de la Reina reposa sobre una tabla en el fondo de la barca, entre sus asesinos. La barca se desliza lentamente sobre el agua que esa ma\u00f1ana del treinta de abril del a\u00f1o 535 es de un azul especialmente intenso.<br>Como una Walkiria camino del Walhalla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>264<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s van en otra barca el rey, Sof\u00eda, F\u00e9lix y el resto de soldados asesinos. Durante todo el camino el rey ha ido meditabundo, Teodato no puede quitarse la imagen del cuerpo desnudo de su prima, con el vello p\u00fabico rojizo, igual al pelo \u00a1qu\u00e9 guapa ha sido siempre!, \u00bfpor qu\u00e9 las cosas tienen que ser tan complicadas?, yo deber\u00eda haber sido el hijo de Teodorico, ahora todo ser\u00eda distinto y Amala seguir\u00eda viva.<br>Desde ese momento y hasta su muerte le atormentar\u00e1 el asesinato de su prima; tambi\u00e9n le perseguir\u00e1 la imagen del bello cuerpo muerto de Amala.<br>Despu\u00e9s de s\u00f3lo tres d\u00edas llegan a Ravena donde ya conoc\u00edan la noticia, cuando los raveneses ven entrar la triste comitiva por la Puerta de Honorio se echan todos a la calle para acompa\u00f1ar a su querida Reina. Es llevada al palacio de Teodorico donde ser\u00e1 preparada para las exequias, la esperan para darle la bienvenida Matasunta, que apenas puede sostenerse en pie, Marce, Casiodoro, y todos los habitantes y trabajadores del palacio. Su perrita Frida no est\u00e1 entre los presentes, seguramente ella tambi\u00e9n le ha dado la bienvenida pero en otro lugar. La mordieron dos grandes perras que entraron al jard\u00edn para cazar alguna gallina y Frida, que se consideraba, con raz\u00f3n, la due\u00f1a de todo, sali\u00f3 al jard\u00edn para ahuyentarlas, las perras se revolvieron y la atacaron. A pesar de los cuidados de Matasunta que, en ausencia de su madre, la consideraba suya, muri\u00f3.<br>&#8211; Menos mal que mi madre no se enter\u00f3 de la muerte de Frida \u2013dice Matasunta entre sollozos abraz\u00e1ndose a Marcelina.<br>&#8211; No te preocupes mi ni\u00f1a, estar\u00e1n la dos juntas en el cielo.<br>&#8211; Tambi\u00e9n estar\u00e1 con Atalarico, mi padre y mi abuelo. Cuanta gente querida ha muerto, Marce.<br>&#8211; S\u00ed, eres demasiado joven para tener tantos muertos a tus espaldas, la vida es dura.<br>&#8211; \u00bfTe quedar\u00e1s conmigo, Marce?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>265<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Por supuesto, \u00bfacaso piensas que te vas a deshacer tan f\u00e1cilmente de m\u00ed?- y la abraza con el mismo cari\u00f1o que prodigaba a Amala.<br>-A\u00fan no hab\u00eda cumplido cuarenta a\u00f1os, le faltaban seis meses, el treinta de octubre los cumplir\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La actividad en el palacio es fren\u00e9tica, ya comienzan a notarse los estragos de la muerte en el bello cuerpo de Amalasunta. La lavan con agua y aceites esenciales, despu\u00e9s le dan unas friegas con resina de pino diluida en leche para que la piel se mantenga m\u00e1s tiempo tersa. Peinan su bonita cabellera entrelaz\u00e1ndole perlas y cintas, como a ella le gustaba. Por \u00faltimo la visten con su mejor vestido, el que llev\u00f3 a la ceremonia de la corregencia, incluida la capa negra. Meten el cuerpo de Amala en un ata\u00fad de madera que ponen sobre una mesa baja en el gran p\u00f3rtico del palacio para que le diga el \u00faltimo adi\u00f3s quien quiera. A los dos lados del ata\u00fad est\u00e1n sentados los m\u00e1s allegados, en una parte Matasunta, Casiodoro, Marce, Sof\u00eda, F\u00e9lix, y los gardingos de la Reina; frente a ellos est\u00e1n Teodato, su esposa, Ermenfrida, el obispo de Ravena, el representante del papa que ha venido desde Roma, los Seniors palatii y los tres jueces m\u00e1s importantes de la Corte.<br>Ravena entera quiere despedirse de su Reina.<br>Durante toda la noche un reguero de gente visita y dice adi\u00f3s a Amala, incluidos los cuatro j\u00f3venes conjurados. Muchos lloran en silencio, otros a voz en grito, algunos se tiran tierra por encima de la cabeza en se\u00f1al de duelo, hay quien se arranca el pelo. Es tal la demostraci\u00f3n de dolor de la ciudad y del reino (porque ha venido mucha gente de fuera de la capital), que Teodato comienza a tener miedo, ni siquiera en el entierro de Teodorico se vieron tantas muestras de dolor y \u00e9l, su primo, ha sido el causante. Como a ella le gustaba tanto la m\u00fasica, Matasunta ha querido que est\u00e9n los m\u00fasicos de la Corte tocando durante toda la noche para despedir a su madre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>266<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al amanecer empiezan los preparativos para el traslado del cuerpo; cuando nos morimos vamos perdiendo poco a poco la personalidad y hasta el nombre para transformarnos s\u00f3lo en un cuerpo.<br>Con los primeros rayos del sol comienza la comitiva a salir del palacio; al igual que a Atalarico, a Amala la han puesto con el ata\u00fad inclinado de forma que se le pueda ver bien. Es su \u00faltimo viaje hacia el mausoleo de Teodorico, pero no va sola, la ciudad en pleno y otros muchos que han venido de otros lugares del reino la acompa\u00f1an. A pesar de ser mujer reconocen que ha sido una buena Reina, con gran sentido de gobierno.<br>Llegan al mausoleo y esta vez es Matasunta, entre sollozos, quien abre la pesada puerta para que entre su madre. El obispo y el nuncio papal rezan un responso y se procede a subir al primer piso el ata\u00fad para meterlo en un sepulcro junto al de su padre y su hijo (hay que recordar que el cuerpo de Atalarico estaba junto al de su abuelo, en el mismo sepulcro). El sepulcro de Amala es de p\u00f3rfido aunque un poco m\u00e1s peque\u00f1o que el de su padre. Matasunta quiere quedarse sola un rato para meditar sobre la vida y la muerte, al igual que hac\u00eda siempre su madre para hacerse todas esas preguntas que bombardean nuestro pensamiento cuando muere alguien amado.<\/p>\n\n\n\n<p>De vuelta al palacio, Teodato, todav\u00eda conmocionado por la manifestaci\u00f3n de cari\u00f1o del pueblo hacia su prima, decide poner en libertad a los cuatro visigodos; podr\u00eda mandarlos matar pero se siente generoso y con la recomendaci\u00f3n de que vuelvan lo antes posible a Hispania, les concede la libertad.<br>A pesar de no tener dinero para poder comprar comida, respiran contentos el aire fresco y h\u00famedo de la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>267<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; V\u00e1monos r\u00e1pidamente, no vaya a ser que cambie de opini\u00f3n \u2013dice Heriberto a los dem\u00e1s-, ya encontraremos qu\u00e9 comer.<br>Se entremezclan con la gente que a\u00fan pulula por Ravena, muchos aprovechan el entierro para hacer algunas compras; los visigodos preguntan acerca del entierro y deciden acercarse al mausoleo en el que todav\u00eda est\u00e1 Matasunta con Marcelina. Se presentan, hablan con la princesa y le piden perd\u00f3n por haber dejado que asesinaran a su madre.<br>&#8211; Necesitamos que nos perdones para poder volver a Hispania tranquilos. Estamos muy pesarosos por no haberla defendido como se merec\u00eda. Pens\u00e1bamos ayudarla a huir de la isla, pero se nos adelantaron. Ten\u00edamos preparado todo para la noche siguiente, la fatalidad ha hecho que por tan s\u00f3lo unas horas no haya podido escapar con vida de la isla.<br>&#8211; Me ha comentado un sacerdote que hab\u00eda en la isla lo bien que os portasteis con mi madre, marchaos tranquilos y llevaos mi perd\u00f3n de coraz\u00f3n \u2013 va a a\u00f1adir que los traidores y asesinos siempre est\u00e1n al acecho y llevan m\u00e1s cuidado por la vida que las personas con buenas intenciones, pero est\u00e1 demasiado cansada para seguir hablando y se limita a sonre\u00edr.<br>&#8211; Gracias, princesa, cuidaos mucho.<br>Los cuatro soldados visigodos salen de Ravena hacia su querida Hispania, para nunca m\u00e1s volver, al menos \u00e9se es su deseo.<br>Cuando Matasunta regresa al palacio va directamente a su habitaci\u00f3n para leer con tranquilidad lo que su madre ha escrito durante su encierro. Ha sido Sof\u00eda quien se ha encargado de recogerlo y entreg\u00e1rselo a Matasunta. Con manos temblorosas desenrolla uno de los pergaminos y comienza a leer \u201cNoto cercana la presencia de Atropos\u2026, no puede seguir leyendo las l\u00e1grimas se empe\u00f1an en llenar los ojos de la hija de la fuerte Amala.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>268<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La muerte de Amalasunta sirvi\u00f3 de pretexto a Justiniano para invadir Italia. Lo primero que hizo fue no reconocer como rey a Teodato, despu\u00e9s, dio \u00f3rdenes al gran general bizantino Belisario, que estaba en el norte de \u00c1frica, de atacar a los godos. Belisario pasa a Sicilia y en 536 desembarca sus tropas en Rhegium con el fin de conquistar Italia para unirla al imperio. Teodato, que estaba al tanto de los movimientos del bizantino, envi\u00f3 a Ebrimuth, su yerno y general de las tropas godas, para que hiciera frente a Belisario. Ebrimuth lo esper\u00f3 en Rhegium al mando de su ej\u00e9rcito pero, ante el \u00edmpetu bizantino, se retir\u00f3 hasta N\u00e1poles, donde se hicieron fuertes aunque finalmente se rindieron. Fue una marcha triunfal y r\u00e1pida por parte de los bizantinos, los destacamentos godos se retiraban hacia el norte sin combatir y las poblaciones de la Lucania y del Aprutium pronto estuvieron en poder del conde Belisario.<br>Los pares godos reunidos en Regeta, insatisfechos con Teodato por ser la causa de la invasi\u00f3n bizantina y por no saber llevar la guerra, deciden nombrar rey a Vitiges, que ya era el general del ej\u00e9rcito godo. Vitiges acepta el nombramiento y da un giro a la guerra. Deja entrar en Roma a los bizantinos para, a continuaci\u00f3n, asediarlos.<br>Adem\u00e1s de buen general, Vitiges es hombre astuto, lo primero que hace es asesinar a Teodato en el trayecto del camino de Roma a Ravena; el asesino de Amalasunta tan s\u00f3lo ha estado dos a\u00f1os en el trono. Despu\u00e9s, Vitiges, env\u00eda misivas a Justiniano present\u00e1ndose ante \u00e9l y tambi\u00e9n ante el pueblo godo como el vengador de Amala. Por \u00faltimo se casa con Matasunta que est\u00e1 a punto de cumplir veinte a\u00f1os, de esta forma se legitima en el trono y adquiere la nobleza que no tiene.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>269<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La guerra sigue, Belisario logra romper el asedio y sigue subiendo hacia la capital goda. En 540 Ravena capitula. Vitiges y Matasunta son hechos prisioneros y conducidos a Bizancio<br>Belisario pens\u00f3 que era el final de la guerra contra los godos pero no fue as\u00ed, en 541, un grupo de godos eligen a Totila como nuevo rey que, en poco tiempo, recupera el reino ostrogodo peninsular. Totila fue apodado el martillo de los bizantinos.<br>Ser\u00e1 en 552 cuando Nars\u00e9s (el eunuco secretario personal de Justiniano y gran general bizantino) derrote y elimine a Totila.<br>Ni siquiera entonces se termin\u00f3 la guerra, un nuevo rey, Teya, tom\u00f3 el relevo contra Bizancio. Este relevo durar\u00eda poco, un a\u00f1o despu\u00e9s fue derrotado en los montes Lataros.<br>Lo que empez\u00f3 como una expedici\u00f3n punitiva contra los godos se trasform\u00f3 en una larga guerra de dieciocho a\u00f1os de duraci\u00f3n que destruy\u00f3 casi toda Italia.<br>Los ostrogodos acabaron desapareciendo como fuerza pol\u00edtica; la mayor\u00eda se qued\u00f3 en Italia cumpliendo el sue\u00f1o de Amalasunta: fundirse con la poblaci\u00f3n latina; otros muchos viajaron al reino visigodo de Hispania.<\/p>\n\n\n\n<p>Matasunta, enviud\u00f3 en Constantinopla en 542. Justiniano la nombr\u00f3 patricia por nacimiento. A\u00f1os despu\u00e9s volvi\u00f3 a casarse con Germano Justino, primo del emperador, con quien tuvo un hijo en 551, Germano. Enviud\u00f3 de nuevo al poco de nacer su hijo y vivi\u00f3 en Constantinopla hasta su muerte cuya fecha es imprecisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Teodora, la Augusta emperatriz bizantina, muri\u00f3 de c\u00e1ncer (no se sabe muy bien si de pecho o de est\u00f3mago), el 28 de junio de 548, con cuarenta y ocho a\u00f1os de edad. Justiniano la sobrevivi\u00f3 hasta el 565.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>270<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casiodoro Senador, abandon\u00f3 la carrera pol\u00edtica en el 538 y, durante diez a\u00f1os, tras la toma de Ravena por Belisario en 540, se le pierde la pista. Se piensa que estuvo en sus tierras de Squilace, aunque otros mantienen que estuvo en Constantinopla. Pasados diez a\u00f1os se sabe que se retir\u00f3 a su monasterio de Vivarium, consagrado a su obra literaria hasta que muri\u00f3 con m\u00e1s de noventa a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>271<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Glosario<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cecius. Viento del noreste.<br>Ciudades federadas etruscas. Estaban en la actual regi\u00f3n de Toscana; eran doce, Tarquinia, Cerveteri, Vulci, Populonia, Vetulonia, Veyes, Orvieto, Chiusi, Cortona, Peruggia, Arezzo y Volterra.<br>Constantinopla y Bizancio. Son dos nombres de la misma ciudad: la capital de Bizancio, tambi\u00e9n llamado Imperio Romano de Oriente.<br>Francisca. Hacha de dos filos usada frecuentemente por francos y godos.<br>Gallarones. Tambi\u00e9n llamados agallas del roble, es una excrecencia que sale en robles y encinas debido a la picadura de una avispa. A partir del S.III d.C. se comenzaron a utilizar gallarones para la fabricaci\u00f3n de tinta, llamada tinta ferrog\u00e1lica.<br>Gardingos. Seg\u00fan algunos historiadores eran los magnates del Aula Regia que acompa\u00f1aban en todo momento al rey a modo de s\u00e9quito o comitiva germ\u00e1nica. Otros creen que era la guardia personal del rey.<br>Harjis. En idioma godo, ej\u00e9rcito.<br>Hipocausto. Sistema de calefacci\u00f3n inventado por los romanos que consist\u00eda en calentar los suelos al estar \u00e9stos en gran parte huecos. Directo precursor de la Gloria o Glorieta tan usada en Castilla para calentar las casas.<br>Laudatio. Texto de alabanza en honor a algo o alguien, constituyendo un importante ejercicio de oratoria. Fue famosa la laudatio que escribi\u00f3 Boecio cuando Teodorico el Grande subi\u00f3 al trono ostrogodo.<br>Ientaculum. Desayuno, muchas de las palabras usadas por los ostrogodos eran latinas.<br>Juan II. Fue el primer papa que se cambi\u00f3 el nombre, inaugurando as\u00ed una tradici\u00f3n que llega hasta nuestros d\u00edas.<br>Ligula. Nombre latino de la cuchara usada para tomar sopas y pur\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>272<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pares. Nobles godos entre los que sol\u00eda ser elegido el rey, al que se denominaba Primun inter Pares.<br>Sentaos. Era habitual entre los godos tutearse, ya entre iguales o entre distintas clases sociales; en el tuteo estaban incluidos los nobles y el rey. Pero Amala y el embajador bizantino se tratan de usted por ser la costumbre en Bizancio, aunque algunas veces se le escapa el t\u00fa a la Reina.<br>Vulca de Veyes. Artista etrusco famoso por sus esculturas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>274<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1rbol Geneal\u00f3gico de Amalasunta&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg 3<br>La fortaleza del lago&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 4<br>Teodora&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Pg. 44<br>El sue\u00f1o de Amalasunta&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 49<br>Tusciae rex&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 67<br>La corte de Ravena&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Pg. 85<br>La dama del lago&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Pg. 101<br>Bizancio&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 134<br>Atalarico&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 149<br>Hispania&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 179<br>Sorpresa en Ravena&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 195<br>Todos contra la Reina&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Pg. 209<br>30 de abril de 535&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 232<br>Ep\u00edlogo&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 269<br>Glosario&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Pg. 272<br>\u00cdndice&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pg. 274<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rebeca Calvo nos invita, en primicia, a leer su \u00faltima novela Como ya hemos indicado en otra p\u00e1gina Rebeca es una escritora \u00edntimamente relacionada con &hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[94,186],"tags":[124],"class_list":["post-6445","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-composiciones-poeticas","category-la-web-de-valdehumada","tag-novelas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6445"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6445\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lawebdevaldehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}